{"id":57124,"date":"2018-04-21T07:17:02","date_gmt":"2018-04-21T11:17:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=57124"},"modified":"2018-04-21T07:17:02","modified_gmt":"2018-04-21T11:17:02","slug":"asi-morira-maduro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2018\/04\/21\/asi-morira-maduro\/","title":{"rendered":"As\u00ed morir\u00e1 Maduro"},"content":{"rendered":"<p>Jam\u00e1s he tenido problema en admitir que soy una persona pesimista. Siempre he esperado lo peor de la vida. Las alegr\u00edas siempre me parecieron cosas fortuitas y casuales que no eran m\u00e1s que meros espejismos en una vida sin mucho sentido. As\u00ed de intensa soy. As\u00ed de intensa he sido. No es algo que me haga sentir orgullosa, pero tampoco es algo que me averg\u00fcence. No me caus\u00f3 gran impresi\u00f3n cuando el m\u00e9dico me dio el mala parte. De alguna manera lo supon\u00eda. De alguna manera lo esperaba. Su cara lastimera ya me lo hab\u00eda dicho todo sin pronunciar una sola palabra. Pero la l\u00e1stima no me gusta. Me parece una de las peores condiciones del ser humano. No me extra\u00f1\u00f3 tampoco que me lo dijese. Ya me lo esperaba. De hecho, me extra\u00f1aba el pertenecer, durante tanto tiempo, al mundo de los sanos. No s\u00e9 si fue Venezuela la que me ense\u00f1\u00f3 a ser pesimista o fue algo que, de alg\u00fan modo, ya estaba impreso en mis genes.<\/p>\n<p>No sab\u00eda si val\u00eda la pena dec\u00edrselo a alguien. \u00bfPara qu\u00e9 dar malas noticias? \u00bfPara qu\u00e9 terminar de amargarle la existencia a los dem\u00e1s? \u00bfNo es suficiente con la m\u00eda? No es que mi enfermedad fuese terminal en condiciones normales. El problema radicaba en que no dispon\u00eda de las medicinas. Cualquier persona se pod\u00eda morir con el achaque m\u00e1s est\u00fapido. Era una suerte de retroceso a la edad media. La capacidad de impresi\u00f3n estaba totalmente desfasada. Se hab\u00eda perdido para siempre. Una persona, camino al trabajo, no hac\u00eda ninguna mueca cuando le tocaba bajarse del carro y recoger un cad\u00e1ver que yac\u00eda, tiroteado, en medio de la carretera. Eso con la suerte de que, moviendo el cuerpo en cuesti\u00f3n, no le robasen a \u00e9l el carro. El trabajo se hab\u00eda convertido en una distracci\u00f3n para todos. Los cobros y los pagos eran simb\u00f3licos. En Caracas ya no se manejaba dinero. La alimentaci\u00f3n, en su totalidad, depend\u00eda de algunas migajas que lanzaba el gobierno y para las cuales hab\u00eda que realizar infinitos tr\u00e1mites. El hambre arras\u00f3 con todo vestigio de dignidad. Todos se hab\u00edan vuelto chavistas por conveniencia. El patrioterismo est\u00fapido fue olvidado. Era olvidarlo o morir t\u00edsico y chupado, como un imb\u00e9cil.<\/p>\n<p>Se rumoreaba, en alg\u00fan de boca en boca clandestino, que ciertos rescoldos de la oposici\u00f3n quedaban por all\u00ed. Eran casi legendarios. Los antiguos \u00abl\u00edderes\u00bb de la oposici\u00f3n, cuando a\u00fan pod\u00eda expresarse en alg\u00fan lugar, se hab\u00edan revelado como c\u00f3mplices absolutos del gobierno. Henry Ramos Allup hab\u00eda muerto en la opulencia. Sus \u00faltimas palabras hab\u00edan sido \u00abCh\u00e1vez, coraz\u00f3n del pueblo\u00bb. Fue velado en una ceremonia fant\u00e1stica y esplendorosa en la Asamblea Nacional, que nuevamente era chavista (aunque, t\u00e9cnicamente, nunca dej\u00f3 de serlo).