{"id":55935,"date":"2017-01-17T16:27:14","date_gmt":"2017-01-17T20:27:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=55935"},"modified":"2017-01-17T16:27:14","modified_gmt":"2017-01-17T20:27:14","slug":"cabron-punto-del-nirvana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2017\/01\/17\/cabron-punto-del-nirvana\/","title":{"rendered":"Un cabr\u00f3n a punto del nirvana"},"content":{"rendered":"<p>Ese d\u00eda hab\u00eda desayunado de forma copiosa, llenando sus arterias con grasa animal y grandes dosis de cafe\u00edna. Se sent\u00eda tan lleno de vida como un toro. La diferencia entre cualquier otro d\u00eda y este, es que este era el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. Aquella ma\u00f1ana de febrero cumpl\u00eda 30 a\u00f1os. Mal gastados o no, era un cuarto de vida quemado, tirado a la basura, utilizado en tareas fatuas y vivencias inocuas. La mayor parte de su infancia transcurri\u00f3 entre viajes alrededor del pa\u00eds, en buses mal ventilados y moteles de mala muerte. Superior a cualquier infante de su edad, pod\u00eda hacerle frente a cualquier adversidad sin derramar una sola lagrima, como cualquier ni\u00f1o por un dulce o una basurita en el ojo. El no, \u00e9l se preocupaba por sobrevivir, m\u00e1s que eso, por subvertir las dolencias rid\u00edculas en fortaleza guerrera.<\/p>\n<p>La juventud era un fantasma que gozaba de un aura maldita y a la vez nost\u00e1lgica para Ren\u00e9. Sus a\u00f1os dorados palidec\u00edan en sus ojos tristes e irritados por el humo del cigarrillo que no se quitaba de la boca hasta haberlo consumido por completo. Este vicio en particular, lo hab\u00eda adquirido en sus a\u00f1os de bachillerato, al amparo de su compa\u00f1ero y fiel pana, al que pod\u00eda confiar sus m\u00e1s dolorosos pesares y desventuras Tony. Cada tarde luego de salir de clases, pasaba por la bodega del isle\u00f1o y compraba una cajetilla para \u00e9l y Tony. Las charlas herv\u00edan alrededor del amor plat\u00f3nico, la sensaci\u00f3n de vac\u00edo, el problema de la emancipaci\u00f3n paternal y la posibilidad de resistir a la inmunda rutina. Era cierto, la adolescencia era infinitamente est\u00fapida, pero tambi\u00e9n no durar\u00eda para siempre. Al darse cuenta de esto, no tuvo otra opci\u00f3n que crecer. Hacia eso se dirige el \u00e1rbol que una vez fue semilla y pronto talar\u00e1n, para fabricar una hermosa silla de comedor.<\/p>\n<p>Al chequear su agenda de contactos no consegu\u00eda aferrarse a ninguna persona con la cual sintiera una pizca de afecto. Participaba de grupos de apoyo, a los cuales acud\u00eda de vez en cuando, con la tonta ilusi\u00f3n de conseguir un alma desolada como la suya, en ese caso cambiar\u00eda el gris por el amarillo. El color de la felicidad seg\u00fan un famoso pintor impresionista. Solo pensar en eso le provocaba nauseas, cuando un tesoro brillaba en lo oscuro el cerraba los ojos y pensaba en un animal muerto por arrollamiento. La inconmensurable finitud de los mortales le devolv\u00eda la sonrisa al rostro, y sent\u00eda un tremendo deseo de ser feliz.<\/p>\n<p>El volumen de su vida se barajaba en sus manos. Como una mano de cartas en un casino clandestino. Al todo o nada, un trago de ron y apuntando con la mirada a la falda, muy cortita de la mujer que repart\u00eda las cervezas y los teque\u00f1os rebosados de queso blanco. En ese caso tuvo un pensamiento que le permit\u00eda respirar entre tanto borracho inmundo y asqueroso. \u00a0No todo en este bar era basura, su vida era un traste sucio s\u00ed, pero pod\u00eda lavarlo en la espalda desnuda de esa negra que llamaban Rosa. Como so\u00f1aba con una mujer de piernas largas y u\u00f1as de cunaguaro como Rosa. La diosa mapanare de sus sue\u00f1os h\u00famedos, el cocuyo de su cuartucho de soltero, la posibilidad de permanecer vivo despu\u00e9s de un cuchillazo de Boris. Ese truhan infeliz se dedicaba a cuidarle el culo a Rosa, no para cog\u00e9rsela, no. El tipo le hac\u00eda al proxeneta, porque su respaldo era un pu\u00f1al y su fiel magnum 44. Todos en el bar hab\u00edan probado las mieles de la negra de fuego, menos Ren\u00e9.