{"id":51541,"date":"2015-07-30T23:16:46","date_gmt":"2015-07-31T03:46:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51541"},"modified":"2015-07-31T05:07:35","modified_gmt":"2015-07-31T09:37:35","slug":"de-como-el-siglo-xix-duro-136-anos-un-ensayo-de-orlando-araujo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/07\/30\/de-como-el-siglo-xix-duro-136-anos-un-ensayo-de-orlando-araujo\/","title":{"rendered":"De como el siglo XIX dur\u00f3 136 a\u00f1os, un ensayo de Orlando Araujo"},"content":{"rendered":"<p>La econom\u00eda venezolana del siglo XIX es como la del siglo XVIII, una econom\u00eda agr\u00edcola de exportaci\u00f3n, con la diferencia de que al cacao se a\u00f1ade el caf\u00e9, y quien controla el comercio ya no es la corona espa\u00f1ola sino la propia burgues\u00eda exportadora, due\u00f1a del poder y en libertad de negociar directamente con cualquier pa\u00eds del mundo. Como en toda Am\u00e9rica Latina el comercio fundamental es con Europa. Capitales ingleses y alemanes establecen casas de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n que monopolizan el financiamiento de cosechas y la compra de productos agr\u00edcolas de exportaci\u00f3n y traen a su vez, los art\u00edculos manufacturados de Europa.<\/p>\n<p>La literatura latinoamericana del siglo XIX fue una literatura de importaci\u00f3n, propia de un continente cuya vida material y cuyas comunicaciones gravitaban alrededor de las grandes capitales europeas compradoras del caf\u00e9, del cacao y de los productos minerales de este lado del oc\u00e9ano. Los hijos del latifundio van a disfrutar las rentas de sus haciendas en el ausentismo de Par\u00eds, Roma, Londres o Viena. He hablado alguna vez de que as\u00ed como hay un \u201cefecto demostraci\u00f3n\u201d en la econom\u00eda, y el cual consiste en importar a un pa\u00eds subdesarrollado el <em>confort<\/em> que corresponde a los pa\u00edses m\u00e1s avanzados (importaci\u00f3n que solo satisface a las minor\u00edas que concentran la riqueza), asimismo hay un \u201cefecto demostraci\u00f3n\u201d en literatura que consiste en trasladar a Buenos Aires, Caracas o Lima, las formas literarias de latitudes de mayor cultura y pegarlas como un barniz sobre nuestra fisonom\u00eda cultural.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina, desligada de Espa\u00f1a por la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, pero ligada a otros pa\u00edses europeos por relaciones econ\u00f3micas de dependencia, va a buscar en esos nuevos patrones su centro de gravitaci\u00f3n intelectual. Como la actividad art\u00edstica europea tiene su centro en Par\u00eds, esta ciudad se constituye en el polo de atracci\u00f3n de los intelectuales latinoamericanos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_51548\" aria-describedby=\"caption-attachment-51548\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"51548\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/07\/30\/de-como-el-siglo-xix-duro-136-anos-un-ensayo-de-orlando-araujo\/orlando-araujo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"300,300\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Orlando-Araujo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Orlando Araujo, economista y periodista barin\u00e9s.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-51548\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=300%2C300\" alt=\"Orlando Araujo, economista y periodista barin\u00e9s.\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?w=300&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=32%2C32&amp;ssl=1 32w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=64%2C64&amp;ssl=1 64w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=96%2C96&amp;ssl=1 96w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?resize=128%2C128&amp;ssl=1 128w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-51548\" class=\"wp-caption-text\">Orlando Araujo, economista y periodista barin\u00e9s.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El romanticismo latinoamericano fue la expresi\u00f3n literaria del latifundismo en pleno auge econ\u00f3mico y pol\u00edtico: se dedicaba al endiosamiento de los guerreros que conquistaron el poder para los due\u00f1os de las haciendas y de hatos; y a la exaltaci\u00f3n de la vida rural. Tra\u00eda a las tierras brutales de nuestra Am\u00e9rica los modelos id\u00edlicos de Saint-Pierre, de Chateaubriand y de Lamartine. En el mundo de Efra\u00edn y de Mar\u00eda no hay explotaci\u00f3n ni hambre en el campo, nadie incita a la rebeli\u00f3n de los siervos de la gleba y el hombre vive en para\u00edsos donde s\u00f3lo el amor pude fallarle.