{"id":53510,"date":"2016-04-04T01:47:57","date_gmt":"2016-04-04T06:17:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=53510"},"modified":"2016-04-04T01:47:57","modified_gmt":"2016-04-04T06:17:57","slug":"ruta-6-viaje-n-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/04\/04\/ruta-6-viaje-n-6\/","title":{"rendered":"RUTA 6 &#8211; VIAJE N\u00b0 6 (FERNANDITO Y EL DRAMA DE LA TERCERA EDAD)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"53511\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/04\/04\/ruta-6-viaje-n-6\/encabezado_r66\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Encabezado_R66.jpg?fit=750%2C560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"750,560\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Encabezado_R66\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Encabezado_R66.jpg?fit=696%2C520&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-53511\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Encabezado_R66-640x480.jpg?resize=640%2C480\" alt=\"Encabezado_R66\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 dice eso?\u00bb. \u00c9l me mira, no responde. Sopesa las palabras antes de decirlas. Finalmente suspira y me mira. \u00abPorque lo veo a diario hijo, por eso\u00bb me dice. Me ha dicho que le duelen las rodillas, le pesan los a\u00f1os sobre las arrugas y el pelo cano. Restregamos nuestra historia contra el pasamano del techo e insinuaciones corporales ingenuas nos suceden a cada parada de la ruta. Las chicas del can nos colocan el <em>soundtrack<\/em>. Una chica alegre (a\u00fan no entiendo c\u00f3mo alguien puede ser feliz en el hacinamiento) canta la cancioncita del <em>samina mina eh eh, waka, waka eh, eh<\/em>. La muy valiente hasta saca espacio para medio darle movimiento a las caderas. El pasillo es corto, la gente sentada es mucha pero no hay puestos (ni misericordia) para un hombre que los a\u00f1os le pesan sobre las rodillas. \u00abJoven, \u00bfusted alguna vez se ha enamorado?\u00bb me pregunta. \u00abS\u00ed, un par de veces\u00bb. \u00ab\u00bfY ha sido correspondido?\u00bb. \u00abEn ocasiones varias\u00bb grito. Ahora Eddie Herrera ha subido el volumen y le canta a una tal Calorina <em>\u00bfo Carolina?<\/em>, en fin, el se\u00f1or r\u00ede. \u00ab\u00bfY te ha pasado alguna vez eso de estar enamorado por andar alegre?\u00bb vuelve a preguntar. No s\u00e9 a d\u00f3nde va con aquel interrogatorio, si s\u00f3lo le pregunt\u00e9 que c\u00f3mo estaba por la simple cortes\u00eda. Yo asiento y se vuelve a re\u00edr. \u00abEso es lo que veo todos los d\u00edas. Uno sale a la calle a enamorarse, para decir que tiene una ilusi\u00f3n. Por lo menos la m\u00eda son dos hijos y mis nietos. \u00bfEsto? Vivir todos los d\u00edas dentro de este <em>aparato<\/em> es estar enamorado por andar <em>necesitado<\/em>\u00bb. R\u00edo con el comentario. \u00abHijo, uno cuando es viejo se enamora de todo para distraerse, pa\u2019 no pensar que est\u00e1 estorbando. Vaya y preg\u00fantele a cualquiera de mi edad que qu\u00e9 hace y le dir\u00e1n lo mismo: estorbando. No es que nos menospreciemos, es que lo vemos, lo vivimos, lo sentimos y lo presagiamos desde el primer dolor de rodillas o de espalda baja\u00bb se lamenta. Me da grima, me desalma su testimonio. Trato de desviar los sentimientos hasta sus nietos pero niega. \u00abEllos son otro nivel, muchacho. Ya est\u00e1n grandes, algunos ya hasta est\u00e1n graduados y casados, otros estudian y algunos otros hacen