{"id":55486,"date":"2016-11-13T00:11:57","date_gmt":"2016-11-13T04:11:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=55486"},"modified":"2016-11-13T00:12:20","modified_gmt":"2016-11-13T04:12:20","slug":"aullidos-de-mi-sierra-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/11\/13\/aullidos-de-mi-sierra-2\/","title":{"rendered":"AULLIDOS DE MI SIERRA"},"content":{"rendered":"<p>Con la oscuridad inmediata  de la noche, se viene el aumento de aullidos. A\u00fallos y explosiones que retumban en los cerros, explosiones que bajan resbal\u00e1ndose por las aguas de las quebradas haci\u00e9ndolas hervir, luego suben por las faldas de los cerros arruinando sus pastos verdes. Explosiones y aullidos lastimeros que infectan el aire, con olor a p\u00f3lvora, azufre a infierno\u2026 y da bastante desconcierto, miedo y eriza la piel.<br \/>\nDon Hip\u00f3lito nervioso dice a su mujer:<br \/>\n&#8211;\tSabes Santosa, ya mi cuerpo se ha acostumbrado a sudar fr\u00edo igual que el nevado. Como quisiera que estas mantas me cubran de todo este miedo. Mis manos y mis pies hace tiempo que no tienen sangre, ellos llevan el mismo fr\u00edo de p\u00e1nico que trae la oscuridad. Lo \u00fanico que est\u00e1 ardiente en m\u00ed, es mi pecho, por este coraz\u00f3n que quema, que suena a bombo lejano como contando las desgracias con sus palpitaciones y  hacen doler las costillas, como si me las quebraran\u2026 Santosa.<br \/>\nEs por la noche que toda la sierra, los cerros, \u00a1Todo!, se llenan de esto, se notan que est\u00e1n en una condici\u00f3n de reventar, igual a un volc\u00e1n a punto de erupcionar, como los nervios y las ampollas del cuerpo de don Hip\u00f3lito, que no aguanta m\u00e1s.<br \/>\nDo\u00f1a Santosa toda afligida responde:<br \/>\n&#8211;\tPor favor, c\u00e1llate Hip\u00f3lito, vu\u00e9lvete mudo si vas a continuar mascullando as\u00ed, es mejor que no dejes hablar a tu turbaci\u00f3n, t\u00fa siempre has tenido  la fuerza de  poderte controlar. As\u00ed fue como sometiste a los dem\u00e1s y fuiste el mandam\u00e1s en la comunidad, el saberte conservar silencioso y rudo como las piedras duras y fr\u00edas, el no hablar jam\u00e1s de tus miedos, si por este lado te derribas, \u00bfqu\u00e9 va a ser de m\u00ed Hip\u00f3lito, si sabes que dependo de ti?, \u00a1\u00bfy qu\u00e9 ser\u00e1n de las escasas tierras que nos quedan?! ellas no producir\u00e1n m\u00e1s si te acobardas. Enmudece si vas a hablar mal, te pido que olvides que estas aqu\u00ed en este mal tiempo. No  le des uso a tu raz\u00f3n y deja de lado este mal sentimiento que viene de afuera busc\u00e1ndote, atravesando ya de una forma anormal tu coraz\u00f3n y se adue\u00f1a de ti. Mejor bebe por esta vez  todos los tragos de aguardiente que soportes y calma tu angustia. Y  ebrio, tal vez renueves tu \u00e1nimo, y te animes por los sorbos de ardiente a cambiar tu car\u00e1cter como fuiste antes, tan lleno de ti, entones borracho haz cualquier cosa o mejor chiflas ese huayno que desde siempre te ha gustado, s\u00edlbalo o c\u00e1ntalo Hip\u00f3lito, hazlo pero bien valeroso, dentro de tu coraz\u00f3n o dentro de tu cabeza para que as\u00ed huyas de este mal sentimiento. Acu\u00e9rdate de tu pasado, cuando risue\u00f1o y seguro con fuerza y armon\u00eda tocabas la chirimilla y llamabas la atenci\u00f3n de todos, recuerda que con esa m\u00fasica me hac\u00edas bailar con mucha gracia. Hoy repleta tu cuerpo con esa evocaci\u00f3n, rell\u00e9nate de ese huayno, colmate hasta donde puedas controlarte con la tonada de la chirimilla, que con esta ilusi\u00f3n, nosotros persistiremos m\u00e1s en \u00e9ste lugar. Pero por favor ya no converses de todo el miedo que hay afuera, que yo no soy sorda ni ciega y tambi\u00e9n me doy cuenta, te repito \u00a1por favor ya no renueves este miedo que nos rodea! que as\u00ed lo atraes m\u00e1s. C\u00e1llate Hip\u00f3lito, que las mujeres tenemos m\u00e1s miedo que los hombres. Y comprende que el valor o descontrol tuyo es el que me contagia y me hace sufrir como esta sierra.