{"id":54696,"date":"2016-08-20T07:40:00","date_gmt":"2016-08-20T11:40:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=54696"},"modified":"2016-08-20T07:40:00","modified_gmt":"2016-08-20T11:40:00","slug":"dimensiones-del-analisis-social-1-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/08\/20\/dimensiones-del-analisis-social-1-3\/","title":{"rendered":"Dimensiones del An\u00e1lisis Social (1 de 3)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"54698\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/08\/20\/dimensiones-del-analisis-social-1-3\/discusionpn\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Discusi%C3%B3nPN.jpg?fit=630%2C400&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"630,400\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Discusi\u00f3nPN\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Discusi%C3%B3nPN.jpg?fit=630%2C400&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-54698 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Discusi%C3%B3nPN.jpg?resize=630%2C400&#038;ssl=1\" alt=\"Discusi\u00f3nPN\" width=\"630\" height=\"400\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Gustos, Moral, Ley, Pol\u00edtica, Econom\u00eda e Ideolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>(y una introducci\u00f3n al liberalismo cl\u00e1sico)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Este ensayo de tres partes trata fundamentalmente de resaltar la importancia de separar claramente las diferentes aproximaciones que, en un an\u00e1lisis o debate de cualquier cuesti\u00f3n social, cabe hacer desde muy distintas perspectivas. Es decir, la diferencia entre enjuiciar una realidad social de acuerdo a: 1) nuestros propios <strong>gustos, preferencias, sentimientos e intereses particulares<\/strong>; 2) en funci\u00f3n a los <strong>prejuicios morales<\/strong> con los que definimos para nosotros mismos lo bueno y lo malo; 3) seg\u00fan lo que suponemos deber\u00eda ser la <strong>ley de obligatorio cumplimiento<\/strong> para todos; 4) de acuerdo a las distintas <strong>consideraciones pol\u00edticas<\/strong> que vengan al caso en una determinada coyuntura; 5) lo que al respecto del caso discutido puedan decirnos con fr\u00eda objetividad las <strong>ciencias sociales<\/strong>; 6) por \u00faltimo, lo que un <strong>sistema ideol\u00f3gico<\/strong> pudiera aportar al debate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0La motivaci\u00f3n de mantener una clara separaci\u00f3n entre estas seis dimensiones es evitar un frecuente resultado muy t\u00edpico de nuestros tiempos: que toda inquietud social se traduzca casi inevitablemente en un llamado al poder pol\u00edtico a que utilice la fuerza para hacer \u201cmejor\u201d a la sociedad<\/strong>. Y que, en este sentido, se descarte, por ejemplo, cualquier activismo social enfocado a cambiar la mentalidad de las personas, sus gustos y sus valores o a emprender profundos debates \u00e9ticos; as\u00ed como tambi\u00e9n que se tienda a despreciar cualquier aut\u00f3noma iniciativa social para resolver los problemas sin acudir de una u otra forma a la coacci\u00f3n del poder p\u00fablico. Esta demarcaci\u00f3n es especialmente relevante porque el voluntarismo t\u00edpico del ser humano, la ilusi\u00f3n que tenemos de omnipotencia frente a nuestro entorno inducida por los vertiginosos avances de la ciencia y la tecnolog\u00eda y el empoderamiento que la democracia hace hasta del m\u00e1s ingenuo e irresponsable ciudadano, suele hacernos olvidar una sabia advertencia de las ciencias sociales. Esta es que, por un lado, es imposible dise\u00f1ar la sociedad que \u201cqueremos\u201d por medio de la acci\u00f3n gubernamental \u2013sino que esta buena intenci\u00f3n se transforma inevitablemente en m\u00e1s problemas que los que intenta sin \u00e9xito resolver- y, por el otro, que incluso si lo anterior no fuese cierto, de todas maneras la ciencia social tambi\u00e9n nos ilustra acerca de que no existe un \u00fanico est\u00e1ndar universal para concluir que algo es \u201cbueno\u201d para todos y que, por tanto, la \u201cmejor sociedad que queremos\u201d \u2013incluso si parece incuestionablemente obvia y