{"id":9826,"date":"2010-09-02T23:41:26","date_gmt":"2010-09-03T04:11:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=9826"},"modified":"2014-06-07T12:07:48","modified_gmt":"2014-06-07T16:37:48","slug":"intento-de-metaficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/09\/02\/intento-de-metaficcion\/","title":{"rendered":"Intento de metaficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Sea el ocaso del invierno en un pobre barrio andino, plagado de cr\u00edmenes y miserias humanas. Hasta dentro de un mismo barrio se ven mejores y peores hogares, y aqu\u00ed se trata de todos ellos. La ancianidad es escasa por la pragm\u00e1tica preferencia de morirse joven, no ya una decisi\u00f3n de vida m\u00e1s que una inevitabilidad social.<\/p>\n<p>Sean dos familias extra\u00f1amente desconocidas dentro del mismo barrio. No jugar\u00e9 aqu\u00ed con falsas realidades ni con sonoros tejidos que puedan ocultar o disfrazar la brutal vocaci\u00f3n femenina de las ni\u00f1as infernales, que puedan malinterpretarse por entendimientos \u00e1vidos de profundidad y de significado, tan pobres en su fondo pero tan abundantes en su presencia. Como una fotograf\u00eda antigua de la modernidad se plantea esta f\u00e1bula sin moral ni piedad, en la que el inicio de la vida se encuentra tan marcado por la brutal humanidad que destina al pobre engendro a una existencia tan penosa como la de su madre, la v\u00edctima, y como la de las ni\u00f1as, los demonios.<\/p>\n<p>Sea, pues, el mayor de los s\u00facubos (diecis\u00e9is a\u00f1os y con siete meses sin el sangriento presente de su creador), amada casi por obligaci\u00f3n por el ser prescindible que la ha pre\u00f1ado. Su t\u00eda, Clara In\u00e9s, latina en vida y maneras, cuenta con una hija menor por dos a\u00f1os, amiga y confidente de la primera. Pareja de ni\u00f1as, la una en m\u00e1culas y embriones y la otra virgen de pueblo, inocente e ingenua. La mayor de las malditas, como podr\u00eda deducirse sin dificultad, es pasional y despreocupada hasta ahora, capaz de llevar siete meses en su vientre a un destino condenado desde su concepci\u00f3n a la miseria e ignorancia de su padre y madre, a pre\u00f1ar o a ser pre\u00f1ada antes de su veintena, sin posibilidad alguna de salir adelante por s\u00ed solo\/a. De una vez aclaro: este feto no nacer\u00e1. Afortunadamente, su hado ha determinado que esta criatura morir\u00e1 all\u00ed adentro, y su muerte ser\u00e1 el inicio de los hechos que con pena conforman esta demon\u00edaca meseniana.<\/p>\n<p>No s\u00e9 ni pretendo saber c\u00f3mo muri\u00f3 la criatura; de ello s\u00f3lo queda una fuerte ca\u00edda y un aborto. Sangre derrama el ni\u00f1o y l\u00e1grimas la ni\u00f1a, que ahora no sabe qu\u00e9 hacer. Su naturaleza despreocupada se trueca ante cavilaciones psic\u00f3ticas a las que no se llega normalmente en la infancia, a menos que el trauma haya sido tal que las simp\u00e1ticas ma\u00f1as de los ni\u00f1os hayan sustituido ya totalmente sus encantos y alegr\u00edas, e incluso m\u00e1s de lo que suele ocurrir: esos inicuos des\u00f3rdenes que nos atormentan ahora en la adultez son meros tics ante la profunda locura que puede invadir a una ni\u00f1a que ha perdido a su yerro ante un incidente providencial. \u00bfQu\u00e9 hacer ahora, con toda esa sangre que le han cambiado por su hijo? \u00bfC\u00f3mo ir ante su novio y explicarle la muerte de su primog\u00e9nito? \u00bfC\u00f3mo renunciar a una vida sin trabajo, siendo mantenida por el padre? Circunstancias tan patentes pueden rellenar el mismo vientre accidentado de histeria y locura, aguardando met\u00f3dicamente la sustituci\u00f3n del sietemesino esperado.