{"id":6900,"date":"2010-03-09T16:56:35","date_gmt":"2010-03-09T21:26:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=6900"},"modified":"2010-03-09T16:56:35","modified_gmt":"2010-03-09T21:26:35","slug":"tertulia-astral-con-el-coronel-y-otros-amigos-del-letargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/03\/09\/tertulia-astral-con-el-coronel-y-otros-amigos-del-letargo\/","title":{"rendered":"Tertulia astral con el Coronel y otros amigos del letargo"},"content":{"rendered":"<div class=\"mceIEcenter\">\n<dl>\n<dt><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6901\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/03\/09\/tertulia-astral-con-el-coronel-y-otros-amigos-del-letargo\/coronel\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg?fit=275%2C387&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"275,387\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"coronel\" data-image-description=\"&lt;p&gt;El coronel no tiene quien le escriba, montaje del grupo Rajatabla. Los asistentes al II Festival apreciaron im\u00e1genes, videos, fotos y otros documentos sobre esta compa\u00f1\u00eda y sobre la obra de Carlos Gim\u00e9nez. &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;El coronel no tiene quien le escriba, montaje del grupo Rajatabla. Los asistentes al II Festival apreciaron im\u00e1genes, videos, fotos y otros documentos sobre esta compa\u00f1\u00eda y sobre la obra de Carlos Gim\u00e9nez. &lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg?fit=275%2C387&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-6901\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel-213x300.jpg?resize=213%2C300\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg?resize=213%2C300&amp;ssl=1 213w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg?w=275&amp;ssl=1 275w\" sizes=\"auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><\/dt>\n<dd>El coronel no tiene quien le escriba, montaje del grupo Rajatabla. Los asistentes al II Festival apreciaron im\u00e1genes, videos, fotos y otros documentos sobre esta compa\u00f1\u00eda y sobre la obra de Carlos Gim\u00e9nez. <\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center\">Cr\u00f3nica ensay\u00edstica:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>Tertulia astral con el coronel y otros amigos del letargo <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Aproximaciones literarias a un an\u00e1lisis de: \u201cEl coronel no tiene quien le escriba\u201d de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El viejo y la muerte. <\/em><\/strong><strong>\u2014 <\/strong>Prescindiendo de las exigencias que impone la religi\u00f3n, podemos preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda m\u00e1s gloria para un hombre que se ha hecho viejo, a quien apremian la decadencia de sus fuerzas, en esperar su lento agotamiento y su disoluci\u00f3n, que en fijarse el mismo un t\u00e9rmino con plena conciencia? El suicidio es, en este caso, una acci\u00f3n muy inmediata y natural, que, al ser una victoria de la raz\u00f3n, deber\u00eda en justicia inspirar respeto: y el hecho es que lo inspiraba en los tiempos en que los jefes de la filosof\u00eda griega y los patriotas romanos m\u00e1s valerosos ten\u00edan la costumbre de suicidarse. Por el contrario el ansia de prolongar la vida d\u00eda tras d\u00eda mediante la consulta inquieta de los m\u00e9dicos y el r\u00e9gimen de vida m\u00e1s penoso\u00a0 sin la fuerza de acercarse al t\u00e9rmino mismo de la vida es mucho menos respetable. Las religiones abundan en expedientes contra la necesidad de suicidio: \u00e9ste es un medio de insinuarse por la adulaci\u00f3n de aquellos que est\u00e1n enamorados de la vida.