{"id":54033,"date":"2016-05-30T12:13:18","date_gmt":"2016-05-30T16:13:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=54033"},"modified":"2016-11-28T09:13:55","modified_gmt":"2016-11-28T13:13:55","slug":"ruta-6-viaje-n-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/05\/30\/ruta-6-viaje-n-8\/","title":{"rendered":"RUTA 6 &#8211; VIAJE N\u00b0 8 (TRES TRISTES TIGRES)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"54034\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/05\/30\/ruta-6-viaje-n-8\/encabezado_r68\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Encabezado_R68.jpg?fit=750%2C560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"750,560\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Encabezado_R68\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Encabezado_R68.jpg?fit=696%2C520&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-54034\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Encabezado_R68.jpg?resize=640%2C480&#038;ssl=1\" alt=\"Encabezado_R68\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/p>\n<p>Fijarse en el color de las emociones es dif\u00edcil. Dif\u00edcil porque la apat\u00eda decide a los protagonistas en su desdichada virtud de corroernos el alma en tiempos de carest\u00eda emocional y les quita el color. La realidad en Venezuela es monocroma. Ya me he cansado de observar, mis ojos se niegan a ver la desidia, esa madre de todas las aspiraciones corrompidas por la nada que a diario me da una patada certera. Ah\u00ed, justo en el orgullo de querer ser alguien en la vida.<\/p>\n<p>Hoy es d\u00eda de \u201ctrae a todos tus hijos a la Ruta 6\u201d. Madres prim\u00edparas, de gemelos, veteranas en la procreaci\u00f3n humana y dem\u00e1s cat\u00e1logo se citan hoy en una especie de conferencia anual del arte de sobrevivir a un viaje en un autob\u00fas que se deshace con el k\u00ednder que llevan a cuestas. La moda ha cambiado tanto que ser madre es lo m\u00e1s <em>in<\/em> dentro del escaparate de logros de la Revoluci\u00f3n. Las barrigas se pintan, se maquillan y utilizan la mejor vestimenta para deslumbrar a todas aquellas personas que odian o envidian su estado. Es que la envidia se convierte en el <em>Hola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?<\/em> de nuestros d\u00edas. Nada que decir de la hipocres\u00eda, madre de todas las conversaciones de unos ingentes actores mal pagados de una obra que la escribi\u00f3 un pajarito que fum\u00f3 una clase de especie herbaria para nada sana.<\/p>\n<p>Entre este patio de juegos me llama la atenci\u00f3n una peque\u00f1a ni\u00f1a. No tendr\u00e1 m\u00e1s de cinco a\u00f1os. La omnipresente voz de Diomedes D\u00edaz anega al bus en una letan\u00eda desafinada, borracha y con una vasta cantidad de desaires impropios. En medio de todo el desastre, la ni\u00f1a lee como si estuviera adicta un libro ilustrado con tres tigres en diferentes situaciones. Entonces sucede el punto de quiebre: recita los famosos versos <em>Tres tristes tigres tragaron trigo en un trigal<\/em> y todo comienza a tornarse sombr\u00edo, como una pesadilla de la cual no he podido salir aun estando despierto.<\/p>\n<p>Un ni\u00f1o llora, se deshace en hambre. Su madre no haya las palabras para callarlo. El hambre tiene la cara de perro m\u00e1s recia que un demonio del s\u00e9ptimo c\u00edrculo del infierno. <em>Tres tristes tigres tragaron trigo en un trigal..<\/em>. A la madre, de unos diecisiete a\u00f1os, le cuesta contener las l\u00e1grimas. La rabia, por otra parte, le roba el miedo y maldice el d\u00eda a d\u00eda. Cae en la desdicha de reciclar el agua donde cuece el poquito de espagueti que le llega una vez al mes a su casa. Recicla el agua para echarle media cucharada de az\u00facar y que este brebaje sirva como un tetero para el peque\u00f1o. Las tripas se le salen, no hay nada dentro, s\u00f3lo una infecci\u00f3n parasitaria. Miles de lombrices se alimentan de su cuerpo disminuido y desencajado. Una muerta que camina junto a un ni\u00f1o que nunca quiso. <em>\u2026en tres tristes trastos, sentados en un trigal.