<\/p>\n<p>Sea otra mujer, ya mayor de edad y del otro lado del barrio. Hace siete meses en exactitud, y al mismo tiempo que la ni\u00f1a de la que se ha hablado, le prove\u00eda a su amante de un veloz \u00e9xtasis sin quedarse con ning\u00fan orgasmo para ella misma, como es en estos casos en que el hombre de alguna manera termina siendo el culpable del embarazo. A pesar de la incapacidad del macho para satisfacer a la hembra, s\u00ed ha sido capaz de llenarla con una hija. Al enterarse, le ha jurado lealtad y apoyo incondicional, y ha buscado un trabajo, y ella ha hecho lo propio tambi\u00e9n. El demonio de diecis\u00e9is a\u00f1os sabe de esto, y la ha estado cazando, hurgando alrededor de ella con su vientre relleno de gomaespuma en el que esconde de su novio el oscuro secreto de la aridez. Su c\u00f3mplice: su prima, la joven hija de do\u00f1a Clara In\u00e9s, ayud\u00e1ndola y apoy\u00e1ndola en sus s\u00e1dicos proyectos.<\/p>\n<p>Han elegido un subterfugio a partir del hoyo que busca cubrir la mujer: la b\u00fasqueda de un trabajo. Con la fuerte voz que tiene y que ha logrado gracias al trauma que parti\u00f3 su personalidad en mil y un ni\u00f1as distintas, le ha ofrecido un empleo. Se le ha dicho que debe dirigirse a la calle &#8230; poco antes del crep\u00fasculo para que asista a una entrevista; una mera formalidad, ya que \u00abel jefe sabe que la se\u00f1orita est\u00e1 embarazada, y jam\u00e1s podr\u00eda negarle este trabajo a una persona que realmente lo necesita para una familia que est\u00e1 a punto de formarse\u00bb. \u00bfC\u00f3mo ignorar un empleo seguro? Le viene un hijo en camino, no puede darse el lujo de ausentarse de la entrevista, de no aparecer en la calle &#8230;, como le fue indicado.<\/p>\n<p>Cualquier calle en un barrio como estos es el lugar propicio para cualquier clase de sadismos y perversiones, las manifestaciones m\u00e1s oscuras de la psique humana, tan rica en creatividad que se ha convertido en un doloroso peligro. Nuestro diablo ya no piensa en la oscuridad de los callejones ni en los delincuentes esperando en cada esquina, viendo a una adolescente \u00abembarazada\u00bb caminando con una ni\u00f1a de catorce a\u00f1os y escondi\u00e9ndose detr\u00e1s de un galp\u00f3n viejo que ya nadie usa; para ellos es mejor no cuestionarlo, pues si est\u00e1n haciendo algo tan peligroso es porque ya han ca\u00eddo en la trampa de alguien m\u00e1s. Curioso que hoy sea al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Amparo Rivera Girat\u00e1 tiene dieciocho a\u00f1os de edad y siete meses en estado, exactamente lo mismo que la ni\u00f1a que le robar\u00e1 a su beb\u00e9 en plena gestaci\u00f3n, exceptuando el hecho de que todav\u00eda no lo ha perdido. Hace cuatro d\u00edas (aproximadamente el tiempo que ha transcurrido desde que la adolescente demon\u00edaca perdiera a su engendro) respondi\u00f3 a un clasificado en el peri\u00f3dico local en el que se solicitaba ayudante en un bodeg\u00f3n. La tarde de ayer, la se\u00f1orita Rivera recibi\u00f3 una llamada del mentado bodeg\u00f3n inform\u00e1ndole que se conoc\u00eda de su situaci\u00f3n y que se le esperaba al d\u00eda siguiente hacia la misma hora en el establecimiento para una entrevista rutinaria. Se le indic\u00f3, por dem\u00e1s, los papeles y documentos que deb\u00eda llevar.<\/p>\n<p>Hoy ya son las cuatro con dieciocho minutos post mer\u00eddiem del veintid\u00f3s de febrero, a\u00f1o ciento noventa y nueve de la Independencia. El sol, extra\u00f1amente, est\u00e1 pr\u00f3ximo a ocultarse, cosa que ocurrir\u00e1 en una hora y veintid\u00f3s minutos; se piensa que es que sabe y teme los hechos que est\u00e1n por llevarse a cabo en la calleja que est\u00e1 detr\u00e1s del viejo galp\u00f3n de la calle &#8230; La luna, que suele asomarse antes incluso de que muera su n\u00e9mesis, ha convocado a las nubes para que le oculten su vista del barrio; debido a esto, el negro de las lluvias y el gris de la bruma han hecho su p\u00e9rfida aparici\u00f3n para favorecer al diablo y a su secuaz en el proyecto que han preparado con tanto esmero. La luz se limita a peque\u00f1as r\u00e1fagas intermitentes de un farol da\u00f1ado, que se afanan por atravesar la densa tiniebla inesperada pero que se deshacen entre los velos del denso vapor que cubre sin piedad el barrio entero. Sufre la luz, adem\u00e1s, el monumental estorbo del zinc del galp\u00f3n cuya sombra, con el tiempo, se ha hecho tan fuerte como el material mismo, permitiendo que s\u00f3lo pasen tenues haces a trav\u00e9s de las grietas erosionadas. Antes de este dantesco