{"id":7888,"date":"2010-05-29T10:05:50","date_gmt":"2010-05-29T14:35:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=7888"},"modified":"2010-05-29T15:02:04","modified_gmt":"2010-05-29T19:32:04","slug":"%e2%80%9ctierra-sublevada%e2%80%9d-de-pino-solanas-o-enterese-como-me-encanonaron-en-la-cinemateca-nacional-con-una-pistola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/05\/29\/%e2%80%9ctierra-sublevada%e2%80%9d-de-pino-solanas-o-enterese-como-me-encanonaron-en-la-cinemateca-nacional-con-una-pistola\/","title":{"rendered":"\u201cTierra Sublevada\u201d de Pino Solanas: O ent\u00e9rese c\u00f3mo me Enca\u00f1onaron en la Cinemateca Nacional con una Pistola"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7889\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/05\/29\/%e2%80%9ctierra-sublevada%e2%80%9d-de-pino-solanas-o-enterese-como-me-encanonaron-en-la-cinemateca-nacional-con-una-pistola\/attachment\/114\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg?fit=650%2C927&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"650,927\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1250785577&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"114\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg?fit=650%2C927&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114-210x300.jpg?resize=210%2C300\" alt=\"\" title=\"114\" width=\"210\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-7889\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg?resize=210%2C300&amp;ssl=1 210w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg?w=650&amp;ssl=1 650w\" sizes=\"auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a><br \/>\nCon cierto esp\u00edritu de candidez, el mi\u00e9rcoles procedimos a asistir al estreno del nuevo documental de Pino Solanas patrocinado por la Villa del Cine en la Cinemateca Nacional: \u201cTierra Sublevada\u201d, en su primer cap\u00edtulo,\u201cOro Impuro\u201d, sobre el tema de la explotaci\u00f3n minera en la Argentina y sus efectos en el medio ambiente, la pol\u00edtica de Cristina y el desarrollo de la corrupci\u00f3n de estado, despu\u00e9s de la salida de Menem del poder.Peque\u00f1a incogruencia de fondo con lo expresado por Oliver Stone en el reino de los cielos de \u00abAl Sur de la Frontera\u00bb.<br \/>\nLlegamos temprano a la sala, casi de primeros, pero fuimos los \u00faltimos en salir por cuestiones de seguridad personal.Sin embargo, por poco corremos con las consecuencias de hacer acto de presencia en el evento. Ya explicar\u00e9 por qu\u00e9 y c\u00f3mo.<br \/>\nSea como sea, no pisaremos nuestra alma mater, nuestra casa de formaci\u00f3n audiovisual, por un buen tiempo, hasta cuando las aguas tormentosas se calmen por all\u00e1 o haya una verdadera disposici\u00f3n por cambiar su salvaje sistema de seguridad, del cual result\u00e9 v\u00edctima.<br \/>\n\tAs\u00ed pues, nos dirigimos raudos y puntuales al recinto ubicado en el Museo Bellas Artes, antigua sede de La GAN, para reencontrarnos con el viejo Pino, hacerle preguntas inc\u00f3modas y medir su grado de evoluci\u00f3n, involuci\u00f3n o estancamiento, de cara a su proyecto del 2010.<br \/>\nPero para mayor desencanto, nos conseguimos con un Solanas evasivo ante las interrogantes duras, condescendiente con su tropa de adulantes rojo rojitos, reiterativo con su discurso populista, desactualizado con las teor\u00edas documentales en boga, empe\u00f1ado en seguir clonando sus hallazgos de cine liberaci\u00f3n con \u201cLa Hora de los Hornos\u201d y tristemente indiferente hacia su entorno. De hecho, sufrimos una injusticia en sus narices y prefiri\u00f3 hacerse la vista gorda al refugiarse en una concha medi\u00e1tica de c\u00e1maras, flashes y entrevistas teledirigidas por \u201cla gloriosa red social de medios alternativos\u201d.