{"id":7694,"date":"2010-05-19T14:41:14","date_gmt":"2010-05-19T19:11:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=7694"},"modified":"2010-06-09T07:58:13","modified_gmt":"2010-06-09T12:28:13","slug":"el-asesino-del-facebook","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/05\/19\/el-asesino-del-facebook\/","title":{"rendered":"El Asesino del Facebook"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family:arial;font-size:85%;\"><\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-family:arial;font-size:78%;\"><strong>Cuento le\u00eddo ayer 18 de mayo, en el marco de la V Semana<br \/>\nde la Nueva Narrativa Urbana<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_bopEA4A3o00\/S_Qozh_zN2I\/AAAAAAAAAt4\/7InsJBgUP04\/s1600\/superpoke.bmp\"><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5473044312926402402\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 383px; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_bopEA4A3o00\/S_Qozh_zN2I\/AAAAAAAAAt4\/7InsJBgUP04\/s400\/superpoke.bmp\" border=\"0\" \/><\/a>A <a href=\"http:\/\/www.afinidades.org\/\">Daniel Pratt <\/a><span style=\"font-size:85%;\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size:85%;\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size:85%;\"><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size:85%;\">\u00ab<em>\u00bfWhy don\u2019t you wrap your lips around my cock, babe?\u00bb<\/em><\/span> <\/p>\n<p align=\"right\"><strong>The Doors. G \u2013 L \u2013 O \u2013 R \u2013 I \u2013 A.<\/strong><\/p>\n<div align=\"right\"><strong><\/strong><\/div>\n<div align=\"right\"><strong><\/strong><\/div>\n<div align=\"right\"><strong><\/strong><\/div>\n<div align=\"right\"><strong><\/strong><\/div>\n<div align=\"right\"><strong><\/strong><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">Han sido dos los momentos en que Robert ha sentido la inminencia de la realidad \u2014la expresi\u00f3n es suya\u2014. La primera, fue entre las piernas de Paola, antes de penetrarla, mientras la detallaba desnuda debajo de su cuerpo.<\/p>\n<p>Robert presum\u00eda que ocurrir\u00eda lo de siempre, lo que hab\u00eda ocurrido en los tres a\u00f1os que llevaban saliendo: besos en la puerta, manos sobre la franela, pez\u00f3n erecto, gemido d\u00e9bil, erecci\u00f3n tensando el blue jean, manos sobre el culo; y al amagar con desabrochar la camisa, el melindre de ella, el alejamiento, el llamado a la espera, la prudencia y el respeto; pero se equivoc\u00f3, Paola, al igual que \u00e9l, se hab\u00eda cansado de las masturbaciones.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de la vida las chicas se envalentonan, sacan coraje de donde no lo tienen o de donde no sab\u00edan que lo ten\u00edan, y toman al afortunado, le manosean el pene erecto y ansioso, le tocan el gl\u00fateo y lo halan hac\u00eda ellas, dejan que la humedad se apodere de sus pantaletas y abren las piernas, el alma, los brazos, los prejuicios.<\/p>\n<p>Esa noche gloriosa, Paola dej\u00f3 que Robert recibiera el premio a tres a\u00f1os de paciencia y respeto. Tres a\u00f1os de caricias furtivas, manoseos desesperados, y alguna que otra discusi\u00f3n que se resolv\u00eda con un \u201csi esperamos, ser\u00e1 m\u00e1s bonito\u201d.<\/p>\n<p>Paola lo arrastr\u00f3, se dej\u00f3 manosear como nunca en el ascensor y pas\u00f3 su pierna derecha alrededor de la cintura de Robert \u2014su gordito bello\u2014, el chico que hab\u00eda sabido esperar, a diferencia de Andr\u00e9s, Ra\u00fal, John y otros desesperados que le hab\u00edan abierto la blusa e intentado bajar el pantal\u00f3n, luego de una noche de rumba en Friday\u2019s o una jornada de cine mediocre en La Cascada.<\/p>\n<p>La erecci\u00f3n de Robert le termin\u00f3 de quitar el miedo a Paola, y all\u00ed, en el trayecto interminable rumbo al piso dieciocho, el \u00fanico asustado era Robert, que casi se vino de la emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entraron. Ella no encendi\u00f3 la luz y dej\u00f3 de besarlo, para tomarlo de la mano y dirigirlo al cuarto. Lo empuj\u00f3 hacia la cama y se le sent\u00f3 a horcajadas sobre la cintura. Sin pensarlo, y sin las ternuras que usaba cuando pasaban una hora bes\u00e1ndose en el sof\u00e1, le baj\u00f3 el cierre y explor\u00f3 su sexo, tom\u00f3 el pene y se regodeo con las manos en la tirantez de Robert, comenz\u00f3 a frotarlo y \u00e9l se vino inmediato.<\/p>\n<p>\u00c9l grit\u00f3, alg\u00fan o\u00eddo exquisito asegurar\u00eda que gimi\u00f3; ella no pudo evitar re\u00edrse y sentirse feliz de poder controlarlo, despu\u00e9s de todo, llevaba meses siendo intimidada por los arranques de libido de su novio adolescente, que lograba, a veces, hacerla sentir mal por ser tan mojigata.<\/p>\n<p>Mientras \u00e9l se recuperaba de la verg\u00fcenza, de la eyaculaci\u00f3n y del susto; ella empez\u00f3 a degustar las gotas de semen que hab\u00edan quedado en su mano. Ya sin inhibiciones, se acerc\u00f3 al rostro de Robert y lo bes\u00f3, mordisque\u00e1ndole el labio un poco. Le dijo que no se preocupara, que la noche apenas empezaba. Baj\u00f3 hasta el miembro asustado, vencido, sobresaliendo moribundo del pantal\u00f3n, con la liga del interior ovejita apret\u00e1ndolo un poco, y lo acarici\u00f3 con la lengua. Luego, lo tom\u00f3 con las manos y, al sentir que volv\u00eda a la vida, cuando supo que tanto \u00e9l como Robert estaban dispuestos a seguir con la fiesta, se lo trag\u00f3 completo, de un solo envi\u00f3n, y oblig\u00f3 a Robert a asumirse en toda su masculinidad.<\/p>\n<p>Robert, sintiendo la inminencia de la realidad, supo que deb\u00eda portarse como lo hab\u00eda fantaseado mil veces. Luego de un par de minutos disfrutando de la garganta, la lengua y labios de Paola devorando su miembro, \u00e9l tuvo el coraje de halarla por el pelo, tomarla por la cintura y echarla sobre la cama para montarse sobre ella y quitarle la ropa.<\/p>\n<p>Lo hizo torpemente, con miedo; hab\u00eda practicado mil veces con una mu\u00f1eca inflable, con una almohada grande, incluso con una prima que le ense\u00f1\u00f3 a besar y a tocar por encima de la ropa, pero aun as\u00ed, nada te prepara para desnudar a una mujer por primera vez.