{"id":6184,"date":"2010-01-17T03:50:38","date_gmt":"2010-01-17T08:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=6184"},"modified":"2017-02-13T08:13:16","modified_gmt":"2017-02-13T12:13:16","slug":"la-maquina-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/01\/17\/la-maquina-del-tiempo\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina del tiempo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"56070\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/01\/17\/la-maquina-del-tiempo\/james-turrell\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/James-Turrell.jpg?fit=425%2C536&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"425,536\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"James Turrell\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/James-Turrell.jpg?fit=425%2C536&amp;ssl=1\" class=\"alignleft  wp-image-56070\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/James-Turrell.jpg?resize=285%2C322&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"285\" height=\"322\" \/><\/p>\n<p>En el antiguo edificio de Los Tribunales, en la esquina de Pajaritos, una venganza de un ex cient\u00edfico del IVIC se llev\u00f3 a cabo. \u00a0A mediados de los a\u00f1os setenta, el horno microondas enchapado en f\u00f3rmica y pl\u00e1stico negro, la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la hora de la merienda fue convertido en un instrumento capaz de mandar a un empleado p\u00fablico a otra \u00e9poca. \u00a0A un punto espec\u00edfico de la historia que era marcado cuando este introduc\u00eda la vianda llena de caraotas y giraba la manilla para indicar los minutos de cocci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta no era como las m\u00e1quinas de tiempo <em>hollywoodenses.<\/em>\u00a0 Ah, ah. \u00a0La opci\u00f3n de viajar al futuro no fue programada. \u00a0Inteligente maniobra del hombre de ciencias para impedir toparse con el mismo juez, oficinista, secretaria en la nueva sede de la avenida Pante\u00f3n.<\/p>\n<p>Transcurridos treinta y cuatro a\u00f1os, tres decoradores de <em>Feng shui,<\/em> Herminia, I\u00f1aki y Mercedes, fueron contratados para remodelar las instalaciones y envolver aquellas oficinas en la llama violeta, percat\u00e1ndose del anacr\u00f3nico artefacto cuando I\u00f1aki comenz\u00f3 a jugar con \u00e9l.<\/p>\n<p>En plena mofa el interiorista de la energ\u00eda positiva not\u00f3 una singularidad, aquel asador mec\u00e1nico que luc\u00eda como un f\u00e9retro ten\u00eda nombres de pa\u00edses, ciudades, adem\u00e1s de los indefectibles n\u00fameros para poner la hora. \u00a0Curioso por saber c\u00f3mo funcionaba esa perola \u2013si es que todav\u00eda funcionaba\u2013, rot\u00f3 como un buen tah\u00far el anillo met\u00e1lico, sorteando Espa\u00f1a: Madrid, 19 minutos, 45 segundos, ciclo de rostizado y, desapareciendo en el acto frente a sus colegas.<\/p>\n<p>Herminia y Mercedes, con el maxilar que les llegaba al rodapi\u00e9, se estrujaron los ojos incr\u00e9dulas. \u00a0\u00bfPod\u00eda ser eso posible? \u00a0Ambas salieron corriendo y viraron la manija sin ning\u00fan \u00e9xito, hasta que a Mercedes se le ocurri\u00f3 seleccionar el mismo pa\u00eds, la misma cantidad de minutos; apareciendo frente a ella su amigo ba\u00f1ado en sudor, tosiendo de tanto correr, porque lo hab\u00edan confundido con un miembro del maquis en la Espa\u00f1a de Franco. \u00a0Era asombroso, \u00a1aquel armatoste los pod\u00eda transportar al per\u00edodo cronol\u00f3gico que quisieran!<\/p>\n<p>Mientras I\u00f1aki decid\u00eda si tomarse una foto con un terod\u00e1ctilo, olerle las pelucas a la primer f<em>ashion icon<\/em>: Mar\u00eda Antonieta, o colarse en el taller de Da Vinci para develar el misterio de la Mona Lisa, a sus amigas no las tambaleaba la duda.<\/p>\n<p>Ning\u00fan episodio de la era humana encandilaba a Herminia. \u00a0Nada de Stonehenge, Petra, el Coloso de Rodas, impedir que La Malinche le tradujera a Cort\u00e9s, ella estaba clar\u00edsima: le dar\u00eda vueltas a la manilla s\u00f3lo para tirarse a Jim Morrison. \u00a0Aunque fuese un polvo de gallo en el <em>backstage<\/em> de un antro de mala muerte de California.