{"id":55662,"date":"2016-12-12T20:33:55","date_gmt":"2016-12-13T00:33:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=55662"},"modified":"2016-12-12T20:36:19","modified_gmt":"2016-12-13T00:36:19","slug":"perro-llamado-fidel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/12\/12\/perro-llamado-fidel\/","title":{"rendered":"Un perro llamado Fidel"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"55663\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/12\/12\/perro-llamado-fidel\/rabid_dog\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Rabid_dog.jpg?fit=600%2C466&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"600,466\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Rabid_dog\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Rabid_dog.jpg?fit=600%2C466&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter wp-image-55663\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Rabid_dog.jpg?resize=383%2C295&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"383\" height=\"295\" \/><\/p>\n<p><em>\u201cDe la fantas\u00eda con la que sue\u00f1as hemos venido con las carnes abiertas, las cicatrices en el rostro y el dolor latente por los que all\u00e1 quedaron\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 150px;text-align: right\">An\u00f3nimo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Carlitos cumpli\u00f3 sus seis a\u00f1os y pas\u00f3 a primer grado desde el k\u00ednder su padre Genaro se alegr\u00f3 porque lo \u00fanico que hab\u00eda pedido de regalo era un perro. A esa edad los hijos de sus amigos y vecinos ped\u00edan costosos juegos electr\u00f3nicos, celulares, reproductores MP3 y cualquier otra porquer\u00eda que la tecnolog\u00eda hab\u00eda inventado o renovado para la fecha. Aunque a Genaro nunca le hab\u00eda gustado la idea de tener una mascota en casa lo del perro le ven\u00eda como anillo al dedo porque la perra que le cuidaba el taller al compadre Lucho hab\u00eda tenido recientemente siete cachorros y quer\u00eda salir de ellos aunque fuese regal\u00e1ndolos dado que para negociarlos el animal no tenia pedigr\u00ed ni en lo mas lejano de sus generaciones. Una caja de cervezas resolver\u00eda el asunto el s\u00e1bado siguiente y en la tarde, a parte de la pea, Genaro tra\u00eda cargado como a un bebe al cachorro.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Se llama Fidel \u2013 le dijo a Carlitos, que entre la emoci\u00f3n y la sorpresa de haber recibido el regalo sin mayores negativas comenz\u00f3 a llamarlo Fido.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Fido No! Carajo. Fidel!, Fidel se llama el perro. Tiene que ser bravo y guerrero!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque Carlitos se asusto ese d\u00eda, lo sigui\u00f3 llamando Fido cuando su padre no estaba en casa, bien por su trabajo de taxista o porque mataba el tiempo libre en el taller de Lucho conversando y jugando domin\u00f3 con el mismo grupo que sagradamente viernes y s\u00e1bado se reun\u00eda con ese prop\u00f3sito y el de comentar cualquier tema que iba desde el baseball hasta de la ponchada econom\u00eda del pa\u00eds que desde hacia bastante tiempo no ve\u00eda una bola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En lugar de bravo y fiero, Fidel mas bien sali\u00f3 zalamero y hasta chantajista. Detr\u00e1s de Julia se la pasaba todo el tiempo en el que Carlitos estaba en la escuela, lami\u00e9ndole las piernas y con unos quejidos bajos, tan solo para que le pasaran la mano por la cabeza o por la espalda. Cuando llegaba Carlitos hacia la fiesta con ladridos y correteos por la casa y cuando llegaba Genaro bajaba la cabeza y las orejas y se iba detr\u00e1s de \u00e9l para echarse a su lado cuando se sentaba a ver la tele. A la hora de acostarse todo el mundo, ladraba desde la ventana hacia la escalera del barrio, para que se asomaran y luego lo callaran con algo de comida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Genaro dejaba su carro estacionado al frente del taller de Lucho por las noches debido a que su rancho se encontraba unos cien metros mas arriba de una de