{"id":51696,"date":"2015-08-08T15:38:40","date_gmt":"2015-08-08T20:08:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51696"},"modified":"2015-08-08T15:42:12","modified_gmt":"2015-08-08T20:12:12","slug":"divagaciones-sobre-unos-poetas-sucrenses-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/08\/08\/divagaciones-sobre-unos-poetas-sucrenses-i\/","title":{"rendered":"Divagaciones sobre unos poetas sucrenses (I)."},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_51697\" aria-describedby=\"caption-attachment-51697\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/La-casa-de-Cruz-Salmer%C3%B3n.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51697\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/08\/08\/divagaciones-sobre-unos-poetas-sucrenses-i\/la-casa-de-cruz-salmeron\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/La-casa-de-Cruz-Salmer%C3%B3n.jpg?fit=640%2C640&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,640\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"La casa de Cruz Salmer\u00f3n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/La-casa-de-Cruz-Salmer%C3%B3n.jpg?fit=640%2C640&amp;ssl=1\" class=\"wp-image-51697 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/La-casa-de-Cruz-Salmer%C3%B3n-640x480.jpg?resize=640%2C480\" alt=\"La casa de Cruz Salmer\u00f3n\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-51697\" class=\"wp-caption-text\">Casa de Cruz Salmer\u00f3n Acosta. Manicuare, Edo. Sucre<\/figcaption><\/figure>\n<p>No hay ideas originales, no hay conocimiento con una g\u00e9nesis particular. Hay una inquietud inicial a partir de la cual empieza el estudio de alg\u00fan aspecto de la realidad. Hay hilos conductores, especies de m\u00e9dulas espinales sobre las que existe una secuencia, una evoluci\u00f3n que vista en su conjunto da una idea aproximada del proceso para su abordaje. Hay un discurso entronizado a partir de su conexi\u00f3n con el poder establecido, la acci\u00f3n del mismo est\u00e1 asociada con un paradigma. El paradigma es una visi\u00f3n de la realidad circundante, un cristal por el que se puede mirarla. Un per\u00edodo de evoluci\u00f3n de las ideas resulta notable a partir de la existencia de un poder que promociona la difusi\u00f3n de las mismas. El Renacimiento; fue posible en la medida en que las estructuras establecidas para la difusi\u00f3n del conocimiento se rebelaron contra el oscurantismo impuesto por la Iglesia Cat\u00f3lica por ser muchos de sus representantes las voces susurrantes en los o\u00eddos del poder de la \u00e9poca, por ello no se puede parcelar el conocimiento circunscrito a una rama determinada del saber en un tiempo y contexto determinado, debe verse de donde vienen tales ideas y las circunstancias que la hicieron posible.<\/p>\n<p>Existen muchos intentos por resumir en unas pocas p\u00e1ginas la historia de esto, de aquello y de lo otro, tales compendios para algunos resultan superficiales, solo \u00fatiles para cumplir con una tarea escolar; suerte de eco permanente, de discurso uniforme gracias a la magia del cortar y pegar. Es posible que tengan raz\u00f3n en su juicio; pero es imposible saberlo todo, la especializaci\u00f3n concentra los recursos disponibles y (siempre) escasos en un \u00e1rea del conocimiento determinada que en conexi\u00f3n con otras en permanente intercambio permite la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de la b\u00fasqueda del Ramos Sucre perdido en la mara\u00f1a de su vida tr\u00e1gica, entre el aprendizaje de idiomas y la rigurosidad del tutelaje clerical, del Salmer\u00f3n Acosta disuelto entre el gomecismo represor, el despiadado Bacilo de Hansen y el salitre de esa bruma perpetua en el horizonte de Manicuare y del Andr\u00e9s Eloy Blanco profundamente comprometido con la lucha por el nacimiento de una sociedad que llegaba al siglo XX con 35 a\u00f1os de retardo, c\u00edvicamente rebelado contra el poder de la bota militar que para ella era el hilo conductor de su historia y su extraordinario sentido del humor que sol\u00eda hacer mas mullida esa almohada de sue\u00f1os que fue la Asamblea Constituyente de 1946 en la que le toc\u00f3 participar.