{"id":59629,"date":"2021-04-13T22:57:11","date_gmt":"2021-04-14T02:57:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=59629"},"modified":"2021-04-13T22:57:11","modified_gmt":"2021-04-14T02:57:11","slug":"el-retrete-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2021\/04\/13\/el-retrete-del-diablo\/","title":{"rendered":"El retrete del diablo"},"content":{"rendered":"<p>Las manos negras de mugre que llevaban el manojo de llaves me desconcert\u00f3 un poco, la gris intermitencia de la luz sobre el port\u00f3n de hierro que me separaba de la celda #37 me paraliz\u00f3 en seco. No porque fuera un tipo espolvoreado en az\u00facar, m\u00e1s bien hab\u00eda perdido el sentido del asombro desde mi primera vez. Era la segunda llave, s\u00ed, eso pens\u00e9; propuso Willy, quien con sus 12 a\u00f1os a cargo de la prisi\u00f3n de Garrido me devolvi\u00f3 su complicidad con el ojo blanquecino (cubierto por una tela de cataratas que le daba un aspecto canalla y deprimente a la vez). Me encuentro en un terreno claramente suicida, si lo vemos por los lados del experimento forzado; ya que si no iba a cobrar nada por jugarme el pellejo, al menos conocer\u00eda en carne propia lo que se estaba cocinando en aquel foso del infierno.<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles, un titular hab\u00eda hecho que soltar\u00e1 mi empanada de carne molida sobre el teclado del computador: \u201cSe fugaron 100 reos de la c\u00e1rcel de Garrido, aparentemente porque no tienen comida\u201d, no ten\u00eda ni idea de que aquello despertar\u00e1 en mi la condescendencia, el deber de rectificar con mis ojos o soltarme a la estupidez de poner en riesgo mi vida; \u00bfQui\u00e9n me extra\u00f1ar\u00eda? ni mi contador soltar\u00eda una lagrima. Si es que tuviera sentimientos el desgraciado. Me tom\u00e9 el caf\u00e9 como quien quiere quitarse un peso de encima, limpie el teclado chorreante de salsa t\u00e1rtara (solt\u00e9 una peque\u00f1a exclamaci\u00f3n folcl\u00f3rica \u00a1Co\u00f1o e\u00b4 su madre!), y volv\u00ed a contrarrestar las implicaciones que tendr\u00eda que manejar para conseguir colarme dentro de aquel pestilente sitio; donde hab\u00edan acaecido varios motines.<\/p>\n<p>Lo que me llevo a contactar a mi primo Lugo, quien hasta la fecha ten\u00eda un puesto de primer\u00edsimo en las cuestiones de noticias carcelarias. Aparentemente este sujeto, caracterizado por un chaleco al estilo de corresponsal de guerra; obtuvo su puesto de mando en la televisora Noticas por d\u00e1rselas de arrecho en un secuestro que se convirti\u00f3 en \u00e9pica heroica en los a\u00f1os 90\u2019s. En un banco del centro de la ciudad, un lluvioso d\u00eda de Agosto se desarroll\u00f3 un pleito desde la cola de los pensionados. Cosa por apariencia normal. Sin embargo, la coincidencia con los criminales que sitiaron el lugar en menos de 10 minutos puso en aprietos el sost\u00e9n de la cajera Fabiola, quien, valga la acotaci\u00f3n; ten\u00eda una personalidad rebosante.<\/p>\n<p>En un tris tras se obtuvo una cobertura radio televisiva de lujo, un esc\u00e1ndalo tipo New York en una ciudad tropical como la nuestra. Y mi primo Lugo, obtuvo la menci\u00f3n honorifica en el d\u00eda m\u00e1s \u201cpeligroso de la historia del pa\u00eds\u2026para un periodista\u201d. Por ende, es el indicado para darme pases de cortes\u00eda, o palanca en criollito.