Hija de la Madre Patria y el Padre Nuestro
De niña creyó que los bebés
eran todos manufacturados en París Francia,
que venían en el vuelo charter
de una cigüeña solitaria,
que lloraban en francés
si eran bebés clase media
o en jerga si eran del barrio,
que usaban pañales desechables
en el largo vuelo transmarino sin escalas,
que todos eran chiquillos blancos al nacer
como los bebés Gérber
De niña creyó que Santa Claus
no le traía regalos
porque ella no hablaba inglés
y en su casa no había chimenea
De niña ella soñaba
con ser azafata o Miss Universo
o esposa de Elvis Prestley
reencarnado en un rapero
Contaba a las otras chicas del barrio
el calibre aéreo de su sueño
Ella,
ya ni tan niña pensaba
que España era la esposa de Dios
porque en la escuela le decían
que España era la Madre Patria
y Dios el Padre Nuestro
Cuando menstruó la primera vez
salió corriendo del baño al confesionario
temiendo desangrarse
por haber quedado debiendo algo
del Pecado Original
Soñaba que el profesor de música
tocaba sus senos como una flauta
y las notas graves
se hacían agudas entre sus piernas
Contaba a las otras chicas del colegio
el calibre sensitivo de su sueño
Ella
que ya no era niña
se embelesaba con Romeo y Julieta
amando en silencio a Leonardo Di Caprio
Creía que un caballero astronauta
llegaría con una tarjeta de crédito
a rescatarla del barrio
y llevarla a Mónaco
para hacerla princesa
Salía al quicio de la puerta
esperando un Príncipe motorizado
con chaqueta negra de cuero,
un príncipe con un tatuaje y alucinógenos
Un día alguien la besó en los labios,
tocó sus pezones,
la acaricio con hambre
hasta que aparecieron en ella
puntos suspensivos
Ella se quedó ascendida
como un astro desconocido
entre las sábanas
La diferencia entre ser y parecer
se le plantó de súbito:
se hizo masajista freudiana y terapéutica
Contaba a las otras chicas de la oficina
el calibre sensitivo de su sueño
El barrio se hizo estrecho
y ella que tenía al cielo como límite
compró un boleto a Madrid
En el avión soñaba con aparecer
en un afiche promocionando al Banco de Bilbao
En el aeropuerto alguien la recogió
y la guardó en un estuche
con una pierna en el Polo Sur
y otra en el Norte
No conoció Madrid por obvias razones
Ya no contó más a las chicas
del barrio, del colegio, de la oficina
el calibre de sus sueños
Ayer la vi en TVE
lucía ya no tan niña e inocente,
ya no tan puta y tan extranjera,
ya no era latina de tetas grandes,
ya no era amante ni masajista
Sólo era la chica que creyó tener
una Madre Patria y un Padre Nuestro
-Carlos Manuel Cadenas
<carloscadenas@hotmail.com>