{"id":59834,"date":"2022-07-21T21:33:17","date_gmt":"2022-07-22T01:33:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=59834"},"modified":"2022-07-21T21:33:17","modified_gmt":"2022-07-22T01:33:17","slug":"jefe-de-redaccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2022\/07\/21\/jefe-de-redaccion\/","title":{"rendered":"Jefe de redacci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Cuatro metros bajo tierra se encuentra el cuerpo\u2026 o, mejor dicho, el polvo de lo que fue la humanidad del escritor Franz Kafka. Pensaba en ello cuando la curiosidad de mi compa\u00f1ero de trabajo arrollo la m\u00ednima posibilidad que tenia de iniciar una historia. Maldito enano lameculos, el empleado del mes en la firma de abogados donde me encuentro desde hace siete a\u00f1os. Con su mirada de ratoncillo est\u00fapido me interrumpe para avisar que el caf\u00e9 ya estaba listo.<\/p>\n<p>Por entonces, yo estaba harto de vivir en una sola direcci\u00f3n, de comer sardinas enlatadas tres veces por semana y torpedear a las chicas para conseguir un poco de amor entre sus piernas. Cosa que era una empresa suicida, en t\u00e9rminos de soldado en un mundo cibern\u00e9tico.<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente podr\u00eda escribir de un tir\u00f3n tres o cinco p\u00e1ginas, pero si el est\u00fapido de Valerio no se interpusiera cada que tomo el ordenador y salpico un documento en blanco con mis frases salvajes, nada de esto tendr\u00eda que perturbarme. El caf\u00e9 caliente me encanta, tal vez sea uno de los elixires del lejano oriente al que le rindo devoci\u00f3n; aunque, esta vez, no siento alegr\u00eda por saber que me espera una humeante taza.<\/p>\n<p>En los diarios de Kafka rezaba la eminencia de su oscura alma. Un esp\u00edritu diluido en los avatares de su existencia absurda. El grueso de su vida transcurri\u00f3 bajo los efectos del insomnio, la tristeza y el desamor. Fue un tipo singular al que le hu\u00eda la felicidad, como a cualquier genio. Adelantado a su tiempo, expresaba que nunca querr\u00eda ver nada publicado. Lo \u00fanico que am\u00f3 en la vida era desahogarse como un maldito, un esclavo de sus demonios. Y, el misterio de Kafka reside en su magia, su verg\u00fcenza de s\u00ed mismo, la imposibilidad de saber qu\u00e9 pensar\u00e1 de sus novelas que llenan las estanter\u00edas de los eruditos.<\/p>\n<p>Sorbo mi primer trago de caf\u00e9 con rabia, con inmensa c\u00f3lera por tener aquellas oraciones solo en lo imaginario. Apenas toque la hoja en blanco se hunden como piedras en el fondo de un lago. Luego, a la salida del trabajo increpo a Valerio con una pregunta descarada \u201cEy, hermano; \u00bfalguna vez has pensado como seria morirse atragantado con su propia comida? Es decir, no es que te desee mal, pero lo he imaginado un mill\u00f3n de veces. As\u00ed, cuando te tragas aquellos s\u00e1ndwiches que chorrean mayonesa como un cerdo\u201d. El tipo se me queda mirando con consternaci\u00f3n y, a su vez, ir\u00f3nica sonrisa. \u201cSi, lo que t\u00fa digas Peter. De verdad que eres un bicho raro, hasta ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p>Mi apartamento es una caja de mu\u00f1ecas, una jaula de rat\u00f3n donde permanezco doce horas inertes antes de volver a trabajar en la oficina. Abro la ventana para que, entre la m\u00fasica de la gran ciudad, para que la orquesta me ensucie los t\u00edmpanos con su tuki-tuki de marginalidad y desenfreno. No hay de otra, la imagen que viene a mi mente es la de la fr\u00eda Praga a menos 5 grados cent\u00edgrados. Son las tres de la ma\u00f1ana y me sirvo un coctel b\u00e1rbaro de frutas tropicales con cinco dedos de ginebra. Me siento frente a la hoja en blanco, mi n\u00e9mesis.