<\/p>\n<p>Prendi\u00f3 la luz, tratando de ponerla nerviosa. Pero ella, con la expresi\u00f3n de mujer atrevida que hab\u00eda ensayado muchas veces en las pijamadas con Shelly, Andrea, Marianna y M\u00f3nica s\u00f3lo pod\u00eda re\u00edr ante los desesperados intentos de Robert por no dejar traslucir su pavor. Al verla as\u00ed, tan poderosa y tan poco necesitada de \u00e9l, con esa seguridad absoluta que tienen las mujeres cuando descubren que somos nosotros los que no podemos vivir sin ellas, \u00e9l, simplemente, supo que no la satisfacer\u00eda y que perder\u00eda su virginidad as\u00ed, con miedo, con nervios, y al igual que el doctor Juvenal Urbino antes de morir, sinti\u00f3 que no estaba listo para eso, pero ya no pod\u00eda arrepentirse.<\/p>\n<p>Todo fue r\u00e1pido y malo. A ella el rostro se le constre\u00f1\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s, mientras \u00e9l trataba de estimularla. No supo mordisquearle el pez\u00f3n, con ese punto medio entre la aspereza y la dulzura del que gustan las mujeres cuando uno excursiona en las monta\u00f1as de grasa que gobiernan su torso. No supo lamer los labios que sonr\u00eden al rev\u00e9s, se le olvidaron las pornos que ve\u00eda en casa, y tambi\u00e9n las pr\u00e1cticas con guayabas y patillas que hac\u00eda en la cocina. Le aterr\u00f3 meter el dedo atr\u00e1s, y hasta se asque\u00f3 cuando ella, due\u00f1a absoluta de sus portentosos gl\u00fateos, se puso a gatear sobre el colch\u00f3n, mostr\u00e1ndole sin rubor el ojo del mismo culo que sol\u00eda tocarle encima del blue jean, pero que as\u00ed, desnudo y abierto, le parec\u00eda un trasero extra\u00f1o y desconocido.<\/p>\n<p>Lo peor fue al entrar en ella, fue como ir a una selva inh\u00f3spita y peligrosa. \u00c9l no pudo concentrarse en la calidez de estar all\u00ed, adentro de la chica que exhib\u00eda en La Cascada, la que le envidiaban sus panas, la que provocaba miradas libidinosas hasta de su pap\u00e1, que una vez, medio en broma, le coment\u00f3 que se la birlar\u00eda. Se volvi\u00f3 nada. Ella propuso cabalgarlo, \u00e9l acept\u00f3, o se resign\u00f3; ella empez\u00f3 a moverse y \u00e9l se vino otra vez.<\/p>\n<p>Paola pudo traerlo a la vida una vez m\u00e1s, pero no quiso, se aburri\u00f3 y lo bes\u00f3 con cari\u00f1o. Robert se fue molesto de su casa. Paola no lo extra\u00f1\u00f3, humedeci\u00f3 su \u00edndice y medio derecho y termin\u00f3 el trabajo, mordiendo una almohada para acallar los gemidos que ella pod\u00eda producirse mejor que Robert.<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s volvieron a verse. Robert dej\u00f3 de llamarla y alter\u00f3 su rutina para nunca cruzarse con ella, simplemente estaba asustado. Y estuvo asustado mucho tiempo hasta qu\u00e9, de manos de la amable Norma, una showgirl que ofertaba sus servicios en internet, aprendi\u00f3 a poseer mujeres y no s\u00f3lo a imaginar que lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>Durante varios a\u00f1os, espec\u00edficamente hasta el d\u00eda de su vig\u00e9simo cumplea\u00f1os, Robert nunca experiment\u00f3 un miedo similar al de aquella noche. Esa segunda vez, lleg\u00f3 con algo muy banal: un Nintendo Wii.\n<\/p><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">\n<p>Hay cosas que no tengo claras en torno a esa noche, pero s\u00ed estoy seguro de que antes de despertar ese d\u00eda, en el \u00ednterin entre el sue\u00f1o y el despabilamiento, cuando escuch\u00f3 el sonido del celular, Robert, regres\u00f3 a esa colita. Llevaba varias semanas so\u00f1ando con ella, imagin\u00e1ndola en todos sus detalles. Desde como se sent\u00eda la piel que la cubr\u00eda, hasta a que sab\u00eda el sudor que brotaba de sus poros, en especial, cuando Nelly se met\u00eda el hilo dental de algod\u00f3n y se recubr\u00eda las nalgas desnudas con el shortcito blanco que gustaba usar para tomarse las fotos que sub\u00eda a Facebook.<\/p>\n<p>Respecto a esa colita, todo comenz\u00f3 en una tarde de ladilla. Robert paseaba por la carnicer\u00eda de adolescentes que hab\u00eda logrado recopilar en su perfil de Facebook. En tan s\u00f3lo mes y medio de haber abierto la cuenta, ya almacenaba unos 600 contactos. 417 de ellos pertenec\u00edan a chicas menores de veinte a\u00f1os, que aceptaban su invitaci\u00f3n de amistad llevadas por la foto en blanco y negro que decoraba su p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Robert sal\u00eda bien. Con unos converse originales, un jean con rotos de f\u00e1brica, una franela negra de Nirvana y una mirada perturbada, hab\u00eda logrado constituir el lugar com\u00fan perfecto para seducir carajitas.<\/p>\n<p>En las tardes siempre era placentero matar la ladilla viendo las fotos. Robert pasaba horas deleit\u00e1ndose en los \u00e1lbumes: \u201cen la playita con los panas\u201d, \u201cyo m\u00e1s lenda\u201d, \u201cen la yapla\u201d, \u201cme\u201d, \u201csolo yo\u201d, \u201cbeia con mis amigas\u201d, \u201clocuras en el Sambil\u201d, \u201cun d\u00eda diferente en el \u00c1vila\u201d, \u201cen el club\u201d, \u201cposando\u201d, \u201cen mi cuarto\u201d, \u201cjoda en el liceo\u201d, y dem\u00e1s t\u00edtulos cargados de esa extra\u00f1a necesidad de impostar la espontaneidad y la irreverencia. Todos los \u00e1lbumes conten\u00edan im\u00e1genes de adolescentes regode\u00e1ndose en sus cuerpos reci\u00e9n crecidos, manoseando sus tetas con fingido descuido, mostrando el culito debajo del short o descubri\u00e9ndolo en un afortunado hilo dental hundido en el ecuador de esos culos, quiz\u00e1s, pensaba Robert, jam\u00e1s penetrados.<\/p>\n<p>En sus otros contactos, los masculinos, sobraba el reggaet\u00f3n y el rock-emo. O eran chicos con guayas de mentira posando como g\u00e1ngsteres malvados, o eran oscuros con maquillaje y caras de tristeza. Las galer\u00edas de fotos de los chicos sol\u00edan repetir t\u00edtulos como: \u201cen la rumbita de anoche\u201d, \u201cmodernos en Barrabar\u201d, \u201ccon unos qlos\u201d, \u201clos pana de la uni\u201d, y la infaltable galer\u00eda \u201cpuro style\u201d, atestada de poses robadas de los p\u00f3sters promocionales de Wisin &amp; Yandel. Robert les empez\u00f3 a pasar de largo luego de varios d\u00edas usando la red social, le aburr\u00edan las naturalidades fingidas, excepto la suya.