<\/p>\n<p><strong><em>Federico Nietzsche<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El encuentro con el coronel<\/em><\/strong><\/p>\n<p>No sabr\u00eda precisar en que canaleta se encuentra moribunda la aguja del reloj. Los avatares de una tarde se amontonan detr\u00e1s de la puerta de mi dormitorio, donde construyo millones de ideas frente signos inertes, f\u00e9tidas palabras que descansan ap\u00e1ticas en un criptograma colombiano, envuelto en una son\u00e1mbula esencia astral.<\/p>\n<p>No hay cenicero en mi tugurio, las ventanas recubiertas con s\u00e1banas curtidas de polvo traslucen una opaca claridad, un libro gris y relativamente grueso se agolpa en mis manos, sintiendo la presi\u00f3n de mis dedos sobre sus p\u00e1lidas p\u00e1ginas. La habitaci\u00f3n huele a caf\u00e9: \u201c<em>el coronel destap\u00f3 el tarro de caf\u00e9 y comprob\u00f3 que no hab\u00eda m\u00e1s que una cucharadita\u201d<\/em>, siento los pasos aut\u00f3matas del personaje en mi morada, lo veo retirar la olla, escucho el agua correr por los polvorosos pisos del libro. \u201c<em>Con un cuchillo rasp\u00f3 el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las \u00faltimas raspaduras del polvo de caf\u00e9 revueltas con oxido de lata\u201d<\/em><\/p>\n<p>El ventilador lentamente disgrega calor sobre mi cuerpo. En una leve escapatoria, intentando huir de asombroso inicio de la novela, miro las repisas copadas de libros. \u00bfQu\u00e9 necesidad tengo de leer esta novelita por quinta vez?&#8230; es un gusto s\u00e1dico: conocer el final y recurrir a sus p\u00e1ginas para complacerse con los detalles.<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>&lt;&lt;Debe ser horrible estar enterrado en octubre<\/em><em>&gt;&gt;, dijo. Pero su marido no le puso atenci\u00f3n. Abri\u00f3 la ventana. Octubre se hab\u00eda instalado en el patio\u201d<\/em>, la muerte retumba en los crisoles de octubre. El coronel espera su carta. Su maldita jubilaci\u00f3n. Uno, el lector, espera junto a \u00e9l, arrodillado frente a puerta de la estaci\u00f3n de correo, o junto al muelle buscando en los ojos del cartero alguna respuesta afirmativa. El compromiso de la muerte es el primer reto en el primer capitulo, <em>ha<\/em> <em>muerto un pobre m\u00fasico<\/em>. En las paredes de mi chiribitil se viven las im\u00e1genes de don Sabas y sus primeros di\u00e1logos con el Coronel. La muerte se entroniza en la monoton\u00eda, el transcurrir de muchos sucesos, en el triste regreso a casa y combatir de la pobreza.<\/p>\n<p><em>\u201cEl coronel se dirigi\u00f3 a la suya desesperado por abandonar el traje de ceremonias. Volvi\u00f3 a salir un momento despu\u00e9s a comprar en la tienda de la esquina un tarro de caf\u00e9 y media libra de ma\u00edz para el gallo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente el gallo ha representado el despertar, el amanecer. El Gabo, que me acompa\u00f1a a un lado de cama, intenta explicarnos que no siempre hay un renacer cuando amanece, tambi\u00e9n se puede amanecer muriendo, se puede iniciar un d\u00eda con una nueva verdad, con una perspectiva del mundo solaz o difusa; todo dependiendo, en gran medida, de lo sucedido el d\u00eda anterior, de la forma en que confrontemos el idioma, de la manera en que veamos al mundo.