{"id":56646,"date":"2017-10-04T20:11:15","date_gmt":"2017-10-05T00:11:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=56646"},"modified":"2017-10-04T20:11:15","modified_gmt":"2017-10-05T00:11:15","slug":"el-divo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/10\/04\/el-divo\/","title":{"rendered":"El Divo"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"56649\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/10\/04\/el-divo\/juan-gabriel_03web\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?fit=864%2C486&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"864,486\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Juan-Gabriel_03web\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?fit=696%2C392&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-56649\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?resize=696%2C392&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"392\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?w=864&amp;ssl=1 864w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/>El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho fr\u00edo y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre \u00e9l los otros.<\/p>\n<p>\u00bb Federico Garc\u00eda Lorca<\/p>\n<p>La fama es una hiedra que se pega a tu alma y a tu cuerpo, como en esas casas cuyas fachadas verdes ocultan lo que verdaderamente pasa en su interior. Poco a poco te cubre, dejando oculto tu verdadero ser y padecer. Todo comenz\u00f3 cuando Alberto Aguilera era apenas un adolescente, all\u00e1 en el Tijuana de principios de los a\u00f1os setenta del siglo pasado. Por entonces ya hab\u00eda compuesto algunas canciones que hablaban de amores clandestinos, infidelidades y separaciones forzosas. El c\u00f3ctel perfecto para un guayabo solitario.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed tambi\u00e9n cuando conoci\u00f3 a la joven cantante argentina Sussie, de 15 a\u00f1os, con quien protagoniz\u00f3 un t\u00f3rrido romance cuyos resultados fueron para ella: que al agotarse la pasi\u00f3n, abandonara la ciudad, dejando s\u00f3lo una breve nota de despedida con un coraz\u00f3n dibujado sobre su firma. Mientras para Alberto signific\u00f3 la apertura a dos procesos totalmente contradictorios: en primer lugar, experimentar una decepci\u00f3n amorosa tan grande, que marcar\u00eda permanentemente su estilo de composici\u00f3n musical. Por otro lado el despecho lo llev\u00f3 directamente a los dominios del tequila. Un mundo donde \u00e9l no ten\u00eda el control y donde poco a poco iba tomando posesi\u00f3n otro ser, otra personalidad, otra identidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, con tragos encima, era m\u00e1s extrovertido y simp\u00e1tico. Pero al mismo tiempo resultaba m\u00e1s sensible, tanto para la risa y la ternura como para el llanto. Definitivamente, mientras m\u00e1s tequila, se iba sintiendo m\u00e1s y m\u00e1s afeminado. Casi divino. Hasta que finalmente se le calentaban las orejas \u2013se ruborizaba\u2013 y se llenaba de una energ\u00eda tan fuerte, que le expand\u00eda el pecho y se soltaba a cantar. En ese momento Alberto Aguilera se iba a dormir, pero su alter ego, no.<\/p>\n<p>Era capaz de llegar a tonos alt\u00edsimos sin calarse y, gracias al efecto desinhibidor del alcohol, se transformaba en todo un showman, o mejor dicho un Divo. Ese espect\u00e1culo resultaba bastante raro y vergonzante, tanto para \u00e9l, como para sus pocos amigos. Excepto para el p\u00fablico y Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez. Este hombre ser\u00eda el responsable de su \u00e9xito posterior en el plano musical, de su nacimiento definitivo como cantante y al mismo tiempo el asesino de Alberto Aguilera Valadez.