las escalinatas del cerro de San Agust\u00edn. Nunca le hab\u00eda sucedido nada ya que en el barrio todos se conoc\u00edan. Pero cuando comenz\u00f3 la escasez de alimentos, medicinas y de repuestos y los ladrones comenzaron a reproducirse en enjambres armados y salvajes, lo primero que le volaron al carro fue la bater\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Genaro tuvo que sacar del ya mermado presupuesto familiar el dinero para hacer la larga fila y comprar una bater\u00eda nueva, pagarle algo al empleado de la venta de repuestos para que el negocio se resolviera en un s\u00f3lo d\u00eda y perder las horas de trabajo que tanto necesitaba. Cuando lleg\u00f3 al taller para arreglar su auto. El viejo malib\u00fa de los ochenta ya estaba montado en bloques de concreto pues ya le hab\u00edan robado las cuatro bien rodadas llantas y de paso le hab\u00edan reventado los vidrios. Por poco no pierde los dedos de los pies cuando solt\u00f3 la bater\u00eda que cay\u00f3 sobre el asfalto y se agarraba la cabeza con las dos manos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucho le ofreci\u00f3 a Genaro un trabajito en el taller mientras pudiese resolver para arreglar o comprar otro carro.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0No va a ser mucho pero en algo ayuda \u2013 Le dijo Lucho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar a su casa Genaro le dijo a Julia.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Te tengo una buena y una mala. Cual quieres que te cuente primero?<\/p>\n<p>\u2013 La mala y luego la buena! &#8211; Respondi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013 Desmantelaron el carro y la buena es que el compadre Lucho me dio trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La buena no pareci\u00f3 gustarle mucho a Julia, porque desde el taller siempre venia con unos tragos en la cabeza. Pero no hab\u00eda otra opci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el tiempo la situaci\u00f3n no fue mejorando para nada. Con el bajo salario y la escasez las discusiones familiares se hicieron cada vez mas frecuentes. Fido acompa\u00f1aba a Julia y a Carlitos a hacer las filas para comprar el pan y los alimentos en abasto de los chinos. Las porciones se reduc\u00edan en la mesa y para Fidel las cosas no pintaban mejor. Era bien cuesta arriba conseguir comida para perros y si se consegu\u00eda era bastante costosa. Todos hab\u00edan rebajado ya alguna talla en la ropa, pero lo de Carlitos era mas preocupante dado que recibieron una nota de la maestra, ya del quinto grado, por el peso que hab\u00eda perdido el alumno. Un d\u00eda se percat\u00f3 Julia que Carlitos se guardaba parte de la porci\u00f3n de su comida para d\u00e1rsela a Fidel que tambi\u00e9n empezaba a mostrar por sus flancos las curvas de las costillas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa noche la decisi\u00f3n de Genaro fue tajante y le dijo a Julia:<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Tenemos que salir del perro \u2013<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No serian los primeros ni los \u00faltimos en tirar las mascotas a la calle por no poder mantenerlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente Genaro le pregunt\u00f3 a su compadre si pod\u00eda hacerle otro favor. Y Lucho entendi\u00f3 perfectamente el problema. Se llevaron a Fidel en uno de los carros que ten\u00edan en el taller unos 30 kil\u00f3metros fuera de Caracas donde la ciudad iba mermando en caser\u00edos cada vez mas ralos. En unos de los desv\u00edos, en una v\u00eda no asfaltada., bajaron, le pusieron algo de comida y agua y Fidel, con los ojos alargados de tristeza o del ayuno, los vio alejarse hasta perderse en el polvo levantado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Carlitos lleg\u00f3 de la escuela Julia le dijo que el perro se hab\u00eda escapado. Que hab\u00eda pasado una perra callejera maluca y se hab\u00eda ido junto a otros perros detr\u00e1s de ella. Carlitos llor\u00f3 como nunca lo hab\u00eda hecho. No sal\u00eda ni del asombro ni de la tristeza y en los