<\/p>\n<p><em>\u201cEl coronel se ocupo del gallo, a pesar de que el jueves habr\u00eda preferido permanecer en la hamaca. No escamp\u00f3 en varios d\u00edas. En el curso de la semana revent\u00f3 la flora de sus v\u00edsceras. Pas\u00f3 varias noches en vela, atormentado por los silbidos pulmonares de la asm\u00e1tica. Pero octubre concedi\u00f3 una tregua el viernes en la tarde. Los compa\u00f1eros de Agust\u00edn \u2014oficiales de sastrer\u00eda, como\u00a0 lo\u00a0 fue \u00e9l, y fan\u00e1ticos de la gallera\u2014 aprovecharon la ocasi\u00f3n para examinar el gallo. Estaba en forma\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Es un pueblo silencioso, donde los efectos del clima estremecen los huesos del coronel. Un silencio parece existir en la habitaci\u00f3n, un silencio turbio, interrumpido por di\u00e1fanas ideas\u00a0\u00a0 hermen\u00e9uticas\u00a0 disonantes\u00a0\u00a0\u00a0 fabulas \u00e9picas\u00a0\u00a0 c\u00f3ncavos instantes de sue\u00f1o y realidad\u2026 tantas palabras que vuelan a m\u00ed alrededor y piden alg\u00fan orden sint\u00e1ctico para expresarse. Tengo muchas formas de leer esta novela\u2026 puede ser una propuesta ideol\u00f3gica\u2026 cosa que no suena descabellada si analizamos el contexto del hijo muerto y el coronel que odia a los curas\u2026 un hombre viejo que ser\u00eda capaz de comer mierda por defender su pensamiento\u2026 \u00a0<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Los invocados al an\u00e1lisis<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Como ya ten\u00eda rato mirando las blancuzcas p\u00e1ginas de la novela, decid\u00ed invitar a otros de mis buenos amigos para que convers\u00e1ramos acerca del coronel y su nunca enviada carta. Dispuesto a hacer invocaciones, me levante del catre y mire una amortajada biblioteca. Nietzsche, Aristoteles, Rufino Blanco Bombona, Andr\u00e9s Mari\u00f1o Palacio y otros m\u00e1s sacaron su cabeza, todos me quer\u00edan acompa\u00f1ar a leer y desentra\u00f1ar ese libraco fino y d\u00f3cil. Enrique Anderson Imbert se autoinvit\u00f3. Juan Bosch fue uno de mis escogidos. Quiroga por supuesto. Tomas Pavel, Carlos Pacheco, Barrera Linares, Andr\u00e9s Amor\u00f3s, Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a y algunos alaridos difusos de Jos\u00e9 Quintero Weir se hicieron presentes, sonoros, disonantes, extra\u00f1amente atados a toda la sesi\u00f3n. Ya est\u00e1bamos todos en c\u00edrculo. La habitaci\u00f3n se expand\u00eda en ruinas circulares con la entrada de Borges, y la claridad se hac\u00eda presente\u2026 \u201cnuevamente nos convocamos para leer\u201d fueron mis palabras, \u201cGabriel es nuestra victima de hoy\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La tertulia invisible <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda tantas cosas que discutir acerca del tema\u2026 nos interrumpi\u00f3 el coronel que entraba vestido de blanco y con los huesos crujientes por la estancia del oto\u00f1o. \u201cYa falta poco para que venga la pensi\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\">[1]<\/a>\u201d y la mujer que ven\u00eda tras \u00e9l, envuelta en una sombra le replico instant\u00e1neamente: \u201cEst\u00e1s diciendo lo mismo desde hace quince a\u00f1os<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn2\">[2]<\/a>\u201d. El coronel se sent\u00f3 junto al Gabo y mir\u00e1ndola su mujer que permanec\u00eda en la puerta dijo: \u201cpor eso. Ya no puede demorar mucho<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn3\">[3]<\/a>\u201d. Ella, con ira impulsiva se sent\u00f3 junto al Borges cegat\u00f3n y dijo entre dientes: \u201ctengo la impresi\u00f3n de que esa plata nunca llegar\u00e1\u201d<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cSe pueden sacar tantas cosas de esa novela, es tan rica\u201d, dijo Anderson Imbert de forma sagaz, antes de que los ancianos continuaran su discusi\u00f3n. \u201cNo empieces a escribir sin saber desde la primera l\u00ednea a donde vas<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn5\">[5]<\/a>, y este hombre comenz\u00f3 hablando del caf\u00e9, de la falta de comida con una <em>imagen t\u00e1ctil\u00a0 <\/em>hermosa,<em> <\/em>\u00a0d\u00e9jenme recordarla: \u2018el coronel experiment\u00f3 la sensaci\u00f3n de que nac\u00edan hongos y lirios venenosos en sus tripas\u2019, no sent\u00eds el ardor en el estomago\u201d dijo Quiroga completando lo dicho por Anderson.