Lolita en aeropuerto

Se montó sobre la patineta, balanceándose sobre ella con espasmos de sus caderas. ROC ROC ROC.

Pantalones cargo, una franela gris que dejaba ver su ombligo. La mamá circulaba por el límite de lo que considero yo una mujer madura pero atractiva.

-Daniel Pratt
<daniel@panfleto
negro.com>

   




Ponía cara de niña comprimiendo sus labios, sosteniendo su sonrisa de boca ancha. Al hacerlo, sus cachetes se inflaban como en un puchero permanente.

Dijo que me había visto en otro lado, ¿me habrá soñado? ¿es posible que yo me haya impreso en esos ojos miel por puro deseo? Indagamos en nuestros asuntos personales tratando de encontrarnos en el pasado y descubrimos que habíamos crecido en la misma calle.

Nieta de inmigrantes, hija de padres divorciados. Como siempre, falta el padre ¡que puntería al ver su sonrisa amplia en el currículum!

Tiene una libreta en su mesa de noche, se despierta a veces y garabatea en la oscuridad ¿qué? ¿frases de amor? ¿pedazos de código? ¿ideas gerenciales?

Justo después de despedir a su olor, me acordé de dos niños tomados de la mano en una fotografía, ella cabello negro, largo y ensortijado, boca grande, ojos inocentes; él muy parecido a mi madre.

No era lo suficientemente bella como para evitar verla a los ojos, pero si lo como para suponer que de otra manera jamás le habría dirigido la palabra.

Un problema eso de hacerles entrevistas de trabajo a hermosas mujeres de boca grande.

-Daniel Pratt
<[email protected]>

   




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