{"id":52928,"date":"2016-01-17T12:15:59","date_gmt":"2016-01-17T16:45:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=52928"},"modified":"2016-01-17T17:08:05","modified_gmt":"2016-01-17T21:38:05","slug":"fabiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2016\/01\/17\/fabiana\/","title":{"rendered":"Fabiana (O el empe\u00f1arlo todo para ser menos)"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, justamente hoy, en la Funeraria Monumental del Cementerio del Este; est\u00e1n haciendo capilla ardiente a los enjutos restos mortales de Fabiana Mirabal. Los presentes, ataviando sus prendas y sus palabras con las pla\u00f1ideras gestualidades de costumbre, se acercan, en fila, al f\u00e9retro abierto y, lejos del llanto o de la compunci\u00f3n, su espont\u00e1nea expresi\u00f3n navega sutil entre la sorpresa manifiesta y el asco indisimulable.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo culparlos, Fabiana, si tu cad\u00e1ver (que no he querido ver a\u00fan) es un esbozo de quien fuiste en vida?, un retazo inerte de tu vivaz persona. Mira el innegable resultado de tu orgullo contradictorio, de tu inseguridad vulnerable, de la fe ciega que tuviste en los c\u00e1nones armados por \u00e9sos que no se dignaron ni en venir a tu sobria despedida.<\/p>\n<p>Me promet\u00ed quedarme hasta el final, Fabiana, hasta que la pala del sepulturero, indiferente a tu historia, me hiciera asimilar que tus ambiciones cesaron, que tus sue\u00f1os nunca se materializar\u00e1n y que, a partir de ma\u00f1ana, tendr\u00e9 una amiga menos. Pero no lo cumplir\u00e9, prefiero reconstruir, aunque no soy escritor (t\u00fa sabes que siempre querr\u00e9 serlo), un retablo aproximado de la secuencia que te apag\u00f3. Siempre me pediste un poema o un cuento. Aqu\u00ed te lo regalo, aunque sospecho que puede ser un poco tarde.<\/p>\n<p>Tu voz enronquecida me imant\u00f3 desde el primer saludo. Tus gestos toscos y tu constelaci\u00f3n de pecas me inspiraron una empat\u00eda instant\u00e1nea que se manifest\u00f3 r\u00e1pidamente en mi sonrisa de imb\u00e9cil. La primera conversaci\u00f3n fue all\u00ed, en la mesa de licores de una reuni\u00f3n caraque\u00f1a como cualquier otra, en la que los m\u00e1s pudientes y vac\u00edos hablaban, como siempre, de sus sonoras Mer\u00fas y de sus novias sumisas.<\/p>\n<p>Tu mirada penetrante me imped\u00eda enfocar mi atenci\u00f3n a cualquier hecho ajeno a ti. Tu histrionismo sobre la silla Manaplas, al momento de compartir tus an\u00e9cdotas, resultaba fascinante. Nuestra tertulia se mudaba de un lugar a otro, interrumpida, de vez en cuando, por amigos tuyos o m\u00edos que, luego de importar alg\u00fan chisme o chiste, se retiraban parsimoniosamente por el mismo camino.<\/p>\n<p>\u201cMe vinieron a buscar\u201d, dijiste mientras tomabas tu bolso y observabas tu celular. Intercambiamos n\u00fameros y, luego del conocido protocolo del \u201chasta luego\u201d, embarcaste en el Signo negro de tu mam\u00e1. A\u00fan era temprano en la madrugada pero, para m\u00ed, la reuni\u00f3n hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 hizo que todo se catalizara tan r\u00e1pido entre nosotros. Las visitas a tu casa se volvieron habituales, las pel\u00edculas en la sala, las extens\u00edsimas conversaciones por Whatsapp, los secretos mutuos, las burlas confianzudas, la rutina de verte, robusta aunque delgada, con tu pijama (tres o cuatro tallas m\u00e1s grande que t\u00fa) de Snoopy o de M&amp;M\u2019S. Esas noches tan agradables de fin de semana las atesorar\u00e9 siempre en el recuerdo. Eran perfectas, te lo juro.