<\/p>\n<p>Probar otra manera de sacar estas ideas de mi mente, sorbo a ratos de mi vaso; experimento el primer letargo mental. Finjo que la cosa va en serio, anulo las inhibiciones y, cierro el ordenador port\u00e1til. Tamborileando un poco con el bol\u00edgrafo observo sobre una pila de libros a mi vieja m\u00e1quina de escribir color naranja. Heredada de generaciones inmemoriales, debe darme alg\u00fan poder para continuar con mi oficio. La reviso, la sacudo un tanto para ver si brilla o emite un sonido de ultratumba. Debo estar loco, le coloco una hoja en blanco y a\u00fan tiene tinta en sus tipos que se clavan en la estepa desierta de una hoja carta.<\/p>\n<p>La botella y la maquina en su punto para trabajar en algo que valga la pena. As\u00ed vac\u00edo el alcohol y el contenido de la imaginaci\u00f3n. Lagartos enormes deambulan por el cuarto mientras me siento a escribir como un poseso bajo la dureza del jefe de redacci\u00f3n, m\u00edster K. Este tipo tiene una corbata ajustada que hace pensar que el ox\u00edgeno no llega a su cerebro. Apaga colilla tras colilla de cigarrillo en mi mu\u00f1eca izquierda para que no deje de trabajar. Tiene aliento a nicotina, a naftalina y a materia en descomposici\u00f3n. Me dice \u201cSi mantienes ese ritmo, quiz\u00e1s puedas darle por el culo a una novela corta o quiz\u00e1s un premio literario, pi\u00e9nsalo muchacho. Hay miles de tipos como tu; pero t\u00fa tienes el don\u201d.<\/p>\n<p>Una pesta\u00f1a de sol me despierta del santuario de mis sue\u00f1os. Maldici\u00f3n, son las siete y media y falta una hora para entrar al trabajo. Al demonio, renunciare como cualquier otro fact\u00f3tum. No soy el primer ni el ultimo escribano que se da de baja ante un ataque de conciencia. Llamo al se\u00f1or Suarez, envi\u00f3 mi renuncia por correo electr\u00f3nico. Responden que en cinco d\u00edas emitir\u00e1n mi liquidaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora soy due\u00f1o de mi tiempo, puedo navegar en las arenas de la eternidad del autor independiente. Este era mi deseo, era mi anhelo. Es hora de vivir el sue\u00f1o. La m\u00e1quina de escribir exige trabajo, me pide que la toque con rabia, con lujuria de gitano, con poes\u00eda en los dedos. Adem\u00e1s, el jefe de redacci\u00f3n, m\u00edster K. no va a permitir que llegue tarde a mi cita nocturna. Pasada la media noche, la botella est\u00e1 en su punto para que pueda marcar el ritmo fren\u00e9tico de las teclas.<\/p>\n<p>Nada me detiene ahora que soy el escritor estrella del se\u00f1or K. este tiene a su merced un caballo de batalla para darle forma a sus ideas sepultadas por el olvido. No recuerdo cuando me vence el sue\u00f1o, pero despierto a eso de las 9 o 10 de la ma\u00f1ana con el sabor agridulce de la ginebra chorreando en un hilillo de saliva. Un mont\u00f3n de hojas escritas al lado de la maquina denotan una jornada fruct\u00edfera. M\u00edster K. tiene raz\u00f3n; tengo un potencial del carajo y debe exprimirse.