{"id":51577,"date":"2015-08-03T13:55:48","date_gmt":"2015-08-03T18:25:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51577"},"modified":"2015-08-03T14:33:52","modified_gmt":"2015-08-03T19:03:52","slug":"cabimas-1-pm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/08\/03\/cabimas-1-pm\/","title":{"rendered":"Cabimas 1 pm"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cabimas.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51581\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/08\/03\/cabimas-1-pm\/cabimas\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cabimas.jpg?fit=275%2C183&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"275,183\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cabimas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cabimas.jpg?fit=275%2C183&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-51581\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cabimas.jpg?resize=275%2C183\" alt=\"Cabimas\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mientras el carro avanza por esa rectil\u00ednea carretera a cuya vera se pueden ver mechurrios quemando gas natural, llanuras inmensas completamente desocupadas todo un paisaje cuya monoton\u00eda se interrumpe con alg\u00fan \u00e1rbol visitado por discreto p\u00e1jaros que siguen su vuelo sin conseguir nada de inter\u00e9s al final de tanta monoton\u00eda empiezan un grupo de casas testigos del paso vibrante de otros carros de distinto calibre que van venciendo la distancia hasta llegar a la v\u00eda principal de Cabimas. Avenida atestada de mas carros que pelean un espacio con la gente que se ve obligada a caminar entre ellos pues las aceras est\u00e1n ocupadas un mill\u00f3n de vendedores ambulantes que teniendo todos lo mismo al mismo precio buscan captar la atenci\u00f3n de los peatones, llegamos al Centro C\u00edvico, (muy remozado, por cierto) donde mas gente deambula por sus pasillos en medio de tiendas que parecen museos pues nadie parece comprar nada, sin embargo los restaurantes y caf\u00e9s est\u00e1n atiborrados de personas, a esa hora aturdidos de tanto barullo, busco un refugio, un lugar donde tomarse una cerveza y reflexionar de la vida, ese d\u00eda andaba busc\u00e1ndome como siempre, saber el lugar donde me hab\u00eda perdido busqu\u00e9 aquel lugar donde hab\u00eda tenido la oportunidad de probar sabor mas excelso degustado por m\u00ed hasta entonces, un helado de melocot\u00f3n comprado por mi padre qui\u00e9n me llevaba de la mano mientras caminaba por esos pasillos entonces nuevos, pulidos y menos pretenciosos buscando el transporte que nos llevar\u00eda a casa mientras cre\u00eda andar con el hombre mas poderoso del mundo qui\u00e9n me dirig\u00eda la palabra para preguntarme si me gustaba el helado. Jam\u00e1s hab\u00eda escuchado esa palabra, ni visto tal fruta me la imaginaba as\u00ed como nos podemos imaginar a la Virgen Mar\u00eda. Me la imaginaba hermosa de textura, de color de tama\u00f1o, casi inasible, algo de sabor tan exquisito no pod\u00eda tener rasgos que la hicieran parecer fea, ni barata. El mencionado Centro C\u00edvico es el lugar desde donde se puede apreciar ese inmenso espejo de agua que obsesiona a todos los que nacen \u00f3 viven en esa regi\u00f3n de Venezuela: El Lago de Maracaibo, esa orilla del lago estaba bordeada por una para aquel entonces callejuela sin mayor brillo ahora una avenida mas amplia iluminada torpemente por faroles que por su tama\u00f1o, escasa luz y exceso de ornamentos coronando a unos postes gigantescos erguidos en medio de una caminer\u00eda que parece ser el \u00fanico lugar amable de la ciudad, por tal caminer\u00eda (por no llamarla acera mas amplia que las vecinas) caminan