<\/p>\n<p>Aprendi\u00f3 a convivir con los especimenes de Facebook. Pronto, comprendi\u00f3 que deb\u00eda montar sus \u00e1lbumes imitando la misma est\u00e9tica de los dem\u00e1s. Igualmente, abri\u00f3 una cuenta en Twitter y la vincul\u00f3 con su perfil de Facebook. Desde el blackberry actualizaba su status, con frase como: \u201cme voy este fin de semana pa\u2019 la playa con una jevita que me levant\u00e9 en Friday\u2019s hace dos noches\u201d, \u201cla vida es dura, pero hay que vivirla, superando las tristezas\u201d, \u201ccada vez que el amor golpea hay que saber recuperarse, como los boxeadores\u201d, \u201cesta semana subo m\u00e1s fotos\u201d, \u201cme di los besos con Karina\u201d, \u201cllevo una semana sin tirar y estoy caliente\u201d, \u201canoche tuve la rumba de mi vida y estoy enratonao\u201d, \u201csiento que la vida no tiene sentido. Por favor, ay\u00fadenme\u201d. C\u00f3modamente acostado en su cama, vestido con su mono de dormir, viendo una pel\u00edcula en el cable o escuchando m\u00fasica en su Ipod, Robert se iba creando una personalidad virtual: dura, irreverente, atrevida, a veces deprimida, indiferente a la pol\u00edtica y exitosa con el sexo opuesto. Todo era un juego, uno muy productivo y divertido, hasta que lleg\u00f3 esa colita.\n<\/p><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">\nEl perfil formaba parte de una lista de resultados obtenidos luego de activar las opciones correctas en el buscador para que \u00e9ste mostrara s\u00f3lo perfiles femeninos, de entre 14 y 18 a\u00f1os, que tuvieran como ciudad de residencia a San Antonio de los altos. La foto que se mostraba en la miniatura dejaba ver a la chica posando como Fergie, la vocalista de Black Eyed Peas, gastando un short blanco, descalza y con el cabello largo recogido con una mo\u00f1era. Al fondo, una pared decorada con peluches de Pucca, Garfield, Hello Kitty y el perro orej\u00f3n que sale en las tarjetas de cumplea\u00f1os. Ella, enfrente de los felpudos, posando como su cantante favorita.<\/p>\n<p>Yo no creo que Robert entendiera el significado de la palabra fetiche, tampoco estoy seguro de que supiera, al menos hasta ese d\u00eda, que cultivaba el fetiche de las adolescentes con culitos parados sobresaliendo de shortcitos blancos, pero de lo que s\u00ed estoy convencido es de que en ese momento Robert sinti\u00f3 la erecci\u00f3n m\u00e1s poderosa que haya tenido. As\u00ed me lo cont\u00f3 \u00e9l, y yo no lo dudo ya que \u00e9l siempre ha sido honesto conmigo, o al menos lo fue, cuando \u00e9ramos los mejores amigos del mundo.<\/p>\n<p>El \u00fanico problema era que el perfil, perteneciente a Nelly Ranaldi, era privado. As\u00ed que Robert envi\u00f3 la petici\u00f3n de amistad, temeroso de que no aceptara. Hasta ese momento nunca hab\u00eda temido un rechazo. Lo bueno de Facebook es que las mujeres son infinitas y los rechazos, a diferencia de los que ocurren en una disco, o en cualquier otro espacio de la vida f\u00edsica, no son definitivos; bien sea porque repitas la solicitud con un intervalo suficiente como para que la reticente se olvide de tu primera petici\u00f3n, o porque decidas seguir intentando con otros perfiles. Al final todas son iguales: jevitas de entre catorce y veinte a\u00f1os desesperadas por ser desvirgadas.<\/p>\n<p>Nelly se conectaba desde un cyber, de eso estuvo seguro Robert cuando pasaron tres d\u00edas y ella no hab\u00eda respondido a su petici\u00f3n. No era que lo hab\u00eda rechazado, era que cada vez que volv\u00eda al perfil aparec\u00eda la maldita frase en blanco difuminado: esperando confirmaci\u00f3n de amistad. En el mundo virtual la incertidumbre puede ser infinita, basta que no aceptes ni rechaces una petici\u00f3n de amistad. As\u00ed es internet, las discusiones siempre quedan a la mitad, las amenazas vuelan a trav\u00e9s del sistema y se quedan perdidas, escudadas en sus an\u00f3nimos que nunca las cumplen. En los blogs, siempre esperar\u00e1s la respuesta de ese autor pedante que malredact\u00f3 un art\u00edculo que te dej\u00f3 inquieto. En las redes sociales, siempre te quedar\u00e1 la duda de saber cuanto de real y cuanto de exageraci\u00f3n hay en la chica quincea\u00f1era que dice haber perdido su virginidad a los doce a\u00f1os, y que gusta intercambiar por el chat las frases cursimente expl\u00edcitas que seguramente no se atrever\u00eda a decir, y menos practicar, en la vida real. Pero claro, t\u00fa nunca lo sabes, y ese no saber es lo que te hace entrar otra vez y seguir viendo.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 una semana y a Robert lo mataba la duda. Presumi\u00f3 que ella hab\u00eda visto sus fotos y no hab\u00eda gustado de \u00e9l, pero record\u00f3 que si Nelly era de las que condicionaba su aceptaci\u00f3n de amistad a la impresi\u00f3n que le causaran las fotos de quien le solicitaba agregarla a su lista de contactos, el primer \u00e1lbum con el que se topar\u00edan sus ojos ser\u00eda \u201cen Cuyag\u00fca con unos br\u00f3deres\u201d, y en esas fotos sal\u00eda bien. Poco a poco, de tanto imitar la rutina de Marcos y la m\u00eda, Robert iba formando m\u00fasculo y algo de contextura. Adem\u00e1s, ese d\u00eda el bronceado era perfecto cuando empezamos a usar la c\u00e1mara digital. Robert se ve\u00eda duro y dorado, vistiendo sus bermudas Oakley y portando sus Ray Ban originales, reci\u00e9n comprados en M\u00e9xico por su hermano, que acababa de llegar de un congreso de odontolog\u00eda en Guadalajara. Eran buenas fotos, lo suficiente para convencer a cualquier teenager poco exigente.<\/p>\n<p>Finalmente, en el momento en que ve\u00eda las fotos de una chica tukki, apareci\u00f3 en el borde inferior derecho de la pantalla la notificaci\u00f3n que anunciaba Nelly Josefina Ranaldi G\u00f3mez ha aceptado tu petici\u00f3n de amistad. Robert se fue directo al perfil de ella para curiosear en sus im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 a las fotos y entr\u00f3 al primer \u00e1lbum: \u201csiempre beia\u201d. Las im\u00e1genes se lo confirmaron: esa colita era la m\u00e1s bella que hab\u00eda visto. Unos gl\u00fateos enjutos pero carnosos, y redondos, perfectos. En todas las fotos, Nelly posaba con un short transparente que dejaba mirarle la pantaleta de algod\u00f3n, hilo o cachetero seg\u00fan el caso.