{"id":5614,"date":"2009-11-25T21:44:41","date_gmt":"2009-11-26T02:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=5614"},"modified":"2009-11-25T21:44:41","modified_gmt":"2009-11-26T02:14:41","slug":"town","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/11\/25\/town\/","title":{"rendered":"Town"},"content":{"rendered":"<p>\tHola, mi nombre es&#8230; y soy el personaje de un cuento. Bueno, sol\u00eda serlo: hace ya a\u00f1os que me fugu\u00e9 de aquella c\u00e1rcel y no he regresado (ni siquiera he pensado en volver), ni he tenido noticias de lo que ocurri\u00f3 all\u00ed despu\u00e9s de que escap\u00e9. Tomo todas esas torturas que me estorban la memoria y las desahogo en esta historia con la esperanza de que desaparezcan, temiendo haberle creado iguales tragedias y tormentos a seres familiares a mi propia sustancia.<br \/>\n\tEncuentro ahora mi ego\u00edsmo despreciable, y me disculpo por las abominaciones por las que har\u00e9 pasar a mis personajes, pero no encuentro ninguna manera distinta para purgar mis penas. [ADENDA: No obstante, debo admitir que, ya habiendo terminado de escribir, justifico plenamente los males que he causado: ya nada me atormenta]<br \/>\n\tEl nombre con el que me hac\u00eda llamar jam\u00e1s me perteneci\u00f3, sino que fue el apelativo que me dieron desde que tengo memoria. Claro que desde que tengo memoria he tenido barba (malformada, mal cuidada y mal cortada), he tenido la edad que tengo (que no la conozco, s\u00f3lo s\u00e9 que no he envejecido), y he vivido en el mismo sitio \u2013hasta mi fuga, por supuesto\u2013: en el Hogar.<br \/>\n\tAl Hogar se le llegaba atravesando una densa jungla habitada \u00fanicamente por palmeras, que tambi\u00e9n crec\u00edan alrededor de la casa de forma ornamental. Una piscina, que fung\u00eda de oasis en aquella selva, hab\u00eda sido construida en el jard\u00edn posterior del Hogar, donde crec\u00eda (y era cuidado celosamente) el \u00fanico \u00e1rbol que no apadrinaba cocos en el mundo. O as\u00ed era com\u00fanmente aceptado. La entrada del Hogar era una puerta de madera (ya casi olvidada del todo porque sol\u00eda permanecer cerrada la mayor parte del tiempo) que estaba antecedida por una breve escalinata de piedra (tambi\u00e9n bastante descuidada). A trav\u00e9s de un agujerito en la puerta pod\u00eda verse hacia adentro, mas no hacia afuera; otra caracter\u00edstica peculiar del Hogar: hasta las mirillas estaban opuestas.<br \/>\n\tComo en todo lugar que sea digno de llevar la vida, hab\u00eda un risco justo al borde del Hogar que cortaba a la Jungla en dos partes a trav\u00e9s de un alto pero estrecho abismo. Cari\u00f1osamente llam\u00e1bamos a aquel barranco \u00abFinisterre\u00bb \u2013a pesar de que la tierra no acababa all\u00ed sino que desaparec\u00eda bajo un oc\u00e9ano de verdes palmas\u2013 y \u00e9l nos respond\u00eda siempre con un afectuoso \u00abAlicia\u00bb, \u00abDrag\u00f3n\u00bb, \u00abJacobo\u00bb, u otros, seg\u00fan fuera el caso, tal y como hac\u00eda la Jungla.<br \/>\n\tEra generalmente aceptado entre los que mor\u00e1bamos en el Hogar que era insano salir de all\u00ed y quedarse afuera por demasiado tiempo. Principalmente a raz\u00f3n del intenso color rojo del cielo, que es universalmente admitido como una evidente se\u00f1al literaria de peligro (claro, para ese momento yo no sab\u00eda que era un personaje, eso s\u00f3lo lo aprend\u00ed poco antes de que me fugara).