se\u00f1ores mayores dando paseos vespertinos mirando hacia el lago como buscando encontrar alguna novedad o secreto en el paisaje entre esa bruma permanente que lo cubre, ni\u00f1os en bicicletas prestos a realizar cualquier fechor\u00eda menor propia de su edad, parejas que se intercambian muestras p\u00fablicas de afecto, mas all\u00e1 se observa la iglesia de un tama\u00f1o tan exagerado como la fe que aspiran a contener esas cuatro paredes adornadas con im\u00e1genes religiosas, con un altar igual de desproporcionado que domina el horizonte visto desde la entrada por la nave del central de la edificaci\u00f3n. Nadie parece percatarse de su existencia mientras el sacerdote hace grandes esfuerzos por difundir la palabra de Dios (\u00bfO de El Vaticano?) clamando a una grey (En su tercera acepci\u00f3n seg\u00fan el diccionario virtual de la RAE) escasa en n\u00famero indiferente y adormecida por el sopor de la tarde. Entre los improvisados puestos de comercio informal se pod\u00edan advertir mas por la insistencia de los anuncios en lo alto de sus fachadas que por otra cosa tiendas de electrodom\u00e9sticos, muebler\u00edas, casas de empe\u00f1o, casas de empe\u00f1o y mas casas de empe\u00f1o, pocos restaurantes, abastos con colas interminables frente a ellos, en eso se hab\u00eda convertido la ciudad. Cap\u00edtulo aparte merecen las \u00e1reas residenciales. La actividad que sirve de base econ\u00f3mica al \u00e1rea est\u00e1 relacionada con la declinante (Mas por voluntad de los administradores de la industria que por falta de \u00a8Mene\u00a8) explotaci\u00f3n petrolera. Desde ac\u00e1 se ejecutan las decisiones venidas de la capital por gente que apenas ha visto un taladro en fotos, sin haber pisado un \u00e1rea de perforaci\u00f3n, sin formaci\u00f3n alguna en la materia, solo dorado de una gran voluntarismo. El peque\u00f1o edificio donde permanecen los brazos ejecutores es el mismo solo que ahora mas atestado de gente que unos a\u00f1os atr\u00e1s, los veh\u00edculos ya no caben en el estacionamiento, con paredes pintadas de una especie de beige con l\u00edneas horizontales rojos entre piso y piso en armon\u00eda con un anuncio gigantesco con letras del mismo color haciendo contraste con el color de las paredes. Mas all\u00e1 se observa la urbanizaci\u00f3n que antes serv\u00edan de asiento a las viviendas blancas y verdes (Como estaba pintado el edificio antes que la industria fuera el epicentro del mayor conflicto social experimentado en este pa\u00eds desde la huelga petrolero de principios del siglo pasado) donde viv\u00edan la plana mayor y sigue viviendo a\u00fan con una diferencia t\u00edpica de un gobierno que ha adoptado la discriminaci\u00f3n y la venganza como forma de actuar: Las casas del nuevo status quo est\u00e1n pintadas como el edificio donde trabajan y las ocupadas por los pocos que quedan del status anterior pintadas en blanco y verde, con el techo casi que por caerse, sin servicio de agua, sin electricidad, habitadas por seres irreductibles que se mantienen viviendo en precarias condiciones en lucha simb\u00f3lica a pesar de la presi\u00f3n permanente de la nueva burocracia que en no pocas ocasiones ha intentado desalojarlos por la fuerza. Cabimas tal vez siempre fue as\u00ed, solo que ahora la ve\u00eda con ojos de alguien de mi edad. Mas de 30 a\u00f1os sin caminar por tales calles y a\u00fan en b\u00fasqueda de la cerveza que ser\u00eda testigo de alguna amena conversaci\u00f3n que hiciera transcurrir el tiempo, pregunto a alg\u00fan lugare\u00f1o y viendo nuestras gruesas y cuarentonas humanidades nos indica un sitio donde calmar tales apetencias, acto seguido nos enfilamos hacia el mismo, cruzamos la calle no sin