<\/p>\n<p>Pero el latifundio como sistema de explotaci\u00f3n agr\u00edcola caracterizado por el uso extensivo de la tierra, por el alto grado de concentraci\u00f3n y los altos m\u00e1rgenes de ociosidad de la misma, va por el atraso tecnol\u00f3gico y por el ausentismo rentista, que va a entrar en crisis hacia finales del siglo, y va a conducir al estancamiento y regresi\u00f3n de las econom\u00edas y a la necesidad de cambios de estructura. Una burgues\u00edua comercial y financiera, apoyada en el capital inversionista proveniente de los grandes centros industriales, aspira y va conquistando el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Es una etapa de desarrollo urban\u00edstico importante y el <em>Positivismo<\/em> ser\u00e1 su ideolog\u00eda.<\/p>\n<p><em>El Modernismo literario<\/em> latinoamericano refleja el conflicto entre la burgues\u00eda intermediaria que asciende y la burgues\u00eda agr\u00edcola (o aristocracia rural) que decae. Es un conflicto entre ciudad y campo, entre nobleza rural y \u201cmaterialismo\u201d comercial, en cuyo fondo los escritores vinculados al mundo decadente cantan una eleg\u00eda muy sonora al para\u00edso perdido.<\/p>\n<p>Como contrapartida, el realismo literario reformista, sustentado por escritores vinculados al mundo emergente del progreso t\u00e9cnico y de la burgues\u00eda intermediaria, va a resolver el conflicto de la ciudad y tomando del positivismo las ideas sobre educaci\u00f3n popular, tecnificaci\u00f3n, desarrollo industrial y democracia representativa.<\/p>\n<p>En Venezuela, Manuel D\u00edaz Rodr\u00edguez, primero, y Teresa de la Parra, despu\u00e9s, son dos eleg\u00edacos cantores del para\u00edso perdido: ambos describen y anudan sus mundos imaginarios alrededor de la hacienda hipotecada o de la herencia perdida, en manos de la usura o de administradores bribones; ambos lloran una nobleza en ruinas e imprecan una briboner\u00eda trepadora. S\u00f3lo que uno lo hace en 1902 <em>(\u00eddolos rotos) <\/em>y la otra lo hace en 1924 <em>(Ifigenia).<\/em> Y, en el otro lado, Romero Garc\u00eda, primero y R\u00f3mulo Gallegos, despu\u00e9s, son dos narradores del realismo reformista que predican los cambios t\u00e9cnicos para pasar de la agricultura latifundista en crisis a una agricultura capitalista productiva. Solo que uno lo hace en 1890 <em>(Peon\u00eda)<\/em> y el otro lo hace en 1929 <em>(Do\u00f1a B\u00e1rbara).<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQuiere esto decir que las escrituras de R\u00f3mulo Gallegos y de Teresa de la Parra son anacr\u00f3nicas porque protagonizan, treinta a\u00f1os despu\u00e9s, un conflicto caracter\u00edstico de fines de siglo, ya presente en Romero Garc\u00eda y D\u00edaz Rodr\u00edguez? Sucede que el tema en Teresa de la Parra es casi bibliogr\u00e1fico, y en R\u00f3mulo Gallegos es v\u00edvidamente contempor\u00e1neo. Sucede que en 1930, y en general antes de la Segunda Guerra Mundial, la crisis latifundista segu\u00eda planteada entre nosotros pr\u00e1cticamente en los mismos t\u00e9rminos en que lo estaba a fines del siglo XIX. Y esto, que no tiene justificaci\u00f3n hist\u00f3rica ni redenci\u00f3n pol\u00edtica, tiene sin embargo una explicaci\u00f3n econ\u00f3mica. Como ya est\u00e1 dicho, el sistema fundamental de la econom\u00eda venezolana que sobrevivi\u00f3 a la Guerra de Independencia y a fines del siglo XIX, cuyos s\u00edntomas se van acentuando a comienzos del siglo XX. Esa crisis tiene una expresi\u00f3n institucional en la desorganizaci\u00f3n pol\u00edtica y en el caos que caracteriza dicha \u00e9poca. Cipriano Castro es el s\u00edmbolo: al frente de sus hordas andinas, Castro es el \u00faltimo de los caudillos t\u00edpicos del feudalismo venezolano. Castro no representa a ninguna burgues\u00eda, sus hombres son campesinos y lo siguen movidos por la misma aspiraci\u00f3n informe que impuls\u00f3 siempre al hombre del campo a enrolarse en la aventura caudillista. En \u00e9l se resumen los vicios y virtudes de un tipo humano cuyo \u00faltimo representante es \u00e9l. En este sentido, el siglo XIX concluy\u00f3 a tiempo.