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Cambio de Planes

Amaneceré en Santa María,
miraré las gaviotas
planear desde temprano sobre
el vaivén de las olas
danzarán los delfines su ancestral ceremonia
me acomodaré bajo el viento
a un lado de la brisa
en medio de la fresca soledad con
que se instala el invierno en
las orillas de Julio
observaré los cangrejos
fumaré por las tardes sentado en el malecón
tomando un poco de Luna sobre
la arena dormida.
Y regresaré a mi cuarto ceniciento
hundido en lo más opaco de la ciudad
cuando también me haya
aburrido de todo eso.

Cla-veles Nava-jas

Los Claveles
son el alimento
de las navajas,
navajas rojas.

Los libros tienen hojas
de clavel,
son rojos.

Las novias
corren entre las montañas,
llevan las heridas
de las navajas

que por eso son rojas.

Al eólico imperio de silencios he llegado;
detengo el andar desnudo de causa,
ni siquiera sé para que he parado aquí;
veo dentro, muy dentro de mí,
no encuentro ni mi alma.

Así... tan vacía,
solo una pócima de alma
aprisiona una angustia inédita.

La vida común está como yo;
Dios quiera que no,
la luna de cielo claro pueda ungir encantos;
que mi píe derecho,
más adelantado que el otro,
tenga sentido de estar allí.

Verdugos pasos de pasado,
sobre tierra de nuevo pensar,
tierra de buen empezar.

Aquí
cornisa donde me asomo al Atlántico,
anima el impetu de andar,
para andar están estos tiempos extraños.

Neruda Nuestro

Neruda nuestro que estás en el cielo
santificados sean tus poemas
venga a nosotros tu lírica
hágase tu voluntad en Isla Negra
como en Valparaiso
danos hoy nuestro farewell de cada dia
enseñanos a amar a las mujeres
asi como tú las amaste.
no nos dejes caer en el imperialismo
y libranos de los ee.uu.
amen.

La Edad

Como grietas
esculpidas en mi rostro
las arrugas
revelan mi nueva geografía,
una cambiante topografía
de fallas y lunares,
de dientes y molares,
y volcanes al acecho.
Pero la edad
es más que el envejecimiento,
es una heurística del sufrimiento,
un poder sin coima,
una mano estoica
que sabe guiar.
La edad es un lugar
desde donde se mira la vida.

Hija de la Madre Patria y el Padre Nuestro

De niña creyó que los bebés
eran todos manufacturados en París Francia,

que venían en el vuelo charter
de una cigüeña solitaria,
que lloraban en francés
si eran bebés clase media
o en jerga si eran del barrio,
que usaban pañales desechables
en el largo vuelo transmarino sin escalas,
que todos eran chiquillos blancos al nacer
como los bebés Gérber
De niña creyó que Santa Claus
no le traía regalos
porque ella no hablaba inglés
y en su casa no había chimenea
De niña ella soñaba
con ser azafata o Miss Universo
o esposa de Elvis Prestley
reencarnado en un rapero
Contaba a las otras chicas del barrio
el calibre aéreo de su sueño

Ella,
ya ni tan niña pensaba
que España era la esposa de Dios
porque en la escuela le decían
que España era la Madre Patria
y Dios el Padre Nuestro
Cuando menstruó la primera vez
salió corriendo del baño al confesionario
temiendo desangrarse
por haber quedado debiendo algo
del Pecado Original
Soñaba que el profesor de música
tocaba sus senos como una flauta
y las notas graves
se hacían agudas entre sus piernas
Contaba a las otras chicas del colegio
el calibre sensitivo de su sueño

Ella
que ya no era niña
se embelesaba con Romeo y Julieta
amando en silencio a Leonardo Di Caprio
Creía que un caballero astronauta
llegaría con una tarjeta de crédito
a rescatarla del barrio
y llevarla a Mónaco
para hacerla princesa
Salía al quicio de la puerta
esperando un Príncipe motorizado
con chaqueta negra de cuero,
un príncipe con un tatuaje y alucinógenos

Un día alguien la besó en los labios,
tocó sus pezones,
la acaricio con hambre
hasta que aparecieron en ella
puntos suspensivos
Ella se quedó ascendida
como un astro desconocido
entre las sábanas
La diferencia entre ser y parecer
se le plantó de súbito:
se hizo masajista freudiana y terapéutica
Contaba a las otras chicas de la oficina
el calibre sensitivo de su sueño

El barrio se hizo estrecho
y ella que tenía al cielo como límite
compró un boleto a Madrid
En el avión soñaba con aparecer
en un afiche promocionando al Banco de Bilbao
En el aeropuerto alguien la recogió
y la guardó en un estuche
con una pierna en el Polo Sur
y otra en el Norte
No conoció Madrid por obvias razones
Ya no contó más a las chicas
del barrio, del colegio, de la oficina
el calibre de sus sueños
Ayer la vi en TVE
lucía ya no tan niña e inocente,
ya no tan puta y tan extranjera,
ya no era latina de tetas grandes,
ya no era amante ni masajista
Sólo era la chica que creyó tener
una Madre Patria y un Padre Nuestro

