{"id":5227,"date":"2009-11-02T18:08:11","date_gmt":"2009-11-02T22:38:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=5227"},"modified":"2009-11-11T07:58:27","modified_gmt":"2009-11-11T12:28:27","slug":"entre-beisbolsas-te-veas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/11\/02\/entre-beisbolsas-te-veas\/","title":{"rendered":"Entre Beisbolsas Te Veas"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"5230\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/11\/02\/entre-beisbolsas-te-veas\/n628396619_2134350_11171\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171.jpg?fit=475%2C352&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"475,352\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"n628396619_2134350_11171\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171.jpg?fit=475%2C352&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5230\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171-150x150.jpg?resize=150%2C150\" alt=\"n628396619_2134350_11171\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171.jpg?zoom=2&amp;resize=150%2C150&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/n628396619_2134350_11171.jpg?zoom=3&amp;resize=150%2C150&amp;ssl=1 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Dicen que al cuerpo humano le toma cerca de 7 a\u00f1os completar una regeneraci\u00f3n celular total. Debe ser cierto, porque mas o menos ese es el tiempo que me toma olvidar lo fastidioso que es el b\u00e9isbol: Es entonces cuando caigo en la trampa de ir a ver un juego en el estadio. Es una vil manipulaci\u00f3n de mis amigos, de esos que dicen que lo quieren mucho a uno pero no soportan la paz y felicidad ajena. Son ese mismo tipo de personas que se casaron hace mil a\u00f1os con sus novios de la infancia, y en cada momento que tienen oportunidad vienen y te dicen con sa\u00f1a:\u00a0<em>\u201c\u00bfY t\u00fa no te has casado?&#8230; no chamo, tienes que casarte YA! no sabes de lo que te est\u00e1s perdiendo!\u201d<\/em>. La verdad es que haber pasado los \u00faltimos 15 a\u00f1os de mi vida; que es casi toda la que recuerdo y mas valoro; despert\u00e1ndome, comiendo, conversando, viajando, acost\u00e1ndome, etc. junto al mismo ser humano es algo que prefiero haberme perdido. No quiero decir que a lo mejor tal vez quiz\u00e1 es probable que en un futuro de aqu\u00ed en adelante no lo haga, pero as\u00ed desde siempre me parece antinatura; tanto como me parece insidioso quien lo promueve. Pero bueno, ese soy yo y aparentemente solo yo: Mejor volvamos al b\u00e9isbol.<\/p>\n<p>Todo comienza con la emboscada; una inocente conversaci\u00f3n a mi alrededor acerca del equipo local, de lo bien o mal que lo est\u00e1 haciendo, que si tal jugador o cual jugada de anoche. Todos tienen algo que decir, los grupos se consolidan alrededor de su equipo de preferencia, el ambiente comienza a calentarse con insultos prefabricados y sus respectivas respuestas. Al final toda la disputa deber\u00e1n resolverla otras 18 personas sobre el engramado del estadio, y por alguna raz\u00f3n que desconozco, hay que ir a verlo en vivo. Se supone que es chever\u00edsimo, que son 2 \u00f3 12 horas de tu vida llenas de emoci\u00f3n y euforia al filo de una butaca dise\u00f1ada por un liliputiense.\u00a0<em>\u201cYa ver\u00e1s como les vamos a meter nueve arepas\u201d, \u201cla temporada no se termina hasta que se termina y el primer ma\u00edz es para los cochinos\u201d, \u201cese equipo es como las hallacas, despu\u00e9s de diciembre se ponen piches\u201d<\/em>, y frases por el estilo dejan el tema encendido y en suspenso. La cosa promete ser buena y dar mucho de que hablar; as\u00ed que cual marino aventurero, me embarco en esa odisea interminable.<\/p>\n<p>Ya no se consiguen entradas, pero nunca falta un buen vecino que te regala la de su\u00a0<em>abono<\/em>. Es decir, una v\u00edctima del consumismo con muy mala memoria, que ha comprado entradas por adelantado para todos los juegos de la temporada. Pero, como sucede cada a\u00f1o, ya se ha dado cuenta de que eso es demasiado fastidioso, as\u00ed que le hace la maldad a otros. Es el tipo de personas que si tuviese SIDA, sembrar\u00eda agujas infectadas en las butacas del cine. Maldad pura, se le nota un brillo en los ojos y el excesivo salivar cuando la despega del cart\u00f3n para d\u00e1rtela. De puro pendejo, uno ofrece pag\u00e1rsela, pero este rechaza cualquier ofrecimiento y as\u00ed aumenta su placer, pues se siente dominante y superior al disfrazarse de esplendido y saberse impune ante cualquier reclamo posterior.