<\/p>\n<p>Hoy, todos somos fotof\u00edlicos, imagin\u00f3filos, camaroc\u00e9ntricos, retratoin\u00f3manos, bifanderianeros.<\/p>\n<p>No le fue dif\u00edcil convencerla, a punta de flores virtuales y aplicaciones optimistas, de verse un d\u00eda. Al pasar tres semanas todo iba bien, pero todav\u00eda no se la hab\u00eda cogido. Durante los veinti\u00fan d\u00edas en que la esperaba a la salida del Liceo, la llevaba a la helader\u00eda frente a la Iglesia de los mormones, la sacaba al cine y pasaban una noche de cervezas y f\u00fatbol en la pantalla gigante de American Droostore, Robert, s\u00f3lo pod\u00eda pensar en el momento en que le tocara penetrar esa colita. La imagen de ella, en cuatro, esperando ser asida y secuestrada en su postura m\u00e1s innoble, no lo abandon\u00f3. So\u00f1aba, deseaba, se tocaba a diario y, en las \u00faltimas semanas, se despertaba turbado y no pod\u00eda pararse de la cama si no era masturbado, medio satisfecho, y tambi\u00e9n, medio frustrado por la espera.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana lo llam\u00e9 al celular, hab\u00eda quedado en llamarlo para ir a comprar las cosas de la fiesta. En la noche, nos reunir\u00edamos en el solar de las residencias Inon, a celebrar su cumplea\u00f1os. \u00c9l atendi\u00f3, y not\u00e9 en su voz la tensi\u00f3n de los hombres con deseos contenidos, sin verlo, supe que hab\u00eda so\u00f1ado con ella, y que mi llamada le hab\u00eda interrumpido un sue\u00f1o, no importa cual, seguramente en cualquier contexto en que se encontrara so\u00f1ando estaba ella, con su colita virgen esperando por \u00e9l y su sexo, ahora experto y desinhibido.<\/p>\n<p>Antes, cuando los adolescentes lloraban en sus cuartos y no a trav\u00e9s de fotos enmarcadas con Layouts-Emo en Myspace. Antes, cuando en Facebook no se propalaban los estados civiles y se cambiaban los status cada dos minutos. Antes, cuando nadie pod\u00eda comunicarle al mundo la minuta de sus actividades cotidianas en Twitter. Antes, en una \u00e9poca cercana en a\u00f1os, pero que vista a trav\u00e9s de los ojos digitales, resulta prehist\u00f3rica y arcaica; como si los a\u00f1os digitales representaran, al igual que los caninos, siete a\u00f1os humanos. Bueno, en esos tiempos cret\u00e1cicos, los hombres deb\u00edan imaginar m\u00e1s. El solo ver a una mujer en traje de ba\u00f1o pod\u00eda tardar meses, hasta que una invitaci\u00f3n a la playa se concretara.<\/p>\n<p>Hoy, todo se resuelve con un \u201cvamos a la play ste fin d semana vienes?\u201d, \u201cGrax la pase cool sta noche t nvio un super kiss\u201d, \u201cya subi las fotos en FB de cuando fui pa choroni velas\u201d. En todo caso, sirven tambi\u00e9n los mensajitos en cadena: \u201cMe gustar\u00eda ser tus l\u00e1grimas y tus sonrisas para estar contigo en las buenas y en las malas\u201d. Noventa y un caracteres, y ya alguien se encarg\u00f3 de la ortograf\u00eda por nosotros. A un clic de distancia est\u00e1 la importancia, Facebook, nos recuerda el cumplea\u00f1os de todos, incluso de quienes no conocemos. Basta un: \u201cFeliz cumplea\u00f1os, bro\u201d, para quedar bien. En ingles: \u201cHappy Birthday, have a good time\u201d. En ingles irreverente: \u201cApio verde 2 yu\u201d. S\u00f3lo unos tecleos y no me olvid\u00e9 de ti, seguimos siendo panas, incluso aunque nunca lo hayamos sido realmente.<\/p>\n<p>A veces, cuando pienso en las ventajas de vivir en el Siglo XXI, cuando considero que en los noventas hab\u00eda que enamorar a las chicas para poder cog\u00e9rselas, me da tristeza la generaci\u00f3n anterior a la m\u00eda. Es decir, pobrecitos, toda esa adolescencia guardada, subyugada y sometida a la tiran\u00eda de la televisi\u00f3n y los tel\u00e9fonos inal\u00e1mbricos que s\u00f3lo te permit\u00edan despegarte unos metros de la pared. Ahora todo es tan simple: hoy estoy triste y me quiero morir, d\u00e9jame ir a http:\/\/www.myspacelayouts.com, hacer clic en las categor\u00edas Dark o Emo y bajarme el background negro con corazones rosados que me permite predicar mi depresi\u00f3n. Hoy estoy molesto, afortunadamente, la misma p\u00e1gina tiene una categor\u00eda Punk y una Rock, donde est\u00e1n los layouts de Nirvana, The Ramones, The Clash, Green Day o Iggy Pop; luego de cargarlo, quito la canci\u00f3n I Kissed a Girl&#8230; de Katy Perry, y cuelgo una m\u00e1s acorde con mi humor, no s\u00e9, seguramente en el perfil de Nine Inch Nails hay algo lo suficientemente ruidoso como para expresar la rabia que tengo porque el sistema me oprime; ah, y debo cambiar mi mood, la \u00faltima vez que me conect\u00e9 lo puse en \u2018enamorado\u2019, debo cambiarlo a \u2018enojado\u2019 o \u2018decepcionado\u2019, l\u00e1stima que no haya uno que diga \u2018arrecho\u2019.<\/p>\n<p>Dame mi m\u00e1scara que me voy a conectar a Internet.\n<\/p><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">\nNos vimos en el Centro Comercial los Altos. All\u00ed, donde gast\u00e1bamos nuestras tardes cuando nos jubil\u00e1bamos del Egui. Al verlo, sab\u00eda que volver\u00eda a hablarme de la colita, as\u00ed llamaba Robert al culo de Nelly, que lo ten\u00eda desequilibrado desde hac\u00eda casi un mes.<\/p>\n<p>Luego de un rato charlando, bebiendo chicha y mirando las pel\u00edculas quemadas que vend\u00edan en el \u2018local itinerante\u2019 frente a la jugueter\u00eda, le ped\u00ed que fu\u00e9ramos al Central. Se lo solt\u00e9 cuando me describ\u00eda, por en\u00e9sima vez, que esa colita era \u00fanica, no se parece a ninguna otra, no es un culo, es una colita y, verga pana, yo estoy enamorado en serio de esa jevita, me dec\u00eda Robert antes de lamer la leche condensada que flotaba sobre el vaso de chicha, coronado con canela espolvoreada.