<\/p>\n<p>Partimos de la escritura autom\u00e1tica, a pesar de que \u00e9l me pone en tres y dos con sus demandas de redacci\u00f3n. Lo cierto, para resumir las jornadas; es que me sumerjo en aguas profundas donde pierdo cualquier contacto con lo real. Es una justificaci\u00f3n de lo que sucede en mi inconsciente, pienso como un reflejo en la taza de caf\u00e9, y espasmos dolorosos cobran vida en mis mu\u00f1ecas. Estoy dolorido porque llevo un mes fuera de contexto, enjaulado voluntariamente.<\/p>\n<p>A m\u00edster K. no le agrada que hable con ustedes de esto, es un tipo neur\u00f3tico. Tiene ideas extraordinarias que susurra a mi o\u00eddo como la del bar <em>Ruta 69<\/em>. Visite sus aposentos en b\u00fasqueda de una historia poderosa entre sus parroquianos; de los que se sabe poco mientras no est\u00e9n bajo el influjo del alcohol y la bohemia de la madrugada. La libreta que portaba como un reportero de cuarta me hac\u00eda lucir como un imb\u00e9cil, aunque hab\u00eda solicitado un escoses a las rocas, y eso, me pon\u00eda una distinci\u00f3n de \u201cEste tipo puede ser un duro, quiz\u00e1s un fugado de prisi\u00f3n. Cuidado, es un malnacido\u201d. Y, donde los parias van a parar por la corriente del rio, se me vio instalado en la barra e interrogue a Susy:<\/p>\n<ul>\n<li>Oye, Susy mi reina. \u00bfD\u00f3nde me puedo agenciar un arma limpia?<\/li>\n<li>Baja la voz, nene. Eres un reci\u00e9n llegado, te pueden apalear en lo que sepan si vienes con intenciones raras.<\/li>\n<li>No estoy bromeando. Susy, mi jefe el se\u00f1or K. necesita un arma para borrar un problemita que tiene. \u00c9chame una mano, \u00bfsi?<\/li>\n<li>Y no lo puede hacer dialogando como la gente normal. Solo pregunto, mi pr\u00edncipe. Estas muy tenso esta noche, \u00bfNo querr\u00e1s una mano, pero de otra forma? Se nota que el whisky no te da nota.<\/li>\n<li>Espera Susy, si estoy tenso. Pero ya pensaremos en la carne luego; este carajo me tiene verde con sus exigencias. \u00bfMe vas ayudar o no?<\/li>\n<li>Si, co\u00f1o que s\u00ed. Te espero en la habitaci\u00f3n en 10. No me hagas esperar porque me subo las pantaletas y no doy marcha atr\u00e1s, maric\u00f3n.<\/li>\n<li>Gracias mi reina, siempre tan bella. Voy para all\u00e1.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Una semana despu\u00e9s, en el mismo <em>Ruta 69<\/em> me postre en una de las mesas libres. Hab\u00eda llegado temprano, eran las 11 de la noche, y los feligreses se entreten\u00edan antes de borrarse por completo dentro de este recinto l\u00fagubre. Solo un tipo charlaba con una mujer delgada y huesuda en la barra, ambos se met\u00edan mano para romper el hielo, al rato se deslizaron por una escalera hacia las habitaciones. Seguro romper\u00edan un nuevo record: m\u00ednimo consumo, m\u00e1xima fornicaci\u00f3n. Susy me sirve una ginebra con soda y lim\u00f3n, me da un beso en la oreja; para deslizar las palabras esperadas \u201cTe espera un hombre de gab\u00e1n en el sal\u00f3n de billar, lleva gafas y barba rala. No le hagas esperar demasiado\u201d.<\/p>\n<p>Me acerco zigzagueando como una serpiente en el desierto, esquivando las inclemencias del clima, en este caso los tipos de perfil mat\u00f3n que juegan all\u00ed. Parecen sacados de una pel\u00edcula de moteros, y por defecto colocan sus pistolas en los quicios de las mesas. A saberse con las bolas bien puestas. Trato de no hacer contacto visual m\u00e1ximo a 3 segundos; a raz\u00f3n de un reconocimiento de rutina. Si a cualquiera le evitas la mirada estas cometiendo un error. Al predador se le debe encarar a pesar de encontrarse jodido.