cierto riesgo de ser embestidos por aquellas unidades destartaladas, con no menos de 40 a\u00f1os de existencia, muy agresivas con el ambiente y con los peatones dejando lagunitas de aceite reusado en cada parada, veh\u00edculos que sirven de obst\u00e1culos a sortear entre una acera y otra. Alcanzada la misma nos cercioramos que en su fachada este el anuncio que identifica el establecimiento en cuesti\u00f3n. En principio nos pareci\u00f3 uno de esos comederos p\u00fablicos frecuentado por trabajadores, empleados, buhoneros para comerse algo y volver inmediatamente a sus labores, cosa parcialmente cierta pues all\u00ed pod\u00edan satisfacer ciertas necesidades mas no las que tienen que ver con la alimentaci\u00f3n como combustible para la vuelta al ruedo sino otras tales como las relacionadas con calmar la sed, fumarse un cigarrillo o muchos cigarrillos y orinar mucho pues apenas se abre la puerta sale un aroma rancio, una mezcla de orina de varios d\u00edas con desinfectante barato que fracas\u00f3 en su intento de ocultar la evidencia de litros y litros de l\u00edquido amarilloso y lleno de \u00farea sobre los vetustos urinarios. La apertura de la puerta es casi la \u00fanica luz intensa que se permite, a tropezones alcanzamos la barra, entre el silencio y las vistas cruzadas llegamos al acuerdo de no permanecer mucho mas tiempo del necesario en tal lugar pues sobrepasaba nuestras expectativas en tal momento, hab\u00eda mucha gente mal repartida entre una decena de mesas de pantry con sus respectivas 4 sillas. Al llegar a la barra notamos par de avisos escritos a mano y que conten\u00edan informaci\u00f3n de gran inter\u00e9s para la audiencia: \u00a8Regional Light a 3 bsf\u00a8 y \u00a8No se sirven cervezas en la barra\u00a8 . Ambos escritos no sin cierta dificultad a juzgar por el trazo vacilante de cada una de las letras que formaban parte de ellos pero con respeto por la ortograf\u00eda, volteamos nuestra vista y todas las mesas mas no las sillas estaban ocupadas, ya a punto de reconocer que no era nuestro lugar buscamos la salida pero r\u00e1pidamente fuimos atendidos por par de j\u00f3venes que prestaban servicios de doble funci\u00f3n como agente de seguridad y acomodadores despejaron un area y nos invitaron a sentarnos alrededor de una mesa que estaba colmada de botellas de la \u00fanica cerveza que se expende en el lugar, la mesa fue vaciada r\u00e1pidamente por el par de eficientes empleados coloc\u00e1ndolas cuidadosamente en la gavera y diciendo en coro que todo estaba bien, que nada hab\u00eda que temer dando sus nombres y poni\u00e9ndose a nuestras \u00f3rdenes, luego de retirarse entraron a escenas ni mas ni menos que par de damas. Tal vez las menos agraciadas que hab\u00eda visto en eso del oficio mas antiguo del mundo. Una pasada de peso, con muy poco busto poniendo en evidencia sus carencias en esa materia con esas blusitas sin mangas y apenas con unos tiros que en la mayor\u00eda de los casos tratan de sostener a duras penas a los bustos generosos de quienes acostumbrar a usarlos. En este caso tal tarea era asignaci\u00f3n era cumplida sin ning\u00fan esfuerzo por los maltrechos tiros, maltrechos no por la dureza del trabajo asignado sino por la cantidad de lavadas, puestas con cierto cuidado pero quitados con el apuro del amante eventual ansioso, unos bluejeans que denotaban una figura totalmente desprovista de curvas y una sandalias que ya hab\u00edan visto pasar sus mejores momentos y dejaban salir 2 dedos de unos pies menos agraciados a\u00fan, ni siquiera cuidados, cabello corto, ojos obl\u00edcuos, baja estatura, joven, muy joven. La otra dama en cuesti\u00f3n tampoco despertaba bajos instintos, blusa de caracter\u00edsticas