<\/p>\n<p>Las penas van perdiendo asalto tras otro con el peso de los d\u00edas. \u00c9l pod\u00eda permitirse la ferocidad con que un loco ve por primera vez la luz de la ma\u00f1ana. Ese d\u00eda, ese preciso d\u00eda de febrero hab\u00eda nacido hace 30 a\u00f1os. Para celebrar la dicha y el oprobio coloco un vaso de ron sobre la mesa, busco entre sus cassettes desgastados uno de Daniel Santos. El famoso poeta de la desgracia, el bolero es as\u00ed, un sorbo de \u00e1cido con el est\u00f3mago vac\u00edo. Probo bailar un poco, con las manos buscando un abrazo en el aire, desnudo, como un ciego en la calle tanteando las espaldas de un desconocido. Aferr\u00e1ndose a las paredes blancas, saboreando el mar, el odio que existe en el fondo de la botella que esta pronta a expirar. Respiro, sin pensar en el esfuerzo de los pulmones de fumador consumado. Busco entre sus diarios el del d\u00eda del robo, porqu\u00e9 los buenos momentos se viven dos veces, pens\u00f3. Luego hayo la p\u00e1gina de sucesos, sent\u00eda los mismos nervios, el ansia, las axilas sudadas por el miedo de dispararle a un inocente. El banco no contaba con gran clientela, a lo sumo unos viejitos, dos o cinco, no recuerda bien. Las cajeras, 1, 2, 3\u2026 la tercera era la negra Rosa. Se hab\u00eda escapado de su destino, trabaja para un banco desde hace un tiempo, es dif\u00edcil imaginar una puta con prontuario de <em>quiebra huevo<\/em>, haciendo una vida digna frente al gran teatro de lo cotidiano. Con pechos que parec\u00edan desgarrar la camisa ajustada, blanca y de rayas. Saco de color azul oscuro y una falda peque\u00f1ita como las que pavoneaba en el bar. Con un terr\u00f3n de az\u00facar en la lengua larga y roja, una serpiente venenosa que nunca hab\u00eda querido introducir en mi boca. Ren\u00e9 cargaba su autom\u00e1tica 9mm. La apretaba justo entre los huevos y el pantal\u00f3n. El hierro le helaba la entrepierna, sent\u00eda desvanecerse antes de comenzar la pel\u00edcula. Cuando el proyector hace su acostumbrada quemadura de cigarrillo en la parte superior de la pantalla y todos suspiran, y todos gimen y todos comienzan a besarse como bestias salvajes en el cine. La t\u00edpica mano muerta junto al pote de cotufas, una risita, me estas mirando feo, tengo hambre, dame un abrazo, liviandad en mi pecho de lobo feroz, costilla de ad\u00e1n enchumbada en salsa para parrilla.<\/p>\n<p>Lagrimas amargas corren por sus mejillas, la barba a medio crecer le arde en el ment\u00f3n, como un ej\u00e9rcito de hormigas que atacan a una intrusa. Los gritos se le atascan en los o\u00eddos, los disparos, vidrios rotos\u2026 \u201cay Ren\u00e9 que est\u00e1s haciendo amor m\u00edo, no me mates, yo te amo\u201d. Escape preciso, como un gato que vuela por los tejados de la noche, estuvo cerca de ser baleado, como un don nadie al le regalan su \u00faltimo nirvana, un boleto sin regreso hacia la nada. Prefiri\u00f3 cerrar el diario, sigui\u00f3 fumando libra por libra su mala leche. La sonrisa le daba de oreja a oreja, no era una felicidad consumada, ni un sarcasmo impotente. Era un reflejo en un espejo roto, la desfiguraci\u00f3n lo hac\u00eda infinito en su miseria para llenar otro vaso de ron con la m\u00fasica bastarda de Daniel Santos, su cabr\u00f3n triste favorito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese d\u00eda hab\u00eda desayunado de forma copiosa, llenando sus arterias con grasa animal y grandes dosis de cafe\u00edna. Se sent\u00eda tan lleno de vida como un toro. La diferencia entre cualquier otro d\u00eda y este, es que este era el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. Aquella ma\u00f1ana de febrero cumpl\u00eda 30 a\u00f1os. 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