{"id":7077,"date":"2010-03-23T10:58:18","date_gmt":"2010-03-23T15:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=7077"},"modified":"2012-03-31T10:06:02","modified_gmt":"2012-03-31T14:36:02","slug":"servilleta-de-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/03\/23\/servilleta-de-papel\/","title":{"rendered":"SERVILLETA DE PAPEL"},"content":{"rendered":"<p>&#8230;Mientras ocurre todo en su pensamiento, como un sue\u00f1o traslucido que se viene\u00a0 a la conciencia, vuelve a concentrarse en la lectura de un cuento: \u00bfc\u00f3mo \u00a0ser\u00e1 ese encuentro, conversar\u00e1n al respecto de su \u00faltimo libro, si se supone que ser\u00e1 una cita a ciegas? Bueno, eso carecer\u00eda de importancia, si la lectora rebusca hasta en los espacios de cada palabra o p\u00e1rrafo, \u00a0para tratar de conocerlo, y llevarlo a una situaci\u00f3n donde ella conozca bien el terreno que pisa, sin comprometer la verdadera identidad de ambos, a ella talvez no le importe ya los personajes, ni el espacio, ni el estilo, ella jurar\u00e1 que el est\u00e1 narrando su vida sin escatimar ning\u00fan detalle -por aciago que parezca, ella sufre los dolores de la piel cuando \u00e9l narra experiencias con\u00a0\u00a0 latigazos por lo rebelde que fue en su infancia o carencias de amor de juventud, o fr\u00edo de ver morir a alguien que se refleja en \u00e9l, como espejos opuestos que se vuelven infinitas imagines que atormentan-. Ella se cree la compa\u00f1era de su soledad, es la soledad misma a veces, es la otra parte, el complemento que est\u00e1 detr\u00e1s de \u00e9l, como el miedo de voltear y ver que\u00a0 solo es la r\u00e1faga de una sombra, porque esa mujer en verdad nunca est\u00e1. Deja de ser sue\u00f1o, ya no leer\u00e1 m\u00e1s, cierra el librito de cuentos de Cort\u00e1zar, porque eso le contradice la presencia y le agita un coraz\u00f3n que no logra ubicarlo en el cuerpo.<\/p>\n<p>..Talvez en la vida de ese escritor habr\u00e1 una lectora desconocida que pretender\u00e1 ya no serlo, esta concebir\u00e1 en su mente la idea de un posible encuentro \u00a0casual, pero planeado con la sutilidad del enga\u00f1o femenino. Ella pensar\u00e1 en como atrapar ese pez resbaladizo que siempre anda rodeado de mujeres bellas y admiradores que no lo dejan saborear un caf\u00e9 en la plaza del Centro \u00a0a las doce y media, justo cuando el sol cae de puntillas sobre las palmeras del camell\u00f3n. Tendr\u00e1\u00a0 en sus manos el libro deshojado de la primera edici\u00f3n, con el olor a\u00f1ejo de las p\u00e1ginas que no envejecen por dentro, como una fotograf\u00eda; pero con el amarillo de llevar muchos a\u00f1os cargando almas que prueban el mundo desde\u00a0 quienes leen.<\/p>\n<p>..Ser\u00eda su primer libro, o con el cual se dio a conocer; en fin, no est\u00e1 segura pero ese lo llevar\u00e1. Nadie sabe en que lugar exactamente ocurrir\u00e1 el encuentro, ella no lo sabe a\u00fan, no sabe que \u00e9l podr\u00eda estar de viaje, o en verdad nunca estar rodeado de gente, porque le gusta la soledad m\u00e1s que el caf\u00e9 que ella se imagina que es el preferido para \u00e9l al medio d\u00eda. Llega a la plaza, ubica una mesa que acaban de desalojar, se siente bien porque el viento tiene la apacibilidad de un jard\u00edn donde habitan los \u00e1ngeles (o tanto blanco presente en la plaza, la hace alucinar). Se sienta, coloca los libros a un lado y trata de no colocar los codos encima de la mesa, piensa en ello para no olvidarlo,\u00a0 tambi\u00e9n piensa que deber\u00eda tener lista las primeras preguntas y las posibles respuestas que ella le dar\u00eda si el se interesa en saber algo de ella. Hace tres horas antes de salir de casa todo estaba claro, ten\u00eda la elocuencia, la firmeza, el