{"id":8220,"date":"2010-06-24T11:49:38","date_gmt":"2010-06-24T16:19:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=8220"},"modified":"2010-06-25T09:11:52","modified_gmt":"2010-06-25T13:41:52","slug":"toy-story-3la-muerte-de-pixar-y-el-renacimiento-de-la-disney","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/06\/24\/toy-story-3la-muerte-de-pixar-y-el-renacimiento-de-la-disney\/","title":{"rendered":"Toy Story 3:la Muerte de Pixar y el Renacimiento de la Disney"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8224\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/06\/24\/toy-story-3la-muerte-de-pixar-y-el-renacimiento-de-la-disney\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1.jpg?fit=456%2C300&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"456,300\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1.jpg?fit=456%2C300&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1-300x197.jpg?resize=300%2C197\" alt=\"\" title=\"37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n\" width=\"300\" height=\"197\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8224\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1.jpg?resize=300%2C197&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/37457_439284181213_518411213_5830734_5421768_n1.jpg?w=456&amp;ssl=1 456w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nComo a t\u00ed, las pel\u00edculas de la Pixar me parten el cerebro en dos pedacitos(iba a decir el coraz\u00f3n, pero sonar\u00eda muy cursi, aunque es verdad). Por un lado, las amo a rabiar y lloro con ellas, como un ni\u00f1o desconsolado en busca de afecto, sobre todo dentro de la sala oscura.<\/p>\n<p>Por el otro, las empiezo a despreciar como un ogro infeliz y neur\u00f3tico, a lo \u00abShrek\u00bb, empe\u00f1ado en descubrirle las cinco patas al gato, a pocos minutos de salir de la funci\u00f3n. Mucho m\u00e1s cuando mi novia, la hace picadillo en el camino de retorno hacia la casa.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8226\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/06\/24\/toy-story-3la-muerte-de-pixar-y-el-renacimiento-de-la-disney\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1.jpg?fit=530%2C297&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"530,297\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1.jpg?fit=530%2C297&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1-300x168.jpg?resize=300%2C168\" alt=\"\" title=\"34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n\" width=\"300\" height=\"168\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8226\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1.jpg?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/34236_439284321213_518411213_5830736_4985134_n1.jpg?w=530&amp;ssl=1 530w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nLas mujeres suelen ser as\u00ed, implacables pero sinceras, terribles pero honestas.Por eso, las queremos tanto.Love Hurts!<\/p>\n<p>A tales sentimientos encontrados y esquizofr\u00e9nicos, se les define en el medio con una categor\u00eda de an\u00e1lisis muy simple: la cr\u00edtica \u00abDr. Jekyll y Mr. Hyde\u00bb. Por ende, recuperamos dicho concepto bifronte para desarrollar nuestro humilde desglose de \u00abToy Story 3\u00bb, a camino entre la defensa ciega y el combate frontal, cuerpo a cuerpo.<\/p>\n<p>Pero mejor comencemos por el lado Disney. Es decir, por la apolog\u00eda del producto. As\u00ed garantizamos la compa\u00f1\u00eda de quienes la estiman, por mayor tiempo. De momento, sus detractores deber\u00e1n esperar o adelantar algunos p\u00e1rrafos en la lectura.<\/p>\n<p>En descargo de la pieza, hay infinidad de valores por reivindicar: la animaci\u00f3n, el libreto, los personajes arquet\u00edpicos, los secundarios caricaturescos, los chistes gruesos, las sutilezas ir\u00f3nicas, los metamensajes de contrabando, las declaraciones de principios, las apelaciones a la vanguardia y los apegos infantiles al canon cl\u00e1sico, de la estructura al fondo.<\/p>\n<p>De la superficie, sobre todo, rescatamos la perfecta integraci\u00f3n g\u00e9nerica y transgen\u00e9rica de la aventura con el drama y la comedia, sin abandonar el compromiso disidente de la escuela dist\u00f3pica de la ciencia ficci\u00f3n. Me explico. El gui\u00f3n sostiene, al menos, tres capas argumentativas.<\/p>\n<p>En la primera, regresamos al desarrollo del viaje del h\u00e9roe, de retorno a su hogar dulce hogar, despu\u00e9s vivir una experiencia l\u00edmite, sufrir un calvario de pron\u00f3stico reservado, caer en el abismo m\u00e1s profundo y peligroso, salir regenerado del foso y volver al punto de inicio, aunque con otra perspectiva de su entorno. No en balde, la odisea del vaquero Woody es comparada con el ciclo emblem\u00e1tico y paradigm\u00e1tico de John Wayne en \u00abM\u00e1s Coraz\u00f3n que Odio\u00bb.