<\/p>\n<p>Estuve como un ladrillo desde que tom\u00e9 las llaves de mi auto, me dirig\u00ed hasta la entrada de la prisi\u00f3n de Garrido, y tuve que aparcar afuera, a escasos 15 metros del lugar. En el estacionamiento me sent\u00ed rebosante de miedo, nunca antes hab\u00eda concebido tal proeza, a lo mejor y, brind\u00e1ndome apoyo moral desde la reflexi\u00f3n, pens\u00e9 \u201cSoy una suerte de Orwell, pero sin tuberculosis\u201d, exudando la adrenalina en primera persona. El ojo izquierdo me centellaba como una mosca que no se adhiere bien a la mierda de perro en el asfalto. Y mis mu\u00f1ecas no pod\u00edan soltar el volante; que parec\u00eda estar hecho de un elemento maleable, como rociado por una especie de pegamento on\u00edrico, de ese que te puede chupar el alma si te duermes como el camar\u00f3n. El sudor me chorreaba por entre los lentes oscuros, unos ray-ban del modelo aviador que me compr\u00e9 en un mercado de las pulgas, una feria hippie. El bol\u00edgrafo, ese instrumento que llevaba en el bolsillo de la camisa, y mi libreta de notas; adem\u00e1s de la grabadora de bolsillo eran mi arsenal de \u201cComunicador\u201d. Fuera de ello quedaba la desnuda valent\u00eda, el infantil deseo de querer vivir una gran aventura.<\/p>\n<p>Los espacios que rodean la prisi\u00f3n pueden personificar el mejor escenario de un cap\u00edtulo de pel\u00edcula de zombies; trastos viejos desvencijados, basura por doquier, chatarra maloliente de sillas, oropeles y ropa podrida. Un mont\u00f3n de cachivaches que empe\u00f1ados en cualquier reality gringo pueden valer una fortuna. Y en la gran entrada de la prisi\u00f3n, un par de soldados o vigilantes; no s\u00e9 c\u00f3mo explicarlo. Me esperaban con ansias, porque era el enviado especial del famoso Lugo. Ahora bien, y dadas las circunstancias dentro de la primera sala de recibo, me dispensan un caf\u00e9 peque\u00f1o, una galleta, y un colgante para el cuello que dice \u201cPrensa\u201d, interesante ep\u00edteto para un trapisonda de escritor como yo. Willy, el encargado de la c\u00e1rcel Garrido me comienza a hablar, y su aguardentosa voz, acompa\u00f1ada de esa mirada de \u00e1ngel corrupto me devela una realidad ajena a la televisi\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>Mucho gusto, amigo Tamayo. Me dijeron que su idea de venir hasta aqu\u00ed era cubrir una an\u00e9cdota o preferir\u00eda llamarlo usted as\u00ed \u201cprimicia\u201d.<\/li>\n<li>No, se\u00f1or Willy, la verdad es que es una especie de investigaci\u00f3n personal, sabe me conmovi\u00f3 mucho lo de los reos fugados hace unos d\u00edas. No s\u00e9 si supo que uno solt\u00f3 un testimonio sobre unas \u201cactividades irregulares dentro de la prisi\u00f3n\u2026\u201d \u00bfusted qu\u00e9 me dice al respecto? \u2013 me sent\u00ed como comentarista de noticias estelares, enigm\u00e1tico e intelectual.<\/li>\n<li>Querido, Otto Tamayo\u2026 eso viene a ser un da\u00f1o colateral. S\u00e9pase informado en lo que usted quiera saber observ\u00e1ndolo por s\u00ed mismo. No quiero ser aguafiestas con usted, y soltarle los acontecimientos como vieja de barrio \u2013 su cara se torn\u00f3 visceral, y mantuvo un tanto en su ga\u00f1ote un acceso de moco que lo escupi\u00f3 por la ventana que dominaba el lado derecho de la mesa.<\/li>\n<li>Bueno, si usted me da permiso, y piensa que es seguro; puedo hablar con alguno de los reos al mando. Ese que domina como un cacique sobre sus subordinados \u2013 insist\u00ed en la \u00faltima palabra como si tuviera un significado espectacular, muy showbiz.<\/li>\n<li>En general, volvi\u00f3 la mirada sobre un cuadro de Sim\u00f3n Bol\u00edvar al fondo del cuarto &#8211; y ese ojo blanquecino se contrajo como queriendo recuperar un recuerdo olvidado. No tengo mayor problema con los individuos de esta prisi\u00f3n, hasta he llegado a estimarlos. \u00bfPero sabe? Se vuelven prescindibles.<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 quiere decir con ello? \u2013 devolv\u00ed el rebote con sutileza.