{"id":51998,"date":"2015-09-17T10:48:15","date_gmt":"2015-09-17T15:18:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51998"},"modified":"2015-09-17T10:48:15","modified_gmt":"2015-09-17T15:18:15","slug":"la-arquitectura-la-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/17\/la-arquitectura-la-espera\/","title":{"rendered":"La arquitectura de la espera"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"52002\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/17\/la-arquitectura-la-espera\/cusersromeobox-sync02_orgmiga04_arte_multimediaimagenc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg?fit=1697%2C2269&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1697,2269\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;romeo&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;C:UsersromeoBox Sync\\u000002_ORGMIGA\\u000004_ARTE_MULTIMEDIAIMAGENC&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"C:UsersromeoBox Sync02_ORGMIGA04_ARTE_MULTIMEDIAIMAGENC\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg?fit=696%2C522&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-52002\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99-640x480.jpg?resize=640%2C480\" alt=\"C:UsersromeoBox Sync02_ORGMIGA04_ARTE_MULTIMEDIAIMAGENC\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg?resize=640%2C480&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/PARALELEPIPEDO_99.jpg?zoom=2&amp;resize=640%2C480&amp;ssl=1 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>Todo hab\u00eda cambiado, tanto. Era como el decorado de un crucero: doradura pr\u00e1ctica, televisiva, agradable para el hacedor de pasatiempos que pag\u00f3 con sus d\u00edas para sentirse agasajado y exigir justificaciones a desconocidos. Derroche controlado de creencias auxiliares. \u00a0La m\u00fasica esperanzadora y una vida que pasa vertiginosamente ante la nueva ineptitud promiscua, colectiva y justificada por el saludo manipulador que dicta pautas de nada y nos hace repetir, ajenos, \u201c\u2026al final, todos lo hacemos\u201d.<\/p>\n<p>Los busc\u00f3 y los encontr\u00f3. Llam\u00f3 a la puerta. Difusos se presentaron en forma de otros y las deudas del comportamiento se acumularon, pesadas para su coraz\u00f3n reblandecido. No lo dejaron entrar en el s\u00edmbolo. Lo apartaron los nuevos, sus sustitutos. Arriba, como petrificados y dispuestos en un pol\u00edgono ceremonial de p\u00e9sima construcci\u00f3n barata estaban los viejos puestos de trabajo (dos bancos curvos de piedra lisa, in\u00fatilmente ennoblecidos con granito). \u00a0A\u00fan m\u00e1s alto, lo nuevo: el centro comercial.<\/p>\n<p>Gui\u00e1ndolo por el establecimiento ella lo preced\u00eda y lo arrastraba con su ausencia locuaz. \u201cCu\u00e9ntame tu historia\u201d. En el estacionamiento descubierto un perro de pelo corto vomit\u00f3 presa de su cadena, sab\u00eda que alguien lo quer\u00eda patear. Risa macabra la del vigilante que desencadenaba una escalera plegable para luego colocarla al lado del basurero. Entonces solo se podr\u00eda bajar y gritar mentalmente: \u201c\u00a1Vine aqu\u00ed, al mercado, a regatear un poco de navidad!\u201d Por el resto de nuestras vidas, restar adiciones, rescatar perdones no natos. Pero no, el vendedor de loter\u00eda sab\u00eda que no. Lo hab\u00eda visto tomando fotos a esa pareja de mochileros perdidos leyendo sus mapas a la luz de la oficina de cambio monetario cerca de la catedral del cero por ciento de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Entonces vio a las criaturas deslizarse graciosas y nerviosas sobre las vitrinas como babosas pose\u00eddas. Colores, formas, vapor de gente. Polillas girando perdidas alrededor de las luces de los sem\u00e1foros, extasiadas al creer encontrar las medidas de la tapa del retrete y el \u00ednter-eje comunal. Alguien pareci\u00f3 existir por un dudoso instante. La lava, el vac\u00edo. Huesos y dulces, merengue lleno de espinas fotografiaron los ausentes. Frutas confitadas, porcelana, escamas, perversiones geom\u00e9tricas. Una hoguera animal calcinaba anuncios publicitarios; un pedestal, un altar presente en distintas ciudades. Record\u00f3 el mini-meeting, el ser de los objetos, su sombra. Le gustaba saludar a su sombra y ella le respond\u00eda, diligente. Acaec\u00eda frecuentemente, aquella silla reflejaba la luz y de ella se proyectaba una sombra humana, ligada en sus pies y en sus manos a las cuatro patas, algo normal.<\/p>\n<p>Protocolo, un viajero discutiendo contra un gracioso coraz\u00f3n de goma que lo miraba inocente, secular y pacifico. Fabulosamente apaciguados por la interacci\u00f3n con el ambiente del terminal y los gases de los jefes, los andantes esperaron su sofocada impaciencia lejos de la normativa de las rutinas. La estructura que sosten\u00eda la cubierta reclam\u00f3 su atenci\u00f3n. En medio a ellos, parpadeando, entendi\u00f3 que toma cuarenta d\u00edas des-cristalizar una rutina hasta su esencia y, de repente, comenz\u00f3 a dar desesperadas brazadas en el aire como tratando de romper gigantescas telara\u00f1as o dispersar medusas opacas bes\u00e1ndose ante sus ojos. Era como caminar en las profundidades del mar, como estar desplazado del ser. El aire no hacia efecto. Charlas, charlas. Hablar de precios, indignados: \u201c\u00bfHemos comido?\u201d y \u201c\u00bfHemos cagado?\u201d<\/p>\n<p>Segu\u00edan todos esperando y, deslizando su cuerpo por la silla, record\u00f3, mientras nadaba en un suced\u00e1neo de vida rentada hasta lograr recuperar el aliento, el amable eco, la imagen fantasma que en sus ojos de sost\u00e9n asim\u00e9trico marcaron los sellos calientes de los anuncios medi\u00e1ticos en medio del hurac\u00e1n feliz de anuncios y bocinas, de novedades conocidas y apariencias familiares. Testigo de la actuaci\u00f3n secreta de Marvin y del saludo romano expresado instintivamente por traviesos ni\u00f1os de goma perdidos, record\u00f3 d\u00f3nde yac\u00eda el curiosamente nada iluminado, monumento olvidado, del sacerdote y capell\u00e1n militar Francis P. Duffy. \u201cYou see something, you say something\u201d. \u00a1Aleluya!. \u00bfPerd\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo hab\u00eda cambiado, tanto. 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