<\/p>\n<p>En cambio Mercedes \u2014quien ten\u00eda controlados su niveles de f\u00f3sforo y era mucho m\u00e1s tradicionalista\u2014, so\u00f1aba con vivir la \u00e9poca dorada de los llanos venezolanos. \u00a0Ser una Do\u00f1a B\u00e1rbara cabalgando a trote calmado sobre las espigas doradas, en el per\u00edodo donde la modernidad y el tradicionalismo se fundieron con supuesta avenencia.<\/p>\n<p>Entre tanto sus amigas se com\u00edan las u\u00f1as fantaseando, I\u00f1aki dispuso de nuevo del microondas sin que nadie se diera cuenta, configurando con pulso exaltado: Italia: Florencia, 15 minutos, 03 segundos.<\/p>\n<p>Una nube de mon\u00f3xido de carbono desapareci\u00f3 y al evaporarse logr\u00f3 verse a s\u00ed mismo, y a pesar de la asfixia, vestido como un sirviente en un taller espacioso. \u00a0Perplejo mir\u00f3 para los lados y en una esquina, al lado de una ventana, atisb\u00f3 una tabla fr\u00e1gil de madera y sobre ella un \u00f3leo en el que un anciano pintaba un paisaje alpino. \u00a0Alguien llam\u00f3 a la puerta y <em>Lionardo<\/em> le grit\u00f3, orden\u00e1ndole que fuera a ver qui\u00e9n era. I\u00f1aki, con unas mallas anaranjadas que le daban comez\u00f3n y una t\u00fanica corta del mismo color amarrada con un cintur\u00f3n, obedeci\u00f3 en un acto reflejo.<\/p>\n<p>Una mujer de estatura media, cabellera larga, oscura, y su criado, un joven apuesto, entraron al estudio, y si algo hac\u00eda que I\u00f1aki se mordiera los labios de puro gozo era un italiano; no en vano se mud\u00f3 a Santa M\u00f3nica durante el mundial Italia \u201890. \u00a0Da Vinci habl\u00f3 por un rato con la dama, a la que llam\u00f3 \u00abcondesa\u00bb. \u00a0Se levant\u00f3 del asiento, le pidi\u00f3 permiso y se dirigi\u00f3 a la rec\u00e1mara contigua, la del lado izquierdo, para buscarle un velo. \u00a0Al entrar a la habitaci\u00f3n encontr\u00f3 a I\u00f1aki semidesnudo con Giovanni, el escolta de la condesa, mientras la dama, sentada en el sill\u00f3n, dirig\u00eda c\u00f3mplice su mirada hacia los dos amantes, lo cual hizo brotar de su rostro una complaciente y picaresca sonrisa. \u00a0Si bien en ese momento el maestro pudo acusar al par de plebeyos de sodom\u00eda, le dio por tomar maravillado el pincel y comenzar a pintar el hipn\u00f3tico gesto de <em>La Gioconda.<\/em>\u00a0 Luego de terminar el fresco, y como era de esperarse, sac\u00f3 a I\u00f1aki a patadas.<\/p>\n<p>Amoratado fue tra\u00eddo a tiempo por Herminia, quien impaciente esperaba posar sus manos sobre el Rey Lagarto. \u00a0Le ech\u00f3 un ojo a su amigo: dos brazos, dos piernas, una nariz. Estaba completo. Se volte\u00f3 y, \u00a1zas!, ya estaba en Los \u00c1ngeles, 1967.<\/p>\n<p>\u00ab<em>You know the day destroys the night \/ Night divides the day\/ Tried to run\/ Tried to hide\u00bb,<\/em> sonaba en una disco abarrotada de gente, psicodelia y LSD. \u00a0Pam, Patricia, la zorra con maravilloso corte de pelo de Nico, Janis Japlin, las fans, todas esperaban en la primera fila a que el vocalista de <em>The Doors<\/em> depusiera el micr\u00f3fono y bajara de la tarima. \u00a0Tarde comprendi\u00f3 que hab\u00eda retrocedido cuatro d\u00e9cadas para encontrarse con lo m\u00e1s parecido a su ex marido; sin embargo ella ten\u00eda una ventaja: hab\u00eda visto las pel\u00edculas, documentales, le\u00eddo todos los libros sobre Morrison, por lo que sab\u00eda que esa noche \u00e9l saldr\u00eda por la puerta trasera.<\/p>\n<p>Se interpuso en su camino, lo hal\u00f3 por la camisa y descendi\u00f3 el cierre de ese endemoniado pantal\u00f3n de cuero negro. \u00a0Enredada en el falo, los besos y cabellos del poeta rebelde sinti\u00f3 tocar el cielo; fue eso o el viaje de \u00e1cidos que estaba atravesando.<\/p>\n<p>Abroch\u00e1ndose el sost\u00e9n y viendo como corr\u00eda un grupo de caballos p\u00farpuras en la tormenta, fue conducida de regreso por Mercedes, quien en su af\u00e1n por manipular el horno no se percat\u00f3 de que hab\u00eda marcado: Venezuela: Barinas, 19 minutos, 54 segundos, en vez de Barinas, 19 minutos, 45 segundos; yendo directo a Sabaneta.