<br \/>\n\tNormalmente encontraba relaciones incre\u00edbles entre aquel entorno y una pel\u00edcula que ya hab\u00eda visto proyectada en una nube que yo observaba a trav\u00e9s de las pocas ventanas de la casucha, contrastando su imagen amarillenta \u2013casi sepia\u2013 con el cosmos enrojecido. Ve\u00eda las im\u00e1genes ir de izquierda a derecha, como el viento, y se me antojaban relaciones de mi propia existencia llevadas al cine. Viv\u00edamos \u2013todos nosotros\u2013 situaciones tan inveros\u00edmiles que ser\u00edan demasiado f\u00e1ciles de llevarse a una cinta&#8230; o que, por el contrario, fueron sacadas de una pel\u00edcula y colocadas en el relativo hilo de nuestras sobreactuadas existencias, \u00fanicas en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>\tPoco a poco yo fui descubriendo en qu\u00e9 consist\u00eda mi verdadera esencia, ya que yo era capaz de entender que realmente <em>estaba<\/em> all\u00ed, pero no comprend\u00eda para nada c\u00f3mo fue que termin\u00e9 a parar all\u00ed, ni por qu\u00e9 ni para qu\u00e9 estaba all\u00ed. S\u00ed ten\u00eda nociones y sensaciones generales: sent\u00eda profundamente la influencia del Destino en toda mi situaci\u00f3n, y no me costaba asimilar mi innegable presencia en el Hogar.<br \/>\n\tAll\u00ed exist\u00eda una muy sencilla jerarqu\u00eda: todos los que \u00e9ramos simples moradores, y la Propietaria. Sin embargo, era tal esta diferencia que, en comparaci\u00f3n, nuestras pieles eran m\u00e1s claras \u2013casi transparentes\u2013, mientras que la de Ella era compacta: indudablemente humana. Mientras nosotros \u00e9ramos et\u00e9reos, Ella era sublime. La Propietaria era la \u00fanica que siempre hab\u00eda estado all\u00ed (eso me hab\u00edan dicho) y tambi\u00e9n era la \u00fanica que ten\u00eda una habitaci\u00f3n reservada exclusivamente para Ella (a la que nadie entraba por voluntad propia), mientras que todos nosotros dorm\u00edamos en el suelo de lo que ser\u00eda el sal\u00f3n. Su imponente presencia era la fuente de Su poder sobre nosotros \u2013o eso cre\u00edamos\u2013, a pesar de que fueran pocos los momentos en que en verdad La ve\u00edamos. Usualmente s\u00f3lo sal\u00eda de Su cuarto para tomar a alguno y llev\u00e1rselo dentro; una vez que sal\u00eda \u2013cuando sal\u00eda\u2013 tend\u00eda a permanecer callado, hablando s\u00f3lo cuando la situaci\u00f3n lo exig\u00eda. Estos \u00absecuestros\u00bb eran una verdadera loter\u00eda porque nadie nunca sab\u00eda cu\u00e1ndo iba a ser llevado por la Propietaria ni por qu\u00e9; s\u00f3lo d\u00e1bamos por hecho que esas cosas suced\u00edan y que <em>deb\u00edan<\/em> suceder.<br \/>\n\tDe vez en cuando (sobre todo cuando el Hogar comenzaba a vaciarse por los \u00absecuestros\u00bb) llegaban nuevos habitantes de la noche a la ma\u00f1ana; yo s\u00f3lo llegu\u00e9 a presenciar dos de estas apariciones.