<br \/>\nDon Hip\u00f3lito al entender a do\u00f1a Santosa la reprimenda que le daba record\u00f3 aquel funesto d\u00eda para \u00e9l, cuando su padre apunto de fallecer le aconsej\u00f3:<br \/>\n&#8211;\tSabes Santosa, mi tata estando grave casi expirando me dijo. Que en momentos espinosos e inexplicables  de la vida, iguales a estas pesadillas que hoy estamos atravesando, observara y percibiera con mucha atenci\u00f3n mi instante mi presente, que estara a la mira con la mayor concentraci\u00f3n de mis sentidos, de todo lo que me envolviera o asombrara en mi espacio. Y ya casi pereciendo mi tata termin\u00f3 por decir: \u201cLuego mira tu mano izquierda m\u00edrala como quien mira una mano ajena, y con tu mano derecha jala tu dedo del coraz\u00f3n, si tu dedo del coraz\u00f3n no se extendiera es que estar\u00edas  vivo lleno de tu conciencia en esa realidad, y si tu dedo al jalarlo se ampliara como alfe\u00f1ique, te digo que podr\u00edas estar durmiendo o mejor dicho so\u00f1ando y recobrar\u00edas tu   lucidez dentro de tu  sue\u00f1o; con esto tambi\u00e9n constatar\u00edas si  estuvieras muerto, porque te dar\u00edas cuenta que estar\u00edas metido en ese sue\u00f1o eterno del que nunca despertar\u00edas y  que en alg\u00fan d\u00eda estaremos. Este secreto es para que recobres evidentemente la conciencia de tu estado, en el que te encuentres\u201d. Mi tata en su agon\u00eda pretendi\u00f3 jalarse el dedo del coraz\u00f3n, pero no lo consigui\u00f3 porque expir\u00f3. Pero sabes Santosa yo s\u00e9 que \u00e9l si se jal\u00f3 su dedo, en su otro mundo. Porque s\u00e9 que las almas pasan completas, con sus cinco sentidos  aletargados, prestos a que cualquier voluntad los despierte para obtener la conciencia en esa otra dimensi\u00f3n de los muertos. Y ahora por su recomendaci\u00f3n y por el secreto que me explic\u00f3, jalar\u00e9 mi dedo del coraz\u00f3n, que es \u00e9ste. Y concluiremos  hoy mismo con todo este misterio tan raro que vivimos aqu\u00ed.<br \/>\n Ya en la tentativa de halar su dedo anular, Do\u00f1a Santosa no le permiti\u00f3 cogi\u00e9ndole con ambas manos las manos de \u00e9l.<br \/>\n&#8211;\tNo pretendas \u00e9sta locura, \u00e9sta desgracia Hip\u00f3lito. No notas que a m\u00ed me da mucho miedo descubrir nuestra verdadera realidad, y como mujer ya algo mal\u00e9fico parecido a tus malas pesadillas intuyo. Comprende que no necesito saber m\u00e1s de esta mala  realidad que por ahora nos envuelve, es que no quiero comprobar nada de esto, y esquivo saber mi existente condici\u00f3n: si estoy con mala vida o si estoy con mal sue\u00f1o o si estoy con mala muerte, sabes Hip\u00f3lito las tres cosas a cualquier ser normal aterran, elijo que la verdadera realidad caiga  por su propio peso, esto es inevitable para los dos porque ya lo estamos viviendo, y ser\u00eda  correcto enfrentarla de otro modo, de ponerle forzadamente mucha esperanza que es la \u00fanica verdad que creemos tener, porque mi intuici\u00f3n de mujer me dice que nada sucede al azar aunque as\u00ed lo parezca en esto que estamos viviendo aqu\u00ed, en este terrible mundo en el que por hoy estamos sumergidos, donde nos sentimos desamparados. Primero tenemos que comprender, ser conscientes que hay un saber escondido que nos librar\u00e1 de todo esto, pero primero  debemos descubrirlo y luego meditarlo; debemos preguntarnos el porqu\u00e9 de nuestras vidas n\u00f3madas