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Gonzalo Fragui

“El humor es sacar peces muertos y darles vida por un momento”


Poeta/ pintor/ humorista. Reconocido como una de las nuevas voces poéticas del país. Fragui reparte sus ocupaciones entre la poesía, la pintura y la filosofía. Realizó estudios de periodismo, maestría en filosofía, actualmente hace un doctorado en la misma disciplina. Su vida transcurre detrás de un seudónimo, su nombre verdadero es Eleazar Molina, aunque todos lo llaman Gonzalo. El manejo de la ironía y el humor han destacado su trabajo artístico. Ganador de la III Bienal de poesía Juan Beroes (2001) con el poemario “Dos minutos y medio”.

Desde hace 15 años impulsa la editorial alternativa “Mucuglifo”. Melancólico del fútbol y amante incondicional de Estudiantes de Mérida F.C., dice que todo anda bien, excepto el amor, la salud y el dinero.
Nació en Mucutuy, Mérida en 1960.

¿La poesía con humor la toman en serio?

Fragui: Creo que la poesía toda hay que tomarla en serio. De alguna manera cuando nos damos cuenta de la importancia de la palabra, cuando el poeta logra decir las palabras esenciales nos damos cuenta de que eso es más realidad que la misma realidad. En el caso del humor, siento que la gente cree que se hace un poema y se le agrega luego el ingrediente del humor, si se hace de esa manera creo que no sale, el humor debe salir desde la misma raíz del poema. Creo que la gente lo toma en serio. Monterroso dice que el humor es para hacer pensar. Desde hace algún tiempo es parte de mi vida.


Sigue “todo bien, excepto el amor, la salud y el dinero”.

Fragui: Desde hace algún tiempo he tenido la convicción de que las palabras marcan, son decretos, cuando escribí eso me sentía como triste, muy solo, muy abandonado, muy sin dinero, bueno hoy sigo sin dinero, lo único que hago es amontonar los recibos (risas), siento que todo sigue bien. Después de que escribes eso te ríes de ti mismo y en el momento que te ríes de ti mismo, te salvas.


Me da la impresión de que ese poema va a ser inmortalizado. Me gustaría saber por qué utilizas un seudónimo.

Fragui: Mi nombre es Eleazar Molina. El seudónimo se produce por una necesidad política, militaba en la Juventud Comunista. En 1983 me propusieron los camaradas ir a estudiar en Cuba, acepté. Pedían que todos los que fuéramos a esa escuela tuvieran seudónimos, nos dimos cuenta de que era una necesidad, no para nosotros, los venezolanos no teníamos problemas. Muchos compañeros de Centroamérica corrían peligro. Fragui es una palabra soviética, estaba convencido de que al regreso me olvidaría de él. Empezaron a llegar cartas de muchas partes, yo tratando de olvidarlo y esa gente le dio vida. El Gonzalo, bueno, en mi pueblo cuando era niño me decían “Chalo”, no entiendo por qué.


De tu trabajo poético, que es el que más conozco, oscila entre la sencillez en el verso, y los temas son el amor, la filosofía y el humor.

Fragui: El primer libro tiene que ver más con la infancia, es un motivo que he estado recuperando en los cuadros. Los otros son más citadinos, últimamente no sé que estoy haciendo ni qué voy a hacer, porque con la filosofía, mira, uno al comienzo hace todos esos textos con mucha irresponsabilidad, últimamente estoy preocupado con la idea de la palabra, es decir, siento que en este momento siento un autollamado que dice que tienes que ser muy responsable con la palabra, con todo lo que escribas, incluso con todo lo que digas.


Siguiendo con lo de la palabra, veo que te encanta parafrasear, por ejemplo “me despecho y luego existo”

Fragui: Gran parte del arte contemporáneo es un parafrasear cosas, mucha gente ha tomado motivos clásicos y los ha reinterpretado, los ha reescrito, pienso mucho en Monterroso.

Me gusta muchísimo tergiversar en el buen sentido de la palabra. Tienes una cosa de los más aburrida, y le cambias una cosita y le das vida, por eso creo que un poco el humor sería, tergiversando a Juan de Mairena y a Antonio Machado, que la poesía es algo así como pescar peces vivos; que van a permanecer vivos después de ser pescados, siguen vivios, creo que el humor sería algo así como sacar peces muertos y darles vida aunque sea por un momento. Por ahí tengo un poema que dice “rebelde sin cauce” (risas).


De las personas que hemos entrevistado, ninguna se escapa de pisar el campo editorial, en tu caso es Ediciones Mucuglifo, ¿por qué es que pasan a ese campo minado?

Fragui: Fue producto de que no te publicaban, nadie te publicaba, empezamos a hacer una página en un periódico quienes integrábamos un taller literario, pero llegó un momento en que teníamos libros, necesitábamos algo donde pudiéramos canalizar toda la producción, el primer libro salió en 1989, afortunadamente, después se abrió no sólo a los del taller. Estamos muy contentos porque vamos llegando a 80 títulos, vamos a hacer un catalogo, Alberto Rodríguez ha hecho un trabajo maravilloso, con entradas por géneros, ya está listo, algo así como “La vuelta a Mucuglifo en 80 títulos”


Con “Dos Minutos y medio” ganaste la Bienal de Literatura Juan Beroes en San Cristóbal, aquí en Venezuela...

Fragui: Me alegró muchísimo porque participó gente de toda América Latina, bueno había enviado tanto a otros concursos que siempre quedaba de finalista. Fue bien grato.