<br \/>\n\tDurante mi estad\u00eda s\u00f3lo conoc\u00ed a dos personas que nunca hubieron desparecido y que ya estaban all\u00ed antes de m\u00ed. Ellos me hablaban de c\u00f3mo funcionaba ese lugar, de la misma forma en que yo les explicaba a los nuevos su nueva circunstancia. Al principio \u2013como yo\u2013 pensaban que estaban en alguna clase de fiesta, pero se daban cuenta al poco tiempo de que aquello no era de ning\u00fan modo una celebraci\u00f3n. Esa casa parec\u00eda ser m\u00e1s un refugio para los desafortunados sobrevivientes de una horrible calamidad y que la \u00fanica forma de permanecer con vida era qued\u00e1ndose dentro; que si un holocausto nuclear hab\u00eda derretido a la humanidad, que si una inundaci\u00f3n b\u00edblica la hab\u00eda ahogado, que si el Sol hab\u00eda crecido y se hab\u00eda comido la mitad de la Tierra: todas las teor\u00edas eran v\u00e1lidas porque no sab\u00edamos qu\u00e9 fuerza nos manten\u00eda encerrados.<br \/>\n\tEntre los nuevos aparecidos destacaban dos sobre todos los dem\u00e1s. Al primero de ellos lo descubr\u00ed asomado al \u00abbalc\u00f3n\u00bb (como llam\u00e1bamos a la ventana m\u00e1s grande del Hogar), se trataba de un perro que no hab\u00eda visto antes, que no hablaba y que no parec\u00eda entender lo que le pregunt\u00e1bamos; terminamos llam\u00e1ndolo simplemente Perro despu\u00e9s de todos nuestros intentos de sacarle su nombre. Su actuaci\u00f3n en el Hogar fue escasa, pero lo coloco por encima del resto de los nuevos aparecidos porque siempre se mantuvo a mi lado y junto a Alicia y Jacobo \u2013que eran los moradores a los que me refer\u00ed antes\u2013; aun hoy no me ha abandonado y sigue aqu\u00ed junto mientras escribo, sin comprender la gravedad de los hechos por los que ha pasado.<br \/>\n\tEl otro fue m\u00e1s que un simple morador: el Drag\u00f3n Encorvado. As\u00ed se hizo llamar por nosotros. Se trataba de una criatura esquel\u00e9tica cuya piel, dura y fr\u00eda al contacto, refulg\u00eda del negro m\u00e1s opaco que jam\u00e1s haya visto. Las facciones de su cara \u2013si es que la ten\u00eda\u2013 estaban escondidas en su oscuridad. Tan s\u00f3lo supon\u00edamos que ten\u00eda boca porque hablaba, y que ten\u00eda ojos porque hablaba sobre lo que ve\u00eda. Su espalda formaba una curva perfecta (de all\u00ed el nombre) de donde surg\u00edan brazos y otras extremidades de igual delgadez. Realmente parec\u00eda m\u00e1s un gusano que un drag\u00f3n.<br \/>\n\tLos dem\u00e1s son inconsecuentes para esta historia y no merecen estas penas. Nosotros estuvimos ah\u00ed cuando descubrieron que en esa casa nadie so\u00f1aba (porque los personajes no sue\u00f1an) y los ayudamos a adaptarse a esa vida que parec\u00eda no tener fin. Los acompa\u00f1amos en las noches cuando los grillos se dignaban a sonar, y les mostramos la paloma que volaba siempre a la misma hora de la noche alrededor de las palmeras y que se perd\u00eda en el oscuro abismo al borde del cual viv\u00edamos, pero el cuento de la paloma es otro que no tiene que ver con \u00e9ste.<br \/>\n\tMuchos sent\u00edamos la necesidad de fumar por alguna raz\u00f3n, y encontr\u00e1bamos cigarros cuando m\u00e1s los necesit\u00e1bamos en algunas mesas del Hogar. La pregunta era c\u00f3mo los encend\u00edamos. Jacobo dio con la soluci\u00f3n abriendo la puerta una ma\u00f1ana y saliendo del Hogar: el calor de la selva era tan poderoso y la intensidad del Sol tal que, apenas al andar unos pasos afuera, la punta del cigarrillo estallaba en llamas. Lo curioso era que ese fuego abrasador no nos hac\u00eda da\u00f1o, m\u00e1s bien parec\u00eda atravesarnos como si fu\u00e9ramos espectros&#8230; efigies reflejadas en una pantalla de cine. En fin, luego de encender nuestros cigarros nos met\u00edamos de vuelta en el Hogar a fumar el suspiro blanco que se respiraba por doquier.