{"id":51894,"date":"2015-09-02T11:07:19","date_gmt":"2015-09-02T15:37:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51894"},"modified":"2015-09-02T11:07:19","modified_gmt":"2015-09-02T15:37:19","slug":"desmemorias-de-un-viaje-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/02\/desmemorias-de-un-viaje-ii\/","title":{"rendered":"Desmemorias de un viaje (II)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Martirio-de-San-Sebastian.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51895\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/02\/desmemorias-de-un-viaje-ii\/el-martirio-de-san-sebastian\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Martirio-de-San-Sebastian.jpg?fit=200%2C150&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"200,150\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"El Martirio de San Sebastian\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Martirio-de-San-Sebastian.jpg?fit=200%2C150&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-51895\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Martirio-de-San-Sebastian.jpg?resize=200%2C150\" alt=\"El Martirio de San Sebastian\" width=\"200\" height=\"150\" \/><\/a> <a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Zulia.htm_.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51896\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/02\/desmemorias-de-un-viaje-ii\/el-zulia-htm\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Zulia.htm_.jpg?fit=134%2C200&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"134,200\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"El Zulia.htm\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Zulia.htm_.jpg?fit=134%2C200&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-51896\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/El-Zulia.htm_.jpg?resize=134%2C200\" alt=\"El Zulia.htm\" width=\"134\" height=\"200\" \/><\/a> <a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Monumento-a-La-Chinita.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51897\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/09\/02\/desmemorias-de-un-viaje-ii\/monumento-a-la-chinita\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Monumento-a-La-Chinita.jpg?fit=200%2C150&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"200,150\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Monumento a La Chinita\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Monumento-a-La-Chinita.jpg?fit=200%2C150&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-51897\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Monumento-a-La-Chinita.jpg?resize=200%2C150\" alt=\"Monumento a La Chinita\" width=\"200\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siempre he sentido un gran afecto por el Zulia. Tal vez, sea una obsesi\u00f3n. Nada deleita mas mi esp\u00edritu que ir para all\u00e1 y desde que hay un vuelo directo desde aqu\u00ed , \u00e9sta \u00edsola que siempre he sospechado fue la que le prometi\u00f3 Don Alonso de Quijano a su leal escudero Sancho Panza para que la gobernara hasta aquel lugar con un inmenso espejo de agua (bastante manchado, por cierto) en medio de 2 costas. Por lo tanto, no se me puede exigir que sea neutral si sobre \u00e9sta tierra se hiciere necesario emitir un juicio y no har\u00e9 ning\u00fan esfuerzo en serlo. Como ya he estado tantas veces, no har\u00e9 una cronolog\u00eda detallada, intentar\u00e9 poner orden en las sensaciones (Ser zuliano mas que una circunstancia de la vida, es una sensaci\u00f3n) que me vienen en tropel, pugnan por salir y terminan anud\u00e1ndose en los dedos e impiden teclear estas notas sin destinatario. Al llegar en la tarde al aeropuerto te bajas encandilado con el cielo tornasol, tantos destellos que escapan de la prisi\u00f3n que intentan imponerle un riguroso pelot\u00f3n de nubes. Las luces y los rayos del sol resultan indomables, siempre encuentran un resquicio por donde manifestarse. En el \u00e1rea de desembarque acusas el fr\u00edo glacial del potent\u00edsimo aire acondicionado, retiras el equipaje, sales del \u00e1rea techada del aeropuerto y te recibe una brisa