{"id":56030,"date":"2017-02-11T10:05:55","date_gmt":"2017-02-11T14:05:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=56030"},"modified":"2017-02-11T10:05:55","modified_gmt":"2017-02-11T14:05:55","slug":"conversaciones-la-choza-don-catalino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/02\/11\/conversaciones-la-choza-don-catalino\/","title":{"rendered":"Conversaciones en la choza de don Catalino"},"content":{"rendered":"<p>A trav\u00e9s de la trenzada tranquera de palos, se filtra de afuera el g\u00e9lido viento de la noche y tambi\u00e9n la peque\u00f1a luminosidad opaca que existe del trozo de la luna, en su fase de cuarto menguante.<br \/>\nDentro de la peque\u00f1a choza, como a veces suelen reunirse, como un refugio para ocultarse de ciertas raras  noches como \u00e9sta, que se da en la planicie de la comunidad, el profesor Eustaquio Mendo y don Catalino beb\u00edan aguardiente, y silenciosamente conversaban y defin\u00edan:<br \/>\n&#8211; Este aguardiente por m\u00e1s puro que sea, como le dicen \u201cpuro cogollo\u201d, aqu\u00ed en las alturas de estas punas se intimida como nosotros y pierde su vigor, si hasta parece agua de manantial trasparente y fr\u00eda que no aviva nuestra sangre, ni entibia todos los huesos del cuerpo, que atrapan el fr\u00edo a trav\u00e9s de nuestras manos y pies. \u2013 Estas apreciaciones las dec\u00eda don Catalino.<br \/>\nLa conversaci\u00f3n era tarda y callada. La exigua luz que requer\u00edan de la vela de cera era suficiente para percibir los duros rasgos faciales de ambos, pero ellos se ocultaban de esa peque\u00f1a luz, para soltar sus palabras, que dol\u00edan al brotar de su boca.<br \/>\n&#8211; Don Catalino, sabido es que las comunidades son, m\u00e1s indigentes y sufrientes mientras est\u00e1n a m\u00e1s elevaci\u00f3n, cerca al cielo, y esta atrevida comunidad de nosotros ha tenido la osad\u00eda de tratar  unirse a las nubes del cielo,  coloc\u00e1ndose cerca del pico m\u00e1s elevado de este territorio; como si fuera la torre babel que hasta nos ha perjudicado nuestra comunicaci\u00f3n de por vida. Este pico que a forado y traspasando todas las nubes que a la distancia parece que se derrama el para\u00edso aqu\u00ed, para vivir  la plena felicidad: \u201cseguramente eso pensaron los antiguos fundadores de esta comunidad\u201d. Y lo \u00fanico que hemos logrado es esta confusi\u00f3n y este abatimiento. Creo  don Catalino que nuestros antiguos, fundaron nuestra comunidad cuando era de noche y sin estrellas, una noche cuando la tierra estaba de cabeza se\u00f1alando el infierno, y eso fue lo que  abrieron. S\u00ed don Catalino, y nos quedamos a los pies de alg\u00fan   Apu, que sin querer por nuestra ignorancia nosotros lo buscamos y, ahora perpetuamente nos pisa por nuestro atrevimiento y nos hace hincarnos de rodillas  para ense\u00f1arnos a respetar. Y nosotros conservamos  esta terquedad de insistir aqu\u00ed  por generaciones, en esta peque\u00f1a planicie que desde siempre nos arroja de su lado al no querer producir nada de lo que sembramos, ni manifiesta en nada a nuestros esfuerzos. \u00danicamente cosechamos l\u00e1stimas de producci\u00f3n para doblegarnos por nuestra porf\u00eda de quedarnos aqu\u00ed. Si hasta por las ma\u00f1anas,  como algo corriente para nosotros, hay que quebrar las gruesas costras de hielo para que salga el oculto pasto a la superficie y puedan comer las escasas vicu\u00f1as que nos quedan. Si hasta los ichus,  que son gram\u00edneas de las alturas aqu\u00ed se esfuerza en desarrollarse; yo no s\u00e9 de qu\u00e9 carne y sangre fuimos hechos, de ser m\u00e1s porfiados que estos auqu\u00e9nidos tercos y seguir insistiendo en esta zona sufriente, lejos de todo el mundo andino, muy distante de todas las otras comunidades que all\u00e1 abajo  las pasan mejor.