<\/p>\n<p>Yo siempre hab\u00eda fantaseado con matar a Maduro. Todos mis amigos hab\u00edan fantaseado con matar a Maduro. Creo que todos los venezolanos hab\u00edan fantaseado con matar a Maduro. Pero insinuarlo era motivo de un castigo que, en la gran mayor\u00eda de los casos, era la desaparici\u00f3n o la muerte. Ya Maduro, canoso, obeso m\u00f3rbido y anciano, no pod\u00eda sostenerse en pie. Se desplazaba gracias a una suerte de gran silla de ruedas el\u00e9ctrica que ten\u00eda la capacidad de elevarlo ante los micr\u00f3fonos. Se hab\u00eda afeitado el bigote, que se hab\u00eda vuelto primero gris y luego blanco. Su limitaci\u00f3n mental segu\u00eda igual. Aunque era l\u00f3gico (y sigue siendo l\u00f3gico) pensar que era una limitaci\u00f3n mental simulada. Que se hac\u00eda el imb\u00e9cil, pero que en el fondo, quiz\u00e1s, era alguien astuto. O una marioneta. Es una suposici\u00f3n que tardar\u00e1 d\u00e9cadas en ser despejada.<\/p>\n<p>Felipe me abraz\u00f3 cuando le dije la noticia. Estaba condenada a muerte, pero, de alg\u00fan modo, todos lo est\u00e1bamos. Ya las madres no lloraban a los hijos. Nadie lloraba a nadie. Irse al otro mundo era una especie de consuelo. Al menos en el cielo (o en el infierno), no exist\u00eda el PSUV. Venezuela estaba totalmente aislada. El aeropuerto de Maiquet\u00eda, al ser in\u00fatil a raz\u00f3n de que todas las l\u00edneas se hab\u00edan ido, se hab\u00eda convertido en un conjunto residencial miserable en donde exist\u00edan tontos \u00fatiles que, a cambio de un trozo de pan, daban su vida por el gobierno. Al fin y al cabo, toda la filosof\u00eda del mundo es capaz de rendirse cuando las tripas suenan.<\/p>\n<p>No sab\u00edamos el tiempo que me quedaba, pero supon\u00edamos que no era mucho. Unos dos meses, tal vez. \u00bfEn qu\u00e9 gastar ese tiempo? Daba igual. El mayor entretenimiento de Caracas se hab\u00eda convertido en buscar velas para iluminarse durante la noche. La velas deb\u00edan durar la mayor cantidad de tiempo posible. Se reciclaban y se reciclaban una y otra vez, utilizando el esperma. Algunos afortunados consegu\u00edan una especie de parafina que hac\u00eda rendir el tiempo \u00fatil a\u00fan m\u00e1s. A veces pas\u00e1bamos noches enteras contando historias a la luz de las velas. Uno deb\u00eda quedarse haciendo de centinela, mientras tanto. Hab\u00edan proliferado much\u00edsimo (pero much\u00edsimo) los \u00abescaladores\u00bb, bandidos que, amparados en una ciudad sin electricidad, sub\u00edan en rapel a los apartamentos, violaban a las chicas, mataban a los chicos y se llevaban, en viejos sacos de cemento usados, tesoros como frutas, sal y botellas vac\u00edas de cerveza.<\/p>\n<p>\u00abHay una esperanza\u00bb, me dijo un d\u00eda mi mam\u00e1. \u00abLa se\u00f1ora del Cuarto \u00abC\u00bb me dijo que tiene un t\u00edo con el que mantiene una especie de correo clandestino desde Panam\u00e1. Ella le da algo a los guardias y le dejan pasar algunas medicinas. Puedo preguntarle si puede conseguir las que t\u00fa necesitas\u00bb, continu\u00f3. No voy a negar que eso me brind\u00f3 cierto diminuto alivio. Pero era casi una utop\u00eda. Adem\u00e1s, con el tiempo de espera y el nulo tratamiento hasta entonces, la enfermedad hab\u00eda avanzado bastante, me hab\u00eda jodido parte de los pulmones. Lo notaba cuando respiraba. A veces, me dol\u00eda much\u00edsimo. Hab\u00eda d\u00edas en los que echaba un chorro asqueroso y casi negro de sangre por la nariz. Estaba jodida.<\/p>\n<p>Obviamente, y menos en un pa\u00eds como Venezuela, un favor jam\u00e1s se hace por amistad. La se\u00f1ora del Cuarto \u00abC\u00bb no le hab\u00eda informado a mi mam\u00e1 sobre eso por su cara bonita o porque yo me estuviese muriendo. Hab\u00eda que darle una serie de cosas que no ten\u00edamos. O que s\u00ed ten\u00edamos, pero que entregarlas nos dejar\u00eda a\u00fan m\u00e1s miserables de lo que ya est\u00e1bamos. Mi mam\u00e1 quer\u00eda jugarse el todo por el todo. A m\u00ed me daba igual. No era que me dara igual igual, sino que me daba paja dejarla con media vida empe\u00f1ada y con una hija muerta. Lo segundo era casi inevitable. Lo primero, no tanto.