desastres. Es cierto que uno estudia medicina, como t\u00fa. No s\u00e9 si lo conocer\u00e1s, se llama Javier\u00bb. Yo niego. \u00c9l prosigue. \u00abBueno, no es importante. Lo importante es que sepas que por m\u00e1s que los a\u00f1os signifiquen una carga, nosotros, estos vejestorios viviendo el ocaso de la lucidez, fuimos alguna vez como ustedes. T\u00fa eres cort\u00e9s, se te nota por la atenci\u00f3n y el saludo. Pero mira: todos est\u00e1n sentados, algunos de mi camada tienen suerte y les ceden el puesto. Pero hay otros, como yo, que no corremos con la misma suerte. Esto se convirti\u00f3 en el d\u00eda de la supervivencia. La tercera edad se convirti\u00f3 en un estigma, un lastre que nadie quiere. Un mal innecesario\u00bb. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 dice eso?\u00bb. \u00c9l me mira, no responde. Sopesa las palabras antes de decirlas. Finalmente suspira y me mira. \u00abPorque lo veo a diario hijo, por eso\u00bb me dice. \u00abPero p\u00f3ngase usted a ver: sus nietos lo quieren, sus hijos igual, \u00bfc\u00f3mo van ellos a considerarlo un mal innecesario?\u00bb. El semblante no mejora. La tristeza y el dejo de la a\u00f1oranza del pasado es el signo perenne de los venezolanos. \u00abMis hijos, los otros tres que tengo, no me quieren cerca. No me reciben en sus casas con gusto. S\u00e9 que se insultan unos con otros porque nadie quiere tenerme. Los otros dos, mi hija menor y el mayor, me atienden en la mayor\u00eda de los casos. Pero ya veo c\u00f3mo el cansancio les ha colmado la paciencia. Mi mujer muri\u00f3 hace cinco a\u00f1os, ya nada es igual desde entonces. Nosotros viv\u00edamos en nuestra casa por el sector Don Bosco. Al morir Dinora, mis hijos me obligaron a vender la casa porque \u201cya no me val\u00eda solo\u201d y me ten\u00eda que mudar con ellos, muy a su pesar, claro. Ahora les pesa aquella decisi\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde qued\u00f3 aquello de que los hijos mueren por los padres? Antes, en mis tiempos, era as\u00ed\u00bb. El cl\u00e1sico <em>frenazo<\/em> estrella del bus hace que el se\u00f1or tambalee. Como puedo me aferro con una mano al pasamano y con la otra, trato en lo posible sostenerlo en pie. Los <em>flashes<\/em> de la nostalgia me permiten vislumbrar a mi abuelo en aquel se\u00f1or de fisionom\u00eda ausente.<\/p>\n<p>Las <em>mardiciones<\/em>, los recurrentes recuerdos a la madre del intr\u00e9pido conductor y los gritos le hacen los coros a Diveana que cantan <em>tus ojos, \u00bfqu\u00e9 tienen tus ojos? Que cuando me miran\u2026 inquietan mis ojos<\/em>. Hay gente que baja en cada parada pero no hay puesto. C\u00f3mo nos encanta <em>com\u00e9rnosla<\/em>, ser vivos, o como les gusta llamarlo: \u201cser r\u00e1pido y \u00e1gil\u201d. \u00abMi pap\u00e1 se llamaba Fernando y mi madre Gloria. Desde peque\u00f1o se acostumbraron a llamarme <em>Fernandito<\/em> y as\u00ed me qued\u00e9. Hasta ahorita, conste que tengo setenta y un a\u00f1os, me siguen llamando as\u00ed. S\u00f3lo mis nietos que por cosas de ellos me llaman <em>Dito<\/em> pero es por cari\u00f1o, eso s\u00ed. Mis hermanos y yo lidiamos con nuestros padres hasta que estuvieron bien entrados en a\u00f1os. Ni para m\u00ed o mi esposa supuso una carga pero parece que mientras el hombre avanza, atr\u00e1s queda la civilizaci\u00f3n y cada quien se vuelve due\u00f1o y se\u00f1or de uno mismo. Aunado a eso, vemos que hay un grupito, m\u00e1s grande cada vez, de hombres y mujeres que