<\/p>\n<p>En la segunda, es el disparate y la locura surrealista del slapstick, con su humor f\u00edsico, hilarante, hiperviolento y subversivo, a la zaga no tanto del viejo Walt como de los deconstructivos de ayer y de hoy.<\/p>\n<p>Las citas y las referencias son claras a la obra de Chuck Jones, Tex Avery, Walter Lanz y curiosamente a los hermanos Quay, a trav\u00e9s de la figura expresionista de un \u00abnenuco reci\u00e9n nacido\u00bb con la cara descompuesta y la fuerza bruta de un aut\u00f3mata al servicio de un \u00abMad Doctor\u00bb.<\/p>\n<p>La aplanadora iconoclasta del film se lleva por delante a cuanto despojo y desecho de la cultura de masas se le cruza por delante, al cebarse en la trituraci\u00f3n de los mu\u00f1ecos favoritos de ni\u00f1os y ni\u00f1as, como Ken y Barbie, a quienes se les reserva un sitial de honor en la arena de la parodia liberadora, al estilo de una versi\u00f3n clase \u00abA\u00bb de \u00abSouth Park\u00bb. Nada para alarmarse demasiado, por supuesto, porque se trata de una pel\u00edcula para toda la familia, a fin de cuentas.<\/p>\n<p>En el tercer estadio del armaz\u00f3n conceptual, subyacen ideas inquietantes y alegor\u00edas luminosas, a partes iguales. Los mu\u00f1ecos son desterrados y arrancados de sus propiedades de ensue\u00f1o en los suburbios, como si fuesen v\u00edctimas de un plan de desalojo, a ra\u00edz de la debacle de las recientes hipot\u00e9cas basura, cuando miles de miles perdieron sus casas, quintas y soluciones habitacionales.<\/p>\n<p>Acto seguido, van a parar a una simb\u00f3lica guarder\u00eda, mitad prisi\u00f3n de m\u00e1xima seguridad a lo \u00abGuant\u00e1namo\u00bb, mitad geri\u00e1trico de retiro dorado con filosof\u00eda new age de spa hippie. Un aparente oasis en el desierto, un espejismo y una isla de la fantas\u00eda,gerenciada y administrada por un ben\u00e9volo y patriarcal \u00abOsito Cari\u00f1osito\u00bb. Su nombre es \u00abLotso\u00bb, guarda un pasado oscuro, se revela como el villano de la partida,y constituye uno de los grandes aciertos de la pel\u00edcula. Con \u00e9l, Pixar encierra y resume su eterna aversi\u00f3n por los \u00edconos del despotismo, el absolutismo, la represi\u00f3n, el resentimiento primitivo y la derogaci\u00f3n de los derechos humanos de la rep\u00fablica, para instaurar un gobierno de facto. En sus procedimientos antidem\u00f3craticos, ciertos especialistas descubren una cr\u00edtica soterrada a la gesti\u00f3n de Bush. Algunos se\u00f1alan parentescos con los dictadores satirizados por la Disney durante la segunda guerra mundial.Hitler a la cabeza.<\/p>\n<p>En lo personal, considero a \u00abLotso\u00bb un candidato firme a ocupar el trono de Mickey Mouse, seg\u00fan el complejo de Edipo de la Pixar con su padre Disney.En castellano, para m\u00ed Lotso representa la necesidad del estudio por reafirmar su independencia de cara a un antiguo r\u00e9gimen inflexible, monol\u00edtico y cerrado al cambio, m\u00e1s all\u00e1 de su rostro amable. De ah\u00ed la posible identificaci\u00f3n de la c\u00e1rcel con un sistema de atracciones ef\u00edmeras como de parque tem\u00e1tico de Orlando a la usanza de \u00abTruman Show\u00bb, donde en verdad se esconde un inframundo apocal\u00edptico no muy lejano del futuro de \u00ab1984\u00bb, televigilado por un Big Brother devenido en un monito \u00abplatillero\u00bb con pilas. Abstracta, bella, l\u00facida y demoledora caricatura del destino incierto de nuestras democracias fallidas del siglo XXI.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la po\u00e9tica de la compa\u00f1\u00eda alcanza cotas de epifan\u00eda, de eleg\u00eda y de r\u00e9quiem por los olvidados y marginados del cuento, en un desenlace digno de estudio. El happy ending engloba el lirismo de la historia, al decantarse por los mismos derroteros humanistas de \u00abUp\u00bb,\u00bbWall-E\u00bb y \u00abFinding Nemo\u00bb, bajo la obvia influencia de Hayao Miyazaki. No por nada, Totoro nos acompa\u00f1a con su entra\u00f1able mutismo Zen. S\u00f3lo le basta sonre\u00edr, para gui\u00f1arnos a la distancia.<\/p>\n<p>Sea como sea, la conclusi\u00f3n nos arranca un mar de l\u00e1grimas, al saber jugar con nuestros sentimientos m\u00e1s profundos, universales y complejos. No es poco m\u00e9rito, lograr conmover a una sala repleta de entusiastas de la serie de diversas edades.Con la tercera parte, la franquicia los despide con altura y dignidad, invit\u00e1ndolos a superar una etapa, a crecer y a comprender su condici\u00f3n de seres finitos.