<\/p>\n<p>El viejo cantautor, macho hasta la m\u00e9dula, curtido en cuanto escenario exist\u00eda en Latinoam\u00e9rica y productor de muchos discos, fue qui\u00e9n le propuso que guardase su personalidad \u201cseria\u201d y se cambiara el nombre por el de Juan Gabriel. Recordaba cada una de las palabras del compositor, pero s\u00f3lo una frase le hizo tomarse en serio la propuesta:<\/p>\n<p>\u2013Alberto, la normalidad es aburrida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le record\u00f3 que ya los Charros estaban completos y que esa nueva propuesta del macho, pero no mucho, generar\u00eda bastante de qu\u00e9 hablar. \u201cPor lo menos, de aqu\u00ed a los pr\u00f3ximos veinte a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAl principio lo disfrutaba, pero a estas alturas \u2013cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s\u2013 ya no pod\u00eda esconderlo m\u00e1s\u201d. \u00c9l era un hombre. Se sent\u00eda hombre, viril pues. Incluso estaba casado y con hijos. No era el homosexual que todos cre\u00edan. Todo eso lo comenz\u00f3 a rumiar en su mente, mientras se serv\u00eda otra copa de licor a puerta cerrada, en este camerino de Las Vegas. Afuera veinte mil almas \u2013en su mayor\u00eda mujeres\u2013 se apretujaban unos con otros, vestidos de sus mejores galas, tratando de echarle alguna mirada, tomarle una foto, corear sus canciones, en fin participar de la misma farsa, mil veces repetida.<\/p>\n<p>Le resultaba totalmente ir\u00f3nico que todas aquellas personas asistieran esa noche a su premiaci\u00f3n como Persona del a\u00f1o del Latin Grammy \u201c\u00bfPero Juan Gabriel era una persona?\u201d Esa era la gran pregunta. Mir\u00f3 a su alrededor. Como siempre, los girasoles y las rosas adornaban todo el espacio, perfumando el ambiente con ese toque dulce que tanto le molestaba.<\/p>\n<p>Algo que le llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n fue un ejemplar del Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola. Trag\u00f3 lo que quedaba en la copa y busc\u00f3 la entrada: \u201cpersona. Femenino. Del lat. Pers\u014dna, m\u00e1scara de actor, personaje teatral, este del etrusco phersu, y este del gr. \u03c0\u03c1\u1f79\u03c3\u03c9\u03c0\u03bf\u03bd\u201d. Sinti\u00f3 esta definici\u00f3n como una bofetada. Se sirvi\u00f3 de nuevo y volvi\u00f3 al diccionario: \u201cfemenino. Hombre o mujer cuyo nombre se ignora o se omite. Eso estaba mejor\u201d, tal vez si se hubiese quedado con esa definici\u00f3n, todo ser\u00eda diferente. No tendr\u00eda tanto dinero ni fama como ahora, pero ser\u00eda \u00e9l mismo, sin m\u00e1scaras. \u201cEra verdad que hab\u00eda logrado amasar una fortuna, pero tambi\u00e9n hab\u00eda gastado demasiado en abogados, gracias a los problemas ocasionados por Juan Gabriel dentro y fuera del escenario\u201d. Alberto hubiese podido combatir y superar su problema con la bebida. \u201cTambi\u00e9n ser\u00eda libre de ir donde, y con quien quisiera, sin la manada de paparazzis que, aunque en a\u00f1os recientes hab\u00edan disminuido, todav\u00eda segu\u00edan siendo un dolor de cabeza\u201d.<\/p>\n<p>Justamente la cabeza era lo que estaba perdiendo en aquel momento, tras apurar otra copa del excelente tequila que su productora se hab\u00eda encargado de conseguir para \u00e9l. Definitivamente cada vez se le hac\u00eda m\u00e1s corto el tiempo entre una copa y otra. Decidi\u00f3 seguir con la b\u00fasqueda de definiciones, no sin antes recordar, lo que alguien le dijo alguna vez acerca del tono reflexivo que adquiere la gente con el paso de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Vuelta al diccionario: \u201cfemenino. Personaje que toma parte en la acci\u00f3n de una obra literaria\u201d. Perfectamente su vida servir\u00eda de modelo para una o varias novelas, tristes o alegres, dependiendo quien las escribiese. Entre las muchas opciones de explotar el talento art\u00edstico, \u00e9l se decidi\u00f3 por la acci\u00f3n, por vivir la ficci\u00f3n en carne propia, representando su obra en la tarima del mundo real. Cierto es que, en sus composiciones: \u201clas melod\u00edas y las letras son todas de Alberto, lo que las hace decididamente heterosexuales. Pero al comenzar a afinarle los \u00faltimos detalles, all\u00ed es donde aparecen los m\u00fasicos, los productores, los managers, el tequila y por supuesto Juan Gabriel. Entonces la canci\u00f3n adquiere un matiz endemoniadamente bueno, un \u00e9xito al final de cuentas. D\u00edgame usted si eso no era toda una trama de personajes y situaciones, especialmente atractiva para un escritor\u201d.