{"id":6520,"date":"2010-02-05T20:04:49","date_gmt":"2010-02-06T00:34:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=6520"},"modified":"2010-02-05T20:04:49","modified_gmt":"2010-02-06T00:34:49","slug":"las-formidables-aventuras-de-la-balandra-revolucionaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/02\/05\/las-formidables-aventuras-de-la-balandra-revolucionaria\/","title":{"rendered":"Las formidables aventuras de La Balandra Revolucionaria"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6526\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/02\/05\/las-formidables-aventuras-de-la-balandra-revolucionaria\/final-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1.jpg?fit=612%2C832&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"612,832\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Final&quot;}\" data-image-title=\"Final\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1.jpg?fit=612%2C832&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1-220x300.jpg?resize=220%2C300\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"300\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6526\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1.jpg?resize=220%2C300&amp;ssl=1 220w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LEGO1.jpg?w=612&amp;ssl=1 612w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a>La lluvia golpeaba con toda su sa\u00f1a las costas del litoral central. Era una de esas noches \u00abObservatorio Cajigal\u00bb en las que se auguraba el mejor de los tiempos y la poblaci\u00f3n hu\u00eda despavorida a refugiarse en sus casas, a la espera de lo peor.<\/p>\n<p>La tripulaci\u00f3n no estaba convencida de levar anclas, pero el gesto temerario del oficial de mando y su aguile\u00f1a mirada que no se despegaba del negro horizonte, hicieron que el almirante Cabello diera la orden de zarpar. La verdad todos cre\u00edan que al hombre se le hab\u00edan corrido las tejas diecis\u00e9is a\u00f1os atr\u00e1s, cuando hundi\u00f3 el primer barco y sali\u00f3 a enconcharse en el camarote. A partir de entonces en el puerto circularon todo tipo de rumores, desde un complejo de Trit\u00f3n hasta el llanto desolado de sus hombres frente al tarro de cerveza, al saber que un delf\u00edn, de esos amistosos y fastidiosos que persiguen ferries en la isla de Margarita, fue quien salv\u00f3 y trajo al Capit\u00e1n Hugo de vuelta a tierra. Rumores o no, la Balandra Revolucionaria desamarraba una vez m\u00e1s bajo rayos y gotas inmensas su cadena del muelle, mientras los coste\u00f1os, seguros en sus casas, ligaban con cada sacudir de pa\u00f1uelos que el rey del naufragio regresara al fin cargado con los tesoros, alimentos y enseres prometidos.<\/p>\n<p>La Balandra Revolucionaria no era m\u00e1s que una chalana con aparejo, tim\u00f3n, una flota de doce oficiales; un ca\u00f1\u00f3n oculto, guacales por bodegas y la altivez del junco de Zheng He. Era la expedici\u00f3n venezolana que hab\u00eda recorrido m\u00e1s millas en toda su historia. Se hizo a la mar en diciembre de 1998 y en sus quillas se denotaban las m\u00e1s fascinantes aventuras.<\/p>\n<p>Bajo el mando de la nave estaba el Capit\u00e1n Hugo vestido con un recio uniforme de terciopelo escarlata. Lo acompa\u00f1aban el almirante Cabello, el vicealmirante Rodr\u00edguez Chac\u00edn, el contralmirante Chac\u00f3n, los tenientes Ram\u00edrez, Carre\u00f1o, Maduro; subtenientes Varela, Barreto, Bernal, Lara, Lucena y el cadete Silva.<\/p>\n<p>Iban todos apretujados, esperando atentos las instrucciones de aquel hombre adherido al tim\u00f3n, de aquella efigie que acarreaba juramentos y que al voltearse, desvelaba en su frente una deformaci\u00f3n cut\u00e1nea y rugosa, que a la luz de la luna alumbraba m\u00e1s que un candil.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Marinos! \u00a1Seguiremos la Ruta de la Empanada!<br \/>\n\u2014 Muy acertada decisi\u00f3n mi capit\u00e1n, porque en los guacales no se consigue carne \u2014certific\u00f3 el teniente Carre\u00f1o\u2014. Si tambi\u00e9n pudi\u00e9ramos seguir la Ruta del Pollo, la Leche, el Az\u00facar; la gente del puerto lo recibir\u00eda con los brazos abiertos.