<br \/>\nEl fr\u00edo, a estas horas de la conversaci\u00f3n  retornaba m\u00e1s denso y penetrante, ingresaba sin permiso y entumec\u00eda los sentimientos que hab\u00eda en la pl\u00e1tica de estos dos paisanos.<br \/>\n&#8211; Don Catalino, lo que a m\u00ed me da mucha pena son los ni\u00f1os de esta comunidad,  que nosotros los mayores ya fracasados y jodidos, vegetando en esta vida sin sentido, estemos enraizando a nuestros peque\u00f1os hijos y a su tierna voluntad, a la mala voluntad nuestra. Semejantes fueron nuestros tatas, nos arraigaron a nosotros a esta tierra y a sus pesadumbres, que la verdad es un infierno desmedido y  maldito para nosotros, que no produce nada y se halla pegado a un cielo confuso. \u2013 el profesor jal\u00f3 otro sorbo de aguardiente y contin\u00fao. \u2013 yo existiendo en esta comunidad tuve la suerte de hacerme profesor, lo hice lejano de aqu\u00ed. \u00a1No s\u00e9 c\u00f3mo logr\u00e9 lo que soy! y esta profesi\u00f3n ahora me respalda  con un peque\u00f1o sueldo, una mensualidad que aunque no chorrea, gotea. Pero as\u00ed con lo mal pagados que estamos los profesores, con lo insuficiente que gano, soy millonario cotejado con la pobreza que aqu\u00ed impera. Si a veces cuando veo a todos estos ingenuos ni\u00f1os con su mal destino, igual al de nosotros, fantaseo  en mi coraz\u00f3n all\u00ed donde algo de esperanza late,  se me ocurren ilusiones,  como de antoj\u00e1rseme y atreverme a ser un Mois\u00e9s de querer reubicar en un \u00e9xodo a todas estas criaturas, rebuscando nuevos territorios, otros horizontes\u2026 la tierra prometida, donde alcancen a realizarse como seres normales, olvid\u00e1ndonos    del  compromiso que hicieron los antiguos de esta comunidad con los apus que nos atrapa todos nuestros sentimientos y no nos deja pensar con claridad.<br \/>\nLa luna se apagaba afuera y la vela derretida fue cambiada por otra.  Concibieron la necesidad de tomarse otro sorbo m\u00e1s de aguardiente. Don Catalino por el licor que ahora si le corr\u00eda por las venas; afin\u00f3 su concentraci\u00f3n y se ahond\u00f3 sobre lo dicho por el profesor, entonces dio liberaci\u00f3n a lo que ten\u00eda oculto dentro de \u00e9l a trav\u00e9s de sus palabras que como una confesi\u00f3n, cont\u00f3:<br \/>\n&#8211; Mire profesor, despu\u00e9s de usted yo aqu\u00ed trajino mejor que los dem\u00e1s en lo econ\u00f3mico, por ejemplo,  mi mujer y yo merendamos al menos dos veces diariamente, pero los dem\u00e1s, ya tocaron el l\u00edmite de comer poquito una vez por d\u00eda, como se dice, ya comen su hambre. En otra \u00e9poca, hube de tragar la miseria que nos echan estas tierras, tanto como los dem\u00e1s comuneros, pero mi cambio actual se dio a trav\u00e9s de mi difunta hija, que en vida se la entregu\u00e9 a mi compadre Eugenio para que se la cargara para abajo, a un trabajito de dom\u00e9stica para la capital. \u2013 Don Catalino se franque\u00f3-  por esta madrugada oscura que parece una tumba, dejemos  las falsedades por hoy y, valgan las verdades, s\u00f3lo por hoy. Le digo que tambi\u00e9n yo  merendaba poquito una vez por d\u00eda, repaso que a veces por esas \u00e9pocas, consum\u00eda un peque\u00f1o pu\u00f1ado de cancha de ma\u00edz o un pellizco de papa u olluco y trataba de rumiar como los auqu\u00e9nidos, desgastando mis pocas muelas, masticaba lentamente  por largo rato,  trataba de pretender que ten\u00eda bastante comida, trataba de enga\u00f1ar a la panza hambrienta con lo poco que hab\u00eda en mi