<\/p>\n<p>Nada de cielo rosado, osos hormigueros, apenas una casa modesta rodeada de monte. \u00a0Una c\u00e1ndida se\u00f1ora con vestido por debajo de las rodillas y cabello negro ondulado partido de lado, le abri\u00f3 la puerta y le pidi\u00f3 que pasara. \u00a0Se llamaba Rosa In\u00e9s y cre\u00eda que ella era la muchacha que recomend\u00f3 Misia Matilda para cuidar a sus nietos mientras ella iba al mercado a comprar las legumbres. \u00a0Mercedes, para no delatarse, no pronunci\u00f3 palabra, s\u00f3lo asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>\u00abSon dos lochas por hora\u00bb, le dijo la do\u00f1a antes de pisar calle.<\/p>\n<p>El m\u00e1s peque\u00f1o era esquel\u00e9tico y con una incipiente burbujita que no ten\u00eda sentido alguno en su frente, no cab\u00eda duda de que el nieto de la se\u00f1ora era el ni\u00f1o m\u00e1s feo que Mercedes hab\u00eda visto en su vida. \u00a0Pero ya va, pensar as\u00ed era malo; incluso en otros tiempos. \u00a0\u00bfQu\u00e9 clase de cat\u00f3lica que le met\u00eda al <em>feng shui<\/em> era ella? \u00a0\u00ab\u00a1A abrir esos chakras! \u00a0\u00a1Todo es cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n y de luz. \u00a0Y aqu\u00ed est\u00e1 oscuro!\u00bb, se dec\u00eda ella, s\u00f3lo que el <em>ag\u00f1\u00e1 chakr\u00e1<\/em> lo ten\u00eda tapado, o se lo tap\u00f3 la criatura cuando revent\u00f3 a llorar; cuando separ\u00f3 col\u00e9rico sus labios obesos porque un hipo lo estaba importunando.<\/p>\n<p>Con tal de no ser testigo de esa monstruosidad, arranc\u00f3 de su blusa un hilo colorado y se lo puso en la frente. \u00a0No dej\u00f3 de sorprenderle el resultado; Huguito no s\u00f3lo hab\u00eda cesado el esc\u00e1ndalo, tambi\u00e9n como que le luc\u00eda el rojo.<\/p>\n<p>Semidormido, coloc\u00f3 al chiquillo en la cuna y sali\u00f3 a contemplar el paisaje, el estilo de vida de la gente, lamentablemente en el descuido el ni\u00f1o se despert\u00f3 y se cay\u00f3 de la cuna, clavando la cabeza en una ponchera de peltre. \u00a0La do\u00f1a lleg\u00f3 justo en ese instante y al ver a su nieto aturdido, que de su mollera sal\u00eda un chich\u00f3n gigantesco, que m\u00e1s que chich\u00f3n parec\u00eda el cuerno de un unicornio, solt\u00f3 las bolsas llenas de verduras y mir\u00f3 a Mercedes con furia. \u00a0Mercedes dio tres pasos atr\u00e1s y una nube de carbono con chispas la desvaneci\u00f3 para su suerte, tray\u00e9ndola de nuevo al antiguo edificio de Los Tribunales. El viejo microondas hab\u00eda explotado por el exceso de uso.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, despu\u00e9s de jurar no revelarle a nadie la experiencia, Herminia tuvo que v\u00e9rselas con el an\u00e1lisis antidopaje de su grupo de gimnasia. \u00a0No hubo persona que orinara en ese frasquito por ella. \u00a0I\u00f1aki se re\u00eda a carcajadas de las disparatadas hip\u00f3tesis en torno a la sonrisa de la Mona Lisa, y Mercedes tomaba un bien merecido descanso, recostada en su sof\u00e1, viendo televisi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Patria, socialismo o muerte! \u00a1Venceremos!<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9! \u00a1\u00bfQu\u00e9 hice?!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Imagen: <em>Afrum (White),<\/em> de James Turrell.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el antiguo edificio de los Tribunales, en la esquina de Pajaritos, una venganza de un ex cient\u00edfico del IVIC se llev\u00f3 a cabo. 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A un punto espec\u00edfico de la historia que era marcado cuando este introduc\u00eda la vianda llena de caraotas y giraba la manilla sin saber, para indicar los minutos de cocci\u00f3n de los frijoles negros.<\/p>\n","protected":false},"author":1179,"featured_media":6185,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[403,326,404,124],"class_list":{"0":"post-6184","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-descontento","8":"tag-apologia-a-la-locura","9":"tag-ficcion","10":"tag-letras","11":"tag-politica"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/time-machine.jpg?fit=291%2C475&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-1BK","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1179"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6184\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}