{"id":53021,"date":"2016-02-08T01:06:48","date_gmt":"2016-02-08T05:36:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=53021"},"modified":"2016-02-08T01:06:48","modified_gmt":"2016-02-08T05:36:48","slug":"virginal-tesoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/02\/08\/virginal-tesoro\/","title":{"rendered":"virginal tesoro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Dos dientes al suelo. Sangre derramada al pie del \u00e1rbol m\u00e1s viejo de la plaza, ese que llaman el \u201cChucho Milagroso\u201d. Con la cabeza gacha y la camisa a medio rasgar a la altura del cuello; Tito se enfrentaba a su contrincante de la noche. Soplete regalo su ultimo cigarrillo a Laurita, que ba\u00f1ada por la luz de la luna parec\u00eda una hermosa lagrima de diamante en medio de la miseria. Tito saboreaba la sangre en su boca, no era diferente a otras noches, est\u00e1 hab\u00eda sido un capitulo agregado a su vasta carrera de peleador callejero. Solo que Laurita se hab\u00eda atravesado entre \u00e9l y su compinche Soplete. Esta mujer: piel canela, ojos achinados, melena agresiva. No pod\u00eda apartar la vista de ella. Ella era la noche, la lluvia y el amor. Y si no existieran las mujeres, tal vez, quien quita que los hombres no tengamos por qu\u00e9 pelear. As\u00ed pensaba con un dolor de cabeza tremendo, la barbilla entre las manos, adoloridas por los golpes, la cara huesuda de Soplete, un maldito muro.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify\">\n<li>Hermano no quiero que volvamos a pelear por mujeres.<\/li>\n<li>Si t\u00fa lo dices, pero te juro que me pagaras los dientes que me tumbaste.<\/li>\n<li>Tranquilo viejo. La noche es joven a\u00fan. Todav\u00eda ando seco.<\/li>\n<li>Yo ya no quiero tomar.<\/li>\n<li>Pareces una ni\u00f1a malcriada. (Se re\u00eda a carcajadas Soplete)<\/li>\n<li>T\u00fa qu\u00e9 sabes rata. Yo amo a Laurita.<\/li>\n<li>No, no me vengas con novelitas. Vamos a regresar con los dem\u00e1s. El ron se lo chupan r\u00e1pido estos malparidos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Feliz de tener una sonrisa de boxeador Tito se incorpor\u00f3, las manos adoloridas por ablandar golpes contra un muro. La jodida cara de Soplete, pens\u00f3. Laurita debe estar en su casa, no le gusta que Tito se pelee por ella. Ella va al colegio de <em>Nuestra Se\u00f1ora del Rosario<\/em>, a dos cuadras del museo de arte colonial. Entre todas sus amigas brilla como una estrella fugaz. Su forma de caminar, especial, fisura en el tiempo y espacio. Frontera entre dos mundos: la miseria y el amor. All\u00ed se manten\u00eda Tito, a raya como un prisionero. Ese pa\u00eds que era Laurita, se manten\u00eda inaccesible para \u00e9l. O cualquiera que buscara vida despu\u00e9s de la muerte. Es decir, enamorarse de ella. Tito la espera a la salida del colegio, con una rosa, la camisa de cuadros que no se quita ni para ir al ba\u00f1o. Pantalones ra\u00eddos por el tiempo, el cabello bastante corto pero despeinado. Sin duda un tipo valiente al querer conquistar a una mujer con semejante pinta. Tito ojos de canario busca entre los muchachos el que le quit\u00f3 su yesquero, debe ser Micky, el boc\u00f3n del grupo, nunca se queda callado en lo que deber\u00eda quedarse callado. Abre su boca al primer contacto con un toque de ron. Es como un loro, habla con ca\u00f1a.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify\">\n<li>\u00bfC\u00f3mo te fue con Soplete, rata? Se lanza hacia atr\u00e1s, un buche de ron lo acompa\u00f1a.<\/li>\n<li>Casi lo jodo, pero el perro me agarr\u00f3 descuidado.<\/li>\n<li>No cambias Tito, siempre buscando peo.<\/li>\n<li>Deja de hablar paja y p\u00e1same un cigarro. Me duele la garganta.<\/li>\n<li>Dale, pero la pr\u00f3xima pelea apostamos a que te tumban 3 dientes.<\/li>\n<li>Eres un malparido Micky. Al que le van a tumbar los dientes es a otro.<\/li>\n<li>C\u00e1lmate, papi. Al grano, que dejamos el billar a medio juego por tu culpa.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Tito pidi\u00f3 una birra en la barra y, volvi\u00f3 a la mesa de pool, el bar \u201cMara\u201d se encontraba casi vac\u00edo, una chica de vestido negro conversaba con un vejete en la barra. Ten\u00eda buenos pechos, le pareci\u00f3 que \u00faltimamente la hab\u00eda visto con el mismo tipo. Tal vez fuera una ni\u00f1a inici\u00e1ndose en el arte horizontal: ganan bien, les dan comida y vestido, gimnasio y tetas de pl\u00e1stico para vender. No est\u00e1 mal, nada mal. Micky lo apur\u00f3 desde el otro extremo de la mesa, Soplete fumaba como una puta en celo, nervios le sobraban. Ten\u00eda la nariz rota, el humo del cigarro le raspaba al respirar. Tito se tomaba su tiempo para jugar, no com\u00eda casquillo de sus compa\u00f1eros. Los vagos con que manten\u00eda una conexi\u00f3n particular. Eran un organismo \u00fanico, por separado eran nada. Pero juntos pod\u00edan hacer cualquier cosa. El clima del bar se sent\u00eda pesado, por momentos una neblina densa ocupaba el espacio que estaba destinado a las potenciales parejas para bailar, pero esta vez algo pod\u00eda manchar la noche. Por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n la chica del vestido negro le clavo una cachetada al vejete con que conversaba, la situaci\u00f3n se torn\u00f3 fea. El viejo se vino encima de la chica, y le dio un pu\u00f1etazo. Acto seguido la chica lo escupi\u00f3 en el rostro, el viejo maldiciendo a boca de jarro busco entre los bolsillos de su chaqueta de cuero, devel\u00f3 una pistola autom\u00e1tica que al instante descargo en el pecho de la chica del vestido negro. Un enorme charco de sangre ensuci\u00f3 gran parte del bar. Un revuelo de gritos no se hizo esperar, atendiendo a los llamados de auxilio de otras chicas entre varios hombres lograron inmovilizar al viejo pistolero. Tito y sus amigos terminaron la botella de ron, estaban tan borrachos que todo ten\u00eda el bello cariz de la fantas\u00eda. Se apresuraron a salir. Afuera del \u201cMara\u201d Tito volvi\u00f3 a retar a Soplete. Un segundo round, esta vez no fallar\u00eda. La recompensa: Laurita y su virginal tesoro. Su pasaporte a la redenci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos dientes al suelo. Sangre derramada al pie del \u00e1rbol m\u00e1s viejo de la plaza, ese que llaman el \u201cChucho Milagroso\u201d. Con la cabeza gacha y la camisa a medio rasgar a la altura del cuello; Tito se enfrentaba a su contrincante de la noche. 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