<\/p>\n<p>En un espa\u00f1ol muy tosco, con ese marcado franc\u00e9s alemaniado hablo Nietzsche: \u201cEl asceta hace de la virtud una necesidad<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn6\">[6]<\/a>, y este anciano guerrero no es m\u00e1s que un asceta de su propia muerte. Segundo a segundo se hace acreedor de m\u00e1s y m\u00e1s pesadumbres, cree que los vientos del invierno le congelaran los huesos. Fustiga con su propio optimismo. Eso es. Es un optimista perseverado. Un hombre que mantiene un ideal, que conf\u00eda en que su verdad es absoluta, cuando al menos, con mucha suerte, guarda bajo sus hombros una peque\u00f1a vicisitud de vida, un entramado de una corta existencia entregada a la guerra contra los curas, cosa que aplaudo, y a la espera de esa cochina pensi\u00f3n. De ese dinero inf\u00e9rtil, que \u00e9l sabe en el fondo que no llegar\u00e1, pero a\u00fan no pierde las esperanza cuando escucha el motor de la lancha avecinarse con el gordo cartero abordo. Asceta simulante de destinos agrietados que contrapone su felicidad en la senda de la realidad\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl &lt;&lt;yo&gt;&gt; (sea expl\u00edcito o impl\u00edcito) del narrador se dirige a un &lt;&lt;T\u00fa&gt;&gt; metaf\u00f3rico. Surge entonces una estructura dial\u00f3gica o dialogal: quiero decir un mon\u00f3logo interior se hace dialogo interior. El narrador se dirige a un destinatario pero el emisor y el receptor son una y la misma persona. El &lt;&lt;t\u00fa&gt;&gt; es el <em>alter ego<\/em> del &lt;&lt;yo&gt;&gt;: ambos comparten una subjetividad com\u00fan (o una intersubjetividad para hablar en dif\u00edcil)<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn7\">[7]<\/a>, por ello traigo a acotaci\u00f3n las siguientes preguntas, Seg\u00fan crean ustedes amigos m\u00edos, \u00bfCu\u00e1l es el lector de esta novela? \u00bfA quien se le dirige? Y \u00bfqu\u00e9 hace a dicha persona su lector?\u201d acot\u00f3 interesantemente Enrique Anderson Imbert.<\/p>\n<p>La doctora Camila Henr\u00edquez levant\u00f3 la mano y dijo: \u201cen materia de lectura a nadie se puede dar normas absolutas; s\u00f3lo se pueden ofrecer ideas y sugestiones, porque si se quiere que la lectura sea fruct\u00edfera se debe respetar en el lector la libertad de apreciaci\u00f3n. Cada lector debe llegar por si mismo a sus propias conclusiones\u2026 el buen lector aspira a comprender. Para lograrlo deja a un lado, al empezar sus opiniones y perjuicios y trata de seguir al autor cuya obra lee; no dictarle lo que debe decir, sino de identificarse con el libro<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn8\">[8]<\/a>, yo creo que la literatura despu\u00e9s que es publicada no tiene un lector especifico, los tiene a todos, y de cada uno de ellos una apreciaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Borges estaba ansioso y meti\u00f3 la cuchara diciendo: \u201cnada me cuesta confesar que ha logrado ciertas p\u00e1ginas validas\u2026 <em>pero<\/em>\u00a0 lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje y la tradici\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftn9\">[9]<\/a>\u201d. Sonri\u00f3 un poco timorato y cedi\u00f3 la palabra. Interrump\u00ed yo imprudentemente: \u201cdigamos entonces que hay ejes tem\u00e1ticos que hacen que la intersubjetividad sea posible y el lector se sienta parte de la novela, y m\u00e1s a\u00fan, debemos hablar del poder del lector como recreador del texto que el autor a sepultado en el papel\u201d.