boca. Masticando me perd\u00eda en ilusiones como que alg\u00fan d\u00eda vendr\u00eda algo mejor para m\u00ed, de dejar esta porquer\u00eda de miseria, y cuando sal\u00eda de estas reflexiones de esperanzas; me daba cuenta que me encontraba repasando mi   saliva   espesa en la boca, me la tragaba como un escupo amargo lleno de bilis. A veces repensaba que por estar as\u00ed, siempre perdido en estos enga\u00f1es, atraer\u00eda mi mejor\u00eda,  otras veces desenfrenado en pensamientos est\u00e9riles me sumerg\u00eda en la confusi\u00f3n de la angustia que me llevaba a bloquearme en  la nada, llegu\u00e9 a especular que alg\u00fan d\u00eda concluir\u00eda que por tanto masticar tragar\u00eda mi lengua;si bien en esta comunidad la lengua parece estar de m\u00e1s, es porque existimos mudos, sintiendo desde adentro nuestras desgracias, monologando con nuestra  alma, y  cuando miramos afuera de nosotros, comprobamos que la fatalidad es peor.<br \/>\nLa vaporosa luz de la vela en la oscuridad le perturbaba a don Catalino y le causaba miedo, pero continu\u00f3 con su historia crecida de remordimientos.<br \/>\n&#8211; Mire profesor, este lugar y esta hambre que nos abarcaba a toda mi familia, determin\u00f3 en conceder a mi peque\u00f1a hija a mi compadre Eugenio: \u201ccon \u00e9l va a poseer superior destino\u201d, as\u00ed pens\u00e9. Usted me habla de la pena que siente por los ni\u00f1os de esta comunidad, ya se supondr\u00e1 la pena que conceb\u00ed cuando mi peque\u00f1a sollozando se aferraba a m\u00ed, cuando se la entregaba a otro que no era su tata, ya percibe o siente profesor lo que abrigu\u00e9 ese d\u00eda.  Luego tuve un mal presentimiento, una veloz vis\u00f3n: que jam\u00e1s ver\u00eda a la que actualmente es mi difunta hija.  Ahora muerta ella, mensualmente recibo dinero que por l\u00e1stima y cuenta, mi compadre me gira.<br \/>\nA don Catalino le centelleaban los ojos como unos luceros a punto de estallar pero no lagrimeaba, como que los ojos se resecan cuando la dolencia supera al alma. Y chup\u00f3 con m\u00e1s ganas el aguardiente que en algo lo apaciguaba, y casi en mon\u00f3logo, olvid\u00e1ndose que el profesor le atend\u00eda, enviaba sus palabras como molestosos insectos hacia la llama de la vela para que los chamuscara. Prosigui\u00f3.<br \/>\n&#8211; Cuando me enter\u00e9 del fallecimiento de mi hija, conceb\u00ed el peor dolor, ese padecimiento que solo sienten las mujeres en sus entra\u00f1as cuando paren.  Despu\u00e9s, bastante perturbado, decid\u00ed ir para la capital. Recuerdo que estando  en la carretera la amargura, la c\u00f3lera y el mal sentimiento me ped\u00edan venganza, nada de exigir menudas explicaciones y das desgraciarme de frente con mi compadre, como que ya cargaba el arma blanca con todo el filo que logr\u00e9 sacarle. Mi cabeza estaba crecida de malas inclinaciones de ver solo sangre, la sangre de mi compadre en mis manos por no haber cuidado bien a mi chinita. Con estremecimientos oscuros que  no soportaba mi coraz\u00f3n; frente a frente nos miramos con mi compadre. Entonces sucedi\u00f3 lo incompresible para m\u00ed, como si   me cayera un feroz rayo me paralic\u00e9; fue cuando \u00e9l, mi compadre, se me adelant\u00f3 antes que yo cumpliera mi venganza. Por primera vez mis ojos vieron lo que no conoc\u00edan: \u201cmis dos manos que siempre permanecieron vac\u00edas \u201cahora estaban rellenas de dinero, ese dinero que jam\u00e1s en todas las cosechas de mi vida hab\u00edan alcanzado merecer en esta comunidad\u201d.  Ese dinero me embruj\u00f3, como que me forz\u00f3 a reconsiderar: la falta que me hac\u00eda a m\u00ed y a mi mujer; eso cost\u00f3 la vida de mi hija.  