goza de un aplastante consenso social (ambas cosas harto dif\u00edciles de por s\u00ed)- no dejar\u00eda de ser necesariamente una visi\u00f3n arbitraria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Tal vez lo que mejor explique la particularidad y dificultad de tratar racionalmente los problemas sociales tiene que ver con un hecho que, por una parte, nos pone a todos en una posici\u00f3n privilegiada para comprender la base de estos fen\u00f3menos pero que, por la otra, conlleva a la vez una importante complicaci\u00f3n inherente. Este hecho es, naturalmente, que todos compartimos la experiencia humana: el elemento at\u00f3mico de todo fen\u00f3meno social. Esto que por una parte nos permite conocer de la manera m\u00e1s \u00edntima los elementos constitutivos de todo fen\u00f3meno social \u2013de una forma en la que no conoceremos jam\u00e1s los elementos de cualquier otro fen\u00f3meno del universo- tambi\u00e9n hace que se nos haga muy dif\u00edcil reconocer nuestra propia ignorancia, abstraernos y compartimentalizar, por decirlo de alguna manera, los distintos an\u00e1lisis que desde cada una de estas distintas dimensiones se nos presentan como interesantes para aportar algo a la identificaci\u00f3n de un problema social, a su estudio y soluci\u00f3n. <strong>Como ilustraci\u00f3n de este punto es l\u00f3gico reconocer que ning\u00fan lego en su sano juicio se pondr\u00eda jam\u00e1s a debatir acaloradamente sobre mec\u00e1nica cu\u00e1ntica<\/strong>. Nunca se permitir\u00eda confundir en voz alta lo que la evidencia cient\u00edfica arroja sin lugar a dudas, con aquella forma en la que le gustar\u00eda que se comportara la materia a nivel at\u00f3mico. Tampoco se permitir\u00eda introducir en el an\u00e1lisis sus posibles prejuicios religiosos, est\u00e9ticos, pol\u00edticos, ideol\u00f3gicos o metaf\u00edsicos al respecto, ni tampoco justificar una afirmaci\u00f3n en esta materia simplemente porque goce del mayor \u201cconsenso social\u201d. Pero cuando se trata de fen\u00f3menos sociales (mucho m\u00e1s complejos por cierto que la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica) ah\u00ed s\u00ed que solemos perder todo pudor, toda conciencia sobre nuestra propia ignorancia y damos rienda suelta a la imaginaci\u00f3n y a nuestros propios deseos en contra, por ejemplo, de <strong>lo que la ciencia social nos permitir\u00eda afirmar como posible, la moral como bueno o la verdadera Ley como leg\u00edtimo<\/strong>. Como seres humanos experimentamos cotidianamente la realidad social en todas sus ricas dimensiones, pero esto por s\u00ed solo no es garant\u00eda para que logremos comprender la vasta diversidad y complejidad caracter\u00edstica de los fen\u00f3menos sociales. Por otro lado, la intuici\u00f3n nos suele enga\u00f1ar sugiriendo que si la raz\u00f3n y la voluntad humana nos ha llevado a conquistar el \u00e1tomo, la gen\u00e9tica o el espacio, entonces deber\u00eda poder hacer otro tanto construyendo un para\u00edso social en la tierra. Este es el razonamiento cl\u00e1sico que se encuentra detr\u00e1s de toda utop\u00eda social en el \u00faltimo par de siglos. Pero la confianza en la raz\u00f3n humana, el hermoso romanticismo de estos ideales, las siempre buenas intenciones y la admirable voluntad de sus promotores, no han sido suficientes para evitar las millones de muertes por inanici\u00f3n, los otros tantos asesinatos por una buena causa y el desmoronamiento de las instituciones sociales que han sufrido las sociedades v\u00edctimas de estos experimentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Una aproximaci\u00f3n ingenua a un complejo tema social tiene principalmente el riesgo de que quien la realice no sea capaz de separar apropiadamente las distintas perspectivas seg\u00fan las cuales pudiera tratarse y que las propuestas que de este an\u00e1lisis resulten tampoco lo hagan<\/strong>. Es decir, com\u00fanmente tenemos el vicio de entremezclar: nuestros propios gustos y preferencias; nuestras consideraciones personales de car\u00e1cter moral, \u00e9tico o religioso; lo que creemos que ser\u00eda conveniente o leg\u00edtimo que el poder pol\u00edtico impusiera a todos