<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez se levant\u00f3 y dijo: \u201ces imposible que el autor explique su creaci\u00f3n, ser\u00eda arruinarla, lo m\u00e1s que podr\u00eda decir como lector de mis propios reflejos, es\u00a0 que el coronel me recuerda demasiado a mi propia situaci\u00f3n de hambruna en Paris mientras escrib\u00eda esa novela. \u00bfQuien es el coronel?, s\u00f3lo el mismo sabr\u00eda dec\u00edrselo\u201d. \u201cTienes raz\u00f3n, el coronel es un personaje bien logrado, la novela gira entorno su elocuencia, sencillez, frescura y c\u00e1lida expresi\u00f3n; es la representaci\u00f3n de ese ser inocuo que ocupa un espacio en la sociedad, que hace de espectador ante el alejado y fraudulento poder, que no pierde las esperanzas, as\u00ed como tampoco los ideales, en este caso por su gallo\u201d, era la voz de Jes\u00fas Semprum que nos ve\u00eda desde la puerta. Todos voltearon d\u00e1ndole tiempo al coronel de hablar: \u201ctengo los huesos h\u00famedos, no me <em>hablen<\/em> mas de ese animal, los gallos se gastan de tanto <em>hablar de ellos<\/em>. No creo que haya mucho que contar. Las paredes de mi casa, son im\u00e1genes visuales maravillosas, el murmullo de los velorios son im\u00e1genes sonoras, el sabor del caf\u00e9, el queso que compr\u00e9 con lo poco que me dieron por la venta del gallo, son im\u00e1genes gustativas interesantes. Entre las olfativas, el olor a lluvia, los olores de la casa del compadre, creo que ellas son suficientes. Es un mundo de im\u00e1genes, un mundo, como dir\u00eda el aqu\u00ed presente y medio loco se\u00f1or Thomas Pavel, un mundo de ficci\u00f3n en el cual me siento confortablemente incomunicado hasta que deje de existir o me dejen de leer en las universidades los muchachos necios como Luis\u201d. Lo interrumpi\u00f3 la mujer diciendo: \u201cno hay almuerzo. Y t\u00fa hablando tantas galimat\u00edas, vende el gallo, qu\u00e9date quieto en casa. Con simular que no estamos los turcos se ir\u00e1n una semana m\u00e1s. Eres un desconsiderado, deber\u00edas darte cuenta que me estoy muriendo, que esto que tengo no es una enfermedad sino una agon\u00eda\u201d la mujer detuvo su conversaci\u00f3n por un repentino ataque de asma que Semprum corri\u00f3 a atender.<\/p>\n<p>El coronel apenado por el esc\u00e1ndalo de su mujer bajo la cabeza. Juan Bosch dijo: \u201cest\u00e9 es uno de los ejes tem\u00e1ticos de la novela, la incomunicaci\u00f3n entre los personajes mantiene en vilo al lector, son seres incompatibles, y aunque hablen la misma lengua no se entienden porque tienen concepciones del mundo distintas, son labriegos de rubros diferentes\u201d. Anderson Imbert dijo: \u201ccreo conveniente que entendamos que cuando se escribe \u201cEl coronel no tiene quien le escriba\u201d exist\u00eda un mensaje que quer\u00eda ser enviado, \u00fatil o no, eso lo puede decir la Doctora Camila Henr\u00edquez en su libro, el asunto es que hay algo que comunicar, en este caso, un narrador omnisciente conduce en dialogo entre el lector y el escritor; este \u00faltimo con herramientas de discusi\u00f3n altamente elevadas como estos magn\u00edficos personajes. El otro equipado de una sensibilidad \u00fanica que lo hacen obtener una apreciaci\u00f3n particular de cada frase. Los ejes tem\u00e1ticos, en este caso, la libertad, la soledad, la dominaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n, la acumulaci\u00f3n de dinero, la muerte del hijo Agust\u00edn (que hemos tocado muy poco, y representa un antecedente vivo de la novela, es parte del di\u00e1logo que se sostiene con el lector) y muchos otros, son los mecanismos con los que el autor entra en contacto con la sensibilidad del ya mencionado lector. Es entonces la respuesta del cartero un respuesta a qu\u00e9\u2026 \u00bfes la respuesta que necesitamos para disolver esta discusi\u00f3n y acostarnos a dormir?, no lo s\u00e9, pero deber\u00eda estudiarse esa an\u00e1fora: \u201cel coronel no tiene quien le escriba\u201d, la soledad que transmite, la soledad en la que se encuentra enclaustrado un hombre que defiende un ideal, la respuesta que da un autor que esta exilado por una convicci\u00f3n ideol\u00f3gica y que esta pasado tanta hambre como el coronel.