{"id":59563,"date":"2021-01-07T18:00:05","date_gmt":"2021-01-07T22:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=59563"},"modified":"2021-01-07T18:00:05","modified_gmt":"2021-01-07T22:00:05","slug":"el-sillon-verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2021\/01\/07\/el-sillon-verde\/","title":{"rendered":"El sill\u00f3n verde"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"left\">La mam\u00e1 de Andrea ya no era ni la sombra de s\u00ed misma; creo que una sombra es m\u00e1s digna y menos lastimera. Ya no quedaba ni rastro de la persona jovial, divertida y hasta atrevida que hab\u00eda sido. Fue un cambio lento, un cambio que parec\u00eda gestarse en la oscuridad y en las miradas volteadas. La enfermedad, como las peores, tuvo una paciencia casi infinita, digna de su maestr\u00eda, y no manifest\u00f3 ninguna prisa por llevarse a la mam\u00e1 de Andrea al mundo de los muertos; ella estaba, al fin y al cabo, segura de su victoria.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">La mam\u00e1 de Andrea reposaba en el sill\u00f3n verde que, enclavado en medio de la sala, jam\u00e1s hab\u00eda cambiado de sitio desde que yo lo conoc\u00eda. Aquel sill\u00f3n era un s\u00edmbolo para m\u00ed, ten\u00eda tantas historias como cr\u00e1teres tiene el lado invisible de la luna. En aquel sill\u00f3n me sent\u00e9 la primera vez que visit\u00e9 ese apartamento. En aquel sill\u00f3n vi la final del mundial de Sud\u00e1frica, con ese gol de Iniesta en un tiempo ag\u00f3nico. En aquel sill\u00f3n le\u00ed y entend\u00ed, al fin, la magnitud de La Divina Comedia. En aquel sill\u00f3n mis labios rozaron los labios de Andrea cuando m\u00e1s los anhelaban, durante la parte m\u00e1s aburrida de una pel\u00edcula de Kubrick. En aquel sill\u00f3n, en medio de una noche en la que el \u00c1vila ten\u00eda heridas de fuego y escup\u00eda cenizas asfixiantes, Andrea y yo nos hicimos novios.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Los ojos de la mam\u00e1 de Andrea permanec\u00edan cerrados. Su cara estaba echada hacia atr\u00e1s, como en una pat\u00e9tica actitud de meditaci\u00f3n. Creo que hasta el m\u00e9dico m\u00e1s h\u00e1bil hubiese tenido dificultad para determinar si ella estaba viva o muerta de no ser por aquella respiraci\u00f3n err\u00e1tica que sonaba similar a una m\u00e1quina descompuesta. Ten\u00eda las manos esquel\u00e9ticas ya curvadas, a modo de garras, apoyadas sobre los brazos casi aterciopelados de aquel sill\u00f3n verde. Andrea me recomend\u00f3 caminar con cuidado, en medias y en puntillas, y hablar en voz baja para no despertarla.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Aqu\u00e9lla era una tarde hermosa, aunque el calor era h\u00famedo y un tanto insoportable, de ese calor que se intensifica a\u00fan m\u00e1s gracias al humo perenne de la ciudad. Ir\u00f3nicamente, aqu\u00e9l no era un s\u00e1bado de mucho tr\u00e1fico. El apartamento en el que Andrea viv\u00eda ten\u00eda un gran ventanal que contaba con privilegiadas vistas a la Francisco de Miranda. Ella y yo \u00e9ramos capaces de pasar jornadas enteras fumando y apoyando los codos en el alf\u00e9izar mientras observ\u00e1bamos a los peatones, quienes, de d\u00eda y de noche, caminaban aterrados y despertaban, entre nosotros, comentarios que se hab\u00edan transformado en lo \u00fanico capaz de hacernos re\u00edr. Nos burl\u00e1bamos de las se\u00f1oras gordas de rostros entristecidos que abrazaban sus bolsas de mercado. Nos burl\u00e1bamos de un tullido mendigo que hab\u00eda tenido la fortuna de encontrarse, en la basura, un lujoso traje negro pr\u00e1cticamente nuevo. Nos burl\u00e1bamos de los ni\u00f1os que jugaban entre las aceras rotas de un pa\u00eds destrozado.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Andrea me hab\u00eda invitado a almorzar. Ella no ten\u00eda muchas habilidades culinarias, pero era docta en crear salsas espesas para pasta. A pesar de que aquello era lo que m\u00e1s le gustaba comer, Andrea era bastante delgada. Ella ten\u00eda la teor\u00eda de que era el cigarro, su buen amigo el cigarro, lo que la manten\u00eda en forma. Andrea detestaba el ejercicio, y las pocas veces que la vi correr la vi cansarse r\u00e1pidamente, teniendo que parar para apoyarse en sus rodillas y recuperar el ritmo normal de su respiraci\u00f3n casi asm\u00e1tica, que ven\u00eda acompa\u00f1ada de una intensa tos con flema.