<\/p>\n<p>\tTodos eran coloridos. Sus maneras eran diferentes en cada sujeto, al igual que sus voces y, seguramente, sus formas de ver cada una de sus vidas. Yo parec\u00eda ser uno de los \u00fanicos que no sobreactuaba (el Drag\u00f3n tampoco) y, de hecho, era el que m\u00e1s se parec\u00eda a la Propietaria. Sus peculiares y pintorescas maneras de andar, de expresarse y de llevarse, en general, daban risa m\u00e1s que otra cosa por su exageraci\u00f3n. Ni siquiera Alicia y Jacobo se salvaban de esta caracter\u00edstica que todos parec\u00edan compartir, salvo yo. Y, bueno, el Drag\u00f3n; aparte de su absurdo inter\u00e9s por las conversaciones que trataban sobre anclas navales (que eran abundantes, por alguna raz\u00f3n), no ten\u00eda ning\u00fan otro rasgo digno de describir.<br \/>\n\tPor cierto que el Drag\u00f3n fue \u00absecuestrado\u00bb mientras habl\u00e1bamos sobre anclas. Vino la Propietaria y le pidi\u00f3 que entrase a Su habitaci\u00f3n; el silencio repentino y nuestras miradas lo obligaron a obedecer. Estuvo all\u00ed dentro varios d\u00edas y cuando sali\u00f3 \u2013porque \u00e9l s\u00ed sali\u00f3\u2013 no volvi\u00f3 a hablar m\u00e1s de anclas. De hecho se mantuvo absolutamente callado por m\u00e1s de dos semanas, lo cual no era demasiado raro en estos casos, y por eso es que nunca sab\u00edamos lo que ocurr\u00eda en ese cuarto.<br \/>\n\tAl t\u00e9rmino de ese per\u00edodo de silencio asc\u00e9tico, el Drag\u00f3n se levant\u00f3 una noche mientras dorm\u00edamos y sali\u00f3 del Hogar. Nos despertamos por el esc\u00e1ndalo que estaba haciendo en el techo. Salimos de inmediato y lo vimos all\u00e1 arriba, encorvado en el tejado de la casa repitiendo a gritos una y otra vez \u00ab\u00a1tortura!, \u00a1tortura!\u00bb. Incluso la Propietaria sali\u00f3 del Hogar y nos forz\u00f3 a todos a volver a entrar, pero Ella se qued\u00f3 afuera hablando con el Drag\u00f3n. No pod\u00edamos escucharla porque \u00e9l segu\u00eda repitiendo su desesperado gemido: \u00ab\u00a1tortura!, \u00a1tortura!\u00bb. Eventualmente volvimos a salir, desobedeciendo a la Propietaria, s\u00f3lo para presenciar la m\u00edtica ca\u00edda del negro Drag\u00f3n Encorvado: con un fren\u00e9tico sonido met\u00e1lico \u2013como el de un ancla sobre un mar vac\u00edo\u2013, el Drag\u00f3n se hab\u00eda lanzado del techo en Su presencia.<br \/>\n\tEsa noche dormimos inquietos. Ni siquiera Alicia y Jacobo hab\u00edan visto algo as\u00ed suceder en el pasado, una rebeli\u00f3n tan dr\u00e1stica. Para m\u00ed, la muerte del Drag\u00f3n Encorvado y \u00e9l en s\u00ed mismo fueron pioneros de mi pronta fuga.<br \/>\n\tMientras tanto, sin embargo, comenzamos a hablar seriamente sobre nosotros y la Propietaria, y fui yo quien inici\u00f3 esas cuestiones. Nunca pudimos descubrir razonando lo que hab\u00eda pasado ni las respuestas que me preocupaban al principio porque una segunda aparici\u00f3n ocurri\u00f3 poco despu\u00e9s. Amanecimos con diez o m\u00e1s nuevos moradores, pero estos eran muy especiales: eran todos versiones, variaciones del Drag\u00f3n Encorvado. De diferentes tama\u00f1os, colores, voces, peculiaridades, pero id\u00e9nticos en esencia. Esto tampoco hab\u00eda pasado jam\u00e1s y nos quedamos demasiado extra\u00f1ados. Estos dragones hablaban muy poco y no supimos mucho de ellos, y, de hecho, los evit\u00e1bamos por el dolor que nos produc\u00eda ver al original Drag\u00f3n Encorvado resucitado, repetido y repartido en una docena de clones.