de calor de horno, la brisa hace mutis de manera discreta, sientes que no hay aire y te urge refugiarte en un veh\u00edculo (con aire acondicionado, claro)que te acerque al lugar de destino. La inflaci\u00f3n y ser un viajero solitario hace que ya no tomes un taxi directo hasta el otro lado del espejo de agua, sino que te dejes llevar hasta el terminal de pasajeros de la ciudad de Maracaibo. Alquilar un veh\u00edculo resulta imposible y antiecon\u00f3mico para cualquier presupuesto debido a que solo los encuentras grandes de tama\u00f1o y de tarifa, aparte del poco inter\u00e9s en vender que ponen los que atienden en el \u00e1rea del aeropuerto que agrupa a las empresas que prestan ese servicio. Al llegar al mencionado terminal empieza la aventura. Todos son veh\u00edculos cuyos modelos datan de principios de la d\u00e9cada de los 70, los choferes dicharacheros ellos, confianzudos, se percatan de tu equipaje y mas si \u00e9ste incluye un estuche de licor proveniente de las Highlands de Escocia, tras lo cual hacen chistes, muestran su inter\u00e9s en participar en la ceremonia donde se sacrificar\u00e1 el contenido de las botellas del agua de la vida o te ofrecen eventos alternativos de variado men\u00fa, con m\u00fasica de las mas variadas tendencias a discreci\u00f3n de qui\u00e9n en \u00e9ste caso ser\u00eda el portador del paquete. Todo con la mayor cordialidad y hablando no con alguien que va de paso sino a qui\u00e9n conocen de toda la vida. Luego de ubicar el equipaje en la ampl\u00edsima maleta de la unidad, empieza el pugilato entre los distintos pasajeros por evitar el morrito t\u00edpico del asiento trasero y por cuadrar el viaje si hay usuarios que viajan solos y aparecen parejas \u00f3 grupos mayores. Por primera vez sent\u00ed que alguien consider\u00f3 mi edad y por ello no opuso resistencia a ocupar el inc\u00f3modo puesto pero sus gestos lo delataban, este joven de unos 16 a\u00f1os hizo un gesto de inconformidad, arrugo los labios y se concentr\u00f3 en su tel\u00e9fono celular de marca china. El resto de los pasajeros estaban conformados en el asiento delantero por madre e hija. La primera estaba tejiendo (Si tejiendo con hilo y aguja), lo que parec\u00eda un agarraollas con un t\u00e9cnica muy depurada y la hija se entreten\u00eda dando cuenta de un litr\u00f3n de Golden colita en la puerta trasera del lado del chofer una se\u00f1ora ya entrada en a\u00f1os con un ni\u00f1o en sus piernas que la ametrallaba a preguntas de distinta naturaleza a las que ella respond\u00eda con paciencia y una sonrisa en los labios, a mi lado el iracundo pero respetuoso joven y vuestro humilde servidor dedicado a observar el paisaje. Saliendo de Maracaibo, te encuentras con la denominada zona industrial, un nutrido grupo de personas ataviados con franelas rojas, parados en los portones de las industrias que conforman la zona o con escobas, palas y carretillas dedicados a labores de aseo y ornato, calles largu\u00edsimas a cuyas orillas hay una multiplicidad de comercios de distinta \u00edndole y con evidencias seg\u00fan lo que puedo recordar del paisaje de haber permanecido as\u00ed tal cual como est\u00e1n durante muchos a\u00f1os, camiones volteos ya vac\u00edos de regreso a su base de operaciones y otros anchilargos con tuber\u00edas, cabillas, cemento, equipos detenidos por alg\u00fan funcionario de la Guardia Nacional revisando meticulosamente cada uno de los documentos presentados por el nervioso chofer qui\u00e9n se deshace en explicaciones que no le han pedido, est\u00e1s en medio del tr\u00e1fico pesado que se mueve lentamente y piensas que como cosa rara se te ocurri\u00f3 algo \u00fatil como es llevar los bluejeans mas destartalados disponibles en el closet y la franela de algod\u00f3n de colores oscuros que oculte todo el polvo y el smog que le puedan caer encima. Ya est\u00e1s en la cabecera del puente, ves el lago, y empiezas a sentir una emoci\u00f3n tan grande, se te nubla la mente, sientes el tradicional nudo en la garganta y el coraz\u00f3n se te salta, pasas unas instalaciones donde tiempo atr\u00e1s funcion\u00f3 un peaje y a los Guardias Nacionales hurgando con la