{"id":56394,"date":"2017-06-09T08:17:31","date_gmt":"2017-06-09T12:17:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=56394"},"modified":"2017-06-09T08:17:31","modified_gmt":"2017-06-09T12:17:31","slug":"neomar-los-17-anos-las-aves-carroneras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/06\/09\/neomar-los-17-anos-las-aves-carroneras\/","title":{"rendered":"Neomar, los 17 a\u00f1os y las aves carro\u00f1eras"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"56395\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/06\/09\/neomar-los-17-anos-las-aves-carroneras\/neomar\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/neomar.jpg?fit=400%2C242&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"400,242\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"neomar\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/neomar.jpg?fit=400%2C242&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/neomar.jpg?resize=400%2C242&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"242\" class=\"alignleft size-full wp-image-56395\" \/><\/p>\n<p>En la vida cada etapa tiene su raz\u00f3n de ser, sus retos y sus encantos. Los primeros a\u00f1os son de formaci\u00f3n para el resto de la existencia; en ellos aprendemos las t\u00e9cnicas b\u00e1sicas de supervivencia social, los rudimentos que luego nos permitir\u00e1n afrontar con alguna solvencia las circunstancias y las dificultades que aparecer\u00e1n en nuestro transitar. Pero tambi\u00e9n son a\u00f1os para vivir lo que m\u00e1s tarde se nos negar\u00e1: la tranquilidad de la inocencia, y cierta irresponsabilidad jovial.<\/p>\n<p>Recuerdo mis 17 a\u00f1os como uno de los per\u00edodos m\u00e1s felices que he vivido. Terminaba el bachillerato, ese \u00faltimo a\u00f1o de poco estudiar y mucho planificar el bonche ceremonial de grado, y me esperaba un par de meses de vacaciones antes de entrar a la universidad, el portal hacia la definitiva madurez (eso imaginaba en el momento, luego entend\u00ed mi gran ingenuidad). Las \u00fanicas preocupaciones giraban en torno a las salidas, a los viajes a la playa, a los s\u00e1bados de cine o de fiestas, a las noviecitas. Cosas intrascendentes, como deber\u00eda ser. Salvo la eventual decepci\u00f3n amorosa, o deportiva, no ten\u00eda mayores motivos de queja. Nunca tuve que preguntarme si habr\u00eda comida en casa, o si, de enfermarme, se conseguir\u00edan las medicinas necesarias en la farmacia. Esas eran cosas que se daban por descontadas. <\/p>\n<p>Hoy los ni\u00f1os de 17 a\u00f1os tienen otro tipo de preocupaciones. Ellos s\u00ed se preguntan si hay comida en su casa, ellos s\u00ed se preocupan cuando se enferman ya que saben que tal vez el remedio para su dolencia no estar\u00e1 disponible en ning\u00fan anaquel. Para ellos el futuro es una enorme interrogaci\u00f3n. Nada se da por descontado. La posibilidad de continuar los estudios, de independizarse, de tener una vida normal parecen ser quimeras inalcanzables estos d\u00edas. En consecuencia, act\u00faan. Dejan de hacer cosas de ni\u00f1os y asumen actitudes y compromisos enormes para su edad. Lo hacen con el desparpajo, el arrojo y la inconsciencia propios de la pubertad, cuando la adrenalina y las hormonas pueden m\u00e1s que el temor. Y est\u00e1n dejando el pellejo en las calles. Algunos tienen suerte y regresan a sus casas. Otros, como Neomar, caen abatidos un mi\u00e9rcoles, d\u00eda de la semana que parece albergar una maldici\u00f3n dada la cantidad de casos ocurridos en \u00e9l.<\/p>\n<p>Esa noche, la noche del fat\u00eddico mi\u00e9rcoles 7 de junio, tratando de entender lo que estaba sucediendo, entr\u00e9 a Twitter y escrib\u00ed en el buscador el nombre del muchacho muerto. Y tras leer unos cuantos tuits me di cuenta de que en ese escenario se libraba otra batalla, virtual pero no menos feroz que la que se estaba viviendo en la calle. La batalla por la responsabilidad de la muerte de Neomar. Y sent\u00ed asco de nosotros como sociedad. Asco por quienes le sacan r\u00e9dito pol\u00edtico a este hecho tan lamentable. Asco por quienes consideran a Neomar como una moneda de cambio y no un ni\u00f1o que muri\u00f3 por participar en una guerra que no era su responsabilidad. Especial gravedad representan las declaraciones de personeros del r\u00e9gimen, que estando a\u00fan caliente el cuerpo del ni\u00f1o lo calificaron de terrorista, guarimbero y cosas peores. Una segunda muerte, en el plano moral, es lo que pretend\u00edan darle. Lo \u00faltimo que le\u00ed es que, como zamuros, sendas comisiones del CICPC y del Ministerio P\u00fablico se estaban peleando los despojos de Neomar a las puertas de la cl\u00ednica en donde por fin falleci\u00f3, abrog\u00e1ndose la propiedad de ese cuerpo descuartizado por algo tan mort\u00edfero que le abri\u00f3 el pecho en una exhalaci\u00f3n, que no le dio tiempo de saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Hay preocupaci\u00f3n por demostrar que el muerto no es de ellos. Vaya estupidez, vaya falta de humanidad. Ayer muri\u00f3 un ni\u00f1o haciendo cosas mayores que \u00e9l, porque la situaci\u00f3n del pa\u00eds se las impuso. Eso es lo \u00fanico importante aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Neomar no pudo regresar a su casa esa noche. No le toc\u00f3 esa fortuna. Ahora es un cad\u00e1ver en espera de las experticias forenses que den luz sobre lo que en realidad ocurri\u00f3. Sea lo que sea, es injusto. Profundamente injusto, carajo. Los ni\u00f1os deber\u00edan jugar, caerse a latas, echar vaina desde el amanecer hasta la noche. No deber\u00edan estar metidos en esta guerra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la vida cada etapa tiene su raz\u00f3n de ser, sus retos y sus encantos. 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