<br \/>\nAl arribar al lugar, vimos a Pino secundado por el presidente de la Villa y sus \u201ccamaradas\u201d.Entre bromas y chistes, fantaseaban y fing\u00edan ser amigos del alma del realizador porte\u00f1o. Como especialista en las artes de la demagogia, el m\u00edtico autor les alimentaba el juego y el ego, al brindar la consabida y cl\u00e1sica imagen del \u201cRock Star\u201d de la revoluci\u00f3n, asediado e idolatrado por sus fan\u00e1ticos.<br \/>\nAl momento indicado, decidimos ingresar al  recinto, porque amenazaba con quedarse peque\u00f1o. En efecto, el antih\u00e9roe mesi\u00e1nico y seguro candidato a la presidencia, contin\u00faa despertando pasiones y emociones en el parque jur\u00e1sico de la izquierda rococ\u00f3.Su poder de convocatoria permanece en alto gracias al peso encarnado por su prestigio celebrado en todos los festivales importantes del mundo, de Berl\u00edn a Cannes. En lo personal, puedo dar fe de ello, pues soy uno de los tantos venezolanos quienes lealmente lo buscamos y lo escuchamos cuando nos visita por ac\u00e1.<br \/>\nNo obstante, hemos ido perdi\u00e9ndole el cari\u00f1o y el respeto con el devenir de los a\u00f1os y de sus contradicciones, al extremo de sumarnos ahora a su club de disidentes.<br \/>\nEn cristiano, me quedo con el Pino del combate a la dictadura y de la deconstrucci\u00f3n de la democracia sure\u00f1a. Del Solanas evangelizador y oportunista de ahora, no quiero saber nada.<br \/>\nComo ustedes, yo me cr\u00ede con Solanas, viv\u00ed de los recuerdos rom\u00e1nticos de Solanas, y crec\u00ed en la veneraci\u00f3n de Solanas. No por causalidad, en conjunto con La China, le dedicamos un cap\u00edtulo de nuestro largometraje consagrado al an\u00e1lisis del g\u00e9nero documental para la serie \u201cEstado Cr\u00edtico\u201d. Y en honor a la verdad, lo tratamos con ecuanimidad, equilibrio y estima.<br \/>\nEn la actualidad y a la luz de sus recientes campa\u00f1as proselitistas, deber\u00edamos revisar su legado y su trayectoria en presente. De ah\u00ed mi inter\u00e9s por ir al lanzamiento p\u00fablico de \u201cTierra Sublevada\u201d en la Cinemateca.<br \/>\nDe entrada, el asunto comenz\u00f3 como un Cine Foro, introducido por un t\u00edpico hablador de pistoladas, encargado de afirmar banalidades cancheras del tipo \u201caqu\u00ed estoy sentado con mi pana, Pino Solanas. No te llevo nada\u201d. O como el caso de la m\u00e1s involuntariamente demoledora: \u201c La Hora de los Hornos es para el cine como las Venas Abiertas de Am\u00e9rica Latina lo es para la literatura\u201d.<br \/>\nLuego de una larga y aburrida comparencia de los miembros del estrado, arranc\u00f3 la sesi\u00f3n en caliente de la participaci\u00f3n del p\u00fablico. A m\u00ed me toc\u00f3 el honor de abrir fuegos y de inmediato le tir\u00e9 a la yugular con dos inquietudes: \u00bfPor qu\u00e9 salt\u00f3 de detr\u00e1s hacia delante de las c\u00e1maras en sus documentales?\u00bfCu\u00e1l es la diferencia sustancial entre el Pino de Cine y el Solanas digital?\u00bfHay alg\u00fan cambio real?<br \/>\nCon la primera, se hizo ol\u00edmpicamente el loco y no me la respondi\u00f3. Con la segunda, tampoco descubr\u00ed profundidad en su mirada y en su conocimiento del t\u00f3pico. A lo mejor no le gust\u00f3 mi tono fr\u00edo, seco y medio desafiante. Por eso, se mostr\u00f3 reservado, cauteloso y conservador con su respuesta. No lo sent\u00ed seguro. Al cabo de cinco intervenciones de jaladores e ignorantes de oficio, tuve suficiente y me dispuse a estirar la piernas. Abandon\u00e9 la zona de confort y aprovech\u00e9 para ir a descargar el florero. Por supuesto, los ba\u00f1os estaban cerrados con candado. En consecuencia, me dirig\u00ed a la entrada del museo, donde tres guardias me negaron el uso del ba\u00f1o con displicencia y arrogancia. Me respondieron en clave malandra: \u201cadentro hay un ba\u00f1o\u201d. Y yo les dije, \u201cest\u00e1 cerrado\u201d. Y de inmediato me dieron la soluci\u00f3n: \u201centonces dale afuera\u201d.Perfecto.