\u00a0<em>\u201cToma, aprov\u00e9chala t\u00fa, es que yo&#8230; yo&#8230; yo&#8230; (cof-cof-cof) tengo gripe\u201d<\/em>, te dice con un falsete altruista, y uno se siente como un ni\u00f1ito al que le han regalando un pase gratis para viajar en el trasbordador espacial. Si, en\u00a0<em>El Challenger<\/em>.<\/p>\n<p>Noche del juego. Hay que saber de que color vestirse, pues un error crom\u00e1tico puede costarte, no la vida, pero si una buena apaleada a manos de una turba de fan\u00e1ticos. Hay un caos bien organizado alrededor del estadio para estacionarse y entrar, nada del otro mundo, atribuible mas bien a nuestra condici\u00f3n de pa\u00eds salvaje. La cosa camina a empujones; se comparten fluidos, gritos y se acepta con resignaci\u00f3n una que otra cercan\u00eda demasiado incomoda para mi hombr\u00eda. Todo sea por el disfrute del juego. La butaca indicada en mi entrada parece estar ocupada por una se\u00f1ora gorda acompa\u00f1ada de sus robustos hijos. Reviso con detenimiento las siglas, doble chequeo mi conteo y termino nuevamente con la se\u00f1ora gorda. Hacemos un trueque obligado de entradas, como cuando el panadero te da un caramelo a manera de cambio o simplemente te dice\u00a0<em>\u201cte debo mil, panita\u201d<\/em>, sonr\u00edo y trato de pensar que hubiese sido muy incomodo pasarme la noche entre dos tanques blindados apunt\u00e1ndome con sus ca\u00f1ones. A fin de cuentas, mientras mas arriba, mejor se ve el campo. Como si realmente hubiese algo que ver. -1ra Cerveza-<\/p>\n<p>Ya va media hora de atraso, pero al parecer yo soy el \u00fanico al le importa. Mientras tanto, se ve a los jugadores regados por todo el campo. No culpen de los kilos de mas a la televisi\u00f3n, en persona siguen siendo un hatajo de gorditos culones. Pierden el tiempo reunidos en c\u00edrculos, pas\u00e1ndose la pelotica, escupiendo y jurung\u00e1ndose las bolas. Esto mantiene al p\u00fablico hechizado. Mi vecino de butaca tiene una radio pegada a la oreja mientras se come las u\u00f1as, as\u00ed que le pregunto que est\u00e1 pasando. Le da volumen para compartir conmigo las incidencias: Nada, todo es normal. Dos narradores sin nada que decir, estiran las palabras que pronuncian para ocupar su tiempo al aire, mientras cuelan una publicidad barata entre malos anglicismos y pron\u00f3sticos basados en estad\u00edsticas poco fiables. De pronto, como si todos respondieran a un silbato canino, el equipo se recoge y el p\u00fablico enardece. Como que ya va a empezar la cosa. Pero no. \u00bfCu\u00e1l es el apuro? -4ta Cerveza-<\/p>\n<p>Media hora mas tarde, salen los equipos para formarse y entonar Las Gloriosas Notas del Himno Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela. A medida que salen, se escuchan v\u00edtores y abucheos. Alg\u00fan hiperfan\u00e1tico, uniformado de local, se guinda de la reja del lado de visitantes y empieza a gritar con pasi\u00f3n desbordada:\u00a0<em>\u201cCO\u00d1OETUMADRE! CO\u00d1OETUMADRE! CO\u00d1OETUMADRE!&#8230;\u201d<\/em>. Solo se calla mientras suena el himno. \u00bfQu\u00e9 rayos es el emp\u00edreo? Se aplaude, se silba y se grita al finalizar. Es as\u00ed y punto, olv\u00eddese de lo aprendido en la Sociedad Bolivariana durante los a\u00f1os de colegio. El\u00a0<em>\u201cCO\u00d1OETUMADRE! (Bis)\u201d <\/em>retoma su ritmo mientras los jugadores comparten nalgadas y regresan a su dugout. Ahora como que si va a empezar la cosa. Pero tampoco. \u00bfSigues apurado? -8va Cerveza-<\/p>\n<p>Una vez perdida la noci\u00f3n del tiempo, sale el equipo local al campo. Un altoparlante que suena como una foca ronca tocando saxof\u00f3n nombra a cada jugador, su posici\u00f3n en el cuadro y el sobrenombre que ellos cari\u00f1osamente le dan. Lo que hace el ocio! Todo el mundo hace que entiende, pues aplauden y a\u00fapan a sus h\u00e9roes. En el cuadro, los jugadores siguen con su rutina de perder el tiempo pas\u00e1ndose la pelotica, escupir y jurungarse las bolas. Ya falta poco, de un momento a otro el umpire gritar\u00e1:\u00a0<em>\u201cPLAYBALL!