\u201d<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Despertares<\/em><\/strong><strong> <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el coronel? \u00bfQui\u00e9n es? Un prototipo de personaje perfecto, la ensay\u00edstica y teor\u00eda suma del personaje construido con tes\u00f3n. Cien a\u00f1os de soledad esta compuesta de cientos de personajes como el coronel. Personajes construidos con minuciosa simbolizaci\u00f3n y metaf\u00f3ricamente convertidos en personas. Sus radiantes im\u00e1genes, sus localismos, en Am\u00e9rica ubicada, <em>el coronel no tiene quien le escriba<\/em> es una obra magnifica donde Garc\u00eda M\u00e1rquez consigue dibujar magistralmente todo un entorno (con sus aspectos humanos y pol\u00edticos) en la esencia de un personaje, que ya puede ser considerado persona. La dimensi\u00f3n de tantas preguntas e ideas, de preconceptualismos, obliga al lector, a desmembrar la obra junto al desglosamiento de los supuestos conocimientos cr\u00edticos y herramientas arcaicas que posee y hacen definir a un texto como lo que otros creen que es, privando as\u00ed al novel lector de la maravillosa aventura de crear su propia ronda de recreaciones.<\/p>\n<p>No me siento capaz de concluir un an\u00e1lisis, porque todas la voces se desbocan en m\u00e1s ideas y sugestiones ret\u00f3ricas, porque la creaci\u00f3n se hace tan amplia en la estreches del idioma que en una obra como esta, que hoy me ayudaron mis espectros a soslayar, morir en ella, renacer en ella, crear sobre ella, no terminan nunca de aparecer m\u00e1s vericuetos m\u00e1gicos y ambiciosos. Moduladores de una existencia proba, \u00edmproba, amoral, literaria, son las letras lucidas de esta novela. Cargada de tantas miradas y forma de mirarla, que la inercia posee a quien intenta abarcarlas todas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo sabemos que nos vamos a despertar cuando estamos dormidos? \u00bfQu\u00e9 nos hace empezar a recordar el sue\u00f1o? Esa misma magia, que algunos pueden llamar literatura, obliga a cerrar las p\u00e1ginas inconclusas de una novela. A tirar la toalla, a entender que no existen apreciaciones ciento por ciento ciertas, que nunca se llegar\u00e1n a ellas, y de llegarse lo m\u00e1s seguro es que sean equivocas, s\u00f3lo el destino detiene el criptograma infuso de este viaje astral.\u00a0 Y la mano tosca y risue\u00f1a del profesor se hace presente sobre mi hombro\u2026 \u201cOye wey, te perdiste la pinche clase, estuviste toda la hora durmiendo, como que estaba bien chingado el sue\u00f1o, m\u00edrale que me tienes que entregar el trabajo, no te olvides que debe ser un trabajo serio\u201d.<\/p>\n<p>El profesor discrepa de mi actitud, sale con su bolso de cuero del casi congelado sal\u00f3n, se brinda las palabras. Se difuminan los segundos, y descubro un vaho lento y pasimonico en el caer de las agujas del reloj. Ha llegando el oto\u00f1o, el coronel debe estar vivo y adolorido. <em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">Bibliograf\u00eda<\/span><\/strong><\/p>\n<p>AMOR\u00d3S, Andr\u00e9s. <strong>Introducci\u00f3n a la Novela Hispanoamericana actual<\/strong>. Ediciones Ayana. Madrid, Espa\u00f1a. 1971 N\u00ba de p\u00e1gs. 185.<\/p>\n<p>ANDERSON IMBERT, Enrique. <strong>Teor\u00eda y t\u00e9cnica del cuento<\/strong>. Editorial Ariel. Barcelona, Espa\u00f1a. 1999. N\u00ba de p\u00e1gs. 290<\/p>\n<p>BARRERA LINARES, luis y Carlos Pacheco (compiladores). <strong>Del cuento breve y sus alrededores<\/strong><em> aproximaciones a una teor\u00eda del cuento. <\/em>Monte \u00c1vila Editores. Caracas, Venezuela. 