vista al ocupante de cada veh\u00edculo. En el destacamento que presta servicios en esa emblem\u00e1tica obra, ves con compasi\u00f3n como funcionarios adscritos a dicho destacamento hacen requisa del equipaje y pasajeros que ocupan un autob\u00fas con destino incierto. Cada vez que paso por ah\u00ed contemplo la misma escena, siento la misma compasi\u00f3n y parece que son los mismos de la ocasi\u00f3n anterior, casi que los reconozco, se ven miembros de la etnia wayuu ofreciendo cigarrillos, refrescos, agua mineral, snacks variados, caramelos a los transe\u00fantes. Con tr\u00e1fico mas liviano ya pasado el peaje, el destacamento y la parafernalia del abuso a humildes ciudadanos empieza el tr\u00e1fago por el puente, no puedes menos que sonreir cuando logras ver la diferencia entre la velocidad a la que va la unidad del transporte p\u00fablico que abordaste y la velocidad m\u00e1xima permitida para transitar por el puente. Por la ventana a tu derecha puedes la bruma que acompa\u00f1a el lago puedes sentir el reflejo del sol en sus aguas, gigantescas manchas de aceite, botecitos surc\u00e1ndolo, tanqueros gigantescos que ofrecen su aporte a la bruma estableciendo un contraste entre el gris que sale del agua y el negro que sale de las chimeneas. A la izquierda el mismo paisaje que el ya descrito l\u00edneas arriba con la variante que en medio est\u00e1 la Isla de Toas. El chofer entra en una especie de euf\u00f3rico trance sube el volumen del equipo de sonido que tiene instalado (y que por cierto no me cabe la menor duda que vale mas que el veh\u00edculo que lo contiene) con una rigurosa selecci\u00f3n de lo nuevo del vallenato en un disco compacto quemado, por supuesto. Luego de pasar el puente, el chofer trata de amenizar el viaje tratando de elevar el nivel de su voz por encima del sonoro vallenato, pregunt\u00e1ndome mi procedencia y mi destino, por Margarita, recordando alg\u00fan familiar venido de all\u00e1 mientras el veh\u00edculo se va desarmando y elev\u00e1ndose unos 10 cent\u00edmetros por encima del pavimento, en medio de su entusiasta conversaci\u00f3n dice que est\u00e1 llegando la hora de hacer su siesta, cuenta que el primer viaje de ida hacia Maracaibo lo hizo a las 5:00 am y ya es el \u00faltimo viaje del d\u00eda. Dice que la siesta la hace mientras maneja entre la entrada a Santa Rita y el cruce hacia Ciudad Ojeda y que si lo ven dormido no lo despierten que el carro sabe como llegar, esto lo hace mientras quita la vista de la carretera y te mira a la cara. Sin lugar a dudas se trata de una experiencia extrema, la delgada l\u00ednea que separa a Eros de T\u00e1natos. En el Zulia, sobran las opciones gastron\u00f3micas aut\u00f3ctonas con todas sus variantes en el mero Sambil Maracaibo centro comercial que est\u00e1 coronado con una r\u00e9plica del Puente sobre el Lago y alrededor de \u00e9sta todos los establecimientos de comida r\u00e1pida imaginables, y ocupando un lugar privilegiado aquellos que despachan patacones, pastelitos, arepas embostadas, arepas de aguita de sapo, tumbarranchos. El Centro Comercial Sambil es un solo deambular de almas por sus pasillos (Que no tienen el clima templado de antes por el efecto del racionamiento el\u00e9ctrico) ofrece en sus pasillos los mas granado de la artesan\u00eda local en especial todos los atav\u00edos de gala que suelen usar los wayuu incluyendo las mantas guajiras que presentan en su frente una imagen gigantesca de la Virgen de la Chiquinquir\u00e1 y aquellos sombreros tejidos y de ala corta que me hacen recordar a los pintorescos \u00a8palabreros\u00a8, franelas alusivas a los s\u00edmbolos de la zulianidad, r\u00e9plicas de las casas que est\u00e1n alrededor de la Calle Carabobo en madera, Estos mismos platillos que representan un homenaje al colesterol y los triglic\u00e9ridos est\u00e1n presentes en toda la extensi\u00f3n de la geograf\u00eda del pintoresco estado, y cada casa tiene su variante, la sempiterna cola para pagar el estacionamiento, el Mc Donald\u00b4s a reventar, los cines repletos, gente, gente en todos lados y mas gente. Encontrarte con el alma del Zulia, llegas al Palacio de las Aguilas que es