mediante la violencia como un cuerpo de normas jur\u00eddicas obligatorias; lo que pol\u00edticamente en una determinada coyuntura podr\u00eda ser posible o viable, conveniente o inconveniente; el conocimiento formal que creemos tener sobre temas propios del \u00e1mbito de estudio de la ciencia econ\u00f3mica o de las ciencias sociales en general; y, por otra parte, las consideraciones estrictamente ideol\u00f3gicas que pudieran influenciar nuestra opini\u00f3n. Y la democracia moderna no ha hecho otra cosa que contribuir a esta confusi\u00f3n, al inducir a muchos a pensar que lo \u00fanico que separa una buena idea de su implementaci\u00f3n pr\u00e1ctica desde la pol\u00edtica es nuestra mera voluntad, el consenso social que goce o la efectividad del lobby de alg\u00fan grupo de presi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cada uno de estos distintos enfoques tiene particularidades especiales, que van desde lo m\u00e1s arbitrario hasta lo m\u00e1s objetivamente cient\u00edfico, desde lo m\u00e1s accidental hasta lo m\u00e1s necesario, desde lo m\u00e1s individual hasta lo m\u00e1s colectivo, desde lo objetivo a lo subjetivo, desde lo voluntario hasta lo obligatorio, desde lo m\u00e1s propio del caprichoso deseo personal hasta la m\u00e1s cruda e inevitable realidad sobre la cual s\u00f3lo puede ilustrarnos la fr\u00eda ciencia. <strong>El intentar analizar problemas u ofrecer soluciones desde la perspectiva particular de alguna de estas dimensiones con los razonamientos que usamos para otra, est\u00e1 por lo general condenado a un estrepitoso fracaso y en muchos casos puede acarrear terribles consecuencias para el orden social<\/strong>. Quien intente hacer econom\u00eda partiendo de sus gustos individuales, patrones morales o prejuicios ideol\u00f3gicos o pol\u00edticos, ser\u00e1 un terrible investigador y a sus conclusiones podr\u00edamos etiquetarlas de cualquier cosa menos de cient\u00edficas. Quien desee determinar sus gustos o sus valores partiendo de las conclusiones de la ciencia, sencillamente no podr\u00eda lograrlo y en el camino perder\u00eda su humanidad, ser\u00eda como aquella caricatura del cient\u00edfico loco que es incapaz de sentir o de guiar su vida con base en algo m\u00e1s que sus f\u00f3rmulas cient\u00edficas. Quien pretenda construir una \u00e9tica social universal fundamentada en el conocimiento cient\u00edfico puede f\u00e1cilmente convertirse en el tirano de una sociedad totalitaria. Poco menos ocurre si la fundamentara en cambio en sus gustos propios o en las circunstancias pol\u00edticas de una moment\u00e1nea coyuntura. Aqu\u00e9l que pretenda hacer pol\u00edtica desconociendo las regularidades de los fen\u00f3menos sociales y atendiendo estrictamente a los gustos y preferencias de sus votantes ser\u00e1 un irresponsable demagogo. De manera similar ser\u00eda un p\u00e9simo pol\u00edtico aqu\u00e9l cuya ideolog\u00eda se derive s\u00f3lo de lo que sea pol\u00edticamente viable y que s\u00f3lo atienda a aquella cambiante opini\u00f3n de la mayor\u00eda o al estado de las relaciones de poder para determinar los fines que persigue y los medios pol\u00edticos que crea leg\u00edtimos utilizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Sin embargo <strong>nada de esto que resulta tan obvio luego de un breve examen, nos alecciona al discutir sobre cualquier tema social en el que tendemos a entremezclar viciosamente argumentos de tan distinta \u00edndole<\/strong>, a veces sin querer pero otras veces con deliberada intenci\u00f3n sofista, especialmente por parte de pol\u00edticos profesionales que apelan mucho m\u00e1s por la emoci\u00f3n de su electorado que por su ya bastante desinformado y limitado raciocinio. Muchas veces, frente a temas que podr\u00edan aguantar un an\u00e1lisis racional todav\u00eda m\u00e1s detallado para agotar con \u00e9xito un debate, se opta por dar argumentos inapropiados con el prop\u00f3sito de interrumpirlo. Solemos hacer esto bien sea calificando con alg\u00fan juicio valorativo al interlocutor (cuestionar su moralidad, su cordura, su sentido de la responsabilidad o de la oportunidad pol\u00edtica o incluso sencillamente insultarlo) o