{"id":7938,"date":"2010-06-02T10:47:21","date_gmt":"2010-06-02T15:17:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=7938"},"modified":"2010-06-02T10:50:57","modified_gmt":"2010-06-02T15:20:57","slug":"de-plebeyo-a-gobernador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/06\/02\/de-plebeyo-a-gobernador\/","title":{"rendered":"De Plebeyo a Gobernador"},"content":{"rendered":"<p>No quer\u00eda ir a esa fiesta de disfraces. Me parec\u00eda un poco pendejo disfrazarme a los diecinueve a\u00f1os. La \u00faltima vez que me disfrac\u00e9 fue de Aladin a los siete, pero no era el Aladin pr\u00edncipe con su fastuoso traje blanco, sino el hind\u00fa pobre semidesnudo con pantal\u00f3n de mujer y chaleco morado sin camisa. Como pasaba fr\u00edo pidiendo caramelos en la calle. Ya eran las once de la noche y no quer\u00eda pasar el viernes solo en mi casa. Agarr\u00e9 una chaqueta de viejo que hab\u00eda heredado de mi pap\u00e1, que no es que se haya muerto, sino que la chaqueta es horrible y me la hab\u00eda dado. Luego fui a su cuarto, agarr\u00e9 la primera gorra que encontr\u00e9 y me la puse hacia atr\u00e1s, era azul y dec\u00eda en letras amarillas \u201cJuan\u201d, el nombre de mi padre. Ya estaba listo. Me mont\u00e9 en el carro y arranqu\u00e9.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a la fiesta. Era la casa de una amiga de la universidad y hab\u00eda bastante gente. Prend\u00ed un cigarrillo. Entre las luces apagadas y la intensidad del reggaeton me costaba reconocer a mis amigos. No me estuve con pendejadas y fui directo a la mesa donde estaba el ron antes de terminar la vuelta de reconocimiento. Me serv\u00ed el primer trago, el cual acompa\u00f1aba con el cigarro. De lejos me reconoce la mam\u00e1 de mi amiga y se acerca a saludarme. Aprovecho el tiempo mientras se acerca y planeo mi voz m\u00e1s simp\u00e1tica para decirle lo linda que est\u00e1 la casa y toda esa clase de idioteces que las mam\u00e1s como ella quieren o\u00edr. No me import\u00f3 fingir, gracias a ella estaba tomando ron. Pregunt\u00f3 de qu\u00e9 era mi disfraz. Le dije que era de Enrique Mendoza, el ex gobernador de Miranda. No se ri\u00f3. Creo que hasta la pude haber ofendido. S\u00f3lo me respondi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u201cPor lo menos se ve c\u00f3modo\u201d Y me dio la espalda.<\/p>\n<p>Mientras exhalaba el humo del cigarro las tripas me vibraron. De inmediato record\u00e9 que hace unos d\u00edas estuve delicado del est\u00f3mago. La combinaci\u00f3n ron y cigarro no fue lo m\u00e1s astuto. Interrump\u00ed mi mon\u00f3logo interno al ver a mi ex novia. De lejos parec\u00eda divertirse. Pero demasiado, m\u00e1s que cualquier otra persona. Tambi\u00e9n coqueteaba por ac\u00e1, por all\u00e1, por ah\u00ed tambi\u00e9n. No sab\u00eda de qu\u00e9 palo ahorcarse, o para ser preciso, qu\u00e9 palo tirarse. Se acerca como si fuese primera vez que me ve en la noche, y me da el saludo afectuoso m\u00e1s falso que hab\u00eda presenciado. Me pregunt\u00f3 de qu\u00e9 era mi disfraz:<\/p>\n<p>-\u201cEnrique Mendoza\u201d le digo.<\/p>\n<p>-\u201c\u00bfEntonces porque dice Juan tu gorra?\u201d contest\u00f3 ella.<\/p>\n<p>-\u201cBlanca Nieves no tiene tetas pl\u00e1sticas y yo no te digo nada.\u201d le dije sin alterarme.<\/p>\n<p>As\u00ed pas\u00f3 la noche. Mitad del tiempo que habl\u00e9 fue explicando mi disfraz. Por lo menos quedaba mucho ron. Lo suficiente como para perder la cuenta de cuanto hab\u00eda tomado. El est\u00f3mago me reclamaba intermitentemente, pero no parec\u00eda nada grave, por lo que segu\u00ed fumando. Pero lleg\u00f3 un momento en el que me cagu\u00e9. No literalmente, es que me ech\u00e9 un peo y pens\u00e9 que me hab\u00eda cagado. Ya la gente se estaba yendo, yo era uno de los \u00faltimos. Decid\u00ed entrar al ba\u00f1o para cerciorarme que todo estaba bien, y as\u00ed parec\u00eda. Y ahora solo, con los pantalones por los tobillos y la poceta abierta, quise sentarme y acabar con todo esto. Pero como era de esperarse, no hab\u00eda papel. Ya la due\u00f1a de la casa estaba despidiendo a los \u00faltimos y hab\u00eda apagado la m\u00fasica. Hubiese sido muy poco sutil pedirle papel. \u201cNo pasa nada. -me dije- Tu aguantas hasta la casa\u201d. Salgo del ba\u00f1o con disimulo y me despido de ella y su mam\u00e1. La cagada -en sentido figurado- fue cuando, al salir, una compa\u00f1era de clases me pide que la deje en su casa. No pod\u00eda decirle que no. Viv\u00eda cerca de m\u00ed y aparte es de esas compa\u00f1eras que todos le tienen ganas.