<\/li>\n<li>Nada\u2026 nada. Espero que usted lo comprenda, es un hombre le\u00eddo, que tiene que tener agallas para aceptar lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal. Entonces, uno coloca sobre la balanza las ganancias, las p\u00e9rdidas; y son m\u00e1s los que siguen estorbando, cultivando el odio del encierro.<\/li>\n<li>En fin, dejemos que yo pueda ver lo que sucede. Como usted mismo lo dice, verificar como en un safari lo que experimenta el hombre fuera de la normalidad. Enjaulado y sometido a la naturaleza salvaje del\u2026 perd\u00f3neme Willy, no era mi intenci\u00f3n desprestigiarlo de antemano.<\/li>\n<li>Pierda cuidado, hombre. Pero, prosigamos; y t\u00f3mese el caf\u00e9 que se le enfr\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Me condujo a una celda de m\u00e1xima seguridad donde estaba sentado tras de una mesa rectangular, oscura, ro\u00edda por los costados, pero pulcra para la ocasi\u00f3n. Un elemento del hampa com\u00fan que en sus mejores momentos robo autos, confisco informaci\u00f3n privada de sus v\u00edctimas y, organizo secuestros en las zonas ricachonas de la ciudad. El tipo ten\u00eda un semblante manso, a pesar de su condici\u00f3n de criatura desma\u00f1ada, y pensar que hasta ese momento yo admiraba la gesta del malo de la novela. Me tendi\u00f3 la mano, intercambiamos nuestros nombres bajo estricta formalidad, luego echando un cuento grotesco me acompa\u00f1\u00f3 v\u00eda expedita al lugar donde se desarrollaban las \u201cactividades diarias\u201d, entonces como an\u00e9cdota curiosa del asunto le devolv\u00ed la amistad regal\u00e1ndole un cigarrillo de mi cajetilla reci\u00e9n comprada. El carajo me exhibi\u00f3 un diente de oro que me sesgo porque el sol dio de lleno en su colmillo, y en el patio de la prisi\u00f3n el catire estaba castigando con solemnidad, como un l\u00e1tigo sobre un esclavo.<\/p>\n<p>La prisi\u00f3n de Garrido estaba custodiada por los cuatro costados, sendos rifles de alto alcance reposaban sobre hombros dispuestos a matar cualquier alima\u00f1a que se dejar\u00e1 vencer por la abulia del encierro. En s\u00ed, esto era una puesta en escena ya que en \u00e9pocas de borr\u00f3n y cuenta nueva, solo dejaban la puerta abierta y, para afuera el que quisiera volver al mundo exterior. Hasta Clint Eastwood querr\u00eda estar en esta prisi\u00f3n y mearse en la cara de todos sus guardias, pens\u00e9 y me sonre\u00ed como un carajito. Tuteque como se hac\u00eda llamar mi gu\u00eda tur\u00edstico, pesc\u00f3 un saludo al extremo del patio; era Bala fr\u00eda quien hac\u00eda las veces de \u00e1rbitro en un juego de cartas con algunos sujetos de poca monta. Los tipos me miraron de arriba abajo, echaron una sonrisita de maricas, y pronto supe que no era de su agrado. Sin embargo, mi compa\u00f1\u00eda los hizo flexibilizar su iron\u00eda. Quien en pocas palabras les dijo que siguieran con su juego, que yo era un amigo, un escritor que quer\u00eda sentar las bases para liquidar sus memorias en papel.<\/p>\n<p>La barrida fue excelsa, la jugada maestra condujo al Bala fr\u00eda a cobrar una suma potente, y los perdedores queriendo montar camorra. Fue all\u00ed, cuando el justo esp\u00edritu que se expresa en \u201cEl hombre es\u00a0 un lobo para el hombre\u201d, estuvo encarnado en tres impactos de bala en la cabeza, un golpe bajo, y un escupitajo en el cuerpo caliente por culpa del plomo. El mal perdedor de la justa hab\u00eda hecho un berrinche de sobra. Mis nervios sufrieron una catarsis de navegante que vuelve a tierra luego de meses en el mar. Quise vomitar como un acto reflejo, pero Tuteque me sostuvo, me indico un lavabo y me enjuague la cara como quien vuelve en s\u00ed de una posesi\u00f3n demoniaca. \u201cTranquilo, compa. Esto apenas es un abre boca; lo que sigue te dejar\u00e1 como gasparin, blanco\u201d, \u201cSi quieres escribir sobre m\u00ed, tienes que ver a trav\u00e9s de mis ojos\u201d.