para escudarnos en una supuesta imposibilidad de acuerdo al habernos supuestamente topado con alg\u00fan tema irreducible para la raz\u00f3n \u2013como si se estuviera debatiendo acerca de si el creador del universo fue el Dios de los cristianos o alguna deidad azteca y no de temas que en buena parte pertenecen al \u00e1mbito de alguna ciencia social y que por tanto podr\u00edan ser tratados extensamente de manera objetiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"54699\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/08\/20\/dimensiones-del-analisis-social-1-3\/esdeberia\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/EsDeber%C3%ADa.gif?fit=504%2C360&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"504,360\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"EsDeber\u00eda\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/EsDeber%C3%ADa.gif?fit=504%2C360&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-54699 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/EsDeber%C3%ADa.gif?resize=504%2C360&#038;ssl=1\" alt=\"EsDeber\u00eda\" width=\"504\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed por ejemplo, cuando un economista o un liberal hace una afirmaci\u00f3n de car\u00e1cter cient\u00edfico, como que una legislaci\u00f3n que establezca un salario m\u00ednimo no beneficia a los m\u00e1s pobres sino que los lanza al desempleo, el primer instinto antes de pedirle un poco m\u00e1s a nuestras neuronas para intentar entender la l\u00f3gica detr\u00e1s de esta afirmaci\u00f3n desde una perspectiva cient\u00edfica, es m\u00e1s bien cuestionar la moralidad de la intenci\u00f3n del economista o sino como m\u00ednimo su pobre sentido de estrategia pol\u00edtica. Algo parecido a cuando un astr\u00f3nomo medieval osaba afirmar que era la tierra la que se mov\u00eda alrededor del sol. En primer lugar deb\u00eda ser condenado como hereje para s\u00f3lo despu\u00e9s discutir el tema si es que no se hab\u00edan quemado ya todos sus escritos junto al ap\u00f3stata. <strong>La moderna inquisici\u00f3n contra los verdaderos economistas y los defensores de la libertad es un poco m\u00e1s sutil\u2026 pero s\u00f3lo un poco<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Otro extremo ocurre si se logra continuar el debate de manera m\u00e1s elegante y llegando a niveles de profundidad m\u00e1s enriquecedores. Ah\u00ed es frecuente escaparse del mismo con la f\u00f3rmula \u201c<em>we agree to disagree<\/em>\u201d desconociendo que a\u00fan se podr\u00eda seguir desmenuzando m\u00e1s el tema en cuesti\u00f3n de manera racional antes de toparnos con alg\u00fan irreducible dato \u00faltimo sujeto a consideraciones que escapan a la l\u00f3gica. En este punto se suele apelar por la propia ideolog\u00eda o por la del contrario como para justificar esta situaci\u00f3n supuestamente infranqueable. Esta estrategia se alimenta de la <strong>falaz idea de que las ideolog\u00edas (o incluso la econom\u00eda o el resto de las ciencias sociales) son como modernas religiones pol\u00edticas, que se soportan en dogmas m\u00edsticos ajenos a la raz\u00f3n<\/strong> y que, por tanto, son tan caprichosas como irreconciliables, que s\u00f3lo deben tolerarse y no discutirse sus fundamentos a profundidad. Muchas veces esto sirve para intentar negar una gran verdad que cuesta reconocer, por ejemplo que <strong>un an\u00e1lisis estrictamente econ\u00f3mico es un juicio cient\u00edfico que nada tiene que ver con ideolog\u00edas, ni con juicios de valor exclusivamente personales y subjetivos, ni tampoco con el pragmatismo propio de la pol\u00edtica<\/strong>. Es tan s\u00f3lo una observaci\u00f3n objetiva acerca de la realidad social en el \u00e1mbito propio de su estudio, nada m\u00e1s y nada menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Es as\u00ed, pues, c\u00f3mo resulta conveniente desde un primer momento poder identificar y separar los muy diferentes seis enfoques en cuesti\u00f3n que pueden formar parte de una discusi\u00f3n sobre cualquier t\u00f3pico social, as\u00ed como tambi\u00e9n estar plenamente conscientes de las particularidades y de los l\u00edmites de cada una de estas