<\/p>\n<p>Mientras baj\u00e1bamos al Central Madeirense le aconsej\u00e9 que matara ese queso de una vez. C\u00f3getela, le dije, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s le puede decir uno a un amigo obsesionado con unas nalgas? M\u00e9teselo sin pensar, as\u00ed debe ser, y lo abrac\u00e9 como a un hermano. Entramos al Supermercado y, mientras \u00e9l se alejaba a buscar un carrito para las botellas, yo me qued\u00e9 escaneando a las cajeras. A m\u00ed me encantan las cajeras del Central, Doris, la m\u00e1s bella, siempre me mira con indiferencia.<\/p>\n<p>De los estantes con botanas echamos dos bolsas grandes de Doritos, una de Ruffles con crema y cebolla, y una de Platanitos. Fuimos al \u00e1rea de licorer\u00eda y echamos las botellas de Smirnoff que humedecen las gargantas de las sifrinas con tendencias abstinentes, las de Absolut Vodka para los gallos que se la tiran de malotes, dos de Whisky para los viejos y sus amigos de la Federaci\u00f3n M\u00e9dica, una de Jerez para el club de do\u00f1as que acompa\u00f1an a nuestras madres, seis cajas de Solera verde, y cuatro carteritas de An\u00eds Cartujo. \u00c9stas \u00faltimas para nosotros, Asier, Pepe, El Chino, El Negro, El Gordo, Robert y yo. Aunque Rosaura, la gorda lesbiana que trabaja en la librer\u00eda Atl\u00e1ntis, tambi\u00e9n se da con el an\u00eds.<\/p>\n<p>Salimos del S\u00faper y fuimos a mi casa a cargar las listas de reproducci\u00f3n. En una rumba, Robert y yo renunciamos a nuestros gustos y cargamos, resignados, las listas con puro mp3 de Wisin &amp; Yandel, Daddy Yankee, Caramelos de Cianuro, alguna baladita de Mariana Vega para apechugarse con las sifrinas, y algo de trance mal hecho, para los que no saben nada de m\u00fasica electr\u00f3nica.<\/p>\n<p>La fiesta fue tipo normal: g\u00fcisqui con fresco, musiquita mala, pavos bobos hablando de carros con sus amigotes, mamitas ricas ladilladas, esperando que sus novios \u2014los pavitos\u2014 dejen de hablar g\u00fcevonadas y se decidan a atenderlas. En una esquina, los perdedores, incluyendo el gordito dient\u00f3n al que siempre invitan a las fiestas por l\u00e1stima, aunque el pana nunca sepa como integrarse.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que despreciaba esas reuniones, hasta que comprend\u00ed que las chicas, \u00e9sas que te buceas en las calles y que s\u00f3lo son tuyas en fantas\u00edas, disfrutan de esos encuentros. No hay nada como ver a una de las descerebradas sananto\u00f1eras bailar al ritmo del horrendo reggaet\u00f3n, recostando su muslo en tu entrepierna y soltando alguna vac\u00eda incoherencia, de las que forman el \u00bflenguaje posmoderno? de las chicas que me gustan, de las que deseo, de las que procuro llevar a la cama en fiestas. Porque las otras, a las que les gusta el rock y \u2018lo alternativo\u2019, a \u00e9sas no te las llevas a la cama nunca, \u00e9sas no son predecibles y suelen ser exigentes.<\/p>\n<p>A la hora, me hab\u00eda instalado a hablar con Patricia, dime paty, mi rey. Me contaba de Luis Eduardo, su ex, un estudiante de ingenier\u00eda de la Cat\u00f3lica, que la hab\u00eda dejado por una flacuchenta de un barrio de Los Teques, medio tierr\u00faa, seg\u00fan me dec\u00eda, cantandito las palabras. Al rato, cuando sonaba la canci\u00f3n de Los Caramelos que tiene muchos adjetivos esdr\u00fajulos para definir a una chica, la alej\u00e9 del bulul\u00fa de gente. Nos apartamos, refugi\u00e1ndonos detr\u00e1s de la reja que alejaba la terraza de las escaleras, nos dimos un beso.<\/p>\n<p>No mentir\u00e9 diciendo que nos dimos unos besos, porque no es verdad, pero s\u00ed nos besamos un poco, un besito para romper el hielo, le dije, y ella sonri\u00f3, antes de abrir su boca y acoplarla con la m\u00eda. Cuando haces que ella sonr\u00eda y se incomode un poco m\u00e1s que t\u00fa, logras difuminar la natural superioridad femenina, por un rato, claro.<\/p>\n<p>Volvimos al grupo de gente normal, los que no estaban con los pavos soberbios, los perdedores, o las mamis ladilladas. Ah\u00ed, en esa especie de oasis rumbero, est\u00e1bamos sentados Mar\u00eda, Andrea, Gustavo, Rosaura, Asier, Pepe, El Chino, El Negro, El Gordo, Robert y yo. Seguramente habl\u00e1bamos la misma intrascendencia de los otros invitados, pero entre amigos, la intrascendencia cobra una importancia inusitada, como si el hablar paja con gente querida fuera m\u00e1s importante que hablar cosas trascendentes con gente insignificante.<\/p>\n<p>Ahora y siempre sonaba, \u00e9se era un tema de una banda venezolana que yo llamaba, cari\u00f1osamente, Coldrancho, por ser una imitaci\u00f3n barata de Coldplay, y bueno, en realidad lo hac\u00eda porque el cantante declar\u00f3 una vez, en un ins\u00f3lito arranque de sinceridad, que eran la versi\u00f3n venezolana de la banda de Chris Mart\u00edn. El punto es que sonaba Entren\u00f3s, cuando lleg\u00f3 un tipo alto, con la quijada atravesada por una chivita horrenda, similar a la de Dave Navarro.<\/p>\n<p>\u00c9l y yo nunca hab\u00edamos sido presentados, pero yo sab\u00eda quien era ese tipo. Robert hab\u00eda estado hablando de \u00e9l, en las pausas que le permit\u00eda hablar de la colita de Nelly qui\u00e9n, por cierto, por alguna raz\u00f3n no hab\u00eda llegado a la fiesta, ni respond\u00eda a las desesperadas y desesperantes llamadas que le hac\u00eda mi amigo.<\/p>\n<p>Se llamaba El Jefe, y era el jefe de una secta de santeros que operaban en la OPS.<\/p>\n<p>Es com\u00fan verlos: visten de blanco y se pasean por el Centro Comercial OPS con sus celulares en mano, hablando a decibeles molestos, haci\u00e9ndole saber al mundo que ellos tambi\u00e9n poseen tel\u00e9fonos m\u00f3viles y camionetas Vitara. Sienten una enorme predilecci\u00f3n por \u00e9sa marca.<\/p>\n<p>Robert me dijo que \u00e9l no estaba metido en eso, pero que se hab\u00eda le\u00eddo un libro yoruba que le parec\u00eda interesant\u00edsimo. Adem\u00e1s, hab\u00eda visto como bajaban a un santo de la corte del malandro Ismael. Es incre\u00edble, pero no te asustes, yo no me voy a meter en eso, me dijo esa tarde de chichas y recuerdos, frente a la vitrina de la lencer\u00eda, al lado del cine al que entramos gratis muchas veces cuando \u00e9ramos chamos.