Mi boca se qued\u00f3 sin reclamos y de mi cabeza desertaron los agresivos pensamientos. Desde all\u00ed mi coraz\u00f3n permaneci\u00f3 vac\u00edo, hueco, con ese nudo en el latido de todo mal tata. Mi compadre aprovech\u00f3 para aliviarme la conciencia con unos esclarecimientos serenos y rotundos, que acept\u00e9. Me dijo que cada quien nace con un incambiable destino y que el destino de mi hija fue finalizar sus d\u00edas as\u00ed, sin que nadie se diera cuenta para auxiliarla, que fue tragada por el  salado mar que existe en la costa, que nunca el maldito mar repuso sus restos. Pero sabe profesor, yo no s\u00e9 por qu\u00e9 siento que todo eso que me expres\u00f3 mi compadre, fue pura mentira, porque ese poquito de tata que a\u00fan me queda, me dice en lo \u00edntimo de m\u00ed, que mi hija muri\u00f3 en circunstancias de maldad. La verdad, es que ese d\u00eda acept\u00e9 lo que me indicaron, porque cuando existe mucha hambre, hasta las cosas patentes que presentimos, las negamos con fuerza. En esos instantes recapacit\u00e9 que todav\u00eda ten\u00eda una mujer viva que escudar y en la suficiente indigencia que hab\u00eda en mi choza, y en el bastante dinero que ve\u00edan mis ojos repletando mis dos manos.<br \/>\nCuando la vela se sofoc\u00f3, los ojos de ambos se adiestraron a la oscuridad, ligeramente todo se puso claro en la habitaci\u00f3n. El profesor dedujo que por m\u00e1s negrura que haya en la conciencia de la mala gente, tendr\u00eda que haber alguna claridad que aliviane a esa conciencia y no la oscuridad  perpetua de sus  malas vidas, porque con la conciencia no hay que meternos porque es ella la que nos juzga y sentencia, ya que nos  alocar\u00edan los remordimientos que atormentar\u00edan hasta en los sue\u00f1os. Estaba en esto deduciendo el profesor cuando fue interrumpido.<br \/>\n&#8211; De mi compadre Eugenio recibo continuamente dinero. No s\u00e9 si lo har\u00e1 por bondad o por enmienda. Pero quiere saber otro secreto que llevo profesor, en qu\u00e9 situaci\u00f3n  ahora vivo: \u201ces que actualmente que se me ha cumplido esto de merendar dos veces por d\u00eda, ya no masco mis alimentos, ni el ma\u00edz, ni la papa, ni la dulce oca, hoy trago de un tiro sin masticar mi comida como si fuera un reptil,  a ocultadas de mi mujer trago, d\u00e1ndole la espalda para que ella no se d\u00e9 cuenta de mi desgracia\u2026 porque ahora todos mis alimentos  tienen sabor a la peor hiel\u201d.<br \/>\nPero el profesor sab\u00eda, y sab\u00eda suficiente de estos raros rumores, de las de don Catalino y dem\u00e1s comuneros. Como que un d\u00eda se dijo el profesor que si pensaba mal, llegar\u00eda a lo cierto. Lo indudable es que en esta maldecida comunidad, los tatas a veces venden a sus hijos por sus necesidades, y que don Eugenio coexist\u00eda de la trata de ni\u00f1os, del comercio sexual en la capital,  que la chinita de don Catalino hab\u00eda sido tragada por  la explotaci\u00f3n y que ese maldito mar salado nunca devolver\u00eda los restos del delicado  cuerpo\u2026 .<br \/>\nEl profesor miro la botella y consider\u00f3 que ya estaba borracho, no tanto por el aguardiente, sino por el tema de la conversaci\u00f3n. Como que sab\u00eda que en toda borrachera, el que se embriaga m\u00e1s es aquel que s\u00f3lo escucha penas. Igual a todos los comuneros de este lugar que andan todos embriagados por sus sufrimientos, escuchando su propia voz que los martiriza en mon\u00f3logos, en el perpetuo mutismo que a ratos en su planicie hace bulla, cuando el viento al remolinar silva en los o\u00eddos de los comuneros para sacarlos de su eterno martirio.