-Waldo Marcelo Mallea Hernádez
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Fotografías realizadas por el autor.
Dedicado a Carola Donoso C. y Javier Jesús







La Marea de la Luz

Aquí estoy,
apenas viendo,
libando náuseas
con la marea de la luz.

Contando esos odiosos
paseos criminales,
con esa ausencia
de aire verdadero,
con esa carne desgastada
en miles de camas abiertas.

Aquí,
volando al descubierto.

Y aunque el tiempo y su arista
me lleven en su jaula,
cobrando pedazo a pedazo
mi vida.













Las Pequeñas Veces

Las pequeñas veces
que nos encontramos
ardemos
y resultamos ser
vórtices,
cuando tu piel ataca,
las pequeñas veces
que podemos
encendernos.

Orbitas indispensable,
te haces aparecer,
haces sentir tu carne
en lo vasto de una voz
clamando
hasta el vacío perdido,
por la fina cuerda
de esa voz
que lo calla todo.













Tanto

Tanto de tanto.
Tantos Señores esperando a tantos,
Tantos tontos saludando.

Tantos vehículos,
Tanta velocidad,
Palabras tantas, demasiadas,
Si sólo con unas pocas
El mundo puede entender.

Horas tantas, una tras otra,
Eso ya es mucho.

Por quién nos tomamos,
Que nos hemos creido,
Qué se nos ha aparecido
Que conservamos y gastamos
Tanto de tanto.

Pocos tienen tanto
Y tantos tienen tan poco.

Dónde aparecer
Si hay tantas esquinas para despedirse,
Cómo elegirlas
Sin perder lo poco que he conocido.

Por allá un hombre rezando,
Una tortuga arando,
Un coche aparcado,
Una culpa, un desorden,
Siempre al borde de los tantos.

Tantos prescindibles,
Pocos imprescindibles;
Aunque nadie lo es,
Menos en ambientes festivos,
Ocultos o depresivos.

Tanto silabario,
Tanto futuro,
Tanto pasado.

Ya no aguanto,
Tomo mis pertenencias pocas.

A ratos paseo por una ventana,
Recojo alguna flor muerta y me olvido,
A ratos,
Que hay tantos como yo
Hablando de lo mismo.

Y me dedico a ser único,
Me savo,
Aunque me retuerza,
Pero me salvo,
Tal vez me condeno,
Pero me salvo.

Tantos ojos y pocas visiones,
Tantas bocas alimentadas con hielo,
Tanto, tanto que olvido,
Tantas casas y pocos habitantes,
Tantos niños y poca infancia,
Tanta miseria ciega,
Tanto cielo y poco espacio,
Tantos enemigos y pocos vecinos,
Tanta resignación y poca gloria,

Tantos escritores y pocos lectores,
Tantos santos, pocos milagros,
Tanto, tanto, tanto que me quedo dormido.

Tenía un patio alumbrado,
Agua fresca,
Acostumbraba a rezar,
A rascarme la cabeza, luego elalma.

Desaparecía, parecía enojado,
Aunque era buscado,
No me encontraban.

Tenía costumbres, vicios,
Sentía la cólera desparramar.

Y aquí...qué hago,
Si al levantarme
Parezco drogado,
Adornado,
Plagado de ruidos,
Enfermo,
Hipnotizado.

Pocos son los días atrevidos;
Me he convencido de tener ciertos cuidados,
A no caminar amordazado,
A tientas buscando.

Muero como tantos,
Resucito,
Lloro y río...tanto.







Hojas muertas en mi jardín

No me gusta ver
hojas muertas en mi jardín.

Muertas
y en mi cabeza
la sabia cuajada,
verde, en mi jardín.

Hojas sonámbulas,
cayendo en incendios,
quemando mi suelo.

Hojas muertas,
vestidas,
desangradas,
listas a caer.

Cómplices suicidas;
las hojas toman sus manos
dejándose caer.

Se abren las carnes,
las arterias.

Se arrojan listas,
probando inviernos antárticos.

No me gusta verlas vivir
soportando el ocaso,
sentirlas crujir;
rompiendo pieles,
verlas pudrir.

Quiero sacar sus sombras,
perder la fiebre
en este cuerpo inevitable.

Llamar calor a ese manto áureo,
expuesto a la luz de la lluvia,
a las horcas, a la razón.

Despertando al frío,
carne inquieta,
suicidas rompiéndose la sangre.






V E R

Quiero ver sueños.

Ver violetas arbóreas,
calles groseras, niños sumergidos en nubes.

Tocar la profundidad,
ver, fingir mi debilidad.

Ver lo que no veo,
ver, exijo verte.

Crear un espacio,
un ojo, un iris caído,
unos ojos más, pido.

Sucede que las esporas del olvido
conmueven en mi retina.

Despacio, lento e ignorante,
mis ojos duelen.

Quiero cantar con mis ojos,
ver lo real, sólo lo importante.