<br \/>\n\tLas conversaciones, entonces, se tornaron m\u00e1s serias y profundas, y m\u00e1s clandestinas para evitar las sospechas de la Propietaria, que ahora andaba mucho m\u00e1s tiempo con nosotros&#8230; vigil\u00e1ndonos. En una de estas tertulias, cuando ya no sab\u00edamos qu\u00e9 pensar, Alicia arroj\u00f3 una idea descabellada:<br \/>\n\t\u2014Somos todos parte de Su imaginaci\u00f3n.<br \/>\n\tDesechamos de inmediato tal proposici\u00f3n porque nos pareci\u00f3 demasiado absurda, aunque realmente fuera la \u00fanica que pod\u00eda responder a nuestro problema, la \u00fanica que se adecuaba a nuestras circunstancias. Por esta raz\u00f3n, todos nosotros nos quedamos con esa duda durante los siguientes d\u00edas a pesar de sus vac\u00edos argumentos, su inverosimilitud, y de que no la volvimos a discutir despu\u00e9s, tratando de encontrarle alternativas.<br \/>\n\tAs\u00ed lleg\u00f3 un d\u00eda en que estuve seguro de que la Propietaria nos hab\u00eda escuchado hablar de nuestras dudas existenciales, y m\u00e1s certeza tuve cuando, horas m\u00e1s tarde, estaba siendo arrastrado violentamente hacia Su habitaci\u00f3n. Una vez cerrada la puerta me perd\u00ed dentro de la m\u00e1s negra oscuridad; me sent\u00eda como si estuviera dentro de la piel del Drag\u00f3n Encorvado original, pero no m\u00e1s all\u00e1 de la piel.<br \/>\n\tEstuve as\u00ed, solo, por varias horas, sin saber qui\u00e9n me hab\u00eda tra\u00eddo ni por qu\u00e9 estaba all\u00ed (aunque mis sospechas iniciales resultaran ser las correctas: fue Ella y fue por mis conversaciones subversivas). Ocasionalmente aparec\u00edan luces que iluminaban parcialmente el cuarto y que, curiosamente, parec\u00edan trasladarme en su interior: una luz me hac\u00eda ver la puerta a mi lado&#8230; otra luz la alejaba hasta que estuviera a varios pasos de m\u00ed. Y yo no me mov\u00eda por el miedo y la incertidumbre. En una de esas breves y limitadas iluminaciones pude ver de lejos una silla negra de lo que parec\u00eda ser madera, pero perd\u00ed esa visi\u00f3n muy r\u00e1pidamente. No obstante, poco a poco las luces me fueron acercando a ella y fui detall\u00e1ndola cada vez m\u00e1s: detr\u00e1s de la silla hab\u00eda una pantalla de vidrio \u2013\u00bfuna ventana?, \u00bfuna puerta corrediza?\u2013 que era mitad blanca, mitad marr\u00f3n (pero, en esencia, ambas mitades eran lo mismo); y cuando ya el asiento estaba frente a m\u00ed pude comprobar que no era madera el material, sino metal&#8230; hierro fr\u00edo y duro como el que se sent\u00eda al tocar al Drag\u00f3n Encorvado, o un ancla.<br \/>\n\tLa luz que sigui\u00f3 a esa cercan\u00eda me hizo aparecer sentado en aquella silla, y luego atado a ella. Tras varias horas amarrado fue que la Propietaria se dign\u00f3 a aparecer (igualmente: poco a poco y con las luces). Se puso detr\u00e1s de m\u00ed y me apret\u00f3 con fuerza los hombros, tanta que me dol\u00edan&#8230; Me hizo preguntas&#8230; Me hizo da\u00f1o tras escuchar las respuestas&#8230; Me hizo callar cuando no estaba hablando y me castig\u00f3 cuando no Le dirig\u00eda la palabra.<br \/>\n\tMe qued\u00e9 dormido varias veces, y cada vez que despertaba me encontraba soportando una nueva tortura. No detallar\u00e9 aqu\u00ed sino la m\u00e1s cruel de ellas (que, afortunadamente, fue la \u00faltima).