una de las pocas muestras de un pasado que se antoja glorioso por lo majestuosidad de su estructura. Representa el s\u00edmbolo del poder regional que luch\u00f3 denodadamente por avanzar en la descentralizaci\u00f3n regional, lucha expresada en aquella gaita que es el verdadero himno de la zulianidad como lo es la Grey Zuliana: \u00a8\u2026..Maracaibo ha dado tanto que debiera de tener carreteras a granel con morocotas de canto\u00a8, lucha expresada en el ritornello de cuanto gobernador ha pasado por el Palacio de las Aguilas al manifestar palabras mas, palabras menos, con su estilo personal, con mas o menos acento la diferencia entre lo que el Gobierno Central extrae de la tierra y de los bolsillos de los contribuyentes del Estado gracias a la reservas de petr\u00f3leo y a la actividad comercial, agr\u00edcola, agro-industrial y comercial que generan renta gravable y lo que recibe en el presupuesto destinado al funcionamiento de la gobernaci\u00f3n y las obras que la comunidad demanda. Cerca de \u00e9ste lugar, apenas a una cuadra se aprecia la fachada del Teatro Baralt y desde all\u00ed puede caminar hasta llegar a la Iglesia de Santa B\u00e1rbara con su curiosa fachada de color azul marino, atraviesa la calle y te recibe la estatua alusiva al Martirio de San Sebasti\u00e1n la cual te anuncia que est\u00e1s haciendo entrada al Paseo de la Zulianidad, obra espectacular que te da la sensaci\u00f3n (de no ser por el sol abrasador) de estar en alg\u00fan lugar en Europa por lo cuidado de los jardines y la minuciosidad cada detalle que lo adorna, levantas la vista hacia el horizonte, giras la cabeza en \u00e1ngulo de 45 grados y te encuentras con la Bas\u00edlica que es la representaci\u00f3n de la f\u00e9 de \u00e9ste pueblo, depositaria de la esperanza de un pueblo que peregrina sin cesar buscando consuelo y milagros que recompongan su pesada existencia, y resulta curioso tropezar a personas de lo mejor vestidas, con todos los accesorios correspondientes y en su debido lugar, darte su mejor sonrisa, salud\u00e1ndote con la mayor cordialidad, con gran facilidad de palabra, llamarte por un nombre que obviamente no es el tuyo porque te \u00a8confundi\u00f3\u00a8 con alguien con qui\u00e9n comparti\u00f3 faenas de trabajo por all\u00e1 \u00f3 por ac\u00e1 para luego de salir del error, acto seguido, te pide una colaboraci\u00f3n monetaria para ayudar a alg\u00fan familiar en desgracia \u00f3 alguna penosa situaci\u00f3n personal. La mendicidad adquiere cierto glamour en la Bas\u00edlica. No s\u00e9 si es producto de la alienaci\u00f3n, t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Ludwig Feuerbach para ayudar a definir la corriente materialista de la ciencia que profes\u00f3 pero al pararse frente a la imagen de la venerada Chinita se siente una sensaci\u00f3n poderosa, parece el \u00fanico oasis \u00f3 espacio con temperatura agradable dentro de ese ambiente que a pesar de estar bajo techo tiene temperatura de desierto, le das la espalda a la Venerada para apreciar el paisaje con el que ella vive todos los d\u00edas y te imaginas a esa Grey Zuliana copando todos los espacios cada 18 de noviembre, damas encopetadas, de tac\u00f3n y reci\u00e9n salidas de la peluquer\u00eda \u00fa otras de humilde extracci\u00f3n, de atav\u00edos humildes, se\u00f1ores de saco y corbata inmunes al clima inclemente y otros se\u00f1ores vestidos de camisas manga corta, bluejeans confeccionados en China y zapatos comprados para la ocasi\u00f3n, manifestando su devoci\u00f3n. Generaciones y generaciones de zulianos en particular y venezolanos en general que han pasado y seguir\u00e1n pas\u00e1ndose frente al sagrado retablo con las diferencias propias de cada \u00e9poca pero con su sentir intacto. Un lugar m\u00e1gico resulta el denominado Paseo del Lago. Frente al resplandor de los rayos de sol que rebotan en el espejo de agua y su incesante tr\u00e1fico de embarcaciones de todos los tama\u00f1os, es un espacio para el esparcimiento de los maracuchos, que caminan por sus pasillos, o se pasean en bicicletas por las pistas, o se sientan a contemplar el paisaje, en su entrada se consigue una edificaci\u00f3n