{"id":6677,"date":"2010-02-20T15:36:50","date_gmt":"2010-02-20T20:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=6677"},"modified":"2010-02-20T15:57:06","modified_gmt":"2010-02-20T20:27:06","slug":"hurt-locker-la-nueva-conquista-del-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/02\/20\/hurt-locker-la-nueva-conquista-del-desierto\/","title":{"rendered":"Hurt Locker: La Nueva Conquista del Desierto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/the-hurt-locker-poster.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6678\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/02\/20\/hurt-locker-la-nueva-conquista-del-desierto\/the-hurt-locker-poster\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/the-hurt-locker-poster.jpg?fit=576%2C895&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"576,895\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"the-hurt-locker-poster\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/the-hurt-locker-poster.jpg?fit=576%2C895&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-6678\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/the-hurt-locker-poster.jpg?resize=322%2C502\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"502\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00bfLa segunda \u201cPunto de Quiebra\u201d para Kathryn Bigelow? Es posible. Como aquella, \u201cHurt Locker\u201d se adentra en una peque\u00f1a tribu mis\u00f3gina de \u201cadrenaline junkies\u201d, donde la acci\u00f3n viene a compensar las carencias de una vida miserable y sin sentido.<\/p>\n<p>En una era el surf como ant\u00eddoto a \u201cLa Nausea\u201d y como escape a \u201cEl Ser y La Nada\u201d. Muchos encontramos un norte y un consuelo en ella, a principios de los noventa, cuando las ideolog\u00edas duras hab\u00edan sido vencidas por la comodidad consumista del fin de la historia. Involuntariamente, fuimos arropados por la ola del deporte extremo, para superar as\u00ed el miedo al abismo dejado por la muerte de las utop\u00edas, los grandes relatos y los proyectos de la modernidad. S\u00f3lo la ilusi\u00f3n en el verano por siempre, en descubrir la playa perfecta, en agarrar la marea del a\u00f1o, nos manten\u00eda con esperanzas, aferrados a la tabla de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la otra, versi\u00f3n mejorada y post 11-S de la anterior, es ahora y tambi\u00e9n el \u201cJuego Macabro\u201d con la muerte, asumido como un estilo de vida, para llenar el vac\u00edo de la existencia. La \u00fanica diferencia es el contexto, la \u00e9poca y la realidad del protagonista.<\/p>\n<p>A su modo, el Body de la primera, interpretado por un magistral Patrick Swayze en el papel clave de su carrera, gozaba de plena libertad de vuelo y experimentaci\u00f3n en su mundo de emociones ef\u00edmeras, egocentrismos vanos, para\u00edsos artificiales y fantas\u00edas empaquetadas.\u00a0<\/p>\n<p>Por desgracia, el protagonista de la segunda carece de semejante privilegio, porque vive atado y preso a la l\u00f3gica carcelaria y cuartelera de la burocracia militar, cuyo r\u00e9gimen lo constri\u00f1e y reprime de pies y manos, al convertirlo en una ficha o en un pe\u00f3n del ajedrez b\u00e9lico del complejo industrial de la nueva guerra corporativizada. Lo visten con una camisa de fuerza, lo vigilan con fusiles de alto calibre y lo alimentan con un cord\u00f3n umbilical. Se parece al empleado de la Nasa de \u201cMoon\u201d y \u201c2001\u201d, conservado en una incubadora del tama\u00f1o de una base de operaciones. Realidad virtual de una esfera de simulacros.