{"id":54402,"date":"2016-07-09T16:20:27","date_gmt":"2016-07-09T20:20:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=54402"},"modified":"2016-07-09T18:40:04","modified_gmt":"2016-07-09T22:40:04","slug":"cola-en-el-abismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/07\/09\/cola-en-el-abismo\/","title":{"rendered":"Cola en el abismo"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"54408\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/07\/09\/cola-en-el-abismo\/2015-01-21t120108z_283268878_gm1eb1l16rl01_rtrmadp_3_venezuela-shortages-899x600\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2015-01-21T120108Z_283268878_GM1EB1L16RL01_RTRMADP_3_VENEZUELA-SHORTAGES-899x600.jpg?fit=899%2C600&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"899,600\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"2015-01-21T120108Z_283268878_GM1EB1L16RL01_RTRMADP_3_VENEZUELA-SHORTAGES-899&amp;#215;600\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2015-01-21T120108Z_283268878_GM1EB1L16RL01_RTRMADP_3_VENEZUELA-SHORTAGES-899x600.jpg?fit=696%2C465&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-54408 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/2015-01-21T120108Z_283268878_GM1EB1L16RL01_RTRMADP_3_VENEZUELA-SHORTAGES-899x600.jpg?resize=640%2C480&#038;ssl=1\" alt=\"2015-01-21T120108Z_283268878_GM1EB1L16RL01_RTRMADP_3_VENEZUELA-SHORTAGES-899x600\" width=\"640\" height=\"480\" \/>Son las 4:17 a.m. y ando en la cola para comprar harina, pasta, arroz o lo que sea que vayan a vender, y si es que lo har\u00e1n. Al otro lado de la acera hay cinco prostitutas, y es que en toda crisis nace una oportunidad; aparentemente son de esas que te dan una mamada por Bs. 5.000 bajo el riesgo de pescar una s\u00edfilis.<\/p>\n<p>La primera v\u00edctima es un hombre de al menos 45 a\u00f1os que cruza la calle galantemente y al ritmo del vallenato, mientras que algunos compradores lo a\u00fapan. Imagino que le pregunta la tarifa a una de ellas mediante un tierno, \u00abmami, buenas noches\u00bb. Ambos sonr\u00eden y van a un hotel que se encuentra\u00a0a poco m\u00e1s de cuadra y media. Los dem\u00e1s siguen haciendo lo propio: Elevarlo moralmente como si de una especie de luna de miel se tratara.<\/p>\n<p>Mientras algunos encuentran normalidad y chiste, yo sigo en lo m\u00edo.<\/p>\n<p>Se acerca una mujer inscribiendo en una lista a los ansiosos caraque\u00f1os, a fin de evitar que se coleen. La cicatriz en medio de su mejilla y un l\u00e9xico degradado delataba su papel en la cola.<\/p>\n<p>\u2014Epa, catire, dame tu nombre, beb\u00e9, pero es pa\u2019 la lista. No la sue\u00f1es, no me gustan los rockeritos, y menos con pelo largo. \u2014exclam\u00f3 risa mediante.<\/p>\n<p>\u2014Eduardo.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 serio, vale. Eres el 189, Eduardo. \u2014con \u00e9nfasis en mi nombre aclar\u00f3.<\/p>\n<p>Le hace una se\u00f1a a las prostitutas y \u00e9stas abren la puerta de un edificio para luego enconderse. Pasa una patrulla de la PNB inspeccionando por encima, todos con cara de \u00abdame pa\u2019l fresco\u00bb. Ya iba entendiendo todo; la muchacha de la lista era una bastarda de Al Capone, el mafioso neoyorquino, y es que hasta su cicatriz hab\u00eda heredado.<\/p>\n<p>Mi capacidad de sorpresa se encontraba anulada. As\u00ed es Caracas por las noches, una versi\u00f3n barata, real y hasta m\u00e1s peligrosa de Ciudad G\u00f3tica.