<br \/>\n\u2014 Yo no s\u00e9, yo voto por la del Turpial. \u00a1Es que es amarillita con negra! \u00a1Preciosa! \u2014interrumpi\u00f3 el subteniente Lara.<br \/>\n\u2014 Nada de eso \u2014respondi\u00f3 el lobo de mar\u2014. Anoche tuve una visi\u00f3n. En mi sue\u00f1o era un humilde camar\u00f3n y Poseid\u00f3n me ped\u00eda que subiera a su tridente. Sobre sus caballos blancos cabalg\u00e1bamos olas, se\u00f1al\u00e1ndome el rumbo a seguir. Cuando me baj\u00f3 de su cetro y mis diminutas patas se asentaron en la arena, me ensanch\u00e9 y mi cuerpo se convirti\u00f3 mitad hombre, mitad pez. Lo vi. Lo vi. \u00a1\u00c9se es el camino! \u00a1Poseid\u00f3n est\u00e1 con nosotros!<\/p>\n<p>Un s\u00fabito silencio se adue\u00f1\u00f3 de la chalana. Lo marineros estupefactos, inm\u00f3viles se miraban los unos a los otros, forjando una sonrisa servicial, al un\u00edsono que entre dientes y con los ojos brotados se dec\u00edan:<br \/>\n\u2014 S\u00e1came a Poseid\u00f3n pa\u2019 darle un besito.<br \/>\n\u2014 Si pregunta, se acabaron las hojas de coca.<br \/>\n\u2014 \u00a1Este viaje nos llenar\u00e1 de glorias! \u2014continuaba el discurso con su acalorado verbo, el capit\u00e1n\u2014. Recuerden que a nuestro lado tambi\u00e9n reposa el coraje de Arturo Prat Chac\u00f3n.<br \/>\n\u2014 \u00bfPero \u00e9se no fue qui\u00e9n pele\u00f3 en la Guerra del Pac\u00edfico? \u2014inquiri\u00f3 el almirante Cabello.<br \/>\n\u2014 \u00bfFue ese? Bueno, entonces nos escolta el arrojo, la osad\u00eda del Leander.<br \/>\n\u2014 \u00bfPero el barco de Miranda no sali\u00f3 de Nueva York e iba lleno de doscientos gringos?<br \/>\n\u2014 \u00bfUstedes han visto?, ahora seg\u00fan el almirante Diosdado a mi lado no est\u00e1 el esp\u00edritu de ning\u00fan sudamericano aguerrido y revolucionario.<br \/>\n\u2014 Mi capit\u00e1n, si quiere le pide al vicealmirante Rodr\u00edguez Chac\u00edn que le preste el \u00e1nimo de la embarcaci\u00f3n de reconocimiento de El Amparo \u2014 replic\u00f3 burl\u00f3n el subteniente Barreto.<br \/>\n\u2014 \u00a1Ram\u00f3n! \u00a1Chico, no seas rencoroso! \u00bfNo ves que te est\u00e1n echando broma? \u00a1Suelta esa pistola!<\/p>\n<p>Calmado el vicealmirante, la Balandra Revolucionaria sigui\u00f3 su curso sobre las furiosas aguas del Cordonazo de San Francisco. Quedaba una vez m\u00e1s claro que en las premoniciones del capit\u00e1n no aparec\u00eda el Observatorio Cajigal. <\/p>\n<p>La tempestad iba mellando poco a poco en el \u00e1nimo de la tripulaci\u00f3n, mientras que en el puerto, la poblaci\u00f3n al saber la noticia, se preguntaban el por qu\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 mientras los dem\u00e1s buques surcaban mares apacibles, encallaban en playas paradis\u00edacas, en muelles atestados de comercios, abiertos a la compraventa, el de ellos siempre ten\u00eda que ir derecho al tif\u00f3n? Por qu\u00e9 siempre ese designio.<\/p>\n<p>Mientras tanto, sobre la cubierta, todos trabajaban para mantener la Balandra a flote; aferr\u00e1ndose a la idea de que pronto pasar\u00eda el temporal \u2013o rez\u00e1ndole a los nuevos billetes del Indio Guaicaipuro, Negro Primero, por si acaso\u2013. Lamentablemente las olas se iban elevando cada vez m\u00e1s y por los intersticios de la proa comenzaba a filtrarse el agua. Toda la tropa corri\u00f3 a tomar sus posiciones, pero un buen n\u00famero, misteriosamente se concentr\u00f3 en el estribor.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Capit\u00e1n! \u2014bram\u00f3 repentinamente el cadete Silva, mostrando los treinta y dos dientes\u2014. \u00a1Hall\u00e9 un refugio! \u00a1Tenemos escotilla!<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo, si la excelsa Balandra Revolucionaria solo tiene una cubierta? \u2014expresaba la hinchada figura carmes\u00ed, despegando por primera vez sus pupilas de los confines n\u00e1uticos\u2014. \u00a1Imb\u00e9cil, es un hueco! \u00a1Se hunde el barco! \u00bfDesde hace cu\u00e1nto estaba ese hueco ah\u00ed, Cabello? \u00bfAh, Carre\u00f1o? \u00bfY t\u00fa cu\u00e1ntas cubetas de agua hab\u00edas sacado Chac\u00f3n? \u00a1Poseid\u00f3n mesmo! \u00a1Exijo un reporte de la situaci\u00f3n!