<\/p>\n<p>El Jefe se qued\u00f3 en la puerta de las escaleras, la de los besos con Paty, y desde all\u00ed, hizo una se\u00f1a a Robert para que se acercara. Le dijo algo y bajaron al apartamento. Yo quise seguirlos, pero me sent\u00eda intruso. No lo he mencionado hasta ahora, pero desde hac\u00eda d\u00edas, entre la colita de Nelly y los devaneos santeros de Robert, empec\u00e9 a sentirme desplazado.<\/p>\n<p>Suele pasar eso con tus amigos de infancia, no s\u00f3lo con los que se alejan y que, luego de un tiempo sin verlos, te resultan extra\u00f1os. Tambi\u00e9n ocurre con los que crecen contigo, en alg\u00fan momento, cuando sientes que puedes predecir lo que dir\u00e1n o har\u00e1n, te sorprenden y descubres, con la misma perplejidad con que un hombre a punto de ser convertido escucha la palabra de Dios, que esa persona ya no quiere tener nada que ver contigo. A veces ocurre al rev\u00e9s, y eres t\u00fa el que se da cuenta de que a tu lado est\u00e1 otra persona, distinta, desconocida, no sabes si mejor o peor, pero ciertamente ajena. Las personas conocidas cuando se alejan, o cuando se acercan demasiado, son las que nos resultan m\u00e1s extra\u00f1as.<\/p>\n<p>A los minutos bajaron todos y salieron del edificio. Robert llevaba, mal camuflada debajo de la chaqueta azul con calaveras blancas, la pistola de su pap\u00e1. Yo la conoc\u00eda desde hac\u00eda meses, a Robert le daba por llevarse el hierro de su padre cuando sal\u00edamos a rumbear. Se sent\u00eda grande con ese pistol\u00f3n en el cinto. Una vez, estando en Beer World, unos tukkis sacaron sus rev\u00f3lveres y amagaron con tirotearse. Robert, echado bajo la mesa en que nos hab\u00edamos resguardado, casi sac\u00f3 la pistolita pero, la nena con la que andaba liado por eso d\u00edas, le impidi\u00f3 accionarla.<\/p>\n<p>No se molest\u00f3 en cabecear una despedida como las que cabeceaba cuando nos encontr\u00e1bamos en la calle y \u00e9l iba con sus amigos santeros. Ese cabeceo se convirti\u00f3 en un sello de su ligero alejamiento de m\u00ed, un sello que dec\u00eda: te reconozco y aun as\u00ed te ignoro, pero como te aprecio te ignoro con dulzura. Yo no soy cursi ni sentimental, por eso nunca le reclam\u00e9 el cabeceo, pero, una vez que me cabece\u00f3 en la Avenida Perimetral, yo le lanc\u00e9 una mirada fija, esperando con ella traslucir mi desencanto por su distanciamiento.<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de la fiesta, me levant\u00e9 excitado y deb\u00ed hacerme una paja antes de salir de la cama. No hice nada con Paty, porque no pude concentrarme en ella. Mi mente estaba en Robert y en descifrar donde hab\u00eda ido con los santeros. Paty, hace unos d\u00edas, me coment\u00f3 que si se la hubiese pedido esa noche, me la daba. Pero ahora, cuando ya han pasado unos tres meses de aquel suceso, ella empez\u00f3 a salir con un estereotipo, con un lugar com\u00fan sananto\u00f1ero, uno de esos tipos que de tan predecibles parecen los extras de la ciudad, el relleno de San Antonio, o los personajes secundarios de un cuento escrito por un novato mediocre.<\/p><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">\n<p>Llam\u00e9 a Robert a eso de las tres de la tarde, \u00e9l no me hab\u00eda texteado nada y eso era extra\u00f1o porque Robert usaba, al igual que todos nosotros, los sms como forma de acercarse a los que ya no quer\u00eda tener cerca. As\u00ed que cuando le daban las crisis de alejamiento, cuando quer\u00eda estar con ellos y no conmigo, sol\u00eda mantener el delgado hilo de la hipocres\u00eda digital siempre activo; enviaba mensajitos cadena, o uno de los mensajes autom\u00e1ticamente guardados en su buz\u00f3n, pero nunca dejaba de hacerlo. Despu\u00e9s de un cabeceo, se excusaba en un sms: \u201cDisculpa bro. Es k ando apurad. Sorry\u201d<\/p>\n<p>Me atendi\u00f3 mi madre, al o\u00edrla not\u00e9 que no hab\u00eda pasado la noche en casa. Cuando llegu\u00e9, la noche anterior, encontr\u00e9 el cuarto matrimonial cerrado por lo que asum\u00ed que estaba dormida. Mi madre me puso al corriente. Sin darme muchos detalles me dijo que Robert hab\u00eda matado a alguien y que la familia hab\u00eda emprendido camino hacia T\u00e1chira, para sacar al muchacho \u2014as\u00ed lo llam\u00f3\u2014 hacia Colombia y de all\u00ed a Espa\u00f1a, donde ten\u00edan familia.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 los ayud\u00f3 en todo. Vendi\u00f3 el apartamento y les envi\u00f3 el dinero. Yo aprovech\u00e9 una de las visitas que mam\u00e1 debi\u00f3 hacer para embalar unos adornos, y le rob\u00e9 la laptop a Robert. Siempre hab\u00eda querido esa computadora, no porque no pudiera comprar una as\u00ed, sino porque en ella reposaban las miles de fotos que Robert se descargaba en las tardes que perd\u00eda disfrazado en la World Wide Web. Yo no tengo Facebook, as\u00ed que me daba curiosidad saber que le atra\u00eda tanto a Robert de esas im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Como ya dije, hay cosas que no tengo claras en torno a esa noche, lo que sigue, me lo cont\u00f3 Robert, semanas despu\u00e9s, cuando ya estaba en Espa\u00f1a y me hab\u00eda pedido que nos conect\u00e1ramos por Skype, para conversar sobre lo ocurrido y para pedirme un favor.<\/p>\n<p>En los interines de los rituales que El Jefe y Robert hac\u00edan en una hacienda de Los Valles del Tuy, al Jefe y a mi amigo les gustaba jugar. Antes lo hac\u00edan con un Playstation, pero Robert quiso comprar un Nintendo Wii. Al Jefe le gustaba el Tenis de Wii y el Bowling, Robert le segu\u00eda siendo fiel a Mario Bros. Al plomero italiano, gordito y bigotudo, lo conoci\u00f3 gracias a m\u00ed. Fue durante mi cumplea\u00f1os n\u00famero siete, que hab\u00edamos hecho sin fiesta, acompa\u00f1ados de unas pizzas. La se\u00f1ora Julia, mi mama, Robert y yo echados en el cuarto, jugando con el Nintendo americano que me hab\u00eda regalado pap\u00e1. Pusimos el primero de los juegos incorporados, y desde ese d\u00eda, siempre al salir de clases, nos junt\u00e1bamos en mi casa para ayudar al fontanero europeo a entrar en los tubos correctos, saltar sobre los Kuppa, recoger las monedas necesarias y comerse los hongos y flores para hacerse m\u00e1s grande, m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s letal, en su camino hacia el rescate de la princesa.