sin sentido, este  recorrer diario tan lleno de sufrimientos que llamamos destino, ya despu\u00e9s forzadamente debemos  intuir para que fuimos creados,\u00bf el qu\u00e9 hacemos aqu\u00ed?, trataremos de buscar otro camino diferente al que se nos muestra cada d\u00eda con el amanecer,\u00bf por qu\u00e9 repetiremos lo mismo?; buscaremos el otro camino el m\u00e1s angosto, el que se adecue a nuestra poca compresi\u00f3n, camino que se ir\u00e1 ampliando conforme madure nuestra evoluci\u00f3n, con la compresi\u00f3n que vallamos adquiriendo. Adem\u00e1s ya te he dicho que las mujeres tenemos m\u00e1s temor que los hombres y por este miedo existimos detr\u00e1s de ustedes, nos aferramos de tal manera a ustedes como se aferra la ra\u00edz a la tierra, y al final en esta situaci\u00f3n vivimos m\u00e1s para empujarlos y aconsejarlos  que por escudarnos detr\u00e1s de ustedes. Entonces entiende: \u00bfpor qu\u00e9 nos situaremos en estos apuros; ya no es suficiente con  lo que tenemos, para qu\u00e9 darle importancia a lo dicho por tu agonizante tata?&#8230; Pero Hip\u00f3lito eres cegado de entender. Quiero que comprendas, que por hoy deseo  que me des una buena esperanza, esa de la que te he hablado, aunque sea una bondadosa mentira, la mejor mentira blanca que hallas inventado en toda tu vida, que yo creer\u00e9 en ella como mi perfecta verdad y la concentrar\u00e9 toda en el latido de mi coraz\u00f3n para que se llene  de toda esa fe que hoy necesitamos.<\/p>\n<p> Afuera de la choza la misma man\u00eda de \u00e9sta desgracia: los aullidos y las explosiones, el lloro de las lechuzas malag\u00fceras que se han escapado del cementerio, y se han arrimado m\u00e1s ac\u00e1, ya cerquita a ellos. Para este momento los cuerpos humanos que a\u00fan quedan en la comunidad, permanecen ocultos en la tenebrosidad de la noche sin luna, \u00fanicamente el sentido del penetrante o\u00eddo de los comuneros transita adherido al viento aguaitando todos los caminos de herradura, escuchando las explosiones con gritos de odios mesclados con sonidos de botas y ojotas. Y ellos sintiendo todos los miedos. Es agosto y con ello, los ventarrones helados se filtran a trav\u00e9s de las quinchas y las paredes de las chozas.<\/p>\n<p>&#8211;\tHip\u00f3lito, por favor s\u00e9 hombre y abr\u00e1zame con toda tu fuerza, que no eres t\u00fa, soy yo, quien necesita de la fuerza que tuviste, que todav\u00eda soy tu mujer y mi cuerpo te reclama para sostenerse, porque hay un  mal escalofr\u00edo que se me cuela por la espalda sopl\u00e1ndome aterradoramente todo mi ser. Abr\u00e1zame con toda la fuerza que te queda, que estas mantas que nos cubren est\u00e1n hechas del mismo fr\u00edo del granizo \u2013 ambos se envolvieron cobijados por las heladas mantas, enlazando sus cuerpos en un nudo, tratando de calentarse con sus alientos. Tratando de no imp\u00f3rtales lo que suced\u00eda afuera.<\/p>\n<p> Afuera segu\u00edan las explosiones, el excesivo fr\u00edo para esta temporada de estaci\u00f3n, m\u00e1s todo el perjuicio que aloca, todo este da\u00f1o tra\u00eddo ac\u00e1 por contagio de ideas malditas, inadecuadas ense\u00f1as para estos sitios, solitarias creencias para estas tierras que bastante da\u00f1an. Si hasta reci\u00e9n, recuerdan, los que quedan, todo exist\u00eda sosegado y sereno. La dimensi\u00f3n pasiva que reinaba en \u00e9stos andes y como todos los sentidos humanos los valoraban, especialmente los ojos lograban medir a pleno d\u00eda  la bondad de alg\u00fan dios en el cielo azul, limpio de nubes tan lleno de luz; adem\u00e1s cuando los paisanos alcanzaban las crestas de los cerros, miraban el horizonte perfecto colmado de armon\u00eda lleno de paz.  