\u201d <\/em>y se desatara la furia. Pero ya va. Es de un momento a otro. No es ya-ya-ya. Ya va. De un momento a otro. Un momento. Momento un. Otro momento. Momento otro. Memento. -11va Cerveza-<\/p>\n<p><em>\u201cPLAYBALL!\u201d <\/em>y el publico grita euf\u00f3rico, yo lloro. Como si no importara, minutos mas tarde sale el primer bateador, caminando, en calma, no hay apuro. La foca ronca del saxof\u00f3n lo nombra y los fan\u00e1ticos abuchean. Se acomoda en el caj\u00f3n de bateo dando brinquitos estacionarios. El pitcher niega, asiente, niega otra vez y finalmente asiente. Se miran fijamente. El bateador patea el terreno para afianzarse mejor con los tacos. El pitcher lo mira con odio. Ambos escupen y se jurungan las bolas. El bateador pide un tiempo fuera para limpiar la suela de sus zapatos que acaba de ensuciar pateando el terreno. Golpea sus pies con el bate, luego pide mas tiempo para limpiar el bate y vuelve a acomodarse. Abanica al aire, como dici\u00e9ndole al pitcher por donde la quiere. El pitcher niega, sigue negando hasta que asiente. Se prepara para lanzar. Como que va a lanzar. Gira. Frunce el ce\u00f1o. Baja la cabeza. Se acomoda la gorra. Ahora si va a lanzar. \u00ab<em>Tiempo\u00bb<\/em>, pide el bateador. Se acomoda las medias y la leng\u00fceta de los zapatos. Ambos aprovechan para jurungarse las bolas y escupir. Se reinicia la \u201cacci\u00f3n\u201d, o mas bien se repite. El umpire ahora interrumpe para quitarle el polvo al home con una brocha. El catcher se para, se quita la careta y escupe. Todos se jurungan las bolas y vuelven a escupir. Se retoman las intenciones de empezar. Pasan algunos minutos mas y de pronto: Co\u00f1o! Ahora si! Lanza! Y&#8230; <em>STRIKE!<\/em>. Desconocidos se abrazan, vuelan cervezas y el estadio entero explota en aplausos. Yo no he parado de llorar. -14va Cerveza-<\/p>\n<p>Sucesos id\u00e9nticos se repiten hasta solaparse. Estoy atrapado en el\u00a0<em>deja vu <\/em>de una pesadilla recurrente dentro de la sala de un cine continuado en forma de Anillo de Moebius que presenta<em>\u201cThe Groundhog Day\u201d<\/em>. Fijo la mirada en la grama y la veo crecer mientras todo a su alrededor parece acelerarse. Es una ilusi\u00f3n, aqu\u00ed nada se acelera, es mi mente la que se hace mas lenta. Ya no se lo que es el tiempo ni me importa. Que Einstein, que\u00a0<em>continuum<\/em> espacio-tiempo ni que relatividad! Si el reloj va hacia adelante o hacia atr\u00e1s me da igual, siempre y cuando sea en el sentido en que esto termine mas r\u00e1pido. \u00bfM\u00e1s r\u00e1pido dije? Que iluso! -18va Cerveza-<\/p>\n<p>Las ganas de orinar me hacen reaccionar del entumecimiento mental. Pido permiso a mi vecino de la radio que ya tiene rato que paso de las u\u00f1as a la carne de los dedos. Busco los ba\u00f1os por el pasillo, no es dif\u00edcil encontrarlos, por el aroma yo lo s\u00e9. Hay mas orine en el piso que en los excusados, normalito. Hombro con hombro, todos hablan acaloradamente acerca del juego con su compa\u00f1ero de urinario. Supongo que el compartir gotitas de pip\u00ed rompe el hielo y crea un fuerte lazo de empat\u00eda. Prefiero no fraternizar y esperar a que se desocupe un cub\u00edculo privado, total, aqu\u00ed uno aprende a esperar y esperar y esperar. Finalmente logro un inodoro para mi solito, y mientras me descargo, escucho de fondo al estadio estallar en j\u00fabilo. Algo importante debi\u00f3 haber pasado, aunque estoy seguro de que no fue nada. Regreso a mi butaca y veo el marcador solo para comprobar que efectivamente no paso nada, aunque mi vecino del radio luce como reci\u00e9n revivido de un infarto. Ya el tipo empieza a parecerse a un animal desollado.