dise\u00f1ada con gran gusto y que sirve de sede a la Universidad Rafael Urdaneta con una modern\u00edsima y vistosa Aula Magna. De \u00e9ste paseo salen autobuses con decorados que los hacen parecer a los ya extintos tranv\u00edas los cuales cubren las denominadas rutas religiosa y mundana. La primera lo lleva hasta la Bas\u00edlica y la zona tradicional y la otra lo lleva por los Centros Comerciales, avenidas con gran afluencia de personas y con tiendas de lujo. Si va hacia la denominada Costa Oriental del Lago se consigue con 2 \u00e1reas con cierta distancia entre s\u00ed. Una la ocupada por el eje Cabimas-Ciudad Ojeda que es la denominada zona petrolera y otra por los Puertos de Altagracia en cuyas inmediaciones se encuentra la Petroqu\u00edmica del Zulia con el paisaje dominado por tuber\u00edas, tanques, campos petroleros, cercas, portones, vegetaci\u00f3n agreste, intenso tr\u00e1fico de veh\u00edculos de carga. La existencia de ambos lugares demuestra que puede haber un lugar mas caluroso que Maracaibo. Al entrar en las inmediaciones del primero de los sitios mencionados existe un lugar llamado El Dulce por donde pululan personas que se ganan la vida ofreciendo a los viandantes, una variada gama de postres con un jarabe muy espeso, de sabor dulce muy intenso por lo que la pregunta que cabe hacerse es: \u00bfCon la escasez permanente de az\u00facar como subsiste \u00e9sta actividad artesanal? Pero en mi opini\u00f3n es un detalle, lo mas grave es que en cada viaje noto que mas y mas personas se dedican a la actividad as\u00ed como el inventario disponible de productos en los destartalados puestos o kioskos, mas ni\u00f1os en cualquier horario persiguen a los autos \u00f3 veh\u00edculos de carga ofreciendo sus mercader\u00edas, as\u00ed como la proliferaci\u00f3n de vendedores ambulantes de productos para el hogar como cera para pisos y desinfectantes sin marca comercial y envasados en botellitas de agua mineral de 330 \u00f3 600 cc \u00f3 el crecimiento de tiendas que se surten de mercanc\u00eda de contrabando proveniente de la fronteriza Maicao \u00f3 de la Isla de Curazao \u00f3 de comida r\u00e1pida \u00f3 de peluquer\u00edas, o alquiladores de tel\u00e9fono, es decir, toda una pl\u00e9yade de actividades informales que revelan la existencia del deseo de emprender dada la ausencia de fuentes de empleo derivada de la falta de inversi\u00f3n en la principal actividad de la zona por considerar que los pozos ya est\u00e1n en fase de producci\u00f3n declinante y la preferencia de la industria petrolera estatal por contratar personas fuera de la comunidad. En los Puertos de Altagracia, se observa un panorama similar. En muchas casas de familia se dedican tambi\u00e9n a la venta de mercanc\u00eda de contrabando, el calor es eterno pues a\u00fan en la noche parece que el sol sigue latigueando las amarillentas aguas que cubren sus costas y que durante los fines de semana reciben visitantes que se dedican a contemplar el paisaje y a las actividades propias de un d\u00eda de playa. Hacia el norte de Maracaibo existe una sucesi\u00f3n de pueblos y municipio que terminan en Paraguaipoa y en el puesto fronterizo que declara el fin del territorio venezolano y el inicio del colombiano. El Moj\u00e1n, Santa Cruz de Mara \u00e1reas donde en alg\u00fan momento se desarroll\u00f3 la siembra de frutas tropicales con fines de exportaciones, actividad casi desaparecida, todos \u00e9stos pueblos tienen costas del Lago de Maracaibo y suelen (como en Los Puertos de Altagracia) recibir visitantes los d\u00edas de semana y con gran afluencia pues la mayor\u00eda proviene de la capital del estado. En esa misma v\u00eda se encuentra la Laguna de Sinamaica, lugar que dio el nombre al pa\u00eds. Extensos brazos de agua donde viven personas en palafitos que nos invitan a imaginar la cantidad de mosquitos que debe haber en las inmediaciones que obligaron a los ancestros y a\u00fan a los actuales habitantes del sitio a vivir en tan inc\u00f3modas como pintorescas condiciones. Existe una iglesia, un bar restaurant una escuela, una medicatura rural como en todo pueblo de provincia pero la mayor\u00eda de ellas