<\/p>\n<p>Alberto nota como va perdiendo el dominio de s\u00ed, empieza a tener movimientos cada vez m\u00e1s glamorosos, o al menos eso cree. En realidad ya Juan Gabriel ha tomado el control. Ahora le encanta el olor de las flores, porque le recuerdan su infancia, a Ciudad Ju\u00e1rez y por supuesto a la tumba de su madre. Esos dos \u00faltimos pensamientos le hieren en lo profundo. Dos gruesas l\u00e1grimas caen de sus ojos, mientras acaba lo que queda del tequila. Esta vez a pico de botella. Menea la cabeza y su cuerpo se eriza, dejando desde la nuca hasta los tobillos, un rastro de miles de volcanes, coronados por sus respectivos vellos que tardan poco en volver a su posici\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>\u00daltimo significado: \u201cfemenino. Hombre o mujer distinguidos en la vida p\u00fablica. Esta si es la realidad\u201d. Pasa la mano acariciando su cabello, dejando atr\u00e1s lo poco que quedaba de Alberto Aguilera. Eso si lo agradec\u00eda sinceramente. Ser distinguido. Juan Gabriel en todo momento, ha tratado de mantenerse al margen de los esc\u00e1ndalos. Pero\u201d \u00bfc\u00f3mo se puede uno mantener al margen, si se tiene toda esa energ\u00eda por dentro? \u00bfC\u00f3mo hacer para no explotar, liberando miles de estrellas y plumas blancas al aire? \u00bfC\u00f3mo bloquear esta descarga de adrenalina tan liberadora?\u201d Tocan la puerta y Juan Gabriel ya est\u00e1 arreglado. Est\u00e1 a punto de salir a escena, voltea hacia el interior del camerino y dice algo entre dientes. Nadie pregunta. A medida que avanza, escucha cada vez m\u00e1s fuerte los acordes de: perdona si te hago llorar. Al cruzar la puerta final, siente el atronador grito de la multitud. Jura que nunca hab\u00eda visto tanta gente. Tiene sed, los primeros s\u00edntomas de la resaca. Pide agua mediante se\u00f1as, los de log\u00edstica interpretan mal. Toma entre sus manos una copa de champa\u00f1a extra larga, se la llena hasta el borde aquel guapo mesonero y toma s\u00f3lo la mitad. El resto no durar\u00eda hasta el final de la canci\u00f3n, se lo avent\u00f3 de lleno en la cara. \u201cClaro est\u00e1 \u00bfQu\u00e9 le vamos a hacer? La energ\u00eda es as\u00ed\u201d. Y la figura de Juan Gabriel se pierde entre el p\u00fablico, no as\u00ed la potente voz que suelta un falsete, tan atronador que opaca la intensidad de los reflectores que se posan sobre su traje de lentejuelas moradas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho fr\u00edo y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre \u00e9l los otros. \u00bb Federico Garc\u00eda Lorca La fama es una hiedra que se pega a tu alma y a tu cuerpo, como en esas casas cuyas fachadas verdes ocultan lo que verdaderamente pasa en su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2032,"featured_media":56649,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-56646","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Juan-Gabriel_03web.jpg?fit=864%2C486&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-eJE","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2032"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56646"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56646\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56649"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}