<br \/>\n R\u00e1pidamente descend\u00ed por las escaleras del Parque los Caobos y orin\u00e9 detr\u00e1s de un \u00e1rbol. Cuando regres\u00e9, la reja de entrada tambi\u00e9n hab\u00eda sido cerrada. Le ped\u00ed ayuda a los guardias, y me ignoraron entre carcajadas y alardes de cinismo. Le expliqu\u00e9 varias veces, pero fue imposible.<br \/>\nEllos le hac\u00edan honor al t\u00edtulo de la cinta.Por tanto, yo tambi\u00e9n me contagi\u00e9 del \u00e1nimo de \u201cTierra Sublevada\u201d, y brinqu\u00e9 la cerca. Al caer del otro lado de la verja, empez\u00f3 lo bueno al mejor estilo de una parodia de la primera secuencia de acci\u00f3n de \u00abFlash Gordon\u00bb, donde el protagonista elude a sus contrarios con velocidad y astucia de mariscal de campo. Al instante, un Big Mike me salt\u00f3 en la cara para taclearme pero lo esquiv\u00e9 de lleno y le dej\u00e9 el pelero en un dos por tres. Cruc\u00e9 por el mero centro de la arena mientras era perseguido por sendos gorilas sedientos de sangre y con muchas ganas de justificar su m\u00edsero sueldo. Pero al llegar al port\u00f3n de la sala, a mi meta de futbolista americano, la cosa se puso color de hormiga, fea y horrible.<br \/>\nLos tipos me tiraban a la cara y yo los evad\u00eda pegando gritos de desesperaci\u00f3n, de auxilio, de ahogado. De repente, y como en una mala pel\u00edcula de Memo Arreaga, sucedi\u00f3 lo peor, el clim\u00e1x total de una pieza como \u201cAmores Perros\u201d: un escolta con gorra y aspecto siniestro, escondido por ah\u00ed, me apunt\u00f3 en la frente con un \u00abfuco\u00bb y al grito de \u201cquieto, qu\u00e9date quieto, nojoda\u201d. De broma me desmayo del susto. Por suerte, salieron docenas de personas de la sala y mi terror se transfiri\u00f3 hacia la figura del pistolero bolivariano, cuya identidad desconozco.<br \/>\nEn cualquier caso, Liliana Blazer tuvo la ocasi\u00f3n de filmarlo de pies a cabeza. Por ende, si el hombre quiere tomar acciones contra m\u00ed, pues no se lo recomiendo. Panita, vamos a dejarlo as\u00ed y listo, como caballeros. Tu por tu lado y yo por el m\u00edo.<br \/>\nSea como sea, nunca y jam\u00e1s hab\u00eda sido objeto de semejante amenaza y hostigamiento en la Cinemateca, m\u00e1s all\u00e1 del hecho de haberme coleado o no por la reja. Lo de la pistola fue un exabrupto de calle, un error de c\u00e1lculo y adem\u00e1s sent\u00f3 un precedente nefasto en la Cinemateca Nacional.<br \/>\nPor si acaso no lo saben, yo trabaj\u00e9 all\u00ed por tres a\u00f1os en la producci\u00f3n y direcci\u00f3n del programa \u201cCinemateca del Aire\u201d, con Alejandra Szeplaki, Jaime D\u00edaz Santellis y Francisco Melo. Aparte, y como les garantic\u00e9, soy amigo de la Cinemateca desde los cuatro a\u00f1os, sin exagerar. Mis padres me llevaban con chup\u00f3n y tetero. Para m\u00ed, era como una extensi\u00f3n de mi colegio, de mi guarder\u00eda. All\u00ed descubr\u00ed una vocaci\u00f3n, una carrera y una forma de darle sentido a mi vida.<br \/>\nPor consiguiente, me parte el alma verla convertida en una madriguera del fascismo, la intolerancia, la violencia y el extremismo de los defensores del proceso. Liliana Blazer grab\u00f3 con su c\u00e1mara todo el suceso. La reto y la invito, desde aqu\u00ed, a subir el material a youtube para contemplar el nivel de degradaci\u00f3n de nuestra insigne instituci\u00f3n cultural, hoy transformada en una prolongaci\u00f3n de Puente Llaguno.