en estado de precariedad y mantenidas a duras penas por la gobernaci\u00f3n del Estado, adem\u00e1s de la escasa afluencia de p\u00fablico que los hace olvidarse de la actividad tur\u00edstica como base econ\u00f3mica de la regi\u00f3n siendo un lugar que deber\u00eda ser sagrado para el sentir nacional resulta ins\u00f3lito el estado de abandono de la infraestructura y la escasa difusi\u00f3n que se le da al lugar. Menci\u00f3n aparte merece los pueblos asentados a orillas del Lago de Maracaibo de arquitectura palaf\u00edtica, con viviendas construidas dentro de sus aguas. Pueblos como Santa Rosa de Agua ubicado en el norte de Maracaibo en la ribera occidental del lago como Ceuta, tales pueblos viven fundamentalmente de la pesca y de los restaurantes ubicados en palafitos que ofrecen a los comensales lo mas variado de la gastronom\u00eda zuliana, tales como el tradicional pescado frito y la sopa denominada como \u00a8cruzao\u00a8 de pescados y mariscos y los mas elaborados como Lisa rellena \u00f3 Mojito en coco. Ceuta en particular es mencionada en una gaita de Cardenales del \u00c9xito y parte de la letra dice: \u00a8 Existe un pueblo situado all\u00e1 en la Costa Oriental, parece se va a acabar pues lo tienen marginado, Ceuta a ti ya te han borrado de aquel mapa nacional\u00a8 Entre lamentos permanentes por el olvido \u00f3 falta de inter\u00e9s de las autoridades competentes por atender y resolver los problemas de la gente que habita en estos lugares, la ausencia de pol\u00edticas para distribuir entre los habitantes los recursos que produce la principal actividad econ\u00f3mica como muestra de la horrorosa desigualdad imperante, por cierto con pozos ya muy antiguos y extenuados existen espacios para la alegr\u00eda, para la f\u00e9, para la esperanza. La alegr\u00eda expresada en cada una de las tradiciones como el Baile de San Benito, la participaci\u00f3n activa en festivales de gaitas, la proliferaci\u00f3n de grupos que masifican \u00e9sta querida expresi\u00f3n cultural el amanecer en San Juan de Dios, el tradicional juego de Las Aguilas del Zulia al borde del medio d\u00eda en punto, la corrida en la Plaza de Toros, la f\u00e9 renovada y fortalecida cada 18 de noviembre donde el alma zuliana se empina por encima las dificultades expresada en la risa de la maracuchita que vive en el barrio tradicional a la que le brillan los ojos al ver en el almanaque la proximidad de la fecha y la participaci\u00f3n multitudinaria de los zulianos en todas las ceremonias religiosas programadas con tal motivo en los atav\u00edos que visten para presentarse ante la Gentil Dama. La esperanza de un mejor destino en cada una de las actividades que emprenden, una gente que no cesa en su empe\u00f1o en buscar la vida a trav\u00e9s del emprendimiento de las mas variadas actividades econ\u00f3micas muchas vinculadas con el sentir y la idiosincrasia que los define, una oferta acad\u00e9mica abundante y variada en sus universidades que es una apuesta al desarrollo del capital humano como palanca para la transformaci\u00f3n del destino. La cerveza Regional, los cepillados, patacones, esas tortas cubiertas de crema que venden en vitrinas con ruedas cerca de la Bas\u00edlica, las empanaditas, las mandocas, pastelitos, jugo de tamarindo, el B\u00e9isbol (Casi una religi\u00f3n), La Chinita, el Lago, el Puente, Los Palafitos, el callej\u00f3n de Los Pobres, Las Playitas, La vista del Lago desde el Restaurant giratorio del Hotel Best Western El Paseo, esas carreteras infinitas, los mechurrios encendidos que pueblan esas llanuras duras y est\u00e9riles, las torres de hierro de donde se extrae incesantemente el Mene, las guajiras y sus curiosas mantas, el acento maracucho, su voseo, su particular sentido del humor configuran los s\u00edmbolos de una naci\u00f3n cultural que mas all\u00e1 de las consideraciones est\u00e9ticas que puedan hacerse sobre su geograf\u00eda y atractivos tienen una personalidad que configura una filosof\u00eda de vida, un modo de vivir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre he sentido un gran afecto por el Zulia. 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