<\/p>\n<p>Recuper\u00e1ndome de todo aquello, y tom\u00e1ndome un trago de mi licorera personal agarre un segundo aire. Estuve prescrito a ansiol\u00edticos hace no menos de un a\u00f1o, y al parecer, si sobrevivo a esto puede que vuelva a tirarme a chillar en la ducha como una quincea\u00f1era a la que le montan cachos. Un numeroso grupo de reos hab\u00edan cercado un per\u00edmetro en c\u00edrculo donde se apreciaba un evento singular. Me vino a la mente alguna vaina tipo el circo de los romanos, donde una bestia era puesta a pelear contra una manada de perros salvajes, o un tipo contra un tigre de bengala.<\/p>\n<p>Este panem et circenses que se desarrollaba en el c\u00edrculo central del patio de la prisi\u00f3n estaba inscrito dentro de las nuevas medidas de contingencia para solventar el inconveniente del hacinamiento que preocupaba al director Willy.<\/p>\n<p>Una columna de alrededor de cincuenta reos, repartidos entre menores de edad, ladrones de carteras, adictos, violadores, inocentes sin proceso y, lacras de alto nivel daban palmadas, vociferaban, cantaban en coro sobre dos hombres que se debat\u00edan a muerte con chuzos de manufactura precisa. Para ser armas elaboradas dentro de la prisi\u00f3n, ten\u00edan una calidad respetable. No joda, si yo tuviese esos cuchillos en mi cocina, no tendr\u00eda problemas para cortar el pan, pens\u00e9 con envidia. La pelea estaba considerada un ritual consensuado en la comunidad presidiaria, ya que a menos bocas, mayor comida para los dem\u00e1s individuos. En efecto, esto se hab\u00eda trasfigurado, tomado un fondo siniestro que en su forma pod\u00eda ser un esc\u00e1ndalo a los derechos humanos, cuando para esta gente era burdo \u201centretenimiento\u201d.<\/p>\n<p>Ambos contendientes en el centro de la olla, como si esto fuera un concierto de metal. Hab\u00edan repartido varias pu\u00f1aladas de parte y parte, asintiendo con la cabeza a cada exclamaci\u00f3n de apoyo de sus compa\u00f1eros del p\u00fablico. La sangre que hacia una alfombra entre los dos hombres era una red carpet para la muerte. Con esa antesala, la parca har\u00eda acto de presencia con los honores que merece su oscuro trabajo. Con los ojos centelleantes, un charco de sangre bajo su pierna, el brazo abierto de cuajo arriba del hombro Fajardo empu\u00f1\u00f3 por \u00faltima vez, en aquel d\u00eda, su arma, tapando el sol por un momento, despacho la vida de To\u00f1ito; un peque\u00f1o rufi\u00e1n que a lo sumo hab\u00eda robado de la cartera de su madre para comprar hierba.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo habr\u00eda dado quehacer a los guardias apostados en las torres de vigilancia, para el momento las apuestas estaban siendo vaciadas sobre los ganadores. Algunos daban 10 a 1 a Fajardo, otros le daban un cr\u00e9dito extra al pobre carajito que se iba de este mundo sin pena ni gloria. Con Tuteque a mi lado, sonriendo de oreja a oreja me volvi\u00f3 un dolor estomacal. Aunque, este se me adelantar\u00e1, y se\u00f1al\u00e1ndome que no me apartara del asunto, me dice \u201cAhora comienza lo bueno, mano. Est\u00e1n comenzando a repartir la cochina\u201d. Entonces, indeciso en continuar participando de la salvaje naturaleza humana; la fiebre por ir despresando cada parte del cuerpo del perdedor me hizo cerrar los ojos (me sugiri\u00f3 Tuteque, pero no a viva voz que aquello serv\u00eda para el comedor del d\u00eda posterior). Estos no eran hombres, era una depravaci\u00f3n, una vuelta al origen sin miramientos; haciendo mierda lo que por un momento estaba santificado por la