el rancho les creci\u00f3 en la cabeza y ahorita la tercera edad comienza desde que la mujer cumple veinte a\u00f1os trabajando y al hombre se le cae el pelo. La tercera edad dej\u00f3 de ser el orgullo de la experiencia, de la experticia cuidada a la vida. Ya no, eso se acab\u00f3. Ahora es un orgullo decirle a la gente que eres viejo para que te puedas colear en una cola para comprar algo, para que no te cobre el pasaje completo y para que te den l\u00e1stima. Porque nadie ya se ajusta a los principios, todo se fue al comino\u00bb. Yo escucho atentamente. El drama de la tercera edad, la diatriba, el convencimiento, la polarizaci\u00f3n de la conciencia, el oportunismo par\u00e1sito, el orgullo vencido. Emula un discurso de sindicalista obrero. Menudo papel se ha cargado. Pero lo dice de coraz\u00f3n, le duele ver a los ojos de la inmundicia humana, de la guerra oportunista, de las necedades socialistas. No se queja de las colas por comida, ni de los servicios <em>inservibles<\/em> o del show medi\u00e1tico de humo, de olla raspada. No, su preocupaci\u00f3n son los principios, las leyes, los reconocimientos, los t\u00edtulos, la meritocracia, la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abSepa bien lo que hace en la vida hijo. Cuando vaya a tener sus muchachos, ens\u00e9\u00f1elos que usted no los trajo al mundo para que cuando usted est\u00e9 viejo ellos lo cuiden. Ens\u00e9\u00f1eles la fortaleza y no les siembre el rancho ideol\u00f3gico. As\u00ed, con suerte, no ser\u00e1s merecedor de un juego de la papa caliente. Nadie quiere que le caiga el premio mayor. Y a la larga lo entiendo, s\u00f3lo que ya nada me vale, s\u00f3lo la alegr\u00eda de los recuerdos y la diversi\u00f3n de la nostalgia. T\u00fa te ves que eres un buen muchacho caracha, seguro que me vas a escuchar. Yo no tengo necesidad de estar aguantando estas acciones desleales, s\u00f3lo que me resumo en desaparecer de la casa de mi hijo de turno desde la ma\u00f1ana hasta la tarde. Que ellos hagan su vida, yo hago la m\u00eda como pueda. Al parecer aqu\u00ed se la hace pasando trabajo. Es esto lo que te digo: estar enamorado por andar alegre. Yo ando alegre. Creo que me estoy comenzando a enamorar de los paseos extremos en Ruta 6 porque\u2026 \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s le queda a uno sino es vivir el drama de la tercera edad?\u00bb. Con las chicas del can de nuevo cantando que no son lobas y que no le van a robar el marido a nadie me bajo. A la final me arm\u00e9 de valent\u00eda y le ped\u00ed a un tipo que se parara y le cediera el puesto a <em>Fernandito<\/em>. \u00abVaya con Dios hijo, vaya con \u00e9l, porque no espere que aqu\u00ed lo traten con cortes\u00eda\u00bb se despidi\u00f3 al bajarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">***<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s vi a <em>Fernandito<\/em> en una parada esperando una nueva ruta extrema: Cuatro Bocas por la tarde. Su afici\u00f3n a la adrenalina del transporte en horas pico lo salvaba de vivir pensando en el drama de la tercera edad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PR\u00d3XIMO VIAJE:<\/p>\n<p>VIAJE N\u00b0 7: REPRODUCIENDO: QUINCE A\u00d1OS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 dice eso?\u00bb. \u00c9l me mira, no responde. Sopesa las palabras antes de decirlas. Finalmente suspira y me mira. \u00abPorque lo veo a diario hijo, por eso\u00bb me dice. 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