perspectivas<\/strong>. A reiterar: 1) los propios gustos, prejuicios y preferencias, personales, subjetivas y arbitrarias; 2) las propias normas de moral personal y los c\u00f3digos \u00e9ticos que nos sirven para orientar nuestras actuaciones individuales y que son de voluntaria adhesi\u00f3n; 3) aquellas normas jur\u00eddicas \u2013la verdadera Ley que interpreta el Derecho, no la legislaci\u00f3n del derecho positivo- que sostenemos deber\u00edan ser impuestas de forma leg\u00edtima a todos a trav\u00e9s de la fuerza; 4) lo que en un momento dado la realidad pol\u00edtica pueda permitir o no implementar, o si proponerlo nos beneficiar\u00eda o perjudicar\u00eda; 5) aqu\u00e9l conocimiento que ofrecen las ciencias sociales, en particular la econom\u00eda, sobre las consecuencias no intencionadas que emergen de las acciones individuales de un grupo de personas y los efectos que la intervenci\u00f3n institucional coactiva tiene sobre ellos; y, finalmente, 6) lo que una particular ideolog\u00eda pueda influenciar en nuestra opini\u00f3n sobre el tema en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0De esta manera se podr\u00e1 comprender y comenzar a gestionar algo que, luego de explicitarlo como intentamos hacer ac\u00e1, deber\u00eda resultar demoledoramente obvio. Y es que <strong>adem\u00e1s deber\u00eda parecernos sorprendente no ya que no est\u00e9 centralmente presente en todos y cada uno de los debates sobre estos temas, sino que m\u00e1s bien se encuentra completamente ausente en la mayor\u00eda de ellos<\/strong>. Esta obviedad no es otra que: lo que me gusta o disgusta (1), no necesariamente tiene que ser considerado como \u201cbueno\u201d o \u201cmalo\u201d de forma generalizada (2), ni ser\u00eda necesariamente leg\u00edtimo que se impusiera o prohibiera a otros violentamente (3), ni tiene por qu\u00e9 depender estos hechos de si la coyuntura pol\u00edtica favorece o no el intentar implementarlo o si proponerlo nos arrojar\u00eda grandes beneficios o p\u00e9rdidas pol\u00edticas (4), ni tampoco implicar\u00eda que su imposici\u00f3n o prohibici\u00f3n pueda ser sostenible a la larga, favorezca o entorpezca la cooperaci\u00f3n social o produzca muy costosos y extensos efectos indeseables en buena parte impredecibles (5), ni que pueda ser justificado u obviado todo lo anterior tan s\u00f3lo porque ideol\u00f3gicamente nos parezca m\u00e1s o menos consistente o inconsistente con nuestra forma de pensar en estos asuntos (6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ejemplos de esto pueden hacerse en infinidad de casos. Desde el tema muy de moda de la desigualdad, que no sobrevive al primer an\u00e1lisis econ\u00f3mico que descarta que la desigualdad genere pobreza, hasta el tema de la contradictoria solidaridad obligada. Por ejemplo, <strong>personalmente me gusta<\/strong>, es decir, encuentro placer en ayudar a los dem\u00e1s, incluso hasta el punto de privarme de un buen rango de otras satisfacciones personales a cambio de hacerlo. De hecho, considero que la solidaridad y el altruismo son <strong>moralmente buenos <\/strong>y que, por tanto, creo que la sociedad ser\u00eda mejor si todos fu\u00e9ramos en alguna medida solidarios. Ahora bien, estoy claro de que <strong>no puede obligarse a los dem\u00e1s por medio de la legislaci\u00f3n a ser solidarios o altruistas<\/strong>, en primer lugar porque se perder\u00eda la esencia de estas pr\u00e1cticas (obligar por medio de la fuerza a estos comportamientos de hecho lo considero inmoral), en segundo lugar porque s\u00f3lo cada persona puede saber en qu\u00e9 momento le sobra algo como para dar a los dem\u00e1s y, tercero, porque creo que la caridad m\u00e1s eficiente y efectiva es la que se realiza directamente a alguien cercano de quien se conozcan mejor todas sus circunstancias. Por otro lado s\u00e9 que <strong>pol\u00edticamente hablando es un discurso muy favorable el de la (supuesta y contradictoria) solidaridad y altruismo de Estado<\/strong>, ya que es muy conveniente tanto para los pol\u00edticos como para sus electores. Para los primeros, porque a pesar de no aportar mucho o nada de su propio patrimonio, quedan como los m\u00e1s