<\/p>\n<p>Con algunas cervezas de menos en mi sistema, comienzo recobrar la conciencia y a tener nuevamente el control de mis acciones. Noto que a mi alrededor todo est\u00e1 mas mojado y mas sudado de lo que recuerdo, las barras son mas ruidosas que al principio, las conchas de man\u00ed y pistacho tapizan ahora el piso. Ya no puedo sentarme, todo el mundo est\u00e1 de pie y no me dejan ver lo que acontece en el campo, o sea: Nada o lo mismo. Es igual, el punto es que no hay nada que ver, y si lo ves, no es nada diferente a lo mismo que ya viste, que es nada mas y nada menos que la misma nada anterior un poco mas nueva pero igual de nada que la otra misma. Mas nada y nada mas de lo mismo. Otra cerveza, esta vez tibia.  De pronto el estadio enmudece y todo se congela. Un suspiro generalizado en <em>\u201c\u00d1O\u201d<\/em> sostenido acaba con el instante m\u00e1gico. Algo pas\u00f3, cuando menos as\u00ed pareciera, aunque en realidad no.<\/p>\n<p>El juego sigue 0 x 0 sin mayores incidencias, por supuesto. El equipo visitante abandona el campo bajo insultos, mientras que bajo aplausos el equipo local retoma su alineaci\u00f3n. Estoy a punto de botar mi cerveza caliente por la mitad cuando logro descifrar un mensaje que emana de la foca-ronca-saxofonista, algo parecido a:\u00a0<em>\u201cCOWUNZU DUL SUWUNDU UNWUM\u201d. \u2500\u201cQUE-QUEEE???!!! COMIENZO DEL SEGUNDO INNING???!!!\u201d &#8211; <\/em>Si, lo digo en voz alta con indignaci\u00f3n y mis vecinos me miran extra\u00f1ados. Froto mis ojos, confirmo con la pizarra y repito incr\u00e9dulamente: \u2500<em>\u201cQUE-QUEEE???!!! COMIENZO DEL SEGUNDO INNING???!!!\u201d . <\/em>Todos a mi alrededor asienten con mucha seguridad. El loquito de la radio, ya con sangre entre los dientes, se voltea y me dice vibrando de emoci\u00f3n: \u2500<em>\u201cA mi me pasa lo mismo&#8230; es que el partido est\u00e1 demasiado candela!\u201d<\/em>. Vuelvo a lloriquear otro rato.  Antes de caer nuevamente en estado de letargo e indiferencia temporal, decido que ya esto ha ido demasiado lejos. Pido permiso al que ahora mordisquea la radio y busco la salida. Me sorprende la cantidad de personas que aun esperan por entrar, yo trato de advertirles con se\u00f1as y gritos desesperados, pero no me hacen caso. El conciente colectivo de la manada es superior, es el llamado de la naturaleza para el que algunos vienen cableados de f\u00e1brica. Esa naturaleza si que es una mierda!. Vomito un buchecito dentro de mi boca y trago r\u00e1pidamente, y entre arcadas me apuro en llegar a mi carro para perderme de all\u00ed lo antes posible. Al montarme y prenderlo, suena el juego en la radio. Le meto un solo co\u00f1azo y enmudece. Paz. Me concentro ahora en mi reloj que avanza de nuevo a la velocidad habitual, un segundo tras otro, compruebo que al sumar 60 forman un minuto y a su vez este har\u00e1 lo mismo hasta lograr una hora. Mientras manejo de regreso a mi casa, mentalmente voy entonando\u00a0<em>\u201c1 Mississippi &#8211; 2 Missisippi &#8211; 3 Mississippi&#8230;\u201d <\/em>y retomo el ritmo de la cordura.<\/p>\n<p>Aunque estragado, estoy desvelado. Veo cuatro pel\u00edculas seguidas en DVD y luego empiezo a cambiar canales. Veo una repetici\u00f3n de\u00a0<em>Friends<\/em>, una de\u00a0<em>Seinfeld<\/em> y dos mas de\u00a0<em>South Park<\/em>. Casi he olvidado el b\u00e9isbol por completo cuando me cruzo con el juego en pantalla. Creo que voy a convulsionar, nunca me ha pasado, pero segurito que as\u00ed es como se siente. Antes de empezar con la tembladera y a echar espuma por la boca, escucho decir al narrador que el juego acaba de finalizar y poco a poco retorna la calma a mi cuerpo. Lo dejo un momento en ese canal hasta que anuncian el marcador final: 1 x 0. Aparentemente ganamos en el \u00faltimo inning con un jonr\u00f3n, eso debe haber sido un festival de nalgadas interminable. Debe ser por eso que siempre lo llaman \u00abjuego\u00bb y casi nunca \u00abdeporte\u00bb; como sea; ya me libr\u00e9 de \u00e9l, como m\u00ednimo por los pr\u00f3ximos 7 a\u00f1os. Suspiro aliviado, me entra sue\u00f1o y me alisto para dormir. Pero antes debo echarme alguna cremita en las bolas, porque desde hace bastante rato que me las estoy jurungando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que al cuerpo humano le toma cerca de 7 a\u00f1os completar una regeneraci\u00f3n celular total. 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