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEst\u00e1s m\u00e1s flaca?\u201d, te pregunt\u00e9 mientras \u00edbamos caminando por Paseo el Hatillo. Fue la primera vez en la que me di cuenta de que estabas cambiando.<\/p>\n<p>-Estoy haciendo dieta.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Quiero verme mejor.<\/p>\n<p>-Ya t\u00fa eres bella.<\/p>\n<p>-Soy que si la m\u00e1s gorda de mi sal\u00f3n.<\/p>\n<p>-T\u00fa ni siquiera eres gorda.<\/p>\n<p>-S\u00ed soy.<\/p>\n<p>No hall\u00e9 manera de imponerte mi punto de vista. Me puse de mal humor, al no comer t\u00fa, me sentir\u00eda mal comiendo yo. Caminamos sin plan e, incre\u00edblemente temprano, te dej\u00e9 en la puerta de tu casa.<\/p>\n<p>Nunca supe qu\u00e9 o qui\u00e9n conociste, que enfri\u00f3 nuestra relaci\u00f3n. No s\u00e9 qu\u00e9 o qui\u00e9n conociste, que te quer\u00eda tan esbelta, tan d\u00e9bil y tan l\u00edvida. Luego, siempre, ten\u00edas una excusa cada vez que te invitaba a algo. No hubo m\u00e1s noches perfectas, no hubo m\u00e1s cine en la sala, s\u00f3lo rumores de terceros que me preocupaban, cada vez, en mayor grado: \u201cdicen que Fabiana est\u00e1 flaqu\u00edsima, dicen hasta que tiene anorexia\u201d.<\/p>\n<p>Ya no me contestabas, ya no me respond\u00edas, ya no ten\u00eda ni noticias tuyas, te esfumabas, literalmente te esfumabas.<\/p>\n<p>La semana pasada, cuando me escribiste \u201cTom, quiero verte\u201d, se me espes\u00f3 la sangre y el est\u00f3mago se me llen\u00f3 de todos los nervios que ha habido en este mundo. Me ba\u00f1\u00e9, me vest\u00ed, y, con la esperanza de acallar las ideas preconcebidas que todos hab\u00edan construido sobre ti, me detuve en Farmatodo y dilapid\u00e9 mi ahorro de la semana para comprarte una lata de Pirul\u00edn.<\/p>\n<p>La autopista se me hizo corta, no quer\u00eda llegar, ten\u00eda un presentimiento terrible formado, quiz\u00e1s, por tantos cuentos que llegaron a mis o\u00eddos. Estacion\u00e9 frente a tu casa (justo en mi espacio favorito, el que ten\u00eda meses sin utilizar), toqu\u00e9 el timbre, y la cara de tu mam\u00e1 me lo dijo todo. Me repiti\u00f3 unas tres veces (creo que era bals\u00e1mico para ella) que estabas un poquito mejor. Me advirti\u00f3, luego de abrazarme un largo rato, que no te hablara muy alto, que a\u00fan estabas en reposo.<\/p>\n<p>Maquill\u00e9 estoicamente las ganas de gritar y llorar cuando te vi, sin embargo, creo que te diste cuenta de mi puchero cuando, con el escalofriante (y casi indefinible) hilo de voz que ten\u00edas, me preguntaste si estaba bien. Quise saber c\u00f3mo te dejaste (y te dejaron) caer en ese estado, quise saber por qu\u00e9 eras un esqueleto forrado con piel, quise saber qu\u00e9 pas\u00f3 con tu constelaci\u00f3n de pequitas. Pero tuvimos una conversaci\u00f3n absurda, incoherente y horrible. A\u00fan dudo si en alg\u00fan momento supiste si era yo el que estaba all\u00ed o me confundiste con otra persona.<\/p>\n<p>Anteayer me dieron la noticia, no se pudo hacer m\u00e1s. Eres una idiota, Fabiana Mirabal, me dejaste viudo de una de las m\u00e1s candorosas personas que pude conocer alguna vez. Lo empe\u00f1aste todo por ser menos y yo, como a\u00fan te quiero tanto, te obsequio este humilde relato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, justamente hoy, en la Funeraria Monumental del Cementerio del Este; est\u00e1n haciendo capilla ardiente a los enjutos restos mortales de Fabiana Mirabal. 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