<br \/>\nEl profesor entr\u00f3 de nuevo al aguardiente, deseaba realmente embrutecerse, para aceptar la peor realidad y sentirlo como si fuera conforme a una normalidad-dejando de lado los valores y la moral- que esto se da en cualquier comunidad nativa de cualquier mundo. Mir\u00f3 fijamente con ojos cansados la botella, cansada y triste le era escuchar las parecidas narraciones de otros comuneros. Pero as\u00ed se daban las realidades y hasta peores aqu\u00ed en esta comunidad pegada a un extra\u00f1o cielo, donde se dice que la fundaron de noche cuando la tierra estaba patas para arriba, mirando toda la oscuridad del firmamento sin estrellas.<br \/>\n&#8211; Sabe profesor, desde que entregu\u00e9 a mi hija, ella se torn\u00f3 ingrata a mis sue\u00f1os.  Cuando ella estaba en vida, siempre la so\u00f1aba abrazada a m\u00ed y que correte\u00e1bamos por todas las hermosas comunidades de all\u00e1 abajo, donde celebran sus fiestas patronales con sus atuendos y huaynos; recuerdo bastante ese huayno que tanto le gustaba cuando yo le cantaba: \u201cY nosotros los serranos luchamos  por la bandera\u201d. En esos  sue\u00f1os bastante la cuidaba con  sentimientos buenos que Dios nos pone en el coraz\u00f3n a todos los tatas del mundo, y ella confiaba en m\u00ed, en su tata bueno. Pero hoy ella se ha disuelto en ellos, se ha ido y no logro encontrarla. Y ahora por ella hasta mi dormir se ha ahuyentado de mi cabeza, \u00fanicamente en la oscuridad me acuesto sobre las mantas por  hacerlo, por la rutina. Cuando llega la noche me enga\u00f1o que voy a dormir, cierro mis ojos como apagando la luz dentro de m\u00ed y luego me repleto del fr\u00edo de mi arrepentimiento, me inundo tambi\u00e9n del fr\u00edo de estas punas que por m\u00e1s mantas que me ponga quedo como los tantos g\u00e9lidos pedruscos de afuera del sereno.  Cuando clarea el nuevo d\u00eda y abro mis ojos, mi cabeza amanece dura, porque los malos pensamientos  me se\u00f1alan con su \u00edndice acusador. Y cuando mi coraz\u00f3n se despierta, demasiado pesa y arde en remordimientos\u2026 es por mi chinita, as\u00ed me indican mis enfermos latidos.<br \/>\nEl profesor, m\u00e1s delirante, tuvo ganas de destrabar su lengua, de esclarecer la situaci\u00f3n,  de decirle que su hija estaba con vida, que su compadre era un mal elemento en esta sociedad. Pero recapacitando, que enmendaba con esto. Tal vez, abajo en la capital, invariablemente las cosas marchaban mejor para todos, incluso para los que  tropezaban con la mala vida\u2026 mucho mejor que aqu\u00ed, donde se toca el extra\u00f1o cielo levantado el brazo. El profesor asumi\u00f3, que atendiendo y callado de alguna manera daba paz y sosiego, como si fuera un sacerdote  oyente a las confesiones de los pecadores.<br \/>\n&#8211; Era mi \u00fanica hija profesor. Su mama nunca pudo parir m\u00e1s hijos. Cuando mi mujer se pre\u00f1aba, el fr\u00edo de la puna se le fijaba en sus entra\u00f1as y ella abortaba, siempre abort\u00f3, tantos que  perd\u00ed la cuenta, ser\u00eda que Dios y los apus sab\u00edan que iba a ser un mal tata un desgraciado. Lo \u00fanico que recuerdo es que mis hijos o mejor dicho los abortos emerg\u00edan todos pestilentes, como bolas de hielos oscuros y densos, dispuestos a derretirse sobre las mantas en un charco de horrible sangre, semejante a los atardeceres rojos de esta comunidad. En cambio ella, mi hija, naci\u00f3 tibia, bonita, con toda la vida, buscando el chucho de su mama para tragar toda la leche que pod\u00eda. Yo pens\u00e9 que mi hija iba a ser eterna en esta vida, que ella nos enterrar\u00eda a su mama y a m\u00ed, y ya ve, el perpetuo he sido yo en esta desgracia de vida.