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Una vez que Andrea y yo comimos, regresamos a la sala y quiz\u00e1s un mal paso, o de repente el ruido de un aire que entr\u00f3 por la ventana, despert\u00f3 a su mam\u00e1. Fue un despertar lento, como si una estatua milenaria cobrara vida de repente y, con torpes gestos, estuviese aprendiendo a moverse y a tener un m\u00ednimo control sobre su cuerpo. Abri\u00f3 los ojos y me vio, pero no me reconoci\u00f3. Yo creo que la mam\u00e1 de Andrea ya no ten\u00eda capacidad de reconocer a nadie. Se comunicaba (si es que pod\u00eda considerarse aquello una comunicaci\u00f3n) mediante berridos y gritos en voz baja. Andrea y yo la atend\u00edamos en lo que pod\u00edamos, forz\u00e1ndola a comer, forz\u00e1ndola pr\u00e1cticamente a respirar.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Andrea me confes\u00f3 una ma\u00f1ana, despu\u00e9s de besarme de un modo un tanto diferente, que para ella era un verdadero alivio que su madre muriera. Yo me qued\u00e9 en silencio por un momento. Ella buscaba en mi cara alguna respuesta, alg\u00fan gesto de aprobaci\u00f3n o de desaprobaci\u00f3n para sus palabras. Yo me encog\u00ed de hombros. Supuse que nunca es f\u00e1cil tener a un familiar en un estado como el que hab\u00eda transitado su madre. Ella se acurruc\u00f3 en mi pecho y aprovech\u00f3 para encender su cigarro con el m\u00edo. Sin querer me quem\u00f3, pero pareci\u00f3 no querer darse cuenta.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Al funeral de la mam\u00e1 de Andrea fuimos pocas personas. Se celebr\u00f3 sin mucha parsimonia en el Cementerio General del Sur. Los rituales se hicieron con prisa ante un f\u00e9retro prestado a falta de presupuesto familiar. Se escuchaban decenas de balas desde la parte de arriba, desde la zona de los barrios que bordean al camposanto. El sacerdote no dejaba de echar vistazos mal disimulados hacia los puntos m\u00e1s peligrosos; sab\u00eda bien que en aquel lugar, a la hora de una eventualidad, su dios no podr\u00eda salvarlo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Fue la primera vez que vi al pap\u00e1 de Andrea. Llevaba puestos un sombrero rid\u00edculo y un traje gris algo desgastado con una camisa blanca y una corbata morada. Andrea lo miraba con odio, con un odio que la hac\u00eda entrecerrar los ojos, con un odio que le provocaba choque de dientes. Su padre las hab\u00eda dejado solas, para irse con otra mujer, cuando ella comenzaba el camino de la adolescencia. Ella, despu\u00e9s de encerrarse durante muchos d\u00edas a llorar en su cuarto, transform\u00f3 todos aquellos sentimientos en una ira gigantesca. Quem\u00f3 todos los recuerdos de su pap\u00e1 y le jur\u00f3 rencor hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas (de \u00e9l o de ella).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Yo sab\u00eda bien que Andrea no desaprovechar\u00eda la oportunidad de tener cerca a su pap\u00e1 para recordarle y manifestarle su desprecio. Era obvio que el padre de Andrea sab\u00eda bien (o, al menos, sospechaba) lo que se cruzaba en la cabeza de su hija \u00fanica. Ella nunca le recib\u00eda sus regalos en navidad ni se comunicaba con \u00e9l en ninguna fecha, fuese especial o no. La mam\u00e1 de Andrea era un poco m\u00e1s condescendiente, le ped\u00eda a Andrea que no fuese tan tajante con su padre, seguramente hechizada por la idea est\u00fapida y no rec\u00edproca del primer amor; pero Andrea no discut\u00eda, pues para ella la ley del silencio y de la distancia eran leyes sagradas e inquebrantables. Cuando termin\u00f3 la ceremonia, se acerc\u00f3 a su padre y le escupi\u00f3 en la cara, frente a la mirada de los pocos asistentes; el salivazo era negro, repleto de nicotina. \u00c9l se puso furioso, sabi\u00e9ndose humillado. Intent\u00f3, en un ataque de ira y en un intento desesperado por conservar algo de dignidad, alcanzar a Andrea con una bofetada violenta, pero ella simplemente fue m\u00e1s r\u00e1pida y, tras esquivarla por mero reflejo, se alej\u00f3 mientras rumiaba, en voz muy alta para ser baja y muy baja para ser alta, los insultos m\u00e1s atroces que la mente es capaz de imaginar.