<\/p>\n<p>Por fin, sentado tomando tequila me presento ante el personaje que buscaba. Es alto como una estaca, de huesos duros y lleva un mondadientes. Tiene un malet\u00edn donde descubre un material de alta calidad. Se trata de los revolver y las pistolas autom\u00e1ticas que mejor se ofertan. Me viene como anillo al dedo el modelo de K5m de ca\u00f1\u00f3n corto y mango en madera. Tiene ocho balas en el cartucho y dos en la recamara, carga r\u00e1pido y se puede liquidar sin demora. Le entrego los 180 que hab\u00edamos acordado (Susy de por medio) para cerrar la venta. Estrechamos la mano, y luego se pierde como un coyote en la noche.<\/p>\n<p>Camino cinco cuadras y alguien de la nada me golpea la espalda. Es m\u00edster K. que me toma por los hombros y me interroga: \u201c\u00bfCon quien has estado tratando? Habla imb\u00e9cil\u201d. \u201cCon el fulano que convenimos, recuerda la solicitud que me hizo, jefe. Esta lista la vaina\u201d. \u201cVamos, que hay mucho trabajo que hacer\u201d. Y nos dirigimos juntos a laborar, aunque la noche se haga d\u00eda sobre mi m\u00e1quina de escribir.<\/p>\n<p>Lo \u00faltimo que recuerdo es la cara de cerdo compungido de Valerio; el cretino estaba cagado encima, literalmente. Primero le asent\u00e9 un disparo en la rodilla, mierda eso debe haber dolido. Y los borbotones de sangre me hicieron vomitar un poco, le coloqu\u00e9 un cigarrillo en los labios para que dejara de gritar y comenc\u00e9 a leerle mi escrito inconcluso:<\/p>\n<p>\u201cDonde las mentes se hacen chicha de cucarachas reinara la paz de los profetas. Esos lobos que pisan la voluntad de los d\u00e9biles como hormigas indefensas. Lejos del escritorio de trabajo, sobre el cad\u00e1ver de los muertos vivientes surge la moral absoluta. Del que se sabe libre, del que se siente sabio, del que camina sobre la tierra fuera de tiempo y espacio. Es due\u00f1o de s\u00ed mismo\u2026\u201d<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfTe gusta, amigo m\u00edo? Que dices, esta jodido este tipo. Tiene una pila de mierda en la cabeza \u2013 tos\u00ed un poco y beb\u00ed un trago de ginebra.<\/li>\n<li>Yo tengo hijos, Peter. Acaso no te interesa eso. No puedo morir, no ahora, no sab\u00eda que estabas loco. Perdona si te jodi demasiado en el trabajo, no sabia\u2026<\/li>\n<li>\u00a0 \u00a0 Yo no tengo nada, pendejo. Crees que eso me importa; hace rato el se\u00f1or K. mi nuevo jefe, me dio la oportunidad de ascender con la condici\u00f3n de eliminarte. Voy a leerte algo conmovedor\u2026 escucha.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Apertrechado en un vag\u00f3n de pasajero, iba rumbo a lo desconocido. Dentro del mismo la gruesa nube de humo hac\u00eda pensar en un barrio peligroso, quiz\u00e1s una callejuela ciega en Chinatown. Pero, del otro lado la tos me hizo rectificar en los rasgos familiares, la sonrisa adoquinada, el olor a naftalina del jefe; se dibujaba una silueta parecida a un insecto, me frot\u00e9 los ojos para enfocar. Se trataba del se\u00f1or K. que me devolvi\u00f3 un gesto afirmativo, este pod\u00eda saber lo que pensaba. Sent\u00ed un escalofri\u00f3 atroz, el miedo corr\u00eda por mi cuerpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro metros bajo tierra se encuentra el cuerpo\u2026 o, mejor dicho, el polvo de lo que fue la humanidad del escritor Franz Kafka. Pensaba en ello cuando la curiosidad de mi compa\u00f1ero de trabajo arrollo la m\u00ednima posibilidad que tenia de iniciar una historia. 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