similares pero con unas habitantes un tanto mas amplias y mas afectadas por la gravedad dada la mayor edad sus portadoras y el mayor uso y abuso al que han sido sometidas, de color fucsia casi fosforescente, bluejean ce\u00f1ido del que solo se ve\u00edan los rastros de una celulitis avanzada, zapatos de tac\u00f3n cerrados, dentadura con ausencia de incisivos y un cigarrillo en los labios. Ambas ten\u00edan prisa, piden que les brinden una cerveza a lo cual accedimos, apuraron el contenido a gran velocidad y luego pidieron otra. Como parte del libreto el agente multiprop\u00f3sito las trajo enseguida luego de lo cual las damas ofrecieron sus servicios como atenuadores de soledades \u00f3 de urgencias sexuales, prometiendo la mayor satisfacci\u00f3n en el menor tiempo posible, momentos inolvidables. A nuestra pregunta de alg\u00fan \u00e1rea donde desarrollar la actividad ambas respondieron al un\u00edsono, con voz clara con ganas de levantarse para llevarnos a ese Para\u00edso: La Pieza. Hab\u00eda una sola. Pregunt\u00e9 si hab\u00eda que hacer cola, ella me responde que el bombillo apagado sobre la puerta daba a entender que estaba vac\u00eda lo cual era una oportunidad de oro para pasar a la acci\u00f3n, una vez que se ocupa y alguien se interesa por ser el pr\u00f3ximo en utilizarla para el despliegue de sus artes amatorias deb\u00eda la beneficiada tomar un n\u00famero para reservar el espacio, luego eran llamadas por una dama de cierta edad qui\u00e9n cobraba al cliente, reten\u00eda la comisi\u00f3n para la voluntariosa empleada eventual y costo de su uso el cual no estaba incluido en el servicio. Viendo nuestra timidez y la obvia reticencia a acceder a su oferta, decidieron empezar a buscar caras nuevas con mas disposici\u00f3n, pidieron otras cervezas mientras una conversaba de la golpiza de la que fue objeto por parte de un polic\u00eda de la ciudad y otra de un perfume que encarg\u00f3 a alguna vendedora de cat\u00e1logo y que a\u00fan no le hab\u00edan entregado. Me atrev\u00ed tambi\u00e9n a curiosear en medio de la penumbra hacia otras mesas en busca de alguna dama mejor dotada. La b\u00fasqueda fue infructuosa, aparentemente ese era el perfil exigido por la administraci\u00f3n y por la cantidad de p\u00fablico presente el modelo de negocio parec\u00eda exitoso. Hicimos par de preguntas banales acerca de su cotidianidad, una de ellas refiri\u00f3 que su marido se hallaba entre la concurrencia a lo que con sorpresa pregunt\u00e9 si no era esto un riesgo para ambos y para la credibilidad del establecimiento a lo que respondi\u00f3 con cierto orgullo que el caballero era su principal promotor. Preguntamos si se observaban ri\u00f1as con frecuencia a lo que respondi\u00f3 que la seguridad interna se encargaba de sofocarla de manera violenta con la colaboraci\u00f3n de las fuerzas del orden p\u00fablico que ten\u00edan una brigada de respuesta r\u00e1pida para esos casos. Luego pregunt\u00f3 porque preguntaba tanto si acaso pensaba invertir en un negocio de ese tipo. Tan pronto iba a proceder a responderle, se abri\u00f3 la puerta, de la claridad absoluta, del lago vaporoso, del bullicio de calle sali\u00f3 una dama distinta, que sin ser nada extraordinario por fin ten\u00eda algo que sobresal\u00eda del grupo que poblaba el lugar, todos callaron. Ten\u00eda curvas, figura, nalgas firmes, de buena forma, busto no generoso pero s\u00f3lido, cabello alisado, se fue hacia el denominado rinc\u00f3n de las \u00e1nimas, salud\u00f3 con el mayor cari\u00f1o a las que supusimos eran sus \u00edntimas y con desd\u00e9n a las que no lo eran, le alcanz\u00f3 el ansiado perfume que una de nuestras acompa\u00f1antes esperaba qui\u00e9n lo agradeci\u00f3 no sin