aroma de un jazm\u00edn de Chacharel de imitaci\u00f3n; ahora solo le quedar\u00eda el ronroneo del conjunto aislado que observaba, la plaza, la gente, las palomas, los autos; mientras ella segu\u00eda en otro mundo, otra tarde donde faltaban pocos minutos para encontrarse con la mitad de las historias, de su risa o de su dolor de leerle sus cuentos a los j\u00f3venes de una escuela p\u00fablica que no valoran lo cedido a sus mentes, su otra parte de la demencia l\u00facida de que el tiempo tiene diferentes formas de contar la vida. Se acomoda mejor en la silla, mira que sus u\u00f1as est\u00e9n limpias, y con cuidado para que nadie se percate, agacha un poco la cabeza\u00a0 y trata de olerse las axilas, parece que todo esta en orden, no quiere dar una mala impresi\u00f3n por eso lleva mentas en su bolso y a cada rato se ve en un espejito que camufla entre la contraportada del compa\u00f1ero infaltable, \u201c<em>Con la luz que me queda basta<\/em>\u201d, \u00a0el deshojado, el que lleva una ilustraci\u00f3n del \u00e1ngel ca\u00eddo de Hume. No pretender\u00e1 ser superficial, muchos menos inculta, y fingir\u00e1 el no preocuparse por la imagen, dir\u00e1 que su belleza le sobreviene \u2013as\u00ed- al natural, no lo comentar\u00e1, no le preguntar\u00e1 \u00bfC\u00f3mo te perezco? ni esas cosas, solo pedir\u00e1 una limonada y se secar\u00e1 los labios con una servilleta de papel.<\/p>\n<p>..Alguien se le acercar\u00e1 a su mesa; un hombre de aspecto rudo, de poco cabello, con ojos peque\u00f1itos gracias a los lentes de aumento, le sonreir\u00e1 y le preguntar\u00e1 su nombre, porque \u00e9l concert\u00f3 una cita con una chica que llevar\u00eda libros y estar\u00eda en ese momento en la plaza tomando una limonada, ella no contestar\u00e1 a\u00fan, \u00e9l ver\u00e1 su libro, le parecer\u00e1 extra\u00f1o, nunca le comento de su profesi\u00f3n, est\u00e1 seguro; pero pensar\u00e1 que el destino no solo est\u00e1 en sus cuentos, y la casualidad ser\u00e1 m\u00e1s grande si la que estar\u00eda sentada no es solo alguien que conoci\u00f3 en un chat, sino que ya esta mujer lo conoce de otra manera, que as\u00ed ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil entablar una conversaci\u00f3n, porque vendr\u00e1 nervioso y preocupado rozando los adoquines con la mirada al no saber con que tema no aburrirla. Repentinamente, ella cambiar\u00e1 de nombre, dir\u00e1 que se llama Elizabeth, que est\u00e1 esperando a una amiga, pero que presiente que no va a llegar, que mejor se marcha, y dejar\u00e1 sobre la mesa, la servilleta de papel con la marca roja de lo banal de una obsesi\u00f3n que morir\u00e1 al instante, como el pintalabios, luego de secarse los labios.<\/p>\n<p>..Ha chocado el autob\u00fas donde ven\u00eda la lectora, tiene una herida leve en una de sus cejas, se toca y ve su sangre, y se reincorpora en la realidad; pero el color de la sangre la hace devolverse al sue\u00f1o, esta vez cambiar\u00e1 la limonada por vodka, y no se ver\u00e1n el uno al otro. Esta vez ser\u00e1n pasajeros contiguos del autob\u00fas que ha chocado. Se acordar\u00e1 de \u201cRojo\u201d &#8211; ese final de la pel\u00edcula encajar\u00eda perfecto- supongo que ella, producto de la \u00a0desesperaci\u00f3n de un escritor que est\u00e1 perdiendo la facultad de sorprender, estar\u00e1 de acuerdo con \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;Mientras ocurre todo en su pensamiento, como un sue\u00f1o traslucido que se viene\u00a0 a la conciencia, vuelve a concentrarse en la lectura de un cuento: \u00bfc\u00f3mo \u00a0ser\u00e1 ese encuentro, conversar\u00e1n al respecto de su \u00faltimo libro, si se supone que ser\u00e1 una cita a ciegas? 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