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Crónicas de Esquinero: Me parece justo


-Adán Fulano
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Me parece justo adelantarme siempre y cuando sea para el bien de un amigo. Por ejemplo si me adelanto como tratando de salvarle (para no interrumpir el acto sagrado de libar) de una larga y tediosa conversación acerca de la patología de la persona que ahora beso y que parece ser mi novia (sólo Dios lo sabe, dios -perdón siempre los nombres impropios se escriben en minúsculas) en fin volviendo al tema de la patología, por decir algo, estoy asustado, necesito ayuda y tu bien sabes amigo, que eso de asustarme, no es propio de la gente que como yo tempera su alma fastidiando con poemas malos a las pobres victimas que en el transporte público de una ciudad como Caracas deambulan.

La muchacha en cuestión y cuando entro al tema ya sabes que es una cosa de justicia, sufre de ataques de pánico (mi poca información al respecto así lo juzga) que parecen estar relacionados directamente con ciertos eventos íntimos, que podríamos resumir como que: cada vez que Enio come arepa de chicharrón vomita, esto exactamente le pasa a ella pero en otras circunstancias que por dolor y honor (que es lo mismo) no me gustaría enumerar.

El preámbulo que hice antes solo sirvió para justificar y de nuevo en honor a una justicia que sé que no existe, el siguiente prefacio: "me gustaría poder saber que hacer en el momento en que le dan las crisis, siento que la quiero ayudar o por lo menos no estorbarle " te juro que por mi han pasado ideas: salir corriendo, "brincar la verja" , escapar o enfrentarla despiadadamente que es lo mismo, pero en fin , no lo sé, no lo sé y no te lo pregunto como psicólogo solamente (sé que ambos sabemos de la limitación que ese ejercicio tiene) te lo pregunto como un amigo reflexivo y también neurótico que ha tenido que resolver muchas cosas en la vida.

En fin, imagino que a estas alturas ya te habrás re-te-preguntado: coño ¿Y, que le pasó a esta muchacha, a aquella con quien estaba mi pana el gordito en tránsito? pues la verdad poeta fue muy duro darme cuenta pero, -A- no me quería, nos enviamos a la esquina del olvido, -A- estaba conmigo por el cochino interés de mi dinero y mi posición social, esto de pertenecer a la clase oligarca de la que tanto habla nuestro zambo presidencial es un desazón, por no decir una vaina, ahora me recupero en los brazos de una mujer exquisitamente cariñosa y profunda, a la que quiero ayudar y de alguna forma ayudarme en ella (no me preguntes por qué, por favor, que podría quedarme callado y sabes de la tristeza que significa el silencio).

Te admiro y te respeto, de allí que te escriba esta carta como preámbulo de lo que podría ser beber hasta que se nos canse el corazón, me encantaría resolverme en esta nueva aventura aburrida de "Enio y sus hongos en el país de los buhoneros" tu bien sabes mi cuadro, el del carajo que cree en las utopías (me refiero a las mujeres que trabajan en el bar Utopía de la avenida nueva granada) y se busca empresas irresolubles, yo sé que ustedes le tienen un nombre técnico a eso y que nunca me lo has dicho porque en el fondo, también, me quieres y sabes lo duro que sería discutirme esa única propiedad que ostento: el sueño.

PDSTA: me gustaría guardar el secreto que aquí se devela, eso de que, como arepa de chicharrón no me gustaría que fuera del dominio público. Gracias.




   




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