Luego, apareci\u00f3 esto, lo malo, lo arribado por tierra reptando como una serpiente, cargado de veneno, de mucha  perversidad; \u00a1sabe Dios de donde sali\u00f3!&#8230; tal vez de alg\u00fan infierno que vino a cobrar alg\u00fan castigo.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 as\u00ed, como si callera una estrella fugaz del cielo, un d\u00eda sin importancia, para luego transformarse en una eternidad. Esto, cambi\u00f3 el sentimiento de todos  los comuneros, volvi\u00e9ndolos m\u00e1s silenciosos retrecheros y peligrosos entre ellos, parece  tanto tiempo de esto\u2026parece un pasado con todos sus d\u00edas atroces\u2026parece todo lejano como ecos guardados en la memoria.<br \/>\nPero por las ma\u00f1anas el amanecer parece calmoso, pero esto es enga\u00f1oso en estos territorios; el sol sale con el lastimero canto de algunos extra\u00f1os gallos, m\u00e1s el ladrido de los perros chuscos y flacos, que ya tienen algo de coraje y ante cualquier susto gru\u00f1en, chuscos  que se han quedado sin due\u00f1os, caminan buscando con fidelidad  sin cansarse con el olfato las huellas de sus amos, que por alg\u00fan sitio se han perdido. Los escasos \u00e1rboles frondosos que a\u00fan quedan por estos lugares, obligadamente se resecaran no por la falta de lluvia, ellos muestran en sus troncos marcas chamuscadas por las explosiones\u2026 hasta ellos tambi\u00e9n ha sabido llegar la maldad.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Santosa le recuerda a don Hip\u00f3lito algo que se ha perdido en la memoria de \u00e9l, le dice:<\/p>\n<p>&#8211;\tTe acuerdas Hip\u00f3lito, de aquella loma, esa loma saturada de bondades, desde donde contemplaste por primera vez el campo colmado de flores de la estaci\u00f3n. Te acuerdas cuando corriste como un puma tan aligerado y veloz como el viento por alcanzar esa lindura, eras demasiado joven, yo curiosa detr\u00e1s te segu\u00ed como si fuera tu sombra. Que completo y precioso fue ese d\u00eda Hip\u00f3lito, lindo d\u00eda que qued\u00f3 est\u00e1tico en mi coraz\u00f3n. T\u00fa reci\u00e9n te estabas haciendo hombre y yo dej\u00e9 de ser ni\u00f1a esa vez. Recuerdas cuando al final rellenaste mi pelo con las diferentes flores que apurado recogiste por ah\u00ed. Pero m\u00e1s feliz fui cuando ahogaste mi cuerpo con toda tu hombr\u00eda y me dijiste que por lo que hab\u00eda sucedido, estar\u00edan unidas nuestras vidas para siempre, tu voz son\u00f3 a pura verdad y te cre\u00ed, es que fuimos una sola carne y eso me gust\u00f3. Deseo que ojal\u00e1 retornen esos d\u00edas de bondades Hip\u00f3lito, para que as\u00ed re\u00fanan sus vidas otros j\u00f3venes, como nosotros juntamos las nuestras.<br \/>\nDon Hip\u00f3lito algo reflexivo por el recuerdo de su mujer dijo:<br \/>\n&#8211;\tSabes Santosa, mejor es que no hallas visto este campo por ahora, de c\u00f3mo est\u00e1, de c\u00f3mo ha resultado por las explosiones. Mejor es que sea as\u00ed, que mires tus recuerdos con nitidez, que sigas viendo esas flores que surgieron de la buena estaci\u00f3n,  t\u00fa lo sostienes en tu memoria como una esperanza de que a\u00fan est\u00e1n all\u00ed, o  que una buena estaci\u00f3n los vuelva a regresar. Yo te agradezco que sea as\u00ed, que hayas conseguido juntar todas esas bellas evocaciones para m\u00ed. T\u00fa al menos tienes ojos para ver tus recuerdos  llenos de primavera. En cambio para m\u00ed me parece que eso hubiera sido un ensue\u00f1o borroso. Ya hace tanto de eso, que ahora no se ni como fueron nuestras caras de j\u00f3venes por esos tiempos. Pero si repaso en mi memoria, tus hermosos ojos con la forma de los almendrados ojos del venado, todos grandiosos de color choloque que se cerraron femeninamente en aquella