biblia, que \u00e9ramos diferentes a los animales porque ten\u00edamos alma. Porque los sesos, el cerebro y, el raciocinio nos separaban de los que arrastraban su vientre por la tierra. Me sent\u00ed pleno de violencia, a tal punto de soslayarme en la crueldad, como quien dice; todos tenemos nuestro momento de debilidad. De todas formas no pod\u00eda, no pod\u00eda hacerme el desentendido. Tuve que experimentar, interiorizar, tragarme todo aquello para extraer la medula del horror. Forjarme un escudo invisible, que hoy por hoy me deja enfrentarme a los l\u00edmites del inconsciente cuando voy a comerme una hamburguesa.<\/p>\n<p>De Tuteque recib\u00ed esta revelaci\u00f3n; espero le sirva de trance hacia la quinta paila \u201cCompa, lo que se ha hecho hoy es com\u00fan, entienda que para hacer tortillas hay que romper algunos huevos; y es posible que no todos puedan comer a la mesa\u201d. Me invit\u00f3 a probar un porro artesanal \u201cde cortes\u00eda\u201d al cual me negu\u00e9 sin pensarlo. Pero, anota mi tel\u00e9fono, cuando tengas un buen material me lo haces llegar. Ese libro tiene que quedar de pinga, me coment\u00f3. Solo le confi\u00e9 un gui\u00f1o de despedida.<\/p>\n<p>Luego de un breve lapso de shock emocional, me vuelvo a sentar con el director de la prisi\u00f3n; quien en su fuero interior sabe que no volver\u00e9 a ser el mismo. No porque ahora pretenda denunciar que \u201cEl hombre es una bestia, peor que los animales\u201d, no; sino que despu\u00e9s de mirar al fondo del abismo como dec\u00eda Nietzsche, ahora el abismo mira dentro de m\u00ed. Por ende, Willy, con su ojo muerto de pescado, sab\u00eda que yo podr\u00eda escribir un libro espectacular o colgarme de la viga del cuarto al llegar a casa. Cualquiera de las dos posibilidades estaba sobre el tapete, como un pol\u00edtico que inicia su rutina diaria; y cavila si aprobar el aumento de la gasolina o consolidar su retiro en un chalet suizo.<\/p>\n<p>Recibo otro caf\u00e9 en se\u00f1al de despedida, estrecho la mano del director de la prisi\u00f3n Garrido; y presiento que su mano es un gancho para colgar reses. Ese surrealismo me acompa\u00f1a desde entonces, cada vez que alguien me saluda. No es sencillo apartarse del halito de la muerte tan pronto a sucedido. Porque si estoy acostumbrado a perder el sentido de las cosas, ahora ellas me rozan por doquier, la mesa, el comedor, los trastes, la ropa; todo resulta espumoso, implacable, asfixiante. Cada palmo del ser se impregna de horror, desmesura, sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Enciendo el autom\u00f3vil, su rugido es el de un le\u00f3n hambriento que yace con el est\u00f3mago lleno. Las motos en la autopista saltan una encima de otras, se cuelan como rel\u00e1mpagos, no puedo detenerme en un solo silbido, un sem\u00e1foro o una mirada del conductor vecino que me incita a pelear por mi vida. Porque amo estar vivo, y no me dejo intimidar por la canalla social, los oficios vulgares del gobierno, y las condiciones infrahumanas del hombre que libera fuera de s\u00ed su pragm\u00e1tica menos elaborada.<\/p>\n<p>Con la determinaci\u00f3n del desahuciado empleo las horas de sue\u00f1o reglamentario para profundizar en la historia que en alg\u00fan momento me pareci\u00f3 un capricho de juventud; pero que ahora se gesta como literatura bajo presi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta es la primavera negra de mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las manos negras de mugre que llevaban el manojo de llaves me desconcert\u00f3 un poco, la gris intermitencia de la luz sobre el port\u00f3n de hierro que me separaba de la celda #37 me paraliz\u00f3 en seco. 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