<\/p>\n<p>Nos montamos en el carro. Pongo la m\u00fasica alta y por supuesto bajo las ventanas. Cre\u00e9 un ambiente turbio para cubrirme las espaldas. Ella me dice que es m\u00e1s seguro estar con los vidrios arriba, pero hice como si no la hubiese escuchado mientras tarareaba una canci\u00f3n que no sab\u00eda, pero daba la sensaci\u00f3n de que estaba distra\u00eddo. En su camisa se entrev\u00eda un escote que presionaba los pocos botones que ten\u00eda puesto.\u00a0 Me hubiese encantado que se me ocurriese alguna frase barata de gal\u00e1n en ese momento. Definitivamente eso hubiese salvado la noche, por lo menos tendr\u00eda un buen cuento para mis amigos y unos puntos m\u00e1s de autoestima. Que se me hubiese ocurrido un \u201cyo me he pillado los cambios de luces que me haces en clases\u201d, un \u201csiempre he sentido una vainita ah\u00ed\u201d, un \u201cdesde que te vi en clases te quise dar un beso\u201d o hasta un \u201chay algo el\u00e9ctrico entre tu y yo\u201d. Cualquier comentario que diese pie a algo. Pero no pod\u00eda pensar en otra cosa que en una poceta. Ella se me acercaba y se me insinuaba con algunos comentarios. Agradec\u00eda su empe\u00f1o, pero s\u00f3lo una cosa me importaba en ese momento y no era ella. El asunto se pon\u00eda peor con cada polic\u00eda acostado que pas\u00e1bamos. Quer\u00eda soltar un peo, pero era demasiado arriesgado. Ya estaba agonizando, sent\u00eda un dolor punzante en mis intestinos, hasta que por fin llegamos a la puerta de su edificio. Ella se tarda recogiendo su cartera y se queda sentada en silencio.<\/p>\n<p>-\u201cBueno, chao.\u201d le digo.<\/p>\n<p>-\u201cChao, gracias por la cola.\u201d Dice ella.<\/p>\n<p>-\u201cDe nada.\u201d le respondo. Pero sigue sentada sin moverse.<\/p>\n<p>Por dentro gritaba \u201c\u00a1b\u00e1jate puta de mierda, me cago!\u201d. Pero me control\u00e9 y me volv\u00ed a despedir de ella, ahora s\u00ed se estaba bajando. No hab\u00eda terminado de cerrar la puerta cuando arranqu\u00e9. Casi de inmediato sent\u00ed que se quebr\u00f3 algo en mi interior. Ya ve\u00eda mi casa, pero no iba a llegar. No tendr\u00eda tiempo de abrir la puerta y llegar al ba\u00f1o.\u00a0 Era de esas situaciones hipot\u00e9ticas que uno se cree demasiado bueno como para que le pasen. Yo me cre\u00eda invulnerable, me cre\u00eda superior, pero mis intestinos me dijeron: \u201cO te paras ya y cagas en la calle, o te cagas encima huev\u00f3n.\u201d Me orill\u00e9 y fren\u00e9 casi en seco. Apagu\u00e9 las luces y mientras me bajaba los pantalones sali\u00f3 el primer envi\u00f3n. Me hab\u00eda cagado encima. No mucho, pero me hab\u00eda cagado encima. Cagarse a los diecinueve sin duda era m\u00e1s pendejo que disfrazarse a los diecinueve. Mis interiores estaban pesados, parec\u00edan unos pa\u00f1ales. Me los quito cuidadosamente y los lanzo con m\u00e1s cuidado a\u00fan al jard\u00edn de una casa vecina. Un mal lanzamiento hubiese significado una ducha de materia fecal. Eran las cuatro de la ma\u00f1ana y no pasaba casi gente. S\u00ed pasaba alguien, me agachaba detr\u00e1s de mi carro y me escond\u00eda con \u00e9xito. Pero ahora ten\u00eda otra cosa que resolver, y de nuevo me tuve que tragar mis palabras. Me parec\u00edan absurdos los cuentos de mis amigos que a falta de papel higi\u00e9nico usaban sus medias, pero s\u00ed, se pod\u00edan agotar todos los recursos y llegar a ese punto. Unas medias de algod\u00f3n hubiesen hecho todo m\u00e1s f\u00e1cil. La fina seda de mis medias no era muy absorbente, por lo que hizo el trabajo deficientemente.<\/p>\n<p>Me subo los pantalones, me amarro la chaqueta a la cintura y me monto en el carro. Era una l\u00e1stima. Tanto aguantar para cagar en la orilla.<\/p>\n<p>Juan Garc\u00eda Guti\u00e9rrez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No quer\u00eda ir a esa fiesta de disfraces. Me parec\u00eda un poco pendejo disfrazarme a los diecinueve a\u00f1os. 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