<\/p>\n<p>Con cuaderno en mano se aperson\u00f3 en un abrir y cerrar de ojos el Vicealmirante Cabello.<br \/>\n\u2014 Hay dos noticias, una buena y una mala. \u00bfCu\u00e1l quiere escuchar primero?<br \/>\n\u2014 \u00a1La que sea!<br \/>\n\u2014 Bueno, la mala es que nos estamos hundiendo. La buena es que tenemos suficiente combustible como para hundirnos veinte veces m\u00e1s.<br \/>\n\u2014 \u00a1La Balandra Revolucionaria es invencible! \u00a1No ha nacido palito de agua que la abata! \u00a1Marinos, tenemos que capear la borrasca! \u00a1Maduro, ve la direcci\u00f3n de la aguja n\u00e1utica y escoge el curso a seguir!<\/p>\n<p>El teniente obedeci\u00f3 sin pensarlo y se par\u00f3 al frente de la bit\u00e1cora. Observ\u00f3 con detalle el curioso tronco, la br\u00fajula parecida a una olla de presi\u00f3n, la cosita que ten\u00eda adentro. Apret\u00f3 botones, intent\u00f3 darle vueltas a las pelotas de hierro, pero nada de nada.<br \/>\n\u2014 Capit\u00e1n, disculpe que lo interrumpa, pero, \u00bfusted no sabe que el toche este lo \u00fanico que entiende son de cauchos, sem\u00e1foros y las paradas de Altamira y C.C.C.T? \u2014dijo cay\u00e9ndole a bofetadas al teniente Maduro, la teniente Varela.<br \/>\n\u2014 \u00a1Nos vamos a morir! \u00a1Nos vamos a morir! \u00a1Cardenal Castillo Lara, Club Hebraica de Caracas, estatua de Mar\u00eda Lionza, todo fue echando broma! \u2014gritaba fuera de s\u00ed el subteniente Lara.<br \/>\n\u2014 Teniente Lucena \u2014 demandaba el teniente Ram\u00edrez en medio de la confusi\u00f3n y el griter\u00edo\u2014. \u00bfEn qu\u00e9 guacal est\u00e1n los salvavidas? \u00a1Saque los chalecos salvavidas! \u00a1Lucena!<br \/>\n\u2014 Olv\u00eddelo teniente, ella no se lo va a poner hasta que el capit\u00e1n lo haga. El capit\u00e1n muere con su barco y la que lleva los cuadernos de c\u00e1lculo y trazados de posici\u00f3n \u2014 pronunci\u00f3 persign\u00e1ndose el teniente Carre\u00f1o.<br \/>\n\u2014 \u00a1Dastren doz tanquez! \u2014gritaba por su parte, desesperado el contralmirante Chac\u00f3n.<br \/>\nEl subteniente Barreto, encargado de la operaci\u00f3n, corr\u00eda de proa a popa, llev\u00e1ndose las manos a la cabeza sin saber qu\u00e9 hacer.<br \/>\n\u2014 \u00a1Dastra dos tanquez!!!!!!!!!<\/p>\n<p>Mirando el subteniente Bernal al confundido navgante.<br \/>\n\u2014 \u00bfErez zodo, bruto, ademaz de godo? \u00bfNo entiendez? \u00a1Qu\u00e9 dastres dos tanquez!!!<\/p>\n<p>A punto de agarrar escondido una de las defensas que estaban guindando, lanzarse al agua, flotar sobre ella y as\u00ed salvar su vida, el subteniente Barreto se paraliz\u00f3 al sentir la luz de un barco de gigantescas proporciones iluminar su carnosa anatom\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Un corsario imperialista se avecina!<br \/>\nSe trataba del buque de guerra \u00abExxon Mobil Mister Danger\u00bb, archienemigo, sabido mercenario que ven\u00eda a cobrarle cuentas a la Balandra.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Tropa, tenemos que resistir! \u2014clam\u00f3 a todo pulm\u00f3n el Capit\u00e1n Hugo, mientras Barreto cual sirena ya chapoteaba en el mar.<\/p>\n<p>El nav\u00edo lentamente se fue acercando. Todos abrazados cerraron los ojos esperando desesperanzados la colisi\u00f3n, todos menos el Capit\u00e1n Hugo, quien con f\u00f3sforo en mano para el mechero del ca\u00f1\u00f3n y parado heroicamente sobre el espol\u00f3n, record\u00f3 su sue\u00f1o con Poseid\u00f3n y sus antenas de camar\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Texto publicado por Irina L\u00f3pez el 18 de marzo de 2008 en La tierra del cacao.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lluvia golpeaba con toda su sa\u00f1a las costas del litoral central. Era una de esas noches \u00abObservatorio Cajigal\u00bb en las que se auguraba el mejor de los tiempos y la poblaci\u00f3n hu\u00eda despavorida a refugiarse en sus casas, a la espera de lo peor. 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