antes lanzarle una mirada de reproche. No sabemos por si la demora en la entrega o por alguna otra raz\u00f3n. Nadie dec\u00eda nada solo ve\u00eda como se movilizaba a sus anchas por el lugar sin tropezar con nada a pesar de la oscuridad reinante viniendo de la luz incandescente y sin consecuencia aparente en sus retinas. Luego del desfile, se acerc\u00f3 a nuestra mesa, desde donde la detallamos, tras el examen conclu\u00edmos que entre tanto cactus era apenas una cayena, una flor modesta que pod\u00eda resaltar en el desolador paisaje. Su diferencia aparte de las ya descritas estaba en la suavidad de sus maneras. Nos saluda cari\u00f1osamente estampando un beso en nuestras mejillas, la cercan\u00eda de salir un aroma a perfume barato, sac\u00f3 de su cartera un spray peque\u00f1o, presion\u00f3 su v\u00e1lvula par de veces dejando caer una llovizna fugaz, tenue. Un aroma id\u00e9ntico al que impregnaba su piel, quer\u00eda dejar su marca personal. Sorpresivamente se sienta sobre una de las piernas del pana, se inclina acerc\u00e1ndose a uno de sus o\u00eddos, le susurra algo. El responde de la misma manera y pasa su mano cerca del pubis, no podr\u00eda afirmar que tan lejos lleg\u00f3 en su osad\u00eda, solo se lleg\u00f3 a ver una sonrisa en manos de la misteriosa reci\u00e9n llegada, mi amigo se levant\u00f3, fue al ba\u00f1o, busc\u00f3 con la mirada al empleado polifuncional firm\u00f3 en el aire, el receptor del mensaje lo decodific\u00f3 adecuadamente pues enseguida llev\u00f3 la cuenta por los consumos realizados hasta la mesa, se la alumbraron con una linterna muy peque\u00f1a el solicitante asinti\u00f3 dejo la cantidad suficiente como para evitar esperar por el cambio, le introdujo los dedos \u00edndice y anular dentro del bolsillo delantero de la camisa del que en ese momento era mesonero entre los que intercal\u00f3 un billete de baja denominaci\u00f3n doblado cuidadosamente y lo dej\u00f3 caer luego con la misma mano lo palme\u00f3, me hizo un gesto con la cabeza se\u00f1alando con \u00e9sta el camino hacia la puerta. No opuse resistencia alguna a su orden t\u00e1cita, en alg\u00fan momento llegu\u00e9 a implorarle a Dios que no se le ocurriera antojarse de yacer con la dama en cuesti\u00f3n. Apenas al salir me dice con su acento suavizado de zuliano de la Costa Oriental del Lago, con su voz ronca, sin dejar de sonreir: \u00a8Que de cojones!! La \u00fanica carajita que val\u00eda la pena ten\u00eda unos bien puestos\u00a8<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras el carro avanza por esa rectil\u00ednea carretera a cuya vera se pueden ver mechurrios quemando gas natural, llanuras inmensas completamente desocupadas todo un paisaje cuya monoton\u00eda se interrumpe con alg\u00fan \u00e1rbol visitado por discreto p\u00e1jaros que siguen su vuelo sin conseguir nada de inter\u00e9s al final de tanta monoton\u00eda empiezan un grupo de casas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3482,"featured_media":51578,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2693],"tags":[4221,4219,4220,68,4218,4217,954,2831],"class_list":["post-51577","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-narrativa","tag-cabimas","tag-col","tag-costa-oriental-del-lago","tag-literatura","tag-literaturabufa","tag-narrativa-breve","tag-narrativa-venezolana","tag-zulia"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Cabimas-urbana.jpg?fit=285%2C177&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-dpT","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3482"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51577"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51577\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}