<br \/>\nEn los setenta, aconteci\u00f3 Woodstoock y una pel\u00edcula hermosa lo document\u00f3 para la posteridad. Posteriormente, el sue\u00f1o del hippismo sucumbi\u00f3 audiovisualmente con otra obra maestra: \u201cGimme Shelter\u201d, donde la generaci\u00f3n de las flores demostr\u00f3 la inconsistencia de sus consignas de paz y amor, al provocar la muerte de un afroamericano en el concierto de Altamont de los Rollings Stones.<br \/>\nSalvando las distancias, para m\u00ed lo acaecido en el estreno de \u201cTierra Sublevada\u201d es el equivalente criollo y es igual a lo registrado por el testimonio de los hermanos Maysles dedicado a los chicos malos de Mick Jagger. Mutatis mutandis, aqu\u00ed tambi\u00e9n se revel\u00f3 el hundimiento visceral de una utop\u00eda, cuya teor\u00eda no se corresponde con la pr\u00e1ctica. Es el eterno barranco del socialismo real.<br \/>\nEn adelante, entr\u00e9 sin pena ni gloria a la Cinemateca, mientras todos me ve\u00edan como cucaracha en baile de gallina. Me sent\u00ed en medio de una inquisici\u00f3n y nadie me hizo la menor muestra de solidaridad. All\u00e1 andaba solo, perdido y condenado por cortarles la nota y por devolverlos a la cruda realidad de nuestra tierra sublevada. Parad\u00f3jicamente, nadie me felicit\u00f3 por sublevarme ante la autoridad y por defender mis derechos de pueblo arrecho. Para ellos, sencillamente era un carajito escu\u00e1lido coleado en su fiesta de uniformidad de pensamiento.<br \/>\nMientras, Pino Solanas me daba la espalda, atendiendo a periodistas, caza aut\u00f3grafos y afines. En menos de dos minutos, dieron la orden para apagar las luces y tirar la pel\u00edcula como una cortina de humo. Por en\u00e9sima vez, se cumpli\u00f3 la hip\u00f3tesis de Kundera del arte como tapadera y cobertor espeso para ocultar la semilla del odio de la revoluci\u00f3n.<br \/>\nLa cinta se me fue como un tiro en el rostro, como un deja vu, como un refrito de una receta desgasta y descolorida. No me sorprend\u00edan las im\u00e1genes, ni la voz en off, ni la locuci\u00f3n sentida y sincopada de Pino Solanas.<br \/>\nTan s\u00f3lo de escucharlo susurrar en el viento, se me calentaba la sangre de la indignaci\u00f3n por ser testigo de su hipocres\u00eda seminal. Por iron\u00edas del destino, sus \u00faltimas palabras se me quedaron grabadas en la memoria, por recordarme el desenlace de la obra maestra de Ugo Ulive: \u201cbasta de atropellos, basta de injusticias\u201d. Por \u00fanica vez, Pino Solanas, aqu\u00ed s\u00ed concordamos con \u201cTierra Sublevada\u201d.<br \/>\nDe resto, m\u00e1s de lo mismo en tu filmograf\u00eda, con un agravante: tu sistema se hace predecible, y tus dicotom\u00edas, insostenibles.<br \/>\nAcertada tu manera de desnudar a Cristina y a sus redes mafiosas en alianza con el capital extranjero.<br \/>\nBrillante tu episodio consagrado a desmitificar la eficacia de los planes estrat\u00e9gicos de la naci\u00f3n, tendientes a privatizar los yacimientos soberanos de la miner\u00eda extractiva.<br \/>\nMemorable tu esbozo del impacto ecol\u00f3gico del problema.<br \/>\nPero mal, muy mal tu forma maniquea de asumir el tr\u00e1mite para apuntalar tus intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos en la regi\u00f3n, bajo el respaldo financiero de la Villa del Cine y del estado Venezolano.<br \/>\nTodos sabemos de tus afanes presidencialistas a lo Al Gore.<br \/>\nPor tanto, si andas en una de campa\u00f1a pol\u00edtica, pues sufr\u00e1gala y p\u00e1gala con el dinero de tus bolsillos. No con nuestros fondos patrimoniales, para dar de comer a los m\u00e1s necesitados.<br \/>\nNo te nos disfraces de otro Robin Hood bizarro, para robarle a los pobres en beneficio de tu riqueza y tu plusval\u00eda ideol\u00f3gica como candidato.<br \/>\nPino, usted tiene plata, tiene guita.