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De hecho, \u00e9l es como el \u00faltimo mohicano de la raza comanche y n\u00f3mada del Body de \u201cPunto de Quiebra\u201d(arquetipo del rebelde sin causa), ya deglutido por las fauces del sistema. Con la edad, pasa del sue\u00f1o americano por atajar y escalar la m\u00e1xima monta\u00f1a de agua, a sortear la triste realidad de eludir la muerte en un oficio miserable de m\u00ednimo reconocimiento social.<\/p>\n<p>Es interesante la evoluci\u00f3n del entorno geopol\u00edtico del personaje, pues derivamos del espacio id\u00edlico del oc\u00e9ano, a la zona de inseguridad del desierto de Irak, proyecci\u00f3n de las peores pesadillas de la civilizaci\u00f3n occidental, desde el Conrad de \u201cEl Coraz\u00f3n de las Tinieblas\u201d hasta el \u201cApocalipsis Now\u201d de los hijos independientes de Coppola, como el Sam Mendes de \u201cJarhed\u201d y la propia K. Bigelow de \u201cThe Hurt Locker\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, el retrato de Bagdad, seg\u00fan la realizadora, refuerza el clich\u00e9 etnoc\u00e9ntrico del cine de trincheras, al dibujar el terreno enemigo como una antesala al infierno del Dante, con ecos de la po\u00e9tica polvorienta, sudorosa, \u00e1rida y est\u00e9ril del western crepuscular a cielo abierto.<\/p>\n<p>Por ende, el film adopta la mirada del forastero, del invasor, del conquistador y del vaquero en pueblo fantasma, para narrar la cl\u00e1sica y t\u00edpica historia del enfrentamiento del antih\u00e9roe individualista, del jinete p\u00e1lido, ante las trampas, ataques y amenazas de la resistencia invisible o del espectro del terrorismo reencarnado en el estereotipo del fan\u00e1tico \u00e1rabe, fase superior del indio y del esclavo reducido a la condici\u00f3n de caricatura deshumanizada.<\/p>\n<p>En dicho orden de ideas, la cinta, de verdad, peca de superficial, aporta poco y se alinea con el discurso binario de la seguridad nacional, representado por largometrajes banales pero sintom\u00e1ticos de la era Reagan como \u201cDepredador\u201d y \u201cRambo\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de los complejos de mea culpa a la zaga de \u201cPelot\u00f3n\u201d y \u201cNacido el Cuatro de Julio\u201d. Victimismo de metralleta y culatazo a lo Oliver Stone.<\/p>\n<p>En todas reina y domina la negaci\u00f3n absoluta de la otredad y la alteridad, al despojarla de identidad, raz\u00f3n, cultura y justificaci\u00f3n. En \u201cHurt Locker\u201d, por ejemplo, los b\u00e1rbaros quedan comprimidos en un fresco de trazo grueso, en un c\u00edrculo vicioso de brocha gorda, salvo por la inclusi\u00f3n de dos o tres pinceladas de un matiz diferente a la paleta monocolor o maniquea del gui\u00f3n. Espec\u00edficamente, volvemos a las fotos fijas del profesor, del intelectual del medio oriente(aunque sospechoso), y del ni\u00f1o fascinado por el aura medi\u00e1tica del ocupante, destinado y predigerido para poner en evidencia el buen coraz\u00f3n del soldado. Una carnada sentimental, un chantaje emotivo omnipresente en la memoria del relato imperial. El patriarca John Wayne adoraba hacer de padre sustituto o adoptivo de los chicos abandonados por el tercer mundo o por el pueblo adversario, de la \u00e9poca del llanero solitario a su madurez como boina verde en Vietnam. All\u00ed tampoco faltaba la presencia de un perrito a salvar de las garras del villano desalmado.<\/p>\n<p>Por cierto,el perro sintetizaba la m\u00e1xima fantas\u00eda de sumisi\u00f3n colonial. Y de regreso a casa, ocurr\u00eda lo mismo, cuando la mujer aguardaba resignada la llegada del hombre fuerte, quien retornaba para recargar bater\u00edas, con la meta de reiniciar y rematar su faena inconclusa.