loma, concedi\u00e9ndome hacer lo que con nerviosismo hice a esa edad en tu fr\u00e1gil cuerpo de adolescente, me atrev\u00ed a amarte y fue la primera vez que acog\u00ed el amor Santosa. Pero ahora ya despu\u00e9s de tantos a\u00f1os no me acuerdo como se percib\u00eda ya llegada la noche de aquel d\u00eda, el reflejo de la luna y las nubes en esas charcas de agua cuando los sapos con su croar nos despertaron. Todos esos  recuerdos se me han ido y los que me quedan se siguen yendo; hasta mi poca conciencia que a\u00fan me queda est\u00e1 que se marcha por alguna parte agrietada de m\u00ed. Si al menos consiguiera dormir un poco, si pudiera cerrar mis ojos y diluirme en ese sue\u00f1o de lo que t\u00fa vez en tus memorias de las lomas llenas de primavera, ahora me dormir\u00eda con la confianza de que t\u00fa vigilar\u00edas mi descanso. Pero tengo el temor que al cerrar mis parpados, los aullidos no me dejar\u00edan despertar jam\u00e1s, llev\u00e1ndome con ellos para siempre. Adem\u00e1s comprende Santosa, que mi sinceridad de hombre te dice que no soy el fuerte pedrusco como me idealizas, porque la verdad tengo tanta turbaci\u00f3n a esa dimensi\u00f3n extra\u00f1a que tanto temo, a la que te aseguro ir\u00eda a parar si me durmiera.<\/p>\n<p> Por las tardes, el sol perpetuamente tiene la misma manera de marcharse, de ocultarse por el oeste, por detr\u00e1s de los cerros empinados de all\u00e1. El sol se hunde todo rojo como una herida movible en el cielo, herido se esconde a descansar, para reaparecer al d\u00eda siguiente como si nada. Pero con su ausencia aparece la penetrante oscuridad y hace que retorne el temor, que empiece el p\u00e1nico, hasta en los perros se aprecia que ya temen gru\u00f1ir y se espantan, hay algunos chuscos que bien a lo lejos a\u00fallan y en las mismas tinieblas se empieza a vivir la verdadera realidad.<\/p>\n<p>Don Hip\u00f3lito nervioso le cuenta a su mujer:<\/p>\n<p>&#8211;\tSabes Santosa el otro d\u00eda, don Dolores se infl\u00f3 de coraje y sali\u00f3 a ver todo lo que a nosotros nos da miedo. Dice su mujer, que luego lleg\u00f3 don Dolores botando espuma por su boca, dice que sus ojos ten\u00edan la mirada de haber visto lo verdaderamente infernal. Don Dolores cuenta que el cielo estaba herido, lleno de sangre como el de cualquier cristiano a punto de morir. Era pura sangre: roja tinta y fresca, parec\u00eda que le iba a caer como tormenta de lluvia, vio como las estrellas desde este mismo cielo se soltaban de cansadas produciendo un ruido atroz. Dijo que hasta la luna por los aullidos, ha sido transfigurada en un c\u00e1ntaro de barro llena de l\u00e1grimas, y que aqu\u00ed abajo por las quebradas oscuras, sombras parecidas a nosotros los humanos de diferentes bandos se enfrentaban horrendamente sin ning\u00fan respeto a la vida. Don Dolores alcanz\u00f3 su choza con su cabeza repleta de pesadillas. Pero con la limpia de brujer\u00eda y tantos rezos  que despu\u00e9s le dieron, se repuso en algo de \u00e9sta mala impresi\u00f3n, aunque en verdad ha quedado malogrado del alma y la cabeza, sin remedio. Pero as\u00ed con todo, el viejo trastornado ha tenido la hombr\u00eda de marcharse, de irse de este sitio, esa hombr\u00eda de hacerse ingrato a su terru\u00f1o, olvidadizo se volvi\u00f3 desde las profundidades de su poca conciencia, a estas tierras a la que todos nosotros desde que nacemos nos ense\u00f1aron a amarla.  Don Dolores cogi\u00f3 cualquier senda, hasta donde le lleven sus nerviosos pasos, por ese mismo camino donde tiempos atr\u00e1s desaparecieron sus hijos,  \u00e9l se ha ido convenciendo a su mujer,  perseguidos por su perro flaco que siempre les fue fiel. Por la ma\u00f1ana, cuando el sol sali\u00f3 con su tibia luz, como si nada hubiera pasado por la noche, me llen\u00e9 de coraje y examin\u00e9 su choza, todo estaba conforme, \u00fanicamente faltaban ellos y como siempre s\u00f3lo ha quedado  ese  feo olor del infierno, producidos por las explosiones.