<\/p>\n<p>Juan Vicente G\u00f3mez, en cambio, va a subir y a dominar, no por lo que tiene en com\u00fan con su compadre Cipriano Castro; sino, precisamente, por lo que no tiene, por lo que lo diferencia de aquel tipo. G\u00f3mez, que era agricultor y comerciante antes de hacerse soldado, es el gran intuitivo de aquella transici\u00f3n planteada entre el latifundismo y la burgues\u00eda comercial. Va a administrar la cosa p\u00fablica con mentalidad de contador y si durante su largo periodo se acaba el caudillismo, no es, como lo asegura cierto ingenuo organicismo, porque la naci\u00f3n estuviera cansada y deseara la paz, sino porque dentro de la estructura econ\u00f3mica del pa\u00eds un sistema en crisis forzaba soluciones diferentes. Para la burgues\u00eda interemdiaria o comercial tales soluciones no eran otra cosa que las del desarrollo capitalista en la ciudad y en el campo, a fin de aumentar una productividad estancada sin alternar el sistema, sino m\u00e1s bien consolid\u00e1ndolo. El latifundismo tendr\u00eda que avanzar hacia la explotaci\u00f3n agr\u00edcola organizada y tecnificada, as\u00ed como la artesan\u00eda tendr\u00eda que avanzar hacia una dimensi\u00f3n manufacturera. El progresismo o reformismo consist\u00eda en el predicamento de la educaci\u00f3n t\u00e9cnica, el uso de la maquinaria, la modernizaci\u00f3n de la agricultura. Para ello se requer\u00eda estabilidad social y pol\u00edtica que garantizara, con igual rigor, tanto la paz de los caudillos como el sometimiento de las masas que ya arrastraban cien a\u00f1os de b\u00fasqueda in\u00fatil. Ese gobierno era el de G\u00f3mez, cuya concepci\u00f3n del estado policial se expresaba en el lema <em>orden, paz y trabajo<\/em>, condiciones en todo tiempo ideales para quienes monopolizan las riquezas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, sin embargo, no se realiz\u00f3 el progresismo de las \u00e9lites econ\u00f3micas hecho doctrina por las \u00e9lites intelectuales que con tanta euforia celebraron el golpe de G\u00f3mez contra su compadre? \u00bfPor qu\u00e9 a finales de la d\u00e9cada del 30 constituye, en Venezuela, una verdadera audacia hablar del ferrocarril de los llanos y de modernizar la ganader\u00eda y la agricultura en general? \u00bfPor qu\u00e9 estos aspectos, que corresponden a fases iniciales y moderadas del capitalismo y que se ofrec\u00edan a finales del XIX y comienzos del XX como una alternativa evolucionista \u2013 Positivista- para resolver la crisis de productividad del sistema, eran, sin embargo, considerados como subversivos y tan peligrosos que hicieron de <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em>, en 1929 una novela heroica?<\/p>\n<p>La respuesta nos la da el acontecimiento clave del siglo XX venezolano: la agricultura que constitu\u00eda la base material del sistema en crisis, ya se mostraba incapaz como factor end\u00f3geno de suministrar el ingreso necesario para financiar su propia transformaci\u00f3n, lo cual explica la escasa movilidad del crecimiento en las dos primeras d\u00e9cadas. Por esta v\u00eda el pa\u00eds caminaba hacia la agudizaci\u00f3n de aquella crisis y hacia su estallido violento, cuando el petr\u00f3leo vino a resolver el problema por arriba. Nadie, ni G\u00f3mez, contaba con el petr\u00f3leo que vino, como los guisantes m\u00e1gicos del cuento, a resolver por yuxtaposici\u00f3n, los problemas de productividad y de ingreso planteados por la agricultura precapitalista.<\/p>\n<p>La clave para comprender el proceso durante la primera mitad del siglo XX est\u00e1 en ver con claridad y no olvidar que aquellos problemas no se resolvieron mediante la sustituci\u00f3n de una econom\u00eda atrasada por otra avanzada, ni mediante el aporte de factores din\u00e1micos internos, sino gracias a una adherencia capitalista externa que se superpon\u00eda sobre las desajustadas aristas de una econom\u00eda latifundista, artesanal y mercantil que ahora pasaba a un plano secundario, desde el punto de vista del producto, pero que se arrastraba cojeando y coexistiendo con la reci\u00e9n llegada. Aquella adherencia ven\u00eda de afuera, proced\u00eda de un mundo m\u00e1s avanzado y poderoso. Los ingenieros y los gerentes petroleros tra\u00edan consigo la fascinaci\u00f3n de los buscadores de oro y muy pronto dar\u00edan al pa\u00eds una fisonom\u00eda y hasta una psicolog\u00eda de campamento minero.<\/p>\n<p>Para G\u00f3mez, el petr\u00f3leo era un fruto de la tierra y su mentalidad tel\u00farica lo llev\u00f3 a concebir la administraci\u00f3n de los hidrocarburos con un criterio latifundista: otorgaba a sus amigos, familiares y partidarios vast\u00edsimas concesiones de tierras y \u00e9stos las traspasaban luego a las compa\u00f1\u00edas\u00a0 extranjeras que exploraban y explotaban las zonas petroleras.