1997. N\u00ba de p\u00e1gs. 580<\/p>\n<p>BORGES, Jorge Luis. <strong>PROSA<\/strong>. Circulo de Lectores, S.A. Valencia, Espa\u00f1a. 1975. N\u00ba de p\u00e1gs. 815.<\/p>\n<p>GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ, Gabriel. <strong>El Coronel no tiene quien le Escriba, Cien A\u00f1os de Soledad<\/strong>. N\u00ba 148.Biblioteca Ayacucho. Caracas. Venezuela. 1989.\u00a0 N\u00ba de p\u00e1gs. 380.<\/p>\n<p>HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A, Camila. <strong>Apreciaci\u00f3n Literaria<\/strong>. Editorial pueblo y educaci\u00f3n. Instituto cubano del libro. Vedado, La Habana. 1974. N\u00ba de p\u00e1gs. 190.<\/p>\n<p>Nietzsche, Federico. <strong>Humano, demasiado humano <\/strong>en Obras Inmortales. EDAF Ediciones-Distribuciones.S.A. Madrid. Espa\u00f1a. 1976. N\u00ba de p\u00e1gs. 1675<\/p>\n<p>PAVEL, Thomas G. <strong>Mundos de Ficci\u00f3n<\/strong>. Monte \u00c1vila Editores. Caracas, Venezuela. 1991. N\u00ba de p\u00e1gs. 200.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\">[1]<\/a> GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ, Gabriel. <strong>El Coronel no tiene quien le Escriba<\/strong>. Biblioteca Ayacucho. Caracas. Venezuela.\u00a0 N\u00ba 148. p\u00e1g. 45.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref2\">[2]<\/a> Idem.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref3\">[3]<\/a> Idem.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref4\">[4]<\/a> Idem.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref5\">[5]<\/a> QUIROGA, Horacio. <strong>El Dec\u00e1logo del perfecto cuentista<\/strong>, en la recopilaci\u00f3n <strong>Del Cuento breve y sus alrededores<\/strong> de Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Monte \u00c1vila Editores Latinoam\u00e9rica. Caracas. Venezuela. p\u00e1g. 335.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref6\">[6]<\/a> Nietzsche, Federico. <strong>Humano, demasiado humano <\/strong>en Obras Inmortales. EDAF Ediciones-Distribuciones.S.A. Madrid. Espa\u00f1a. 1976. p\u00e1g. 642.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref7\">[7]<\/a> ANDERSON IMBERT, Enrique. <strong>Teor\u00eda y t\u00e9cnica del cuento<\/strong>. Editorial Ariel. Barcelona, Espa\u00f1a. 1999. p\u00e1g. 72<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref8\">[8]<\/a> HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A, Camila. <strong>Apreciaci\u00f3n Literaria<\/strong>. Editorial pueblo y educaci\u00f3n. Instituto cubano del libro. Vedado, La Habana. 1974. p\u00e1gs. 23 y 26.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref9\">[9]<\/a> BORGES, Jorge Luis. <strong>PROSA<\/strong>. Circulo de Lectores, S.A. Valencia, Espa\u00f1a. 1975. p\u00e1g. 650.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coronel no tiene quien le escriba, montaje del grupo Rajatabla. Los asistentes al II Festival apreciaron im\u00e1genes, videos, fotos y otros documentos sobre esta compa\u00f1\u00eda y sobre la obra de Carlos Gim\u00e9nez. Cr\u00f3nica ensay\u00edstica: Tertulia astral con el coronel y otros amigos del letargo Aproximaciones literarias a un an\u00e1lisis de: \u201cEl coronel no tiene [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":130,"featured_media":6901,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-6900","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/coronel.jpg?fit=275%2C387&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-1Ni","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/130"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6900"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6900\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}