<br \/>\nY el tiempo anduvo despacio, paralizado, siempre ocurre as\u00ed, cuando hay desgracias para hacerse sentir profundamente en los humanos.  Don Hip\u00f3lito y do\u00f1a Santosa se acababan bastante f\u00edsica e internamente por esta perpetua angustia.  El lugar continuaba lleno de aullidos, explosiones el olor de azufre. Con el mal tiempo, los andes se enfermaban sin curarse. Hasta las aves silvestres que abundaban por estos sitios, emigraron con sus miles de cantos diferentes, huyeron a otros lugares a otras geograf\u00edas m\u00e1s atractivas, donde predomina la primavera con todas sus flores y su pasividad relajante para cantar all\u00ed todas sus alegr\u00edas, que hacen falta por ac\u00e1. Mientras aqu\u00ed aumentaron tambi\u00e9n las aves carro\u00f1eras, las lechuzas noct\u00e1mbulas aparecieron  de d\u00eda anidando en las chozas abandonadas,  que ya huelen a cementerio.<br \/>\n Posteriormente de tanto tiempo malo, sin aguantar m\u00e1s, do\u00f1a Santosa decidi\u00f3:<br \/>\n&#8211;\tSabes Hip\u00f3lito creo que ya ha llegado el momento de marcharnos de estos cerros de estas planicies, de alejarnos de esta comunidad vac\u00eda que  tambi\u00e9n ya nos maltrata y no nos quiere, es necesario buscar la tranquilidad en otro sitio. Mira como todos ya se han ido. Nosotros tambi\u00e9n debemos bajar la cabeza, saber comprender que estamos rendidos , que todo est\u00e1 perdido, m\u00e1s que sea por esta vez debemos reconocer nuestra maligna realidad, este mal destino que nos toc\u00f3 vivir, comprender que todo esto  ya fue,  que debemos improvisar una oraci\u00f3n la que salga del coraz\u00f3n con nuestras manos juntas para atraer algo bueno de Dios ; tambi\u00e9n debemos agradecerles con algunas ofrendas a los Apus de estos sitios,  porque ellos nos protegieron de tato peligro; luego sin perder m\u00e1s tiempo, nos marcharemos esperanzados en la suerte que corrieron los que han logrado conseguir otros horizontes. Mira como don Dolores con su locura se ha salvado, y todos los dem\u00e1s que repletos de miedo se fueron de aqu\u00ed, en otros lugares se han acomodado. As\u00ed como ellos lo han hecho, aunque sean rumores o mentiras de sus mejor\u00edas, as\u00ed fugaremos lejos, por esa misma ruta, aquella por donde todo rojo y herido se esconde el sol. Recorriendo por all\u00ed dicen que se llega a un sitio llamado la capital y, aunque pueda ser una mentira, nos queda la esperanza que las cosas est\u00e9n m\u00e1s serenas que en esta serran\u00eda crecida de pesadillas como tu cabeza.  Dicen que en ese lugar no hay cerros y que es completamente plano y su suelo no es de tierra por que est\u00e1 cubierto de duro cemento, como una piedra modificada nom\u00e1s.<br \/>\nPero\u2026 de repente, algo en el espacio se apacigu\u00f3 en una  profunda paz, como si los andes soltaran su esp\u00edritu armonioso en un suspiro, se sinti\u00f3 en todo, dur\u00f3 unos instantes de tiempo, lo suficiente para dar una tregua de paz  al lugar;  el sentir de don Hip\u00f3lito capto esto, se contagi\u00f3 de \u00e9sta r\u00e1pida armon\u00eda, sus ojos se volvieron frescos como el sereno de la ma\u00f1ana, frescos como cuando ten\u00eda menos edad y bastante ingenuidad para poder contemplar con esperanza, el buen futuro de otras \u00e9pocas. Entonces don Hip\u00f3lito m\u00e1s tranquilo de los nervios musit\u00f3:<br \/>\n&#8211;\t\u00bfC\u00f3mo nos escaparemos de nuestra sierra Santosa? \u2013 su mujer no comprendi\u00f3 la intenci\u00f3n de la pregunta de don Hip\u00f3lito. Y le cort\u00f3 la explicaci\u00f3n.