<\/p>\n<p>En cierta forma, \u201cThe Hurt Locker\u201d reproduce el modelo antes citado, aunque lo pretende superar con dosis de nihilismo, escepticismo, pesimismo y melancol\u00eda general. Aqu\u00ed la mujer sigue siendo un mal necesario, una carga, una ausencia, un marco para el lucimiento de la filosof\u00eda y la tesis del descontento masculino en estado de crisis.<\/p>\n<p>\u00a0Extra\u00f1amos la profundidad y la densidad psicol\u00f3gica, para con las representantes del sexo femenino y para con los emblemas de la alteridad, de Terence Mallick, Clint Eastwood y James Cameron, empe\u00f1ados en contar la guerra a trav\u00e9s del filtro y el compromiso de la diversidad. En \u201cHurt Locker\u201d a\u00f1oramos la visi\u00f3n descentrada y multipolar de \u201cAvatar\u201d.<\/p>\n<p>De seguro, la idea de la directora consist\u00eda en delimitar su campo de acci\u00f3n, a un grupo de \u00e9lite y de vanguardia de uniformados desesperados.Por consiguiente, cabe la comparaci\u00f3n con la oscuridad mis\u00f3gina de Kubrick en \u201cFull Metal Jacket\u201d. Sea o no sea consciente la decisi\u00f3n, es v\u00e1lida la cr\u00edtica a la desproporci\u00f3n de las cargas, as\u00ed como es leg\u00edtima la opci\u00f3n autoral de radiografiar y deconstruir al machismo en un laboratorio audiovisual de naturalizaci\u00f3n de la hiperviolencia radical, de lado y lado.<\/p>\n<p>Parte de ello lo capturamos como rudo ambiente de fondo en \u201cHurt Locker\u201d, a partir de un enfoque documental, no exento de cinismo e iron\u00eda. La est\u00e9tica de reportaje verit\u00e9, a c\u00e1mara en mano, gobierna la puesta en escena de facto, para adecuarse a los criterios narrativos de la no ficci\u00f3n hegem\u00f3nica en boga.<\/p>\n<p>En paralelo y en escala, \u201cHurt Locker\u201d se sit\u00faa por debajo de \u201cRedacted\u201d, obra maestra de su tiempo, y se establece por encima de las piezas fallidas de la gesti\u00f3n de Bush y Karl Rove en la meca. La pel\u00edcula de Bigelow se emplazar\u00eda en un \u00e1mbito intermedio, a camino entre el pasado reciente del partido republicano y el presente de la administraci\u00f3n dem\u00f3crata. De ganar en el Oscar, ser\u00e1 el reflejo, el espejo ideal de la ambigua transici\u00f3n de Obama, un rato con la promesa del retiro de tropas y luego una etapa con el mandato firme de barrer el piso con los talibanes de Afganist\u00e1n.La imagen del desenlace es alusiva al respecto.<\/p>\n<p>Todav\u00eda Hollywood nos debe la pel\u00edcula definitiva sobre Irak. Hasta ahora el documental Norteam\u00e9ricano supera, con creces, las expectativas traicionadas y abandonadas por el melodrama industrial de miras telesc\u00f3picas, dunas,uranio empobrecido y balazos. Verbigracia, v\u00e9ase cualquier trabajo de Robert Greenwald y despu\u00e9s hablamos de rigurosidad hist\u00f3rica.\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, celebramos de \u201cHurt Locker\u201d su coraje para desarrollar una trama implacable de completa vigencia. De ella se rescata su soberbio entramado argumental, su brillante manejo del suspenso a lo Alfred Hitchcock( con todo y su teor\u00eda del McGuffin), su desoladora belleza pl\u00e1stica, y su enorme capacidad para la met\u00e1fora. Dif\u00edcil conseguir una joya tan polis\u00e9mica y enigm\u00e1tica en la cartelera de hoy. De ah\u00ed su trascendencia y relevancia, a pesar de sus imprecisiones e imperfecciones.