<\/em> Un abuelo se aferra a los puestos para no caer. El k\u00ednder ha ocupado casi todos los puestos del bus y nadie piensa en ceder su puesto. La \u00fanica raz\u00f3n a tan desleal acto de inclemencia: lleva una bolsa con dos harinas de trigo, un kilo de az\u00facar y una pasta de dientes. Vaya esperpento de hombre. Deber\u00eda darle verg\u00fcenza restregarle a los desdichados que no llevan nada. Lo que nadie entiende (porque no les da la gana, as\u00ed, de tajo, se hacen los brutos) es que, tras horas y horas de sol, conquist\u00f3 la cima de las aspiraciones diarias: conseguir las sobras de una venta a precio regulado. Todo el mundo desv\u00eda la mirada. Le tienen rabia, rencor\u2026 envidia. Creo que mentalmente buscan un pedacito de paz porque sienten el odio animal recorrerle las venas en una inyecci\u00f3n neta de epinefrina e insultos. El hombre a la final cae. No lo puedo ayudar porque un betumen de gente, sudor y pellejo patrio me lo impide. Todos se congracian: se le ha botado medio kilo de harina y la pasta de dientes ha quedado regada por el piso. \u00a1Felicidades a todos, cumplieron el objetivo! Claro, en este escenario, ya salen algunos a cederle su puesto.<\/p>\n<p><em>Sentados en un trigal, tres tristes tigres\u2026 <\/em>y comienza la hermosa perorata de la Venezuela grande, de la profunda. Ese experimento de revoluci\u00f3n que termin\u00f3 echando por tierra toda la mentalidad culta parida en una naci\u00f3n alguna vez conocida como <em>para\u00edso<\/em>. S\u00f3lo escucho las risas. Es el mecanismo de todas las discusiones actuales. Re\u00edr para no matar. S\u00ed, matar. Porque la vida vale medio a los ojos del infierno psicosocial de una sociedad cargada de actores usurpadores de los t\u00edtulos m\u00e1s diversos; desde el galardonado \u201cSaltador de Talanquera del a\u00f1o\u201d hasta el laureado \u201cEstorbo pol\u00edtico del a\u00f1o\u201d. Los galardones se reparten entre el oficialismo y la oposici\u00f3n. Y de eso van las risas, ah\u00ed est\u00e1 el chiste. Todo el mundo sigue pensando que la oposici\u00f3n es la <em>oposici\u00f3n<\/em> y el oficialismo es el <em>oficialismo<\/em>. A la final, la pol\u00edtica venezolana sigue siendo el mismo pozo s\u00e9ptico desde los albores de la independencia. Nunca hemos cambiado, s\u00f3lo han entrado nuevos figurantes.<\/p>\n<p><em>\u2026tragaban trigo en tres tristes trastos<\/em>. La ni\u00f1a termina su lectura porque ya llega junto a su madre a la parada. Decido bajarme y caminar las cuatro cuadras que me restan hasta mi casa. No soporto ver a los tantos tigres tristes que salen con una sonrisa en su cara para pretender que la abundancia de decisiones erradas y la pol\u00edtica bipartidista putrefacta har\u00e1 alg\u00fan d\u00eda de Venezuela, el para\u00edso que fue construido por otras mentes. Algunos que s\u00ed pensaron en la comida de los tigres. Podr\u00eda faltar lo m\u00ednimo pero la comida y la vida jam\u00e1s. Pero los <em>domadores<\/em> que vinieron luego no se dieron cuenta cu\u00e1ndo se les acab\u00f3 el circo y cu\u00e1ndo desapareci\u00f3 la comida. Y sin comida los tigres se revelan, sacan sus garras para hacerse con ella, as\u00ed sea qui\u00e9n los <em>cr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Veo que quiere seguir leyendo pero la mam\u00e1 le promete que lo seguir\u00e1 haciendo pero en la oficina. M\u00e1s de lo mismo: ilusiones, promesas y oraciones vagas que al final del d\u00eda no significan nada. Ella es una ni\u00f1a triste y a\u00fan no lo sabe. Todav\u00eda no ha probado la nada que nos junta en este sopor irresoluble. Es mejor que siga leyendo esa especie de leyenda donde los tigres \u00e9ramos nosotros y com\u00edamos trigo como sustento de vida. Ser\u00eda triste que supiera que los magos rojos convirtieron el trigo, nuestro alimento, en discursos coprol\u00f3gicos\u00a0sobre la involuci\u00f3n mental y en balas indiferentes a la raz\u00f3n y a las ideas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres tristes tigres tragaban balas en un tribunal\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PR\u00d3XIMO VIAJE:<\/p>\n<p>ESPECIAL: UNI 6.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fijarse en el color de las emociones es dif\u00edcil. Dif\u00edcil porque la apat\u00eda decide a los protagonistas en su desdichada virtud de corroernos el alma en tiempos de carest\u00eda emocional y les quita el color. La realidad en Venezuela es monocroma. 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