crep\u00fasculo, sin embargo, Mar\u00eda Amparo est\u00e1 parada en la acera de enfrente, sosteniendo una cartera en su hombro izquierdo y agarr\u00e1ndose la barriga con la mano derecha, como si fuera eso lo que m\u00e1s corriese peligro en un sitio como aqu\u00e9l (aunque, de hecho, tiene raz\u00f3n en hacerlo). Le dijeron que es en esa direcci\u00f3n en donde est\u00e1 el bodeg\u00f3n en donde la entrevistar\u00edan, pero ahora est\u00e1 perpleja pues no puede ser que haya algo dentro de aquel viejo galp\u00f3n abandonado. No sabe qu\u00e9 hacer: si entra en ese espeluznante lugar puede que sufra un da\u00f1o terrible, pero si se queda afuera por m\u00e1s tiempo le alcanzar\u00e1 la noche en el barrio y podr\u00eda correr a\u00fan peor suerte.<\/p>\n<p>Ante la mirada perversa de los delincuentes que ya empiezan a ocupar sus zonas nocturnas, Mar\u00eda Amparo Rivera Girat\u00e1 decide cruzar el callej\u00f3n de inmediato para entrar en el galp\u00f3n a pesar de lo que le dicta su instinto. Un olor a queso rancio se asoma por las ventanas, perfume propio del basurero en el que ha de nacer la usurpada, y, por un momento, el aroma ocupa todos los pensamientos de la Rivera. El miedo que sent\u00eda afuera es trucado por una sensaci\u00f3n de tranquilidad cargada por el hedor profundo que ocupa un puesto insondable en la vida de la mujer, quien ha respirado la misma peste durante toda su existencia, e incluso durante la concepci\u00f3n del feto. Es extraordinario c\u00f3mo los olores, sensaciones, visiones y sabores de momentos como \u00e9se se quedan grabados para siempre y con el \u00edmpetu perenne del momento, ora porque el placer es tal que nos los talla en la memoria, ora porque el sufrimiento y el dolor son tan intensos que nos obligan a trasladar nuestra percepci\u00f3n a un lugar m\u00e1s feliz y placentero. Ese tufo a queso rancio, no obstante, estaba en todos los recuerdos de la gente del barrio, y Mar\u00eda Amparo no escapaba a la resistencia humana y poderosa contra el olvido.<\/p>\n<p>Sea el rinc\u00f3n m\u00e1s lejano de la calleja, cuando el sol a\u00fan no se ha puesto pero los muros de la urbanidad ya lo ocultan como si \u00e9stos fuesen m\u00e1s grandes que el astro rey. En ese punto oscuro y oculto, dos lozanas figuras aguardan a su presa, armadas con los materiales macabros de las parteras. La arrastran de inmediato con fuerza hacia el interior de la decadente estructura, prohibi\u00e9ndole por medio de la brutalidad su escapatoria. La Rivera logr\u00f3 reconocer de inmediato la voz de la mujer que la hab\u00eda llamado por tel\u00e9fono para ofrecerle el trabajo, pues ahora le sosten\u00eda un cuchillo junto al cuello con la mano firme de la hembra que ya no es capaz de temer a nada. Mientras le infund\u00eda miedo, la prima de los catorce a\u00f1os, arrastrada por lazos de sangre y de amistad, le traspasaba esos mismos nudos a sus tobillos y a sus mu\u00f1ecas en la forma de cabuyas, \u00e1speras ante el delicado tacto de la v\u00edctima. A todas estas, la inv\u00e1lida Mar\u00eda Amparo estaba acostada en el suelo, ya rendida a las perversidades de los demonios, tratando de concentrar todos sus pensamientos en el queso sucio que hiede&#8230; hiede&#8230; hiede.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Cual la vir-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">gen maldi-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">ta del pasa-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">do, su vientre<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">era cruelmen-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">te violado por<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">la mayor de<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">las criaturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Con un viejo<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">escalpelo pr\u00f3xi-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">mo al \u00f3xido,<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">la sobrina<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">de Clara