Dicen que los humoristas tienen un carácter serio, recuerdo a Pedro León Zapata, se ríe muy poco en las entrevistas, uno cree que los humoristas son un chiste continúo y no es así.

Fragui: Parece ser que el carácter de los humoristas es muy agrio, parece ser que son unos mal geniados, yo soy mal geniado también, auque en estos días trato de encontrar alegría, felicidad y belleza en todas las cosas que quiero hacer. Trato de ser feliz jugando fútbol, leyendo un poema, estudiando filosofía, o estando con los amigos.


Estudiante Comunicación Social, haces estudios de postgrado en Filosofía, haces poesía, también está el campo editorial, faltaría hablar de la pintura.

Fragui: Con la pintura pretendo lo que pretendo con todo lo que hago, darme mucho goce personal, goce estético, así como disfruto haciendo un cuadro puedo disfrutar haciendo un gol, cuando puedo porque ahora cuestan más, y están un poco escasos. Me produce mucha felicidad la pintura. El asunto es sencillo, cuando éramos niños todos pintábamos, todas esas cosas eran festejadas, el hombre por razones de trabajo abandona todo eso, he querido desde hace algún tiempo recuperar algunas cosas que hacía cuando niño. Creo que mi poesía y mi pintura van de la mano.


Estas en un tridente: Filosofía, literatura y pintura, en conclusión estás en el arte. ¿No podría ser una combinación tormentosa?

Fragui: Podría ser, anoche soñé con Heidegger y Hölderlin, toda la noche, así que esta mañana desperté muy cansado (risas).


Preguntas de respuesta muy corta, ¿una película?

Fragui: (pausa) en este momento estoy pensando en una película de Kerostami, “Bajo los olivos” creo que se llama, es un cineasta iraní que me encanta. De repente pensé en esa, de repente pensé en “El séptimo sello” de Bergman.


¿Un autor?

Fragui: Quizá Monterroso, me gusta mucho, no sólo por lo sencillo y breve, sino además porque es uno de los que tergiversa más, es uno de mis maestros.


Un pintor.

Fragui: podría ser Paul Klee.


Un filosofo.

Fragui: Sería Epicuro.


Preguntas comprometedoras, puede no responderlas. Dicen algunos que el fútbol no deja pensar al pueblo y si piensa lo hace con los pies. ¿Qué opinión te merece?

Fragui: Creo que hay un error en creer que el único pensamiento bueno o adecuado sea el pensamiento racional, creo que no. Siento que el fútbol a diferencia de lo que pensaba Borges que decía que era algo para borregos, algo despectivo, creo más bien que el fútbol es una filosofía. Valdano tiene un libro que se llama La filosofía de los pies. Un gol puede ser una obra de arte. Un gol puede darnos mucha felicidad. Creo que le gusta a la gente porque siempre está anhelando un sueño. Tengo un poema dedicado a Estudiantes de Mérida.


¿Hay revolución posible?

Fragui: Creo que sí, pero tiene que empezar por nosotros mismos, por lo pequeño. Creo que el primer paso es pensar hacía adentro. Evitarnos en lo posible todos esos estados alterados de conciencia para no salir y chocar en la primera esquina en que nos encontremos. Pero estamos muy ocupados en otras cosas.



Universo

Hombre: palimpsesto de amores y desafueros




Salutación

Donde hay piernas
hay esperanza




Declaración

Amo a las cheerleaders
con el amor apasionado de los camellos




Ritual

a Magally

Al atardecer
esta mujer viene a buscarme a la playa

Durante la noche
remueve algas
y cura las heridas

A la mañana siguiente
bien temprano
mi cuerpo volverá al encuentro de las olas.






Palabra prometida

I

Tener una muchacha
es igual que tener un avión
o una pistola
Inmediatamente nos provoca volar.


II

El poeta es un barco
que navega contra los acantilados
para romper la botella en que se encuentra


III

Quemar un libro de poemas
es como quemar un bosque de eucaliptos


IV

Los labios son para el amante
como el bastón verde para el ciego


V

Las mujeres se vuelven inéditas
con sólo parpadear


VI

En algunos de estos versos
falta un tren




Carta de Antonio Mora

“Me falta la ausencia”
-Canción ecuatoriana

Por aquí,
salvo el amor,
la salud
y el dinero,
todo bien.




Los puentes de Madison

La mirada de una mujer
es el único puente
que nos permite llegar
al otro lado del día.




El poeta

a Miguel Mendoza Barreto

Si partimos
como se acepta
que el poetizar
es el más inocente de los oficios
y el enamorar
el más peligroso de los peligros
podemos concluir
que un poeta enamorado
es un niño que juega a los relámpagos
en el azul apacible
de los pechos vírgenes.




Los amores de Lancelot

a Gustavo Pereira

Hay quienes van al amor
como caballeros de la Edad Media
recubren sus cuerpos con sólidos metales
y enfilan sus aceros hacia la más cruenta de las batallas

Hay también
quienes vamos con el torso desnudo
sin más armadura
que las viejas heridas

En uno y otro caso
el amor es un alcázar
con pasadizos secretos
por donde suelen extraviarse nuestras almas.






Títulos publicados por el autor:

De otras advertencias, El poeta que escribía en menguante, De poetas y otras emergencias, La hora de Job, Viaje a Penélope, Dos minutos y medio, Manual del despecho, entre otros.




Coordinación: Gregory Zambrano, Dir. Escuela de Letras Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela.
Diagramación y digitalización: María Angelina Quintero.
Correo: <[email protected]>

   

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