d\u00edas siguientes el tiempo libre se la pasaba sentado entre las rejas de hierro de la ventana viendo por las escaleras para ver regresar a Fido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el mismo momento en que fue abandonado Fidel, luego de haber comido y bebido lo que le hab\u00edan dejado, comenz\u00f3 a caminar y a desandar los giros y senderos a velocidad variable que lo hab\u00edan alejado de Carlitos. Por las noches lo sorprend\u00eda un frio que no conoc\u00eda. Se cobijaba por las alcantarillas o en los montones de basura que consegu\u00eda a los lados de las carreteras. Cuando lo sorprend\u00eda la oscuridad se guiaba por las t\u00edmidas estrellas que ve\u00eda detr\u00e1s del manto de luz de la ciudad y como cuadr\u00fapedo navegante segu\u00eda hasta que las temperaturas lo obligaban a buscar improvisados refugios. Se alimento de carro\u00f1as y tuvo que pelear varias veces con gatos y otros de su misma especie para sobrevivir. Cuando llego a las orillas de la ciudad vio los topes de unos rascacielos que se miraban desde la ventana de su otrora hogar. Y sigui\u00f3 andando. Desde los basureros de la urbe lo espantaba una nueva especie que hurgaba para conseguir alimento. Gente en mayor numero que animales destrozaba las bolsas en las calles y revisaban por cualquier objeto comestible o mendigaban por las esquinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diez d\u00edas le costo a Fidel llegar hasta la escalinata por donde antes acompa\u00f1aba a Julia y a Carlitos a las compras. Al llegar a la esquina mir\u00f3 a la ventana de la casa, pero ya era irreconocible. Extremamente delgado, con llagas de sarna por todo el cuerpo y cubierto de polvo y holl\u00edn de smog. Sus patas temblaban y sus ojos eran como dos cuencas vac\u00edas donde apenas dos puntos de luz parpadeaban.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carlitos mir\u00f3 desde la ventana a aquel pobre animal, como tantos otros que hab\u00eda visto \u00faltimamente circular por el barrio. Con la mano le hizo un adem\u00e1n de saludo o despedida al igual que lo hab\u00eda hecho a otros. Pareci\u00f3 haberlo visto mover la cola antes de verlo caer primero con sus patas delanteras y luego las traseras hasta postrarse en una posici\u00f3n de cansancio demasiado r\u00edgida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Genaro miraba en la TV el partido entre el Caracas y el Magallanes, empatados a uno en el octavo. Los leones con dos hombres en las almohadillas y venia a batear el cuarto bate, \u00a0cuando lo interrumpi\u00f3 la cadena presidencial. En lugar de salir bailando salsa con Cilia, como gorila que mata cucarachas dentro de su jaula, como siempre lo hacia para hacer el circo, aun el d\u00eda en que sus sobrinos hab\u00edan sido encontrados culpable de narcotr\u00e1fico por el jurado en un juzgado de Nueva York, Maduro se apuraba por engullirse una arepa con chuleta de cerdo y queso, y jipiando, y todav\u00eda masticando dijo que el pa\u00eds estaba de luto y que tendr\u00edan, para variar, cinco d\u00edas sin trabajo, por la heroica muerte del bravo y aguerrido Fidel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u201cDe la fantas\u00eda con la que sue\u00f1as hemos venido con las carnes abiertas, las cicatrices en el rostro y el dolor latente por los que all\u00e1 quedaron\u201d An\u00f3nimo &nbsp; Cuando Carlitos cumpli\u00f3 sus seis a\u00f1os y pas\u00f3 a primer grado desde el k\u00ednder su padre Genaro se alegr\u00f3 porque lo \u00fanico que hab\u00eda pedido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":672,"featured_media":55663,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-55662","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-descontento"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Rabid_dog.jpg?fit=600%2C466&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-etM","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/672"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55662\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55663"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}