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Fue durante una ma\u00f1ana, desayunando cada uno un gran taz\u00f3n con Froot Loops, cuando Andrea me pidi\u00f3 hacerlo. A veces siento que las proposiciones m\u00e1s geniales, m\u00e1s perversas y m\u00e1s locas de este mundo nacen siempre a la luz del alba, como si el sol agitara los pensamientos de los seres humanos hasta hacer que \u00e9stos no se reconozcan a s\u00ed mismos. Yo tard\u00e9 en saber si ella hablaba en serio o no. La vi a la cara durante varios segundos, pero ella me perfor\u00f3 con la mirada profunda de sus ojos marrones. No estaba jugando con lo que dec\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Ella me dijo que su vida hab\u00eda perdido el sentido desde hac\u00eda mucho tiempo, pero que la muerte de su mam\u00e1, a pesar de ser un alivio para el cuerpo, para el cansancio y para los nervios, fue una suerte de tiro de gracia, un parteaguas hacia la nada. Andrea siempre hab\u00eda sido una persona displicente, pero ahora el mundo, o su visi\u00f3n del mundo, era una pel\u00edcula infinita sin trama ni objetivo, una obra experimental en blanco y negro capaz de aburrir hasta al cineasta m\u00e1s entusiasta. Me pidi\u00f3 decidir r\u00e1pido. Me dijo que, si no la acompa\u00f1aba, ella igual lo har\u00eda sola.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Yo ten\u00eda, apenas, cinco o seis a\u00f1os de noviazgo con Andrea. Nunca hab\u00edamos planificado nada. Nunca hab\u00eda estado en nuestras cabezas la idea de casarnos, mucho menos la idea de tener hijos. Todo se fue dando de una manera espont\u00e1nea y natural, quiz\u00e1s all\u00ed radicaba el \u00e9xito (o al menos la rutina) de nuestra relaci\u00f3n. Andrea era parte de mi vida, la parte m\u00e1s importante. Ella me hab\u00eda iniciado en muchas artes consideradas nocivas para las mentes de los puristas. Ella me hab\u00eda dado la sensaci\u00f3n de amor y protecci\u00f3n que mi familia jam\u00e1s me hab\u00eda otorgado. Al visualizar mi vida sin Andrea, sin los proyectos de Andrea, sin las ideas locas y enfermas de Andrea, sin la risa dulce de Andrea, tambi\u00e9n yo ve\u00eda al mundo como una obra de arte sin forma ni fondo, como un hoyo en donde ni el tiempo ni el espacio ten\u00edan el m\u00e1s m\u00ednimo de los sentidos. Por eso le dije que s\u00ed, que contara conmigo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Prometimos no decirle a nadie. Aqu\u00e9l ser\u00eda nuestro secreto, quiz\u00e1s el \u00fanico expl\u00edcito que hab\u00edamos forjado en toda nuestra vida. Era un acto de lealtad pero tambi\u00e9n de prudencia. Si alguien se hubiese enterado, seguramente hubiese llamado y alertado a la polic\u00eda. Es cierto que la polic\u00eda, nuestra eficiente polic\u00eda de Caracas, no se hubiese interesado mucho en el caso. A lo sumo lo hubiesen considerado como una broma y lo hubiesen desatendido entre risas sarc\u00e1sticas y grotescas. Pero yo siempre sent\u00ed que bastaba con ver a Andrea a los ojos para saber que su pulso no temblar\u00eda a la hora final. Fue la primera vez que tuve dudas. Fue la primera vez que tuve miedo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Andrea me preguntaba, entre sonrisas que parec\u00edan de enso\u00f1aci\u00f3n, si su padre sufrir\u00eda. Yo no sab\u00eda qu\u00e9 contestarle. El sufrimiento siempre me pareci\u00f3 una variable absolutamente relativa. Yo me limitaba a decirle que s\u00ed, no tanto porque estuviera seguro, sino porque sab\u00eda que mis palabras eran una promesa complaciente y bals\u00e1mica para ella. Todo lo que implicara sufrimiento, dolor, p\u00e1nico, humillaci\u00f3n, destrucci\u00f3n, p\u00e9rdida o vejaci\u00f3n para su padre, para ella era como un trofeo que, aunque tuviese un valor proporcional al da\u00f1o causado, ella atesoraba como lo \u00fanico que ten\u00eda en esta vida que la trataba tan mal.