<\/p>\n<p>No voy a explicar muchos detalles de c\u00f3mo ocurri\u00f3, de c\u00f3mo llegamos a esa conclusi\u00f3n. Creo que fue un exceso de romanticismo o un desprecio total hacia la vida. La ideolog\u00eda del gobierno, la \u00fanica al fin y al cabo, se hab\u00eda basado y le hab\u00eda exprimido tanto jugo a los m\u00e1rtires, que, de alguna manera, eso medr\u00f3 en nosotros. \u00bfPara qu\u00e9 perder la vida sin un prop\u00f3sito? Si vamos a morir, \u00bfpor qu\u00e9 no utilizar la muerte para algo? \u00bfPor qu\u00e9 no sacarle alg\u00fan provecho? Yo, como ten\u00eda los d\u00edas contados, me ofrec\u00ed como voluntaria. Por fin cumplir\u00edamos nuestra fantas\u00eda. Matar\u00edamos a Maduro.<\/p>\n<p>A Maduro, de todas formas, no le quedaba mucho tampoco. Quiz\u00e1s unos pocos a\u00f1os. Era una mole que, al igual que yo pero por distintas razones, respiraba con dificultad. En algunas entrevistas privadas, no ten\u00eda problema en exhibir, junto a su silla de ruedas, un tanque de ox\u00edgeno que, a trav\u00e9s de un tubito de goma transparente, llevaba ox\u00edgeno hasta su nariz. En los actos p\u00fablicos no lo utilizaba, prefer\u00eda roncar e inhalar lentamente, como si tuviese asma. Frente al \u00abpueblo llano\u00bb pretend\u00eda seguir siendo el \u00abhijo perfecto de Ch\u00e1vez\u00bb, en perfectas condiciones de salud. Las personas, acorraladas al fin y al cabo por las promesas de algunas comidas que se rifaban, aplaud\u00edan sus palabras sin mucho entusiasmo. El discurso no hab\u00eda cambiado mucho. A\u00fan Estados Unidos, Colombia, el imperialismo, la CIA, la burgues\u00eda, Espa\u00f1a y la guerra econ\u00f3mica eran los culpables de todo el mal que suced\u00eda en el pa\u00eds. A\u00fan los colectivos eran los perros de ataque, con licencia para aniquilar a quien los mirase mal.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 con varias solicitudes que llevaban un poco de prisa. Cada vez, todos est\u00e1bamos m\u00e1s convencidos de que, en cualquier momento, me dar\u00eda un paro respiratorio o una vaina as\u00ed. Por fortuna, yo nunca hab\u00eda tenido rastro de disidencia en las redes sociales o en mi comportamiento. Nunca expresaba mis opiniones en p\u00fablico. Nunca fui una muchacha de ir mucho a marchas o esas cosas. Siempre me dio miedo morir a balazos. No tanto por el miedo a morir como por la grima que me daba la imaginaci\u00f3n de ver un proyectil perforando mi piel y mis \u00f3rganos. Mi piel me encantaba. Era tersa, blanca y con pequitas.<\/p>\n<p>Creo que fue el secretario de un viceministro el que me contest\u00f3. Se hab\u00eda conmovido con mi historia y con mi enfermedad, que no era ninguna mentira. La \u00fanica mentira consist\u00eda en que yo ped\u00eda cumplir uno de mis sue\u00f1os, el de estrechar la mano y abrazar al \u00abhijo de Ch\u00e1vez\u00bb, a nuestro presidente \u00abobrero\u00bb. Hubo mucha repercusi\u00f3n en los medios propagand\u00edsticos. Los anclas de Zurda Konducta, que ya no eran ningunos j\u00f3venes, dedicaron un programa entero a mi caso en todos los canales de televisi\u00f3n. Encomiaban mi decisi\u00f3n. En mis tantas cartas, maldije una y otra vez a la guerra econ\u00f3mica y a la intervenci\u00f3n extranjera, las que, para cobrar coherencia, seg\u00fan yo, eran las verdaderas culpables de mi condena.