<br \/>\n Ella prosigui\u00f3:<br \/>\n&#8211;\tDejaremos \u00e9ste lugar huyendo silenciosamente por el cementerio, t\u00fa bien sabes que nadie sospecha de los muertos. Luego bajaremos por las profundas quebradas. Por aquellas que nos conducen hasta lo m\u00e1s hondo de la tierra,  donde dicen que han arrojado bastantes cad\u00e1veres y, confundi\u00e9ndonos con ellos y con las aves carro\u00f1eras avanzaremos, caminaremos por encima de todos los finados sin pisarlos para no contagiarnos de su infeccioso silencio, con devoci\u00f3n nos persignaremos ante todas las cruces de huesos de los difuntos que espont\u00e1neamente se han formado all\u00ed. Y luego buscaremos esa ruta que nos se\u00f1alar\u00e1 la puesta del sol.<br \/>\nA lo dicho por do\u00f1a Santosa. Don Hip\u00f3lito respondi\u00f3:<br \/>\n&#8211;\t\u00bfc\u00f3mo nos escaparemos de nuestra sierra?, si en el silencio moment\u00e1neo, al repetirse mi coraz\u00f3n en latidos, sent\u00ed los aullidos de todos estos cerros guardados ya por el tiempo en mi pecho. \u00bfA qu\u00e9 lugar podr\u00eda yo huir, si ellos tambi\u00e9n est\u00e1n dentro de m\u00ed? Ven Santosa  apoya tu oreja aqu\u00ed y escucha como mi coraz\u00f3n ha cambiado de latidos, por los aullidos de mi sierra que tambi\u00e9n se han posado dentro de mi carne y mi sangre. Creo que ha llegado el momento de no huir ni tener miedo, de ser reales con nuestra presencia aqu\u00ed aunque seamos los \u00fanicos tercos en quedarnos, porque esto es nuestro, y nos quedaremos como testigos de c\u00f3mo fue todo esto, si por si acaso algunos estudiosos con el tiempo vengan y nos inquirieran: \u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 aqu\u00ed?.  De nuestra boca brotar\u00e1 lo sucedido, como fue o como logramos percibirlo nosotros, narraremos lo m\u00e1s patente que vivieron  nuestros seres y estas tierras sufrientes. Y  que ellos les den la explicaci\u00f3n cualquiera, como siempre ha sucedido con la historia, lo que se puedan imaginar o comprender, tal vez lo que m\u00e1s convenga de lo que sucedi\u00f3, \u00a1\u00bfme entiendes Santosa?! Adem\u00e1s te pregunto: \u00bfy si todos estos aullidos no fueran malditos para nosotros como pensamos,  si son s\u00f3lo lamentos de las almas dolientes, que no s\u00e9 c\u00f3mo han aprovechado una oportunidad y se han liberado por alg\u00fan resquicio del cementerio donde reposaban, o si fueran nuestros lamentos y de todas las gentes que existieron aqu\u00ed, o si esos aullidos fueran los ecos lejanos y presentes de nuestra miseria, de nuestra desgracia, lamentos de la mala vida que hasta ahora llevamos por costumbre aqu\u00ed?.  Si ya con todo lo dicho nos encontr\u00e1ramos lejos de esta serran\u00eda y se arreglara todo esto, como fue antes, con toda la belleza del principio de la creaci\u00f3n,  aquella naturaleza sana y hermosa a\u00fan por conocer\u2026 \u00bfla reconocer\u00edamos? Y si se nos diera otra oportunidad de domesticarla de nuevo a toda esa virgen hermosura,\u2026 \u00bfde qu\u00e9 la llenar\u00edamos santosa?&#8230;otra vez de explosiones y aullidos,  de  sufrimientos innecesarios. O del para\u00edso que desea todo ser humano, el de realizarse en lo suyo, libres de avaricias y codicias. T\u00fa crees Santosa que si tuvi\u00e9ramos otra oportunidad: \u00bfser\u00edamos capaces de llenarla de todo lo bueno que deber\u00edamos brindar, as\u00ed como las aves silvestres dan lo suyo sin malograr nada, cantando  con alegr\u00eda en todas las  geograf\u00edas?