{"id":51825,"date":"2015-08-24T20:41:46","date_gmt":"2015-08-25T01:11:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51825"},"modified":"2016-02-19T10:17:51","modified_gmt":"2016-02-19T14:47:51","slug":"hawaiira-un-viaje-a-la-playa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/08\/24\/hawaiira-un-viaje-a-la-playa\/","title":{"rendered":"Hawaiira: Un viaje a la playa"},"content":{"rendered":"<h3><i>Vamos, vamos a la playa, vamos a gozar.<\/i><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La playa ocupa un sitio com\u00fan en el discurso de muchos caraque\u00f1os. Una <i>querencia<\/i> frecuente quiz\u00e1s le vendr\u00eda mejor, un anhelo que revela con claridad, como muchos caraque\u00f1os vivimos el Caribe a modo <i>frustrado<\/i>: insertos en el valle de la ciudad so\u00f1amos y evocamos constantemente el regreso a la mar. Las presentes l\u00edneas pretenden invitar a una breve reflexi\u00f3n acerca de las implicaciones en la realizaci\u00f3n de tal deseo. Pensar la playa es pensar tambi\u00e9n la ciudad, por lo cual esta breve invitaci\u00f3n es asimismo, en un sentido m\u00e1s amplio, a pensar la mentalidad citadina y su traslado a un escenario muy particular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una primera forma de mirar la playa involucra una postura <i>regresiva<\/i>. El deseo no s\u00f3lo implica el regreso material a la mar, involucra tambi\u00e9n un regreso a una forma humana <i>primitiva<\/i>, una manera de accionar en el mundo que implica maneras de presentarse y de interacci\u00f3n con el otro en un marco de recursos muy peculiares. Mientras que la ciudad se erige como el espacio fundamental para la constituci\u00f3n del <i>ser alguien<\/i> a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n, la playa manifiesta indudablemente el espacio para <i>estar<\/i>. La reducci\u00f3n de los recursos mediante los cuales se constituye el <i>ser alguien<\/i> en la ciudad es una de las propiedades fundamentales de la playa; la profesi\u00f3n y la electricidad, los dos grandes constructores de la mentalidad citadina actual, pierden su hegemon\u00eda frente a la mar, por lo cual el <i>hacer<\/i> en la playa se desplaza al control de acciones primitivas tales como pescar, cocinar al aire libre o, en el caso de nuestra costa, bailar los tambores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El paisaje playero adem\u00e1s nos regresa a formas de presentaci\u00f3n del s\u00ed mismo m\u00ednimas. La ropa, accesorio dominante dentro de la cultura citadina, se ve en la playa reducida dr\u00e1sticamente, lo cual incide directamente en la construcci\u00f3n del otro desde esta imagen particular. En la playa la transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n desde la imagen corporal es indudablemente much\u00edsimo m\u00e1s directa como aut\u00e9ntica. La constituci\u00f3n de la personalidad que opera como <i>prejuicio<\/i> en la ciudad ve reducida sus categor\u00edas constituyentes, impidiendo de tal manera ajustar la imagen <i>presente<\/i> a un posible <i>hacer<\/i> trascendental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la playa, an\u00e1logo a la ciudad, la observaci\u00f3n es dominante. No obstante, lo observado y como se observa revela ciertas cualidades propias del escenario, cualidades en las que vale la pena detenerse ya que expresan, desde una postura un poco m\u00e1s general, lo particular y lo llamativo de la playa. En primera instancia, se puede comprender la playa como una forma de observaci\u00f3n del infinito. Todas las sillas y toldos apuntan a la gran pantalla de los <i>dos azules<\/i>, la conjunci\u00f3n cielo y mar. La playa es, en este sentido, un teatro o cine al cual el caraque\u00f1o baja a observar en la infinitud, su propia finitud. La observaci\u00f3n de la gran pantalla siempre deja la sensaci\u00f3n de c\u00f3mo la ciudad nos <i>cierra<\/i> mientras que la playa en su infinitud nos <i>abre<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un segundo punto se puede encontrar en como la playa es de alguna forma el prototipo de la observaci\u00f3n <i>voyeur<\/i> caracter\u00edstica de la web 2.0 y la vida en las redes sociales actuales. La playa es, por su propia naturaleza calurosa, <i>el ed\u00e9n de los cuerpos h\u00famedos<\/i>. Quien observa lo hace detr\u00e1s de los lentes oscuros, protegi\u00e9ndose del sol y protegi\u00e9ndose tambi\u00e9n del escarnio p\u00fablico. Qui\u00e9n se muestra adem\u00e1s, no se muestra sin m\u00e1s, detr\u00e1s de tal exhibici\u00f3n ocurre una preparaci\u00f3n que involucra adem\u00e1s de cuestiones materiales, necesarios marcos mentales peculiares. Es com\u00fan la <i>queja<\/i> de algunos hombres de c\u00f3mo una mujer puede mostrarse en la playa con tal <i>facilidad<\/i> y en la ciudad la <i>misma<\/i> presentaci\u00f3n es altamente problem\u00e1tica. La diferencia no radica en la cantidad espec\u00edfica de ropa, refiere al cuerpo <i>preparado para ser visto<\/i>. La comodidad y aceptaci\u00f3n del cuerpo desnudo es indudablemente un problema de vieja data. En el caso de la ciudad, donde la desnudez ocurre como suerte de acto \u00edntimo, puede resolverse <i>apagando la luz<\/i>, acci\u00f3n imposible en la playa donde el sol es el aut\u00e9ntico chaper\u00f3n de toda la diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es preciso visitar una paradoja que se suscita en la situaci\u00f3n playa: Como fue mencionado anteriormente el caraque\u00f1o vive el Caribe a modo <i>frustrado<\/i>, anhela y consume su deseo primitivo en el regreso a la mar, le toca, por su propio <i>estar<\/i> en la Am\u00e9rica, una suerte de desdoblamiento forzoso que se percibe con total claridad en como muchos <i>llevan la ciudad<\/i> a la playa. Llevar la ciudad aqu\u00ed alude a, frente a la imposibilidad de constituirse a s\u00ed mismo en la ausencia de los recursos propios del escenario, vivir \u00a0la playa como una <i>discoteca al aire libre<\/i>, una apropiaci\u00f3n del espacio a trav\u00e9s del sonido m\u00f3vil. La paradoja ocurre entre la necesidad y angustia por determinar el s\u00ed mismo en todos los escenarios posibles y en el querer dejarse <i>estar<\/i>: Se baja a la playa a descansar, pero se sube m\u00e1s cansado de lo que se baj\u00f3, la angustia por la determinaci\u00f3n para algunos no logra lavarse en la infinitud del agua salada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos, vamos a la playa, vamos a gozar. &nbsp; La playa ocupa un sitio com\u00fan en el discurso de muchos caraque\u00f1os. 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