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Aprendiendo en el arte de amar

-Yadelcy Hamber Machado
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    Los dones se te regalan... la capacidad para hacerlos producir y crecer entra en los espacios del libre albedrío. El permitir ser transformados internamente por un don forma parte de nuestra entereza y decisión constante para hacerlos producir.

    Amar no es fácil, si lo fuera, habría mas en el mundo, menos odios, paz y autorrealización a granel.

    La capacidad de amar es innata en cada ser. Considero que todos tenemos nuestros estadios de comprensión respecto a lo que es el amor y lo que no lo es, por muy inconscientes que estemos. El persistir en el conocimiento de la capacidad de querer es una decisión personal. Nadie nos ha enseñado a amar de forma correcta, porque no hay una forma “buena” de amar. Creo que se ama o no y en diferentes grados amatorios, ya sean estos evolutivos o involutivos.

    He comprobado como accesorios sumados confluyen en la cualidad del amor. Por ejemplo, el cuido es una condición del amor; esta peculiaridad maternal que experimenta todo ser vivo de dar protección, alimento, cobijo al ser que nace (o ama), es visible en todas las especies y complejizada en el hombre (quien es el más indefenso de los seres al nacer). Todo ser que aprecia, cuida al objeto amado y lo acoge en sí mismo para darle afecto. Y eso es innato, es un dar natural y perfecto. Típica emoción del instinto femenino. Muchas mujeres, sin ser madres, intuitivamente saben como criar y cuidar a los pequeños, las madres animales lo hacen extraordinariamente y nadie les ha dictado un curso para ello. Una persona adulta sabe cuidarse con el aporte de comida, cobijo, cuido y protección con amorosa atención, sin estar muy al pendiente de que otros satisfagan estas necesidades. Es capaz de llevar esta energía del cuido a su propia experiencia vital de forma sencilla.

    La atención es otra condición cualitativa del amor. Una persona solícita es alguien escucha y concentrada en el objeto amado, capaz de notar los insignificantes cambios, desapercibidos por alguien menos considerado. Esta facultad, enraizada en los sentidos, es de alguien que puede mirar, escuchar, oler, sentir y así comprender. Prestar atención es vivir el momento presente a plenitud, ignorando pasado y futuro como si no existiesen, reconociendo los avisos de su ser interno para comprender las gamas emocionales de un individuo, los pensamientos a veces fugaces que se escurren en una activa mente y sus acciones, unas contradictorias otras congruentes, que pueden ayudarle o no en los momentos de cambio.

    La incondicionalidad es otro accesorio de la esencia del amor. Nada más una constancia casi sagrada te puede ayudar con la incondicionalidad, que la puedes ver típica en la energía materna. Este lazo es indisoluble, estarás irremediablemente unido a ella por el tiempo que dure tu actual existencia. La conexión es total y para siempre. No hay hijo peor que no sea amado irrevocablemente por su madre y salvo las excepciones, sorprende la condición poderosa de esta atadura.

    La amplitud es una naturaleza secundaria de la energía del afecto... lo grande y amplio, lo extenso e inacabable, tiene relación con esta energía. Nada tocado por el amor es pequeño, vano o escaso. Los actos de cariño llevan consigo el sello de la grandeza, perpetuándose constantemente hasta el infinito. Cuándo amas a alguien nada parece imposible o difícil. Este accesorio es ¡tremendo!. Y el siguiente escalón de la incondicionalidad que lo vuelve ilimitado cuando deja de distinguir lo blanco de lo negro. ¡Sencillamente amas!

    Considero la aceptación como una consistencia secundaria del amor. Aceptar es la capacidad de admitir, recibir, acoger y aprobar al ser amado. Muchas veces lo amado no es como yo quiero que sea, mas sin embargo la naturaleza del afecto me impide rechazarlo. Este podría ser uno de los accesorios más difíciles de admitir y sobrellevar en los afectos, porque a veces consideramos que la gente no tiene que ser así y sencillamente es. Sin más.

    Creo, como carácter del amor la suavidad, lo sedoso y aterciopelado siendo agradablemente resbaladizo. Sería lo primero y lo ultimo, porque sé que en el centro, puede ser totalmente atormentador, violento y sísmico. El lado oscuro del amor, existe y se muestra en todos. Es lo opaco, poco claro y turbador. A veces se presenta como una tormenta fuerte, impulsiva, inmoderada e inesperadamente discordante. O idéntico a cuando te revuelca una ola poderosa del mar y te hace dar vueltas arrastrado, desubicándote y haciéndote perder todo control. Así de impulsivo y borrascoso puede ser el afecto hacia alguien.

    Estos accesorios son considerados, personalmente, como los pilares del amor, envuelven a un algo más grande y poderoso, infinito e indefinido. Cada una de estas cualidades han sido experimentadas en mi interior durante mis procesos de cambio permitiendome una mayor conexión con los otros.

    Entender al amor como un arte lo coloca en la cuestión de ser un proceso de aprendizaje constante, para recrearse tenazmente en la posibilidad de elaborar estrategias persistentes en la capacidad de aprender a amar mas conscientemente, que sería el quid del asunto.

    No me considero una experta en nada y mucho menos en algo tan complicado como esta energía, pero le he abierto la puerta y está haciendo su obra (a veces a mi pesar!).

    Lo poco que se de tocar guitarra lo aprendí abrazando al instrumento, dándole mi atención todo el tiempo que me duro la fiebre. Con ello quiero expresar que procuro ser constante en el aprendizaje que la energía del amor genera en mi, siendo receptiva a su hacer. A veces es muy difícil, (yo diría que demasiado complicado para mi gusto) como las notas de barra en la guitarra, que salían bien nada mas cuando las había practicado muchísimo. Pero pretendo experimentarlo despacio y en parcelas cada vez mayores. Comprendiendo que todo terreno ganado es ya conquistado, pertenecido y jamás liberado.

    El hecho de que sea un arte sin escuela que lo imparta, lo convierte en un aprendizaje y enseñanza de vida y él titulo de grado nadie te lo da.






    Ya para concluir, ¿alguna vez te has detenido a reflexionar lo que es el amor para ti? ¿Se te ha ocurrido considerar que es algo mas que el calorcillo entre los muslos o la locura que sientes cuando lo (a) ves?. ¿Te importa el amor como energia? ¿O consideras acaso que estas son puras pajuatadas ociosas de alguien sin oficio?. Me encantaría saber tu opinión y la puedes expresar a través del foro o de [email protected].




   

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