In\u00e9s<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Zambrano<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">C\u00f3rdoba le<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">marcaba el<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">signo sat\u00e1-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">nico de su<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">se\u00f1or y ma-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">estro desde<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">el prohibido<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">sexo de la<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">mujer hasta<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">el infla-<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">do ombligo de la fertilidad, y, a trav\u00e9s de esta incisi\u00f3n, otro \u00edgneo camino que comunica<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">ambos muslos, como si fuese una infame autopista de sangre, dolor y profana usurpaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\n<p>La ces\u00e1rea dur\u00f3 horas; y horas de sangre, pues, brotaron del vientre cruzado de Mar\u00eda Amparo Rivera Girat\u00e1. En la memoria de las tres mujeres s\u00f3lo queda hoy el recuerdo de aquella primera incisi\u00f3n: la punzada del bistur\u00ed se le antoj\u00f3 a la madre cual guerra medieval, pero ese inicial brote de sangre deletreaba \u00ab\u00e9xito\u00bb ante los ojos del diablo. Una vez abierto el vientre y sostenido, no por tenazas, sino por los m\u00ednimos dedos desnudos de la menor, la visi\u00f3n grotesca de las profundidades del cuerpo humano no daba asco a la adolescente \u00e1vida de descendencia: ella segu\u00eda apartando huesos, m\u00fasculos, venas, nervios y \u00f3rganos sin m\u00e1s guante que el construido a partir de los pedazos de placenta que se le hab\u00edan pegado a sus manos mientras escudri\u00f1aba el \u00fatero hinchado de la pre\u00f1ada. Una ni\u00f1a nonata sali\u00f3 de las v\u00edsceras como un regalo a la condenaci\u00f3n eterna, presente que se llevaron r\u00e1pidamente del lugar, dejando a la mujer robada sola y rodeada de sus entra\u00f1as, esparcidas en el suelo sucio y fr\u00edo del galp\u00f3n abandonado que sigue en pie en la calle &#8230;, por la que corr\u00edan ambas ladronas con un beb\u00e9 en brazos, en busca de un taxi que las llevara lejos de all\u00ed.<\/p>\n<p>A las nueve con veinticuatro minutos de la misma noche, la hija de la se\u00f1ora Zambrano llegaba a casa con un bulto encarnado en brazos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mi ni\u00f1a! \u00bfQu\u00e9 es esto?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1La hija de &#8230;, mam\u00e1! Acaba de nacer y la mand\u00f3 conmigo para que se la ayudara a cuidar\u2014respondi\u00f3 jadeante y con cuidado, un meticuloso ardid que le hab\u00eda explicado su maestra en el carro mientras ven\u00edan.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00bfPero c\u00f3mo, d\u00f3nde?!<\/p>\n<p>\u2014En el bodeg\u00f3n de la calle &#8230; que ya estaba cerrado. Yo me qued\u00e9 afuera mientras ella par\u00eda y ah\u00ed mismo me dijo que trajera a la ni\u00f1a para ac\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Madre m\u00eda, pero si apenas respira!<\/p>\n<p>Sea, pues, Mar\u00eda Amparo borboteando emociones, sintiendo que los gritos que hab\u00eda echado esa noche se parec\u00edan mucho a otros que echara uno y seis meses antes&#8230; y que la intensidad de sus adentros se sent\u00eda casi igual: el ardor, el dolor, la sangre fluyendo y enrojeciendo su piel, todos y cada uno de los cent\u00edmetros de su piel&#8230; y el olor; ese olor a queso pasado, cortado, que hiede&#8230; hiede&#8230; hiede.<\/p>\n<p><em>Animus a Nemo,<\/em><\/p>\n<p><em>Agosto de 2010<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sea el ocaso del invierno en un pobre barrio andino, plagado de cr\u00edmenes y miserias humanas. Hasta dentro de un mismo barrio se ven mejores y peores hogares, y aqu\u00ed se trata de todos ellos. 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