{"id":5628,"date":"2009-11-27T07:22:48","date_gmt":"2009-11-27T11:52:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=5628"},"modified":"2009-11-27T07:27:53","modified_gmt":"2009-11-27T11:57:53","slug":"anotaciones-sin-fin-y-sin-principios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/11\/27\/anotaciones-sin-fin-y-sin-principios\/","title":{"rendered":"Anotaciones sin fin y sin principios"},"content":{"rendered":"<h3>La Estepa<\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: normal;\">Lo siento. Advertir que todo ser\u00e1 hostil ya no tiene sentido. No me pidas perd\u00f3n por favor, no suelo recordar los problemas que me unen a personas como tu. No me muestres sensibilidad en un lugar donde esta fluye sin detenerse.<\/span><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<h3>El nacimiento<\/h3>\n<p>Como sab\u00eda que ten\u00eda que ponerle fin a algo, dedic\u00f3 toda la tarde a despedirse, no le importaba demasiado.<br \/>\nEl objeto era sencillo, sentenciar los actos cometidos hasta el momento y condenarlos al reemplazo, a una existencia menor.<br \/>\nMientras, bajo el aire de aquel oto\u00f1o anormal se precipitaban part\u00edculas propias de otras latitudes, tanto que en semejantes condiciones estacionales todo era m\u00e1s apropiado. Huir hac\u00eda cualquier parte no es en principio algo real, pero eso no parec\u00eda preocuparle en absoluto. Oje\u00f3 cientos de fotograf\u00edas que no ten\u00eda intenci\u00f3n de volver a ojear. Estuvo toc\u00e1ndolo todo, todo lo que encerraba su habitaci\u00f3n, a veces con suavidad y a veces acababa lanzando trastos bajo la cama y tras el armario, a los que no soportaba tampoco. No hac\u00eda nada de esto con intenci\u00f3n, para que querr\u00eda dificultar esto o lo otro como algunos pensaron a posteriori, de ninguna forma fue as\u00ed. De hecho no pensaba en nadie. No de la manera en que recuerdan los huidos, y si en alg\u00fan instante llevaba a alguien consigo, este ir\u00eda encerrado bajo las paredes caducas de los pensamientos que no dej\u00f3 en casa.<br \/>\nSu ser predestinado sucumbi\u00f3 al final de la tarde sobre un prado arbolado, lejos de su residencia y lej\u00edsimos de su ciudad natal.<br \/>\nLa que fue \u00fanica, y por lo tanto primera de sus noches equ\u00edvocas la supo templar f\u00e1cilmente, y se cubri\u00f3 con ella mientras dorm\u00eda. Antes, se reuni\u00f3 con todos los entes que habitaban esa naturaleza en ese instante, de ellos, porque no fue de otros. Y algunos se confiaron secretos l\u00fagubres [&#8230;] h\u00famedos, en mitad de una noche sin nubes ni luna, bajo un cielo sin altura que rozaba azul oscuro su pelo negro y las copas de los \u00e1rboles a la vez. La gran opacidad en la que permaneci\u00f3 no baj\u00f3 la guardia, y sus pensamientos se perdieron en la nocturnidad de aquel lugar. Ante la mirada lejana de las jinetas y los gatos, el se sosten\u00eda milagrosamente a ras del suelo, y se sorprend\u00eda el mismo flotando sobre aquella tierra virtuosa, no hundi\u00e9ndose en su intr\u00ednseco enraizamiento.<br \/>\nNo se sabe por qu\u00e9 se record\u00f3 a si mismo cuando ten\u00eda 8 a\u00f1os, explorando un bosque de pinos cercano a su pueblo. Aquella tarde vio con tremend\u00edsima claridad y desconcierto a un mono agarrado a las ramas de un taraje que ahondaba sus ra\u00edces junto a un regajo inundado no en m\u00e1s de unos cent\u00edmetros. Aquel mono joven le mir\u00f3 de una forma tan extra\u00f1a [&#8230;] recordar\u00e1 siempre sus cuatro miembros, su panza y su cabeza, todo anaranjado por el sol poniente de octubre, todo tan extra\u00f1o. En ese instante no pens\u00f3 en que hac\u00eda aquel simio aparentemente salvaje all\u00ed, se sorprendi\u00f3 solo por verlo, si ya sab\u00eda que exist\u00edan, igual que exist\u00edan las panteras o las ballenas, simplemente nunca se hab\u00eda encontrado con uno buscando cosas que hacer en el campo. Hab\u00eda casas cerca, solo un par, casi excusables en la frondosidad absoluta de las repoblaciones de pino mar\u00edtimo que eran el \u00faltimo reducto verdaderamente arbolado de aquella comarca. A estas alturas, aquellos bosques perecen de forma natural, las copas se est\u00e1n muriendo lentamente, asoma su muerte y se aprecia desde lejos. Siempre, incluso aquella noche negra en la soledad de un prado, consider\u00f3 m\u00e1s improbable que aquel mono perteneciese a los dispersos residentes de aquella zona a que simplemente hubiese conseguido llegar hasta all\u00ed de cualquiera de las formas imaginables, que se le supon\u00edan como muchas.<br \/>\nAquella noche lleg\u00f3 a su bosque negro como lleg\u00f3 el simio a aquellos pinares moribundos, y ambos, todos, se extingu\u00edan paralelos. En lo denso que le era la vida y en la espesura vegetal de aquel espacio que los hombres hab\u00edan ideado, se iban deshaciendo las certezas, y la claridad que entraba ahora entre los primeros troncos secos fulg\u00eda semejante a la verdad de su propia existencia. Ambos iban a perecer  de forma natural, accidentalmente, sin la premeditaci\u00f3n (digan lo que digan) con la que estos seres fueron concebidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Estepa.<br \/>\nLo siento. Advertir que todo ser\u00e1 hostil ya no tiene sentido. No me pidas perd\u00f3n por favor, no suelo recordar los problemas que me unen a personas como tu. No me muestres sensibilidad en un lugar donde esta fluye sin detenerse.<\/p>\n","protected":false},"author":1160,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[348],"class_list":["post-5628","post","type-post","status-publish","format-standard","category-azares","tag-anotaciones-sin-fin-y-sin-principios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-1sM","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5628","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1160"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5628"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5628\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}