<\/p>\n<p>Con sus pel\u00edculas melanc\u00f3licas, la Pixar parece querer prepararnos para emprender nuestro \u00faltimo viaje. La muerte es inevitable y esquiva el tab\u00fa en el cine de la Pixar, factor\u00eda interesada en reivindicar a la tercera edad, como met\u00e1fora de la fragilidad de la condici\u00f3n humana, as\u00ed como por abogar por la trascendencia del s\u00e9ptimo arte en su fase de regeneraci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la mano del 3D. Hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>En paralelo, arranca lo malo. Para ser estrictamente sinceros, Ericka De La Vega nos decepcion\u00f3 en un papel de relleno, con una voz neutra, fr\u00eda, anodina y despersonalizada.Aparte se notaba fuera de ritmo y de sincro, como una locuci\u00f3n implantada para engachar a los fan\u00e1ticos de \u00abLatin American Idol\u00bb.El t\u00edpico caballo de Troya al sur de la frontera.<\/p>\n<p>A la gente le gust\u00f3 la broma con Buzz,el astronauta, bailando y hablando como espa\u00f1oleto. A m\u00ed me result\u00f3 un burdo refrito del gato con botas de Antonio Banderas. A Pixar no le conviene copiar el formato de la Dreamworks, para robarle mercado.<\/p>\n<p>De igual modo, en alg\u00fan instante, el reciclaje y el electicismo cin\u00e9filo pecaban de forzados,oportunistas y estereotipados, tal como un bucle de gags de los \u00abSimpson\u00bb en versi\u00f3n youtube. Por momentos, el libreto luc\u00eda demasiado redudante, predecible y programado para combinar acci\u00f3n con telenovela, en dosis equivalentes.Me desagrad\u00f3 la reiteraci\u00f3n industrial del patr\u00f3n can\u00f3nico y cronol\u00f3gico de siempre, en la manera de construir el relato. Ya basta del manual Syd Field y de las lecciones aprendidas con el best seller de Christopher Voegler. Es hora de superar la mitolog\u00eda de costumbre. Por consiguiente, me sac\u00f3 la piedra y la palma(de Carlos Donoso), la repetici\u00f3n en diferido del final de \u00abLa Guerra de las Galaxias\u00bb, con los Jedys luchando por salir a flote de un contenedor de desperdicios y salvados de milagro por las teclas de un ordenador.<\/p>\n<p>As\u00ed es imposible tomarse en serio, la bonita moraleja a favor de las peque\u00f1as y humildes cosas del pasado, cuando apostamos por el c\u00e1lculo rob\u00f3tico y los movimientos anunciados de una excavadora de dise\u00f1o,operada por los alter egos mutantes de John Lasserter.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed las contradicciones de Pixar son monstruosas.Quieren defender la causa noble de los juguetes del pasado, a costa de volverlos obsoletos con su afici\u00f3n desmedida por los simulacros de la tecnolog\u00eda de punta. Entonces su discurso de mea culpa en pro de lo artesanal, se diluye y se desinfla como una pompa de jab\u00f3n. La ret\u00f3rica corporativa, de responsabilidad social, desnuda sus colmillos y cae presa de su propia hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>En resumen, \u00abToy Story 3\u00bb es un pel\u00edcula irregular e imperfecta, cuyas partes(incre\u00edbles)redimen a su todo(dispar y desigual).<\/p>\n<p>Desgraciadamente,a Pixar todav\u00eda le cuesta desprenderse de la sombra de Disney.Mucho m\u00e1s ahora. Por eso, lamentamos el fardo maniqueo impl\u00edcito en la movida.A Lotso lo condenan a la hoguera y al infierno, sin oportunidad de rehabitilarse, al calor de una vulgar coartada psicol\u00f3gica de estudiante de pediatr\u00eda.<\/p>\n<p>Afortunadamente, el testigo de la franquicia lo recibe la adorable Bonnie. Una peque\u00f1a maravilla con un futuro envidiable, en compa\u00f1\u00eda de Woody, Buzz y sus amigos. Despu\u00e9s de todo, la Pixar tambi\u00e9n debe garantizar la trascendencia de su legado comercial y econ\u00f3mico en las generaciones de relevo. Por defecto, ni de broma se atreven a darle santa sepultura a su patrimonio, luego de tres entregas.<\/p>\n<p>Al final, no es un funeral, sino el renacimiento cl\u00f3nico del gen criogenizado de la Disney. Color\u00edn colorado, la leyenda contin\u00faa por los siglos de los siglos, con un semblante remozado.<\/p>\n<p>Si no puedes con el enemigo, \u00fanetele y v\u00e9ncelo.<\/p>\n<p>Lo dicho:Hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como a t\u00ed, las pel\u00edculas de la Pixar me parten el cerebro en dos pedacitos(iba a decir el coraz\u00f3n, pero sonar\u00eda muy cursi, aunque es verdad). Por un lado, las amo a rabiar y lloro con ellas, como un ni\u00f1o desconsolado en busca de afecto, sobre todo dentro de la sala oscura. 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