<br \/>\nDon Catalino hizo una pausa, para acomodar las palpitaciones de su coraz\u00f3n que le lastimaban, y mir\u00f3 m\u00e1s interiormente dentro de \u00e9l, en el sitio donde se ocultan los eternos recuerdos,  reanud\u00f3.<br \/>\n-La asent\u00e9 con el nombre de mi mama \u201cFaustina\u201d, as\u00ed la llam\u00e9 y sali\u00f3 conforme a ella, agraciada y buena. As\u00ed fue mi mama, humana con sus muchos hijos que tuvo. Siempre mi mama tuvo expresi\u00f3n con sabidur\u00eda para quien le requiriera consejo. Y m\u00e1s buena fue con el necio de mi tata, que jam\u00e1s le atendi\u00f3 esa sabidur\u00eda que mi mama nunca se cans\u00f3 de sugerirle. Mi mama dec\u00eda que mi tata se torn\u00f3 necio cuando viaj\u00f3 por primera vez para la capital llevando a mi primer hermano donde un compadre y, al conocer  esta urbe, all\u00ed mismo el tata result\u00f3 embrujado por esta ciudad. Distingui\u00f3 las enormes realidades, las tremendas diferencias. Una, en lo alto, lindante al extra\u00f1o cielo tan terrible comunidad para \u00e9l y, la otra, abajo convirti\u00e9ndose en un infierno por las bajas pasiones que se estaban definiendo en su sociedad, cu\u00e1n hechicera ciudad  para \u00e9l. De plano empez\u00f3 a aborrecer con ganas estas punas y pretender vivir all\u00e1 en la ciudad capital, y por m\u00e1s que codici\u00f3 permanecer en aquella ciudad, nunca pudo. Es que la gente de all\u00ed tambi\u00e9n es desigual a nosotros. Lo odiaron por ser serrano, por ser paisano de mala p\u00e9cora y mala sangre, le profer\u00edan maldiciones y  todo lo perverso que se puede decir a un enemigo. Sent\u00eda que quer\u00edan destruirlo como qui\u00e9n aplasta a un gusano. All\u00e1 en la capital lo ridiculizaron por sus facciones duras de piedra, por su distinto  modo en el caminar, trot\u00f3n y arqueado,  mucho peor se carcajeaban de \u00e9l como si fuera un payaso de los peores circos, cuando hablaba su incorrecto castellano asimilado con su esfuerzo; esto hizo que aborreciera su quechua, nuestro idioma nativo, porque \u00e9l comentaba que este idioma, le hab\u00eda quebrado la lengua para siempre freg\u00e1ndolo para conversar en castellano. Mi tata siempre se quej\u00f3, por qu\u00e9 en la capital y en todos los territorios de este pa\u00eds, los gringos extranjeros siempre eran bien consentidos y admirados, \u201csi igualmente hablan horrible el castellano y caminan rid\u00edculos\u201d. Y por qu\u00e9 \u00e9l no era aprobado como los gringos. Pobre de m\u00ed tata nunca comprendi\u00f3 la val\u00eda del dinero que siempre transportan estos for\u00e1neos. Al final, insisti\u00f3 con ese mal car\u00e1cter de necio disconforme,  no solo desapegado de esta comunidad, sino de todas las comunidades que conforman nuestro mundo andino. Y m\u00e1s majadero se puso porque por m\u00e1s intento que hizo jam\u00e1s fue aprobado, ni por compasi\u00f3n, por la gente racista de la capital, por no caerles bien. Al final mi tata agoniz\u00f3 botando por su boca la bilis y por pedazos el h\u00edgado; arrojando en sus v\u00f3mitos sus esperanzas frustradas en forma de tumores negros.  Tambi\u00e9n, le ayud\u00f3 a morir as\u00ed horrendamente: la c\u00f3lera, la amargura y el odio a esta comunidad; los comuneros le devolvieron con la misma antipat\u00eda que \u00e9l les ten\u00eda, pero \u00e9l de ning\u00fan modo se arrepinti\u00f3  ni se allan\u00f3 con esto, y su odio a los comuneros m\u00e1s bien fue desarrollarse hasta que su cuerpo se rellen\u00f3 completito de esto, tanto que lo carg\u00f3 a la tumba. Recuerdo que antes de morir me dijo que eternamente lidi\u00f3 y luch\u00f3 por sus sue\u00f1os de ser uno de all\u00e1,  que al final  cumplir\u00eda su pretensi\u00f3n m\u00e1s que sea muerto, penando su alma por ser aceptado en la capital. All\u00e1 abajo en ese infierno diferente a este infierno  de nosotros; que eternamente lo tuvo embrujado.