bondadosos. Pueden controlar m\u00e1s recursos y aparecer como los benefactores directos de estas pol\u00edticas teniendo as\u00ed doble ganancia pol\u00edtica. Los electores tambi\u00e9n, por un lado, se descargan de algo de culpa por no hacer ellos lo que creer\u00edan que es bueno hacer y, por otro lado, porque adem\u00e1s de no percibir clara y directamente el coste que asumen personalmente de estas pol\u00edticas, creen que les conviene su existencia porque tienen la esperanza de poder ser alg\u00fan d\u00eda beneficiarios ellos mismos de ayudas similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ahora bien, <strong>en t\u00e9rminos de un an\u00e1lisis estrictamente econ\u00f3mico<\/strong>, la mejor forma de ayudar a quienes no conocemos es participando en el proceso competitivo del mercado. Esto es, buscando el mayor beneficio al menor coste, porque esto implica que con mi acci\u00f3n estoy dando el mejor uso posible a los escasos recursos sociales que yo controlo, para dar satisfacci\u00f3n a lo que m\u00e1s altamente la sociedad aprecia. Por otra parte, adicional a lo anterior, la caridad es un bien de consumo, busca satisfacer la propia necesidad de ayudar a los dem\u00e1s a quien lo valore. Este es el beneficio, evidentemente no material, que se obtiene a nivel individual al dedicarse a acciones altruistas. Pero para que la caridad sea eficiente y efectiva, debe ser descentralizada. Ya que para garantizar que la mayor cantidad de recursos llegue a la gente que m\u00e1s lo necesita, son necesarios muchos mecanismos de control y el mejor conocimiento posible acerca de las circunstancias concretas de cada caso particular. Esto dif\u00edcilmente se logra a bajo costo de forma centralizada, es decir, sin una inmensa burocracia, sin corrupci\u00f3n, ni clientelismo ni despilfarro. Por esto, la mejor caridad siempre ser\u00e1 la que se hace directamente en el entorno m\u00e1s inmediato o la que hacen aquellos muchos intermediarios privados (e.g. iglesias, fundaciones sin fines de lucro, etc.) que se especializan en esta labor y que compiten por estos recursos intentando demostrar que hacen el mejor de los trabajos. La ciega, generalizada e impersonal caridad obligada a manos de un gobierno, genera infinidad de normas, regulaciones y burocracia para intentar sin mucho \u00e9xito impedir su abuso. Esto suele ocasionar, sin quererlo, que lleguen menos recursos a quienes lo necesitan \u2013por los costes y la corrupci\u00f3n asociada a toda burocracia- y que adem\u00e1s se pongan barreras de entrada a veces insalvables para quienes m\u00e1s necesitan la ayuda. Por otro lado estas pol\u00edticas pueden generar antipat\u00edas en muchos, ya que quien no recibe la ayuda tal vez se sienta estafado por estar a la vez financiando este sistema de alguna manera. En este sentido es llamativo que este sea uno de los m\u00e1s usados argumentos de quienes se oponen a la inmigraci\u00f3n, el hecho de que vengan grandes masas a aprovecharse de los sistemas de bienestar social que supuestamente s\u00f3lo financian los locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Por otro lado la econom\u00eda tambi\u00e9n nos ilustra que un sistema de caridad de Estado tambi\u00e9n genera incentivos sociales que empeoran el problema. Porque quienes producen y se ven obligados a aportar, recibiendo menos de lo merecido por su trabajo y talento, se desmotivan a esforzarse, es decir, a servir a los dem\u00e1s con sus habilidades de la mejor forma que saben. Por otro lado, tambi\u00e9n quienes reciben las ayudas tienen un menor incentivo de ayudarse a s\u00ed mismos con su propio esfuerzo, es decir, benefici\u00e1ndose directamente de servir lo mejor posible a los dem\u00e1s. Otra importante conclusi\u00f3n podr\u00eda obtenerse desde un punto de vista econ\u00f3mico acerca de la arbitraria asignaci\u00f3n de recursos que se detrae de la sociedad para este fin pol\u00edtico. Por ejemplo, al expoliar a quien m\u00e1s gana, para dedicarlo a un ineficiente e ineficaz sistema de reparto con un alto potencial para la corrupci\u00f3n, el clientelismo y el populismo. Aquella persona que m\u00e1s dinero gana es generalmente \u00a0quien m\u00e1s