Lo indiferente cegar,
olvidar.

Ver lo que veo,
ver lo que no veo,
ver lo que podría haber visto.

Prever el choque, la luz, lo inevitable.

Ver lo que no pueden ver los demás.

Exclusivo, la memoria en mis ojos.

Ver dos veces, ver atrás, sobre mí, a través.

Porque veo y no sé; de la oscuridad al fuego.

Ver para ver,
conocer cada cosa;
por ejemplo...el perfume, la muerte.

Conocer la vida,
ver, por favor, ver.

Porque sabemos que no vemos,
nos ocultamos ciegos, con perros de caza.

Salir por las noches a buscarte,
abrir tus párpados, encenderte.

Ver, porque todos dicen que veo,
y de tanto visionar...
quedo ciego.













El paso de la Furia

Me corté las venas
     y sudé sano,
quise sudar y no pude.

Advertí
el exquisito   camino
hacia el        miedo,
y quise soñar,
soñar, y no pude.

Y quise sentir el miedo
de la                  lluvia;
cristal omnipotente
del que               sangra
para verse          sangrar,
sometiéndose
a tu pecho          blanco,
erguiéndose como madera
                        Dura,
saliendo la leche
como el              trueno,
sintiendo el  terror
de la vaca sagrada
a punto de          morir.

Es tal la furia
que si alguno de estos rayos
entrara esta noche,
si sólo uno apareciera,
lo vería      caer
                        En mí,
aún confesando mi miedo,
temblaría en espasmos.

Te amortajaría,
¡oh, sí...! te amortajaría en amor,
¡oh sí...! mi niebla de verano,
instante primitivo y doloroso
esta guerra de relámpagos
en orgía celestial,
con la vigorosa lluvia rosada,
saciándote,
¡oh, sí...regresando a tu nacimiento!.

Rodeándote fibra a fibra,
dibujándote paso a paso
con           semen y óvulo mirándose,
soportando estar
fuego contra nieve,
depredador contra presa,
silencio contra vacilación.

Entrando unidos,
atrayéndose.

¡Eso es!
¡Llévense todo!
¡Deprédenlo todo!
Regresen,
vuelvan a hacer de las suyas.

Coman, beban,
sacien sus viejos instintos,
sacúdanse en esta tierra,
mójenla con sus venerables lágrimas
e inunden la guerra.

Doblen el metal,
zamarreen al idiota
que está sentado
en ese sillón inútil
donde empuja su cabeza
al barco inútil
que conduce lujurioso.

Aunque sea ésta
la última noche que me visiten.













La Puerta dejó su Sangre

La puerta
Dejó su   
s a n g r e
Como río.

Las formas
Se adivinan
Por sí solas,
Las escaleras
Caminan
En sentido
No advertido.

Dejo una muestra
En tus   p u e r t a s,
Para que cuando
Éstas se cierren,
Se abran
Por el peso
De la   
s a n g r e.













Fuera de Contexto

Fuera de Contexto,
Las alcurnias están
Fuera de Contexto.

Los pedazos de ladrillos
Explotan,
Y todo (creo que todo)
Está Fuera de Contexto.

Todo lo que sostiene
Al ozono está
Fuera de Contexto.

Agil el musgo
Que crece rápido
Para no ser destruido.

Y el agua está
Fuera de Contexto.

Administro
Pelos,
Uñas,
Dientes,
Músculos,
Tejidos,
Átomos,
Neutrones,
Protones,

Les doy cabida
En la caja más humana que existe,
El hombre.

Fuera de Contexto
Está la simbiosis.
Y...
Volver a la guerra
Para que broten
Los atolones
Sobre el rostro envejecido.

Deimos y Fobos estan,
Fuera de Contexto,
Fuera de Contexto.












El Diente de Leche

Iluminó la noche
      tu primer diente de leche.

No hay diferencias
      entre Luna y Fiebre.

Todos aman
      tu diente de leche,
Que crece feliz
      junto a una taza de sol.

Asoma su cabecita
      el primer muro de palacio,
y a pesar de ser blanco
(porque es sólo de leche),
una tenue nube
      posa sobre tus labios invernales.

Creo que hoy celebraremos
la llegada, hijo, el primer momento,
      como cuando la sangre
      fluyó por tu cuerpo.

Es importante tener un diente en esta vida, hijo.

Todo se convierte alguna vez
en momentos
y la manera más fácil
de ser recordado para siempre
y no ser lastimado,
es llevando puesto un gran diente blanco,
montado cerca de tu sonrisa,
como algo vivo, eterno,
con el filo puesto en la extremidad.

Es verdad que uno tiene dos ojos,
pero un solo diente basta para demostrar
la teoría del Universo,
de la Generación Espontánea,
de la célula que se apostó sobre tu puerto.

Ya habrá tiempo para seguir
fabricando dientes.

Hoy, sólo nos ocuparemos
de éste, tu invento.