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Total, preferimos apreciarla por su capacidad para dejarnos en el sitio, con un desenlace devastador por su car\u00e1cter c\u00edclico, abierto y desconcertante. Cero happy ending para el regocijo de la platea.<\/p>\n<p>La enriquecida semi\u00f3tica de la pel\u00edcula abre el debate para la libre interpretaci\u00f3n de la figura tr\u00e1gica de un astronauta de \u201cPlaneta 51\u201d, embutido en una \u201cEscafandra y La Mariposa\u201d, a merced de una espeluznante din\u00e1mica de supervivencia darwinista, propia de una versi\u00f3n extrema de un reality show, tipo \u201cSurvivor\u201d, o de una pel\u00edcula de terror gore como \u201cSaw\u201d, donde la \u00fanica alternativa es o morir o matar para continuar en la competencia, en el circo romano. De \u201cNacidos para Matar\u201d hemos devenido en adictos a la guerra. Una droga como la hero\u00edna de \u201cTrainspoiting\u201d, para compensar el hast\u00edo de los yonquis asqueados del sue\u00f1o americano. Vaya paradoja. \u201cHurt Locker\u201d nos confronta con un dilema complicado: escoger entre \u201cZombieland\u201d y la tierra de los muertes vivientes de Bagdad. Dos parques tem\u00e1ticos del horror, el p\u00e1nico, la esquizofrenia, la psicopat\u00eda, la paranoia y la ausencia de futuro. Es el \u00e9xtasis, es el estallido creativo de la filosof\u00eda anarcopunk. Imposible mejor resumen de la deshumanizaci\u00f3n contempor\u00e1nea, del v\u00e9rtigo global y del vac\u00edo posmoderno, al borde de la implosi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Kamikaze de \u201cHurt Locker\u201d desactiva bombas de tiempo, por oficio, y su ambiente laboral se circunscribe a un desierto minado, compartido con mercenarios, asesinos a sueldo, comandantes alienados e insurgentes arropados con dinamita. Como consuelo, hay un \u201cClub de la Pelea\u201d, alcohol, video games de destrucci\u00f3n masiva, amistades circunstanciales y conversaciones de sordos. Nadie sabe, nadie comprende, a ciencia cierta, por qu\u00e9 perdura la guerra y por qu\u00e9 terminaron all\u00ed.<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo cumbre de la incomunicaci\u00f3n general, nos identificamos con la decepci\u00f3n y la frustraci\u00f3n de un \u201cmarine\u201d afroamericano, mientras reconfirmamos la sospecha del extrav\u00edo del protagonista, quien luce como un joven ingenuo y perdido en un laberinto de Van Sant. \u201cHurt Locker\u201d es como un \u201cElephant\u201d no en ralenti, sino a propulsi\u00f3n a chorro.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, revisamos la teor\u00eda de Oliver Mongin en su ensayo sobre las pasiones democr\u00e1ticas,\u201dEl Miedo al Vac\u00edo\u201d, reconocido por estudiar y analizar el cine posmoderno a la luz del caos y el desorden del progreso. Con una de sus frases para el recuerdo, cerramos la rueda por hoy:<\/p>\n<p><em>M\u00e1s profundamente el desierto representa un mundo ut\u00f3pico, ning\u00fan lugar, mundo de ninguna parte, aquello que celebra un escritor como Le Clezio.Pero la utop\u00eda produce un gran fuego, tiene la vitalidad necesaria como para convertirse en un infierno: en efecto, el desierto evoca un caminar infinito, la traves\u00eda que no conoce ni origen ni fin, ni comienzo, ni llegada.\u00a0<\/em><em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLa segunda \u201cPunto de Quiebra\u201d para Kathryn Bigelow? Es posible. Como aquella, \u201cHurt Locker\u201d se adentra en una peque\u00f1a tribu mis\u00f3gina de \u201cadrenaline junkies\u201d, donde la acci\u00f3n viene a compensar las carencias de una vida miserable y sin sentido. 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