<\/p>\n<p>Ya casi las 9:00 a.m., me termin\u00e9 1984 de George Orwell y tengo m\u00e1s hambre que antes, pero esta vez de libertad. Mientras, sue\u00f1o con una reina pepiada y una malta; a su vez, escucho a la se\u00f1ora de atr\u00e1s, comunic\u00e1ndole a otra\u00a0que hac\u00eda d\u00edas vio a un par de vecinos con sus ni\u00f1os escarbando entre la basura por los lados de La Candelaria. Por lo que entend\u00ed, no precisamente se trataba de una familia punk de la vieja escuela, sino de v\u00edctimas del flagelo gobiernero que ha mermado la capacidad de compra, seguridad personal, bienestar individual entre otros detallitos de la Venezuela que alguna vez existi\u00f3.<\/p>\n<p>Los empleados anuncian que pronto despachar\u00e1n dos kilogramos de harina por persona. Muchos gritan de la felicidad. Me siento como en una graduaci\u00f3n donde voy a recibir el t\u00edtulo que jam\u00e1s servir\u00e1 de algo en mi propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>Al poco tiempo del anuncio, \u00abLa dama de la lista\u00bb, como bautic\u00e9 a la pran del supermercado, desata una disputa por querer filtrar a cuatro de sus amigas al inicio de la cola. Una madre se enfurece y la encara, debido quiz\u00e1s a que no hay permiso a la viveza criolla cuando el hambre reclama.<\/p>\n<p>\u2014Yo tengo horas pasando hambre con mi chamo para que vengan a colearse. \u2014afirm\u00f3 euf\u00f3rica mientras apartaba a su hijo<\/p>\n<p>\u2014Bueno, mami, esto ya est\u00e1 hablao\u2019.<\/p>\n<p>Inicia la trifulca verbal y se produce un efecto domin\u00f3. Todos reclaman en coro mientras callo por una raz\u00f3n: Las estad\u00edsticas.<\/p>\n<p>Una de sus amigas corre a buscar su destartalado Malib\u00fa del 82.<\/p>\n<p>\u2014Marica, v\u00e1monos, deja eso as\u00ed. \u2014sentenci\u00f3 la conductora<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDeja eso as\u00ed? Ta\u2019 bien, menor. \u2014respondi\u00f3 mientras sacaba un pu\u00f1al debajo de su blusa<\/p>\n<p>El tiempo se detuvo entre gritos y despavoridas carreras. La madre en estado shock solo tuvo oportunidad de apartar a su chamo mientras r\u00e1pidamente recib\u00eda siete profundas pu\u00f1aladas distribuidas entre su pecho y abdomen.<\/p>\n<p>Con una sonrisa entre su rostro, la homicida\u00a0huy\u00f3 junto a sus c\u00f3mplices en el vejestorio de carro, mientras que el cuerpo de la hambrienta madre ca\u00eda sobre su propio charco de sangre y como fondo, el llanto de un ni\u00f1o que jam\u00e1s olvidar\u00eda tan nefasto d\u00eda.<\/p>\n<p>El cuerpo yac\u00eda en una acera te\u00f1ida de rojo. El infante de unos seis a\u00f1os era pobremente consolado por una se\u00f1ora que secaba sus l\u00e1grimas lentamente, empanada y juguito mediante. Aun as\u00ed, el supermercado decidi\u00f3 abrir y vender el prometido producto.<\/p>\n<p>Lo que para m\u00ed fue la escena m\u00e1s grotesca que haya visto en mi vida, mas no la \u00faltima, para otros es la cotidianidad materializada; todos pasaban por encima del cad\u00e1ver y as\u00ed poder\u00a0pagar por su peque\u00f1a dosis de socialismo. Yo me retir\u00e9 con hambre e indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda en la cola. Otro d\u00eda de mierda.<\/p>\n<p>[Foto: Reuters]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las 4:17 a.m. y ando en la cola para comprar harina, pasta, arroz o lo que sea que vayan a vender, y si es que lo har\u00e1n. 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