<\/p>\n<p>La idea era inmolarme junto a \u00e9l. Una soluci\u00f3n un tanto ficticia, de pel\u00edcula. Ya se hab\u00edan visto cosas parecidas en pel\u00edculas viejas como Bastardos sin gloria, o cosas parecidas. Conseguir los explosivos ser\u00eda lo m\u00e1s f\u00e1cil. Caracas era una ciudad en donde conseguir tres kilos de T.N.T. era m\u00e1s f\u00e1cil que conseguir tres kilos de carne o de cualquier prote\u00edna. Felipe, mediante un contacto que era un negrito simpatiqu\u00edsimo, consigui\u00f3 todo lo que hac\u00eda falta, incluso los detonantes. El negrito, que ya no era ning\u00fan negrito, sino un negro cuarent\u00f3n medio con pinta de zagalet\u00f3n (que le dec\u00edan \u00abel negrito\u00bb porque med\u00eda menos de un metro sesenta), echaba historias aburrid\u00edsimas sobre los d\u00edas de la resistencia, cuando a\u00fan la gente ingenua pensaba que exist\u00eda una salida, una alternativa. Nos hablaba de Leopoldo L\u00f3pez, un personaje casi legendario que ahora viv\u00eda, divorciado, en Cincinatti junto a su esposa Mar\u00eda Corina. Creo que antes ten\u00eda una esposa que era rubia, pero se separaron por un asunto de egos y de poder y de no s\u00e9 cu\u00e1les estupideces de partidos y politiquer\u00edas.<\/p>\n<p>Ya hab\u00edan fechado un d\u00eda. Me pidieron confirmaci\u00f3n. Por \u00abconfirmaci\u00f3n\u00bb enti\u00e9ndase obligaci\u00f3n. El presidente hab\u00eda aceptado, y yo no pod\u00eda dejarlo mal. Ser\u00eda una afrenta en medio de toda la parafernalia propagand\u00edstica del gobierno. Ser\u00eda en el Teresa Carre\u00f1o. Me daba paja joder al Teresa Carre\u00f1o, o a lo que quedaba de \u00e9l. Era un sitio descascado y maloliente. Ya nunca hab\u00eda conciertos ah\u00ed, s\u00f3lo actos del gobierno. Aunque, a veces, tocaba Roque Valero, un poco calvo, algunas canciones que coreaba el partido. A Roque Valero lo llamaban el \u00ab\u00fanico chavista limpio\u00bb. Todas las personas m\u00e1s o menos medi\u00e1ticas relacionadas al chavismo ten\u00edan mansiones o grandes cantidades de dinero afuera. Roque Valero ten\u00eda un apartamento en un edificio de Misi\u00f3n Vivienda cerca de Carapita.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un lleno total. No era entusiasmo, era, al igual que yo, obligaci\u00f3n. Ning\u00fan seguridad se atrevi\u00f3 a catearme. Hubiese sido el fin. De hecho, nunca pensamos que nuestro plan pod\u00eda caerse por habernos pasado por alto algo tan obvio. Mis pa\u00f1uelos repletos de mocos sanguinolentos les daban como asco a todos. Adem\u00e1s de asco, la veracidad necesaria de que no estaba mintiendo, de que realmente estaba mal. Me dol\u00eda mucho toda la tr\u00e1quea. Sent\u00eda tener una metra atorada entre la garganta y la nariz. Uno solo me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 mi chaqueta era tan grande. Le expliqu\u00e9 que mi enfermedad me hab\u00eda jodido los pulmones casi en su totalidad, que deb\u00eda proteger lo poco que quedaba de ellos hasta de la brisita m\u00e1s inofensiva. La expresi\u00f3n de su cara era de compunci\u00f3n, pero una compunci\u00f3n leve. No es que yo hab\u00eda tocado fibra alguna en su coraz\u00f3n o hab\u00eda cambiado su vida. Yo no deb\u00eda hacer nada. Felipe activar\u00eda el bot\u00f3n.<\/p>\n<p>Paula Matisse<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jam\u00e1s he tenido problema en admitir que soy una persona pesimista. Siempre he esperado lo peor de la vida. Las alegr\u00edas siempre me parecieron cosas fortuitas y casuales que no eran m\u00e1s que meros espejismos en una vida sin mucho sentido. As\u00ed de intensa soy. As\u00ed de intensa he sido. 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