<br \/>\nDon Hip\u00f3lito jal\u00f3 todo el aire fr\u00edo que pudo soportar sus pulmones y termin\u00f3 por decir:<br \/>\n&#8211;\tYa no s\u00e9 qu\u00e9 cavilar Santosa. \u00bfPor qu\u00e9 si todo est\u00e1 en nuestra contra por ahora, qu\u00e9 nos queda?, qued\u00e9monos pues y acab\u00e9monos tambi\u00e9n nosotros con esta sierra y hag\u00e1monos parte para siempre con ella, con su esencia, porque esto tambi\u00e9n es parte de la creaci\u00f3n. Adem\u00e1s yo no tengo ingratitud a mi tierra, a lo m\u00edo, ni cre\u00f3 que mis pies llenos de callos acostumbrados a andar en estas punas se atrevan a dar con ese camino de salida. Porque si nos fu\u00e9ramos para la capital, para ese lugar ignorado por nosotros  donde se dice que tambi\u00e9n  es feo para los for\u00e1neos como t\u00fa y como yo que estamos acostumbrados a movilizarnos libres como el viento por nuestras regiones naturales. All\u00e1 por ser andinos no nos acostumbrar\u00edamos para nada; empezando por sus costumbres que nos parecer\u00edan raras a nosotros, si ahora hasta para caminar aqu\u00ed andamos curcos por el peso de estas pesadillas, all\u00e1 andar\u00edamos peor, encorvados por la miseria que nos dar\u00edan, por no poder caminar normal, porque caminar\u00edamos  cargando nuestros cerros como recuerdos que nos pesar\u00edan m\u00e1s. Adem\u00e1s los edificios de all\u00e1 nos dar\u00edan miedo y escalofr\u00edos por ser gigantescos como dioses de cemento, ya que desde all\u00ed dominan todo el territorio, son tan altos hasta llegar bien arriba, que ni siquiera nuestra excelente vista podr\u00edan llegar a medir su verdadera altura.  Adem\u00e1s tendr\u00edamos que vegetar all\u00ed  forzados por nosotros mismos, sin ganas de querernos realizar como seres humanos, esclavos de nuestras desgracias, sin poder mirar el cielo, el sol, la luna, las estrellas y hasta el arco\u00edris que se forma cuando llueve. Y si por ejemplo tercamente nos encontr\u00e1ramos viviendo all\u00e1, y de repente se nos diera por rememorar como nunca  sentimos  todo esto: cuando fue, o tal vez vuelva a ser, y ya no tuvi\u00e9ramos las fortalezas apropiadas, ni la edad para regresar a lo nuestro. Entonces t\u00fa te quedar\u00edas con tus ojos llenos de l\u00e1grimas cargadas de nostalgia que mojar\u00edan tu rostro envejecido, recordando el campo de las flores que una tarde inesperada envolvieron tus negros cabellos de adolescente. Y a m\u00ed de repente se me aclarara la memoria y se alejaran las pesadillas para siempre, y se me diera por recordar con todas mis fuerzas estos latidos sanos de mi coraz\u00f3n; lo verde de mis sitios, el aire l\u00edmpido de estos lugares, vivir las estaciones del a\u00f1o, ver las faces completas de la luna, y rememorar a\u00fan con m\u00e1s claridad y l\u00e1grimas de impotencia, cuando con esa felicidad y arrodillado en mis tierras con todo mi cuerpo mojado en sudor, miraba con satisfacci\u00f3n el producto de mi cosecha, y como  mis ollucos aun terrosos llenaban mis dos manos\u2026 Santosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la oscuridad inmediata de la noche, se viene el aumento de aullidos. A\u00fallos y explosiones que retumban en los cerros, explosiones que bajan resbal\u00e1ndose por las aguas de las quebradas haci\u00e9ndolas hervir, luego suben por las faldas de los cerros arruinando sus pastos verdes. Explosiones y aullidos lastimeros que infectan el aire, con olor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1527,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-55486","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-eqW","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1527"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55486"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55486\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}