<\/p>\n<p>El tr\u00edo de poetas todos nacidos en el mismo estado venezolano. Las casas en las que transcurrieron sus infancias muy cercanas entre s\u00ed. Se puede ir a pie desde la de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre y hasta la de Andr\u00e9s Eloy Blanco, la del tercero en cuesti\u00f3n est\u00e1 apenas a 20 minutos desde el Puerto de Cuman\u00e1.<\/p>\n<p>Cruz Salmer\u00f3n Acosta naci\u00f3 2 a\u00f1os despu\u00e9s de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, se fue un a\u00f1o antes que el a estudiar en la Universidad Central de Venezuela Ciencias Pol\u00edticas y se toparon en sus pasillos hasta que el gobierno de Juan Vicente G\u00f3mez ordena el cierre indefinido de sus aulas en 1913 como respuesta al conflicto generado por la Asociaci\u00f3n General de Estudiantes, organizaci\u00f3n que protestaba por la manera como la dictadura impuso las autoridades rectorales de la primera casa de estudios universitarios del pa\u00eds. Ya para esa \u00e9poca Cruz empezaba a padecer el adormecimiento de sus manos y dolores en los brazos, s\u00edntomas de una enfermedad como la lepra que significaba la muerte en vida, pues por su condici\u00f3n de incurable y contagiosa implicaba el aislamiento del paciente dando al traste con cualquier proyecto de vida imaginado por un joven de apenas 21 a\u00f1os de edad. Los pacientes de humilde extracci\u00f3n social eran confinados en lugares donde transcurr\u00edan sus d\u00edas en una tumba con puertas y ventanas compartida con otros de su misma situaci\u00f3n de salud. Los de mayores posibilidades econ\u00f3micas eran aislados en sus casas; en ambos casos era la ansiosa espera de la llegada de la muerte que servir\u00eda de alivio a tanto sufrimiento. Cruz no se reincorpor\u00f3 a la UCV una vez levantada la medida de cierre y por ende no obtuvo el lauro acad\u00e9mico al que aspiraba, no pudo vivir a plenitud su romance con Concepci\u00f3n Bruzual Serra, no estuvo presente en la bienvenida a Andr\u00e9s Eloy Blanco a su regreso de Espa\u00f1a donde hab\u00eda permanecido un a\u00f1o luego de recibir el Primer Premio en los Juegos Florales de Cantabria por su poema \u201cCanto a Espa\u00f1a\u201d conform\u00e1ndose con recitarlo a viva voz mientras el barco echaba sus anclas en el muelle de la otrora Nueva Toledo. Una vida signada por el tormento de una enfermedad tremebunda, que condicion\u00f3 adem\u00e1s su creaci\u00f3n literaria inicialmente enmarcada seg\u00fan Medina (1994) como rom\u00e1nticos o parnasianos, movimiento preocupado por la forma. El encierro de Cruz Mar\u00eda circunscribi\u00f3 la tem\u00e1tica de su obra seg\u00fan Castro (1990) a \u201csus recuerdos dolientes, el paisaje de la regi\u00f3n, su reflexi\u00f3n acerca de la muerte, acerca de Dios, la vida\u201d. Visitar Manicuare, recorrer la calle costanera que lleva a la \u201cCasa del Poeta\u201d, como le dicen sus habitantes resulta una experiencia m\u00edstica, pues los pocos lugare\u00f1os que se encuentran durante el soleado trayecto que tiene como banda sonora un leve rumor de mar y el chapoteo de los pe\u00f1eros varados saben que el viandante se dirige al encuentro de un destino tr\u00e1gico, aquel mar en una calma absoluta que roza a la de los sepulcros, un cementerio de un solo inquilino. Santuario de palabra, papel, pluma, ventana, azul, una leve sombra del \u00e1rbol que est\u00e1 en la puerta, mar y mas mar. Apreciar desde la casa construida en un peque\u00f1o cerro el brumoso mar de cuaresma, la silueta de una ciudad geogr\u00e1ficamente accesible en una navegaci\u00f3n en l\u00ednea recta y cercana, separado por unos pocos minutos y\u00a0 la humildad de una lancha, emocionalmente; intensa e inasible. Podemos imaginar la efervescente mente del poeta\u00a0 evocando a Conchita en sus diversas facetas; la de mujer piadosa caminando hacia la Iglesia de Santa In\u00e9s, frente al espejo vi\u00e9ndose el vestido a la medida reci\u00e9n hecho, buscando entre los barrotes de la ventana de la fachada de la casa su figura antes gallarda ahora destruida por el lacerante bacilo, saliendo al zagu\u00e1n a sentir alguna brisa fresca venida de Manicuare que sea portadora de nuevas del atormentado sin importar si buenas o malas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay ideas originales, no hay conocimiento con una g\u00e9nesis particular. 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