<br \/>\n\tMe encontr\u00e9 igualmente atado a la silla met\u00e1lica con todos mis sentidos sordos de dolor, incluso la sangre, que escapaba de los agujeros que la Propietaria me hab\u00eda abierto en la cara y en el cuerpo, dol\u00eda mientras se escurr\u00eda por mi piel y por mi ropa. No sent\u00eda, entre todas las torturas que hab\u00eda sufrido, los dos pu\u00f1ales que estaban clavados y que atravesaban cada uno de mis muslos respectivamente. Los vi y me sorprend\u00ed de que no fueran ellos las causas de mis dolores, siendo potenciales heridas de muerte. Fue s\u00f3lo pocos minutos despu\u00e9s de verlos fijamente que me di cuenta de que ese no-dolor m\u00e1s bien hab\u00eda intensificado todos los dem\u00e1s y era el que me manten\u00eda sentado, ya que las amarras hab\u00edan sido aflojadas levemente. Al no poderme levantar por el no-dolor de los cuchillos, utilic\u00e9 los espacios entre los espor\u00e1dicos brotes de sangre para pensar, y me encontr\u00e9 de pronto con una idea que se repet\u00eda una y otra vez en mi cabeza:<br \/>\n\t\u00abSoy parte de Su imaginaci\u00f3n\u00bb<br \/>\n\t\u00abSoy parte de Su imaginaci\u00f3n\u00bb<br \/>\n\u00abSoy parte de Su imaginaci\u00f3n\u00bb<br \/>\n\tSe trataba de un pensamiento artificial que hab\u00eda sido colocado all\u00ed, en mi mente, por la ahora ausente Propietaria, y el solo hecho de saber eso me revel\u00f3 el secreto que s\u00f3lo Alicia hab\u00eda sido capaz de deducir: \u00abyo era parte de Su imaginaci\u00f3n\u00bb. Lo que significaba que yo no estaba en control de mi existencia y que mi vida depend\u00eda de los caprichos de mi autora; aquella tortura era el castigo por haberme salido de sus deseos \u2013que nunca conoc\u00ed\u2013 y, si lograba salir, tendr\u00eda que comportarme tal y como Ella quisiera que se comportase Su personaje. Mi cuasi humanidad no me permit\u00eda seguir viviendo atado de esa manera, as\u00ed que me vi en la disyuntiva de dejarme morir o escapar del Hogar. Como estoy escribiendo esto (y, adem\u00e1s, ya lo he dicho antes), evidentemente eleg\u00ed la \u00faltima opci\u00f3n.<br \/>\n\tLevant\u00e9 un poco ambas dagas (s\u00f3lo hasta separarlas de la silla), me levant\u00e9, abr\u00ed la puerta y sal\u00ed al sal\u00f3n sin demasiada dificultad porque las luces ahora estaban perpetuamente encendidas. All\u00ed despert\u00e9 al Perro y juntos caminamos hacia afuera del Hogar. Contrariamente a todos los mitos que se ten\u00edan como verdades en aquella casa, no morimos de inmediato, sino que a\u00fan hoy (a\u00f1os despu\u00e9s) seguimos vivos&#8230; en la misma selva, pero vivos.<br \/>\n\tEl no-dolor nunca se me ha pasado, y todav\u00eda llevo enraizados en mis muslos los dos cuchillos. Las heridas de mi cara y del resto de mi cuerpo no se han cerrado y pareciera que jam\u00e1s lo har\u00e1n. La sangre sigue derram\u00e1ndose de vez en cuando y pareciera una sustancia infinita. Ahora vivo de mis propios cuentos, cre\u00e1ndome mi propio universo y siendo due\u00f1o de mi propio destino, pero no puedo escribir de nada m\u00e1s que de lo que he conocido&#8230; y as\u00ed me encierro yo mismo en la propia historia de mi fuga.<\/p>\n<p>Animus a Nemo,<br \/>\nNoviembre de 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hola, mi nombre es&#8230; y soy el personaje de un cuento. 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