<\/p>\n<p>El petr\u00f3leo comienza por resolver el problema del gobierno, cuyo presupuesto fiscal aumenta sustancialmente; y resuelve, asimismo, el problema de la burgues\u00eda intermediaria, que ahora es, casi con exclusividad, burgues\u00eda importadora de manufacturas para atender la demanda vertiginosa creada por el nuevo ingreso petrolero, esta vez concentrado en el gobierno, en los campamentos y en dos o tres grandes centros urbanos. El capitalismo interno se concentra en el comercio y en la banca, a la sombra protectora del <em>status<\/em> petrolero. Los latifundistas venden al gobierno sus fincas mediante el recurso de hipotecas sobrevaloradas (para eso G\u00f3mez les crea el Banco Agr\u00edcola) o se las venden a los nuevos ricos, porque adquirir tierras distingue. Aquella burgues\u00eda importadora va a obstaculizar la industrializaci\u00f3n, pues para qu\u00e9 producir adentro lo que se puede comprar m\u00e1s barato y de mejor calidad en Europa y Estados Unidos, el nuevo patr\u00f3n. Al gobierno tampoco interesan, al menos no le interesan vitalmente, la tecnificaci\u00f3n agr\u00edcola ni la industrializaci\u00f3n, porque es un gobierno rentista que gasta su renta en obras p\u00fablicas y en mantener el nuevo orden, el orden petrolero.<\/p>\n<p>Pero si la burgues\u00eda importadora y el gobierno que la representa han resuelto su problema a la sombra del petr\u00f3leo y a costa de mantener en la agricultura y en la industria el espectro latifundista y artesanal del siglo XIXI, no lo ha resuelto en cambio el pueblo venezolano, cuya vasta mayor\u00eda vive bajo el l\u00edmite de subsistencia a que la condena la improductividad agr\u00edcola en el campo, o las min\u00fasculas producciones caseras en los peque\u00f1os centros urbanos. Sus s\u00edmbolos son el conuco y la pulper\u00eda.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar hasta la Segunda Guerra Mundial para que los barcos de guerra y los submarinos estremezcan las aguas estancadas de este pantano paradis\u00edaco, donde una minor\u00eda privilegiada se empe\u00f1aba en detener el tiempo. Las dificultades de importaci\u00f3n en \u00e9poca de guerra golpearona\u00a0 aquel comercio de campamento minero y de tienda \u00e1rabe que no diferenciaba el alimento envasado del collar barato, de la joya cara, del licor fino y de la seda japonesa. Ahora hab\u00eda que producir internamente a como diera lugar, hab\u00eda que producir alimentos y materias primas y manufacturas vitales. Hab\u00eda que industrializar. Es decir, hab\u00eda que salir del siglo XIX y caminar por el XX.<\/p>\n<p>Con todo, el siglo XIX hab\u00eda vivido 136 a\u00f1os: muri\u00f3 el 17 de diciembre de 1935, y todav\u00eda gobern\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>R\u00f3mulo Gallegos es el novelista de la encrucijada secular que hemos descrito. Con \u00e9l termina el siglo XIX y comienza el siglo XX. Ideol\u00f3gicamente es un positivista, y sus ideas llegan hasta la democracia representativa. Si tales son las fronteras de su mundo hist\u00f3rico y de su mundo pol\u00edtico, \u00bfCu\u00e1les son las de su mundo imaginario y las de aquellas escrituras que le dieron cuerpo?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La econom\u00eda venezolana del siglo XIX es como la del siglo XVIII, una econom\u00eda agr\u00edcola de exportaci\u00f3n, con la diferencia de que al cacao se a\u00f1ade el caf\u00e9, y quien controla el comercio ya no es la corona espa\u00f1ola sino la propia burgues\u00eda exportadora, due\u00f1a del poder y en libertad de negociar directamente con cualquier [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3375,"featured_media":51548,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[2439],"tags":[2592,132,66,138,4205,4206,33,1025,124,4204],"class_list":{"0":"post-51541","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-arte","8":"tag-barinas","9":"tag-economia","10":"tag-ensayo","11":"tag-humanismo","12":"tag-juan-vicente-gomez","13":"tag-literatura-contemporanea","14":"tag-literatura-venezolana","15":"tag-petroleo","16":"tag-politica","17":"tag-romulo-gallegos"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Orlando-Araujo.jpg?fit=300%2C300&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-dpj","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3375"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51541\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}