capacidad tiene para invertir capital en los procesos productivos, en cambio, quien menos gana tiende a usar su dinero mayoritariamente a adquirir bienes de consumo. Un exitoso empresario podr\u00eda dedicar los recursos que le son expoliados para ser administrados por los pol\u00edticos con estos fines, por ejemplo, a ampliar su exitosa empresa productiva que ha sido premiada por los consumidores (de ah\u00ed sus altos beneficios), consiguiendo, entre otras cosas, abaratar los productos (al invertir en mejorar la productividad para seguir siendo competitivo e induciendo a los dem\u00e1s a hacer lo mismo y a bajar sus precios). Con este capital que hubiera estado disponible de no haber ido a parar a financiar estas pol\u00edticas, tambi\u00e9n podr\u00eda haber empleado a m\u00e1s gente o hacer m\u00e1s productivos y, por tanto, mejor remunerados a sus empleados (un trabajador que dispone de herramientas de alta tecnolog\u00eda financiada por la inversi\u00f3n de capital es mucho m\u00e1s productivo que si no las tuviera a disposici\u00f3n y, por tanto, recibir\u00eda una mayor proporci\u00f3n del beneficio de la venta del producto final). Por \u00faltimo, <strong>ideol\u00f3gicamente hablando<\/strong>, puedo comprender que la supuesta caridad que realiza un pol\u00edtico con dinero ajeno conlleva, adem\u00e1s de una gran carga de inmoralidad e hipocres\u00eda, la distinci\u00f3n pol\u00edtica entre los distintos ciudadanos frente al poder, es decir, desigualdad ante la ley. Y que todas estas cosas implican un importante riesgo para la independencia de la sociedad respecto de su gobierno y, por tanto, una clara amenaza a las libertades adem\u00e1s de sabotear los procesos espont\u00e1neos de la voluntaria cooperaci\u00f3n social que ocurren en el libre mercado y que tienden a alcanzar m\u00e1s eficientemente los fines que se propone aquella pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Si, como acabamos de hacer, para cada tema social en la palestra p\u00fablica nos empe\u00f1\u00e1ramos en diseccionarlos en al menos estas seis claras y distintas dimensiones, la identificaci\u00f3n de los problemas, los an\u00e1lisis y las soluciones que de estos se deriven, podr\u00edan ser m\u00e1s honestos y sobre todo m\u00e1s \u00fatiles. Pero a\u00fan no ser\u00eda suficiente si no se reconoce adem\u00e1s que <strong>toda posibilidad de acci\u00f3n en la esfera social tiene que efectuarse dentro de lo que el Derecho admita como leg\u00edtimo y la econom\u00eda como realizable<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 \u00a0 \u00a0En la segunda parte de este art\u00edculo se analizar\u00e1n un poco m\u00e1s en detalle las particularidades de cada una de las perspectivas aqu\u00ed identificadas que suelen acompa\u00f1ar a cualquier an\u00e1lisis de temas sociales. En la tercera parte propondr\u00e9 una introducci\u00f3n a la ideolog\u00eda liberal cl\u00e1sica desde mi perspectiva personal y en el contexto de estas dimensiones de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luis Luque<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si te gust\u00f3 lo que le\u00edste y crees que vale la pena que alguien m\u00e1s lo haga, dale a \u201cMe gusta\u201d y comparte.<\/p>\n<p>Blog: <a href=\"http:\/\/ahoraenblog.blogspot.com\/\">http:\/\/ahoraenblog.blogspot.com\/<\/a><\/p>\n<p>Facebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/luque.luis\">https:\/\/www.facebook.com\/luque.luis<\/a><\/p>\n<p>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/luqueluis\">https:\/\/twitter.com\/luqueluis<\/a><\/p>\n<p>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/leluques\/\">https:\/\/www.instagram.com\/leluques\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustos, Moral, Ley, Pol\u00edtica, Econom\u00eda e Ideolog\u00eda (y una introducci\u00f3n al liberalismo cl\u00e1sico) \u00a0 \u00a0 \u00a0Este ensayo de tres partes trata fundamentalmente de resaltar la importancia de separar claramente las diferentes aproximaciones que, en un an\u00e1lisis o debate de cualquier cuesti\u00f3n social, cabe hacer desde muy distintas perspectivas. 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