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Acordamos el d\u00eda. Ser\u00eda dentro de dos viernes, casualmente el viernes santo. Andrea nunca fue creyente, pero siempre sinti\u00f3 curiosidad e inter\u00e9s hacia la simbolog\u00eda de la mitolog\u00eda cristiana. Quiz\u00e1s en sus momentos de rabia, de esa rabia no canalizada que se desbordaba como un torrente, Andrea se ve\u00eda a s\u00ed misma como a una mes\u00edas, como a una enviada de Dios o del Diablo que ten\u00eda la licencia para injuriar esta tierra y para utilizar cualquier instrumento, desde un escupitajo negro hasta el sendero irrevocable de la muerte.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Lo har\u00edamos con navajas. Yo prefer\u00eda un m\u00e9todo m\u00e1s limpio, m\u00e1s elegante, con menos evidencias, que dejara la menor cantidad de pistas posibles para que tardaran m\u00e1s en encontrarnos, si es que nos encontraban alg\u00fan d\u00eda, pues nuestra huida ser\u00eda definitiva; pero al final, tal cual como si fuese una mes\u00edas o una profetisa, lo que Andrea dec\u00eda y decid\u00eda era, para m\u00ed, santa palabra. No fue dif\u00edcil encontrar un par de navajas Swiss Army; en mi casa hab\u00eda de sobra, ya que mi pap\u00e1 las coleccionaba y las utilizaba para sus labores del d\u00eda a d\u00eda. Andrea me dio las gracias, con seriedad, cuando le entregu\u00e9 una de las navajas en su mano, aprovechando para acariciarla en un gesto cursi. Ella parpade\u00f3 fuerte, en tono divertido, pero yo no sonre\u00ed. La idea de pensar en filos y en navajas me provocaba manchas tr\u00e9mulas en el coraz\u00f3n y en los nervios.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Yo le jur\u00e9 que iba a hacerlo con ella y junto a ella, pero no pude. La traicion\u00e9 a \u00faltima hora. La dej\u00e9 sola a\u00fan cuando puse todo mi empe\u00f1o en no fallar. Pero ella, como no pod\u00eda yo dudar, s\u00ed fue fiel a su palabra. Sobre el sill\u00f3n verde se hizo una herida profunda, en una l\u00ednea recta casi perfecta, que fue desde la mu\u00f1eca hasta el antebrazo. La sangre brot\u00f3 como un manantial, como una fuente salvaje, y ba\u00f1\u00f3 el sill\u00f3n y la alfombra, ba\u00f1\u00f3 el piso y su cuerpo; incluso algunas gotas salpicaron hacia las paredes. Ella se desmay\u00f3 en seguida, aunque no supe exactamente cuando muri\u00f3. Supongo que lo hizo cuando los labios se le pusieron morados y sus pesta\u00f1as dieron la impresi\u00f3n de haberse congelado. Yo la mir\u00e9 con una ternura infinita, sabi\u00e9ndome, para variar, el mayor de los cobardes.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Lo menos que pude hacer por ella fue darle a su padre la noticia de primera mano. No le confes\u00e9 el detalle de que yo hab\u00eda estado junto a ella en el momento previo y exacto a cuando lo hizo, de que yo fui testigo y hasta c\u00f3mplice de la planificaci\u00f3n. Le invent\u00e9 que me hab\u00eda enterado gracias a que ella me hab\u00eda enviado una nota de voz al Whatsapp que yo decid\u00ed borrar. A los pocos minutos asimil\u00e9 que hab\u00eda cometido un error. Seguramente la polic\u00eda revisar\u00eda el celular de Andrea y se encontrar\u00eda con que yo, para variar tambi\u00e9n, hab\u00eda mentido. Tambi\u00e9n descuid\u00e9 el detalle de que la navaja era de mi pap\u00e1 y que, seguramente, no ser\u00eda dif\u00edcil relacionarme con el hecho. Ya dec\u00eda yo que lo de las navajas no era una buena idea. Pero s\u00ed puedo asegurar que, aunque el padre de Andrea se hizo el duro, su rostro estaba descompuesto y que, quiz\u00e1s como castigo desde el m\u00e1s all\u00e1, tendr\u00eda \u00e9l que ser el encargado de todos los tr\u00e1mites relacionados con la investigaci\u00f3n y con el cuerpo de su \u00fanica hija. A veces me gusta imaginar a Andrea ri\u00e9ndose, junto a su mam\u00e1, de aquel pat\u00e9tico hombre derrotado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mam\u00e1 de Andrea ya no era ni la sombra de s\u00ed misma; creo que una sombra es m\u00e1s digna y menos lastimera. Ya no quedaba ni rastro de la persona jovial, divertida y hasta atrevida que hab\u00eda sido. 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