Superhéroe

Ayer fue otro día.
Hoy me levanté temprano
cuando sonó la campana de cristal
que me protege mientras viajo,
desperté sobresaltado y malhumorado
por despertar del océano de la noche
había hundido mis tendones en un agua oscura y densa
mis músculos erectos en carnes trémulas
pieles dulces y rosadas
bañadas de ardientes elixires
y la glotis empapada de rojas bebidas.
Malhumorado por perder
la única maravilla de la existencia
sobresaltado por el golpe asesino
del ogro del mundo
golpeando campanas delicadas
hasta destruirlas en mil fragmentos
de viscéras tibias
flotando en ríos de sangre
amontonadas en pilas humanas de cuerpos torturados
desaparecidos en el aire tibio de la tarde
en las claras y frescas mañanas
avasalladas del canto ignorante de los pájaros,
o en las ignominiosas noches
de faros temerarios recorriendo sin identificación
calles babeantes
desoladas de muerte
entrando a las residencias a culatazos y patadas
en la cabeza de los sueños del mundo.
Arrastré los pies por la baldosa fría
sintiendo la vibración de las cucarachas
el cuchicheo infame de las ratas
mordisqueando los restos de la especie.
Llegue al baño
empapado de sudor
y lancé al hueco blanco
obsceno
la resaca de la orgía nocturna
y expulsé la orina, los dorados meos
de todos los líquidos del cuerpo
como aquella bella e ingenua mujercita
que orinó en mis genitales
mientras le leía ‘filosofia en el tocador’.
Y ahora me miro al espejo
en el viejo espejo oxidado por el tiempo
roto siete veces en mi superstición
de gatos negros maldiciendo a los incautos
de gatas arañando mi espalda
desvestidas con medias negras
y pulseras en los finos tobillos
lamiendo la piel de la lujuria
con el hambre roja de las hembras sin ley
ni fe en el porvenir.
Mitologías urbanas sin Barthes ni Graves
barcazas fantasmas en los ojos que me observan
vagando sin rumbo en un mar oscuro
de tempestades y sonidos abisales,
ojos que me observan y me desquician
en un doble que existe mas allá del reflejo
de un doble que se divide y se multiplica
en hojas escritas por manos diversas
que se apoderan de los vestigios de mi alma,
en libros de otras manos
llenos de roturados espejos
que me desnudan en la intimidad
del poeta que puja por salir de la soledad
por abrazar el mundo con manos solidarias
en una ronda de palabras humanas
y penetrar todas las almas
y fornicar todas las hembras
y cantar todos lo cantos
y saborear todos los frutos
y volar sobre la tierra
aniquilando a los totalitarios
en una hoguera descomunal
que queme eternamente a los emperadores del mal.
Poeta y superhéroe
me grita el espejo en medio del baño
y ríe
ríe a carcajadas
mientras mis ojos se llenan de agua
y la verguenza me pone otra máscara
y en la pieza busco el disfraz
que me cabe este día
para salir a la calle.

En la calle me dirijo
a mi puesto en la cola
de los paseadores de jirafas
esperando por una buena ama de casa
que me elija entre el tumulto
para pasear su jirafa por la plaza,
como antes eligió a los señores Galindez
que usaron su garage
para salvar la patria
arrancando las uñas de los utopistas
electrificando los genitales de los soñadores,
y esas jirafas lavadas y peinadas
con el pelo recortado
y las vitaminas adecuadas
para que le crezca el cuello
lo suficientemente largo
para poder mirar desde arriba
a los extraños transeúntes
que corren como hormigas durante el día
y a la cucarachas que pululan
por las estaciones ferroviarias
y los paradores de la ruta
en los lindes de lo oscuro.
Agotado de esperar
por una buena señora
de esas que estrujan el repasador
cuando miran la telenovela
casadas con esos señores serios y educados
que putean a Maradona y al loco de Charly
cuando cantan el himno en la fiesta de Cosquín,
me fuí hasta la vidriera del diario
a buscar trabajo en el rubro clasificados
y descubrí que el imperio
en su libertad infinita
puso el dedo en Irak y aplastó a los herejes.
No me decidía entre las propuestas ofrecidas:
“Se necesita amaestrador de dragones para próximo invierno.
Traer máscara.”
“Se requiere hombre serio con experiencia
para cuidar pareja de viejitos nazis enfermos de memoria.”
“Se busca joven fuerte y vigoroso
para acompañar a vieja actriz retirada de las tablas.”
“No necesitamos más aprendices de políticos.
No presentarse en casa de gobierno.”
hasta que decidí caminar por la calle
atravesando el otoño
y al pasar por una revistería
me robé una vieja revista de historietas
y contento como un chico sin hambre
me senté en la plaza a leerme una vez más,
donde el justiciero superhéroe
vencía definitivamente al mal
en una lucha sin precedentes
en nuestra fantástica historia del comics.

Flashback

Recuerdo perfectamente las noches en tu casa
metidos en la bañera,
Tú destapabas el vino y
Yo prendía los cigarrillos
después del sexo apurado -indigno de un poema-
mientras tu esposo hacía horas extras
para pagar las letras del carro en
el que me buscabas los fines de semana
cuando a él lo mandaban de viaje.
Hace ya cuánto de eso.
Como siempre él se llegó a enterar
y aún no puedo hablarle a ninguno de los dos.
Del amor que nos jurábamos
sólo queda este poema y
los hongos que se me pegaron en la bañera,
no sé si tuyos o de él.

Suicidio

Ojos vidriosos, cara deshecha en lágrimas
Una vez más me fundiré con la miseria
Me deslizare por las turbias aguas de la desesperanza
Ya no me aferrare aun existir
No quiero estar aquí cuando amanezca
Los rayos del sol me cegaron, tanta luz para un corazón en l oscuridad
Mi ocaso ha llegado, el sol se ha escondido tras las nubes de mi amargura
El ocaso de esta efímero vivir llego contigo
El sol se ha puesto en el horizonte del olvido, oscureciendo las habitaciones de mí ultima morada
La luna encriptada en el cielo negro, aguarda
Llora tristeza sobre mí, escupe su llanto sobre mis sienes
Diecisiete, el número que me conduce
Diecisiete pasados, el presente consumido, el futuro abortado de las entrañas de Dios
Toda mi vida arrancada de la vida
Sangrando, desollándose en un ata&uac