<\/p>\n<p>Luego tom\u00f3 la palabra el profesor:<br \/>\n&#8211; A todos nos sucede algo en la capital que nos desencaja, nos quita la vida intrascendente, rutinaria y conformista que se vive aqu\u00ed. Yo tambi\u00e9n me form\u00e9 en la capital. Un pariente de mi tata me llev\u00f3, mi t\u00edo Isabel, que lo regalaron tambi\u00e9n siendo criatura para una familia acomodada de all\u00e1. Por esa \u00e9poca aqu\u00ed en esta comunidad no vend\u00edan ni se prestaban los hijos, se regalaban. En mi caso, yo fui encargado a ese t\u00edo que con el tiempo se hab\u00eda acomodado econ\u00f3micamente en la capital. \u00c9l me refiri\u00f3 que quer\u00eda auxiliar a alguno de los suyos, y lo llev\u00f3 a la suerte, el beneficio recay\u00f3 para uno de los hijos de mi tata, el indicado fui yo. Fue asunto del destino, una cosa de suerte. Recuerdo que para  partir para all\u00e1, mi taita me llen\u00f3 de consejos, el  temor de irme lejos  coloc\u00f3 mi mente en blanco, mi memoria a las justas pudo rescatar un \u00fanico consejo de mi tata: \u201cmantente duro y fr\u00edo como estas rocas, para que no se burlen de ti\u201d. Pero estando en la capital, por fuera me especulaba que era esa roca, pero por dentro me sent\u00eda polvo de tierra que se discurr\u00eda de adentro hacia afuera por mis poros. Fui una roca fofa llena de escalofr\u00edos. Pero los de all\u00e1 me comentaban que ve\u00edan en m\u00ed un tipo duro y fr\u00edo, igual al consejo de mi taita. Yo creo que la capital me convirti\u00f3 en un confundido y la confusi\u00f3n tiene cara de cobard\u00eda. Yo pude haber hecho m\u00e1s que suficiente all\u00e1, por m\u00ed y por los m\u00edos y tal vez por esta comunidad proporcionando la mano, como me la facilitaron a m\u00ed. Pero me enred\u00e9 en mis pensamientos y miedosos sentimientos, un cobarde con baja autoestima que tuvo recelo de pisar la universidad para evitar que los  capitalinos  me maltrataran por  ser andino. Estudi\u00e9 en un instituto blando sin categor\u00eda, all\u00ed me form\u00e9 como educador y tuve bastante miedo de trabajar all\u00e1. Mi cobarde salida fue ponerme pretextos los que sea, con tal de huir de all\u00e1 y  venirme para ac\u00e1. Opino que esta comunidad siempre me llam\u00f3 tocando mis temerosos sentimientos y, aunque yo no ense\u00f1e aqu\u00ed, sino en otra comunidad, de abajo, constantemente estoy aqu\u00ed hermanado al destino de todos los tercos comuneros con sus miedos\u2026esta comunidad es un im\u00e1n que atrae para hacernos sufrir.<br \/>\nAl concluir de hablar el profesor- le atraves\u00f3 una interrogante- \u00bfY qu\u00e9 pasar\u00e1 cuando las extra\u00f1as nubes oscuras de la comunidad bajen para la capital? porque todo indica que as\u00ed va hacer, entonces cuando levanten la mano para tocar esas nubes  tocaran el infierno, porque ya todo estar\u00e1 de cabeza.<br \/>\nLa amanecida estaba suspendida para los dos y ellos sumergidos en un total cansancio. El fresco de esas heladas horas los aletargaba m\u00e1s que el aguardiente bebido y los congelaba por dentro, escarchando los sue\u00f1os, que reci\u00e9n llegaban.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A trav\u00e9s de la trenzada tranquera de palos, se filtra de afuera el g\u00e9lido viento de la noche y tambi\u00e9n la peque\u00f1a luminosidad opaca que existe del trozo de la luna, en su fase de cuarto menguante. 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