<\/p>\n<p>El Jefe ten\u00eda unos sobrinos, santeros aprendices igual que Robert. A veces sol\u00edan ir hasta el cuartico donde guardaban la consola, y jugaban con Robert. Pero una noche en la que Robert no los acompa\u00f1\u00f3 a Los Valles del Tuy, al Jefe se le ocurri\u00f3 la p\u00e9sima idea de prestarles el Wii para que se lo llevaran a casa y lo tuvieran por una semana. Los chicos quedaban comprometidos en devolverle la consola antes del domingo, porque ese d\u00eda, horas despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de su cumplea\u00f1os, Robert volver\u00eda.<\/p>\n<p>Alguien me asegur\u00f3 una vez que los santeros usan un m\u00e9todo ancestral para convencer a los incautos de su patra\u00f1a. Es un m\u00e9todo qu\u00e9, cuando lo escuch\u00e9 por primera vez, me cost\u00f3 creer que Robert fuera tan idiota como para haber ca\u00eddo tan f\u00e1cilmente. Es simple: al bonach\u00f3n se le hace tomar licor antes de cada ritual, si se niega se le dan excusas, la m\u00e1s com\u00fan es que los esp\u00edritus no pueden entrar en cuerpos fr\u00edos, as\u00ed que el an\u00eds, el ron o la ca\u00f1a clara, los calienta lo suficiente para que los espectros se acerquen con confianza. Como ya habr\u00e1n deducido, el licor en cuesti\u00f3n viene adulterado con alg\u00fan alucin\u00f3geno.<\/p>\n<p>De cualquier forma, eso explicar\u00eda la reacci\u00f3n de Robert cuando el Jefe lleg\u00f3 a la fiesta a explicarle que sus sobrinos hab\u00edan da\u00f1ado la consola. Incluso, seg\u00fan me contaba, congestionando la bocina de mi ordenador de tanto gritar, \u00e9l se encontraba tan alterado que no fue a matar a los chicos. En realidad, me dec\u00eda desesperado y grit\u00e1ndole al micr\u00f3fono, yo iba a cobrarles, g\u00fcev\u00f3n, a cobrarles el Wii. Cuando llegu\u00e9 fue que no pude pensar, apenas vi al menor, al que le dicen Chowi, le descargu\u00e9 tres balazos. T\u00fa sabes, me dice ahora con tono relajado, buscando comprensi\u00f3n y conmiseraci\u00f3n de mi parte, que yo siempre hab\u00eda querido dispararla. Lo hubiera hecho aquella noche, en Beer World, pero la puta \u00e9sa me lo impidi\u00f3, si lo hubiera hecho, todo habr\u00eda quedado como un tiroteo entre marginales y nunca me hubiesen buscado, y a lo mejor tampoco hubiese muerto nadie.<\/p>\n<p>Cuando lo vi ah\u00ed, tirado en el piso, con el ojo destrozado, y con aquel chorro de sangre sali\u00e9ndole del cr\u00e1neo sent\u00ed, por segunda vez paj\u00fao, la inminencia de la realidad, me dec\u00eda Robert, ya no s\u00e9 como definir en qu\u00e9 estado.<\/p>\n<p>Claro, te entiendo, le dije por el Skype, tranquilo que yo te entiendo. Pero era mentira, yo nunca lo entend\u00ed y nunca lo entender\u00e9. Si fue el perico en la botella de An\u00eds que el Jefe le dio para que se calmara, cuando lo vio engorilado y dispuesto a co\u00f1acear a sus sobrinos, o si fue un plan maestro ideado por El Jefe para salir de sus sobrinos qu\u00e9, seg\u00fan me cont\u00f3 un pana periodista, asignado a cubrir el caso para un peri\u00f3dico local, lo estaban robando, no lo s\u00e9. Pero sea como fuere, jam\u00e1s lo entend\u00ed y jam\u00e1s lo entender\u00e9.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quieres, hermano?, \u00bfcu\u00e1l es el favor?, le pregunt\u00e9, me duele reconocer que con l\u00e1stima. Mira, me dijo, tienes que hablar con Nelly. Expl\u00edcale, que me entienda, que sepa que no soy un asesino. Dile que los peri\u00f3dicos mienten, que no me entrego porque mi pap\u00e1 es un hombre inc\u00f3modo por el trabajo que hace en la Federaci\u00f3n M\u00e9dica, y que por eso siento que no voy a tener un juicio justo. Dile que la amo, en serio, que no es s\u00f3lo la colita, es toda ella. Es lo que es, su sifriner\u00eda, su \u00e1nimo de disfrazar donde vive, sus jueguitos soterradamente sensuales, sus besos, el como me prometi\u00f3 que esa noche de cumplea\u00f1os me dar\u00eda el regalo m\u00e1s importante y que lo har\u00eda porque me quer\u00eda en serio. D\u00edselo, me dijo llorando frente a su computadora, dile que la recordar\u00e9 siempre y que desear\u00eda que no la hubiese cagado como lo hice.<\/p>\n<p>Un abrazo, nos veremos pronto, voy a viajar a Espa\u00f1a a verte y a hablar de todo con calma, mi pana, le ment\u00ed y sent\u00ed un d\u00e9j\u00e0 vu: volv\u00ed al liceo cuando todos nos prometimos qu\u00e9 nos llamar\u00edamos, qu\u00e9 siempre ser\u00edamos amigos, qu\u00e9 la amistad segu\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de esas cuatro paredes.<\/p>\n<p>Cerr\u00e9 la sesi\u00f3n de Skype y lo bloque\u00e9 del Messenger, tambi\u00e9n arranqu\u00e9 la hojita de papel de la agenda de la casa en la que mam\u00e1 hab\u00eda anotado el tel\u00e9fono de ellos en Espa\u00f1a. No quer\u00eda saber m\u00e1s nada de mi amigo, incluso dud\u00e9 en si hacerle o no el favor. Pero al final decid\u00ed hacerlo, justo al final, como ocurren las cursiler\u00edas en las pel\u00edculas, los arrepentimientos que llevan a los protagonistas a tener un \u00faltimo gesto de humanidad. Al final, como el junkie que despierta y ve a Ewan Mc Gregor llev\u00e1ndose el dinero y decide hacer silencio para dejarlo escapar, opt\u00e9 por cerrar bien el cap\u00edtulo de Robert. Para olvidarlo ten\u00eda que despedirlo bien, y eso s\u00f3lo lo har\u00eda luego de mentirle a Nelly.<\/p>\n<p>Solo la hab\u00eda visto en persona un par de veces, en fotos, cientos. Robert se hab\u00eda bajado todas las im\u00e1genes de todos los \u00e1lbumes de Nelly. Nunca he sido un fetichista de nalgas, as\u00ed que la primera vez que la vi, cuando detall\u00e9 el trasero que tanto perturbaba a Robert, not\u00e9 que s\u00ed, era un buen culo, pero tampoco lo suficientemente bueno como para volverse loco. Las mujeres por las que me vuelvo loco tienen algo que las hace \u00fanicas, no son sus tetas, ni sus culos, ni sus cucas. Es algo m\u00e1s. Un detalle \u00fanico, algo qu\u00e9, cuando despierte a su lado, me resulte distinto en el recuerdo de la anterior. Paty, por ejemplo, ten\u00eda un tatuaje en el hombro izquierdo. Cuando la bes\u00e9, tras las rejas, s\u00f3lo pensaba en lamerle el tattoo, l\u00e1stima que desperdici\u00e9 la oportunidad que tuve de hacerlo. <\/p><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<div align=\"left\">\n<p>Nelly accedi\u00f3 a recibirme luego de muchas llamadas, no quer\u00eda saber nada de Robert. Yo la convenc\u00ed de que la dejar\u00eda tranquila si hablaba conmigo, s\u00f3lo una vez.