<br \/>\nPor algo, el estado argentino le paraliz\u00f3 el financiamiento de su \u00faltima pel\u00edcula de ficci\u00f3n. Era porque usted se hab\u00eda lanzado de bruces en la pol\u00edtica, y no se le pod\u00eda premiar con una inyecci\u00f3n de capital extra.<br \/>\nDec\u00eddase de una buena vez.<br \/>\nO usted es cineasta o usted es un pol\u00edtico de oficio.<br \/>\nPero no las dos cosas a la vez, porque entonces incurre en pr\u00e1cticas dolosas por conflicto de intereses.<br \/>\nEs el caso concreto de su \u201cTierra Sublevada\u201d, un suced\u00e1neo y un canto a la irregularidad en la tradici\u00f3n del esc\u00e1ndalo de la valija, donde se le concedi\u00f3 un contrato para hacer una pel\u00edcula, a dedo limpio y sin cumplir con el debido proceso de licitaci\u00f3n.<br \/>\nAl final, salimos derrumbados y nos topamos con el gorila de los empujones. Al identificarme, se me tir\u00f3 encima por acto reflejo, insult\u00e1ndome y amenaz\u00e1ndome mientras sus compa\u00f1eros lo deten\u00edan entre abrazos, llaves y candados. De no haber sido por ellos, me hubiese descuartizado como en \u201cIrreversible\u201d, donde el tiempo todo lo destruye. A lo lejos, me segu\u00eda ofreciendo improperios y sentencias de muerte. Por \u00faltimo me dijo: \u201cm\u00e1s nunca vuelvas para ac\u00e1, mariquito.Por sobre mi cad\u00e1ver vas a pasar por aqu\u00ed. No vuelvas, carajito, no vas a pasar\u201d.<br \/>\nPor los momentos, amigo del Planeta de los Simios, tienes toda la raz\u00f3n.<br \/>\nComo dir\u00eda Jos\u00e9 Saramago, hasta aqu\u00ed llegu\u00e9 con la nueva Cinemateca Nacional.<br \/>\nAtesoro para m\u00ed sus mejores recuerdos y remembranzas, cuando era una espacio para el encuentro y la celebraci\u00f3n de la diversidad.<br \/>\nCon la Cinemateca atrabiliaria y cuartelera de hoy, no quiere tener ninguna relaci\u00f3n directa o indirecta.<br \/>\nRegresar\u00e9 cuando haya un aut\u00e9ntico esp\u00edritu por modificarla y por humanizarla.<br \/>\nSi dios me lo permite, har\u00e9 todo lo posible por retornar a ella en calidad de espectador y de colaborador.<br \/>\nSe despide un ex miembro de su n\u00f3mina de empleados. A mucha honra, otrora firmante y escritor de varios de los art\u00edculos de su revista de Programaci\u00f3n, as\u00ed como invitado a integrar los ciclos de su grilla. En la Cinemateca, estren\u00e9 mi primer cortometraje, mi primera obra de teatro video, mi primer programa de televisi\u00f3n. En la Cinemateca me gradu\u00e9 como cin\u00e9filo y como persona.<br \/>\nLes hago una advertencia. No me van a callar ni me van a amedrentar. Alg\u00fan d\u00eda volver\u00e9. No es una promesa. Es un destino compartido de lucha personal y colectiva.<br \/>\nBienvenidos a la tierra sublevada.     <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con cierto esp\u00edritu de candidez, el mi\u00e9rcoles procedimos a asistir al estreno del nuevo documental de Pino Solanas patrocinado por la Villa del Cine en la Cinemateca Nacional: \u201cTierra Sublevada\u201d, en su primer cap\u00edtulo,\u201cOro Impuro\u201d, sobre el tema de la explotaci\u00f3n minera en la Argentina y sus efectos en el medio ambiente, la pol\u00edtica de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1066,"featured_media":7889,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cine"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/114.jpg?fit=650%2C927&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-23e","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1066"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7888"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7888\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7889"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}