<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda pasado un mes, y los peri\u00f3dicos hab\u00edan hecho de Robert un monstruo. Archivo Criminal, en su versi\u00f3n internacional, le hab\u00eda dedicado un cap\u00edtulo, llam\u00e1ndolo El Asesino del Facebook. Publicaban reportajes predestinados a ocasionar un \u201c\u00a1ave mar\u00eda pur\u00edsima!\u201d en quienes los leyeran. En la otra computadora, la que no me rob\u00e9, encontraron el respaldo de las fotos que estaban en la port\u00e1til. Con eso, le inventaron un expediente de ped\u00f3filo. El crimen en s\u00ed, fue olvidado. La prensa se concentr\u00f3 en su supuesta pedofilia y empezaron a publicarse moralinas contra el \u201cuso indebido de Internet, por parte de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes\u201d.<\/p>\n<p>Era perfecto: chico insensible de clase media-alta asesina a un joven por da\u00f1arle un aparato de videojuegos. Los chavistas pod\u00edan regodearse en condenas al consumismo insensibilizador, y los opositores hacer letan\u00edas sobre la inseguridad. Mala suerte para Robert, le toc\u00f3 asesinar en el momento impreciso, en la mala hora de la demagogia desatada.<\/p>\n<p>Los 30 d\u00edas de flagelo p\u00fablico hicieron efecto en Nelly, pens\u00e9 apenas me abri\u00f3 la puerta de su casa de bloques. No le acept\u00e9 el caf\u00e9 que me ofreci\u00f3, tampoco los ponqu\u00e9s, s\u00f3lo me sent\u00e9 a su lado para exponerle la excusa de mi amigo. Pero ella no me dej\u00f3, apenas se sent\u00f3 en el sof\u00e1, hizo posici\u00f3n de Buda, y al hacerlo, dej\u00f3 caer sus cholas y qued\u00f3 con los pies desnudos, a tan solo cent\u00edmetros de mis manos.<\/p>\n<p>El fucking Robert ten\u00eda raz\u00f3n. Es cierto. Esta tipa es perfecta, tiene el culo perfecto y los pies perfectos.<\/p>\n<p>Robert es un asesino y t\u00fa deber\u00edas dejar de llorar por ese g\u00fcev\u00f3n, le dije cuando deduje que no me perdonar\u00eda a mi mismo irme de esa casa sin intentar algo con ella. Nelly asinti\u00f3 y me explic\u00f3 que su dolor no era de despecho, o quiz\u00e1s s\u00ed, un poco, pero que lo doloroso era qu\u00e9 Robert era el elegido. Mira, me dijo, yo nunca le di cuca a nadie, no porque quiera llegar virgen al matrimonio ni nada parecido, sino porque quer\u00eda d\u00e1rsela a alguien arrecho, y Robert era as\u00ed. Esa noche estaba muy nerviosa, por eso no llegu\u00e9 temprano, me estaba armando de coraje para ir donde \u00e9l y d\u00e1rsela, como se lo hab\u00eda prometido.<\/p>\n<p>\u00a1Incre\u00edble! Una foto con tristeza en blanco y negro uplodeada a Facebook, te hace arrecho. Y lo peor, es que Nelly tiene raz\u00f3n. Ser cool, arrecho, melanc\u00f3lico, malandro, tukki, rapero, roquero, vintage, nost\u00e1lgico, inteligente, intelectual, bruto, vac\u00edo, profundo, technoboy, moderno, indiferente, punketo, es f\u00e1cil, s\u00f3lo hay que llenar un perfil, tomarse una foto, caletrearse dos o tres frases, saber donde est\u00e1n los emoticones correctos y ya est\u00e1, somos lo que queremos.<\/p>\n<p>El problema es que yo no estaba frente a mi computadora, sino frente a ella, frente a ella descalza, en Shorts, reci\u00e9n ba\u00f1ada, oliendo a crema con esencia de manzana, con los pezones resaltados por la franela de licra. All\u00ed, en el sof\u00e1, deb\u00ed sonar como lo que soy: un idiota. Pero qu\u00e9 importa, supongo que alg\u00fan d\u00eda nos cansaremos de tanta impostura virtual y volveremos a ser los idiotas que siempre fuimos.<\/p>\n<p>El punto, es que sonando como un idiota, le dije: yo tambi\u00e9n soy arrecho, \u00bfsabes? Y le tom\u00e9 el pie, ella sonri\u00f3 y ladeo su cabeza hacia la izquierda, esperando el beso. Yo la bes\u00e9 y, r\u00e1pidamente, sin tr\u00e1mites, y sin tener tiempo de fingir alg\u00fan mood, simplemente, le quit\u00e9 el short, me abr\u00ed el cierre del pantal\u00f3n para sacarme el g\u00fcevo, la puse en cuatro paticas, y se lo met\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, me abr\u00ed una cuenta en Facebook.\n<\/p><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/3.bp.blogspot.com\/_bopEA4A3o00\/S_QozFUcnTI\/AAAAAAAAAtw\/FWXhSyAGggc\/s1600\/facebook-473x500.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" height=\"500\" width=\"473\" decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5473044305228373298\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 378px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/3.bp.blogspot.com\/_bopEA4A3o00\/S_QozFUcnTI\/AAAAAAAAAtw\/FWXhSyAGggc\/s400\/facebook-473x500.jpg?resize=473%2C500\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>Technorati Tags: <a href=\"http:\/\/technorati.com\/tag\/v+semana+de+la+nueva+narrativa+urbana\" rel=\"tag\">V Semana de la Nueva Narrativa Urbana<\/a>, <a href=\"http:\/\/technorati.com\/tag\/el+asesino+del+facebook\" rel=\"tag\">El Asesino del Facebook<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento le\u00eddo ayer 18 de mayo, en el marco de la V Semana de la Nueva Narrativa Urbana A Daniel Pratt \u00ab\u00bfWhy don\u2019t you wrap your lips around my cock, babe?\u00bb The Doors. G \u2013 L \u2013 O \u2013 R \u2013 I \u2013 A. Han sido dos los momentos en que Robert ha sentido la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":181,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7694","post","type-post","status-publish","format-standard","category-azares"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-206","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/181"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}