{"id":51522,"date":"2015-07-21T21:19:00","date_gmt":"2015-07-22T01:49:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51522"},"modified":"2015-07-21T21:19:00","modified_gmt":"2015-07-22T01:49:00","slug":"un-llamado-al-sentido-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/07\/21\/un-llamado-al-sentido-comun\/","title":{"rendered":"Un llamado al sentido com\u00fan"},"content":{"rendered":"<h2><i>Sintiendo con los otros<\/i><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si algo es insistente dentro de la convivencia humana contempor\u00e1nea es el llamado al sentido com\u00fan. La expresi\u00f3n es suficientemente conocida por su uso, mas no por su definici\u00f3n, logrando por su propio car\u00e1cter de <i>invocaci\u00f3n,<\/i> perpetuarse dentro del cosmos de expresiones cotidianas. \u00a0El prop\u00f3sito de las siguientes l\u00edneas es aproximarse a una definici\u00f3n de tal expresi\u00f3n, partiendo de la convivencia cotidiana como el espacio por excelencia donde ocurren tanto sus m\u00faltiples usos como su constante invocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un primer punto de partida lo podemos encontrar en la propia noci\u00f3n de sentido. El llamado al sentido com\u00fan sugiere una suerte de unidimensionalidad; un \u00fanico sentido el cual es <i>el preciso<\/i> en un instante particular. Es posible ilustrar el predominio de lo unidimensional del sentido com\u00fan con la visi\u00f3n y su hegemon\u00eda sobre los otros sentidos (tacto, olfato, audici\u00f3n y gusto) dentro del vivir contempor\u00e1neo. Mientras la visi\u00f3n determina (implicando una noci\u00f3n pr\u00e1ctica de verdad) la audici\u00f3n por ejemplo, es de <i>poco fiar<\/i>, lo cual expone un primer nudo problem\u00e1tico, la reducci\u00f3n de la posibilidad por la seguridad que proporciona la determinaci\u00f3n. La hegemon\u00eda del ojo manifiesta asimismo su poder frente a la determinaci\u00f3n com\u00fan, el ojo muestra lo <i>evidente<\/i>, lo que todos <i>podemos ver<\/i> deviene en el \u00e1mbito de la cotidianidad en lo que para todos es indudablemente <i>verdad<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La multidimensionalidad puede ser tambi\u00e9n retomada desde otra postura un poco m\u00e1s amplia. El llamado al sentido com\u00fan: \u00bfes acaso un llamado al sentido que poseen los otros o a sentir al otro? La primera postura tiene una intenci\u00f3n replicativa, donde cada individuo posee una estructura sensorial a la que es posible acceder mediante la interacci\u00f3n (una postura un tanto biologicista, en el tono de los sistemas que <i>reaccionan)<\/i>. La segunda postura, adem\u00e1s de suponer la estructura sensorial tambi\u00e9n propone su aplicaci\u00f3n al reconocimiento, no s\u00f3lo de lo que siente el otro, sino de su propia <i>existencia<\/i>. El llamado, en el caso de poseer una estructura sensorial com\u00fan, se manifiesta al sentir <i>lo mismo<\/i>, lo cual expresa como lo f\u00edsico (multisensorial) ocupa primac\u00eda sobre lo metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De tal manera, tanto <i>sentir lo mismo<\/i> como <i>sentir al otro<\/i> plantean el asunto del reconocimiento. El llamado al sentido com\u00fan que se teje desde esta perspectiva manifiesta\/expresa simultaneidad, por lo cual este cumple la funci\u00f3n del reconocimiento al menos en tres niveles. Podemos reconocer la situaci\u00f3n en que nos encontramos, podemos reconocer al otro y por \u00faltimo, reconocer la situaci\u00f3n con el otro. No obstante, el llamado al sentido com\u00fan ocupa asimismo una suerte de funci\u00f3n auxiliar, ya que se invoca <i>cuando falta<\/i>. Es preciso tener presente esta cualidad, ya que supone que en la convivencia el asunto del sentido es fundamental, pero la preponderancia de intereses individuales y sociales lo desplazan hacia el fondo, requiriendo su constante llamado p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del reconocimiento y la simultaneidad es posible trazar otra perspectiva sobre el sentido que involucra la noci\u00f3n de destino. El reconocimiento mencionado previamente que surge dentro de la convivencia plantea el mismo nudo problem\u00e1tico acerca de los gustos est\u00e9ticos, a saber, si los dem\u00e1s <i>poseen mi gusto<\/i> o si yo <i>poseo el gusto de los dem\u00e1s<\/i>. El llamado al sentido com\u00fan desde esta perspectiva nos muestra como la convivencia se plantea a un un\u00edvoco modo (usualmente <i>al modo<\/i> de quien hace el llamado), por lo cual el sentido adquiere la dimensi\u00f3n destinal: es lo que se <i>debe sentir<\/i>, es lo que es ineludible <i>no sentir<\/i> frente a una situaci\u00f3n particular. Vale la pena agregar como el sentido com\u00fan adquiere tambi\u00e9n la forma de un deber que no est\u00e1 escrito, en la medida que no hace falta hacerlo, lo cual denota cu\u00e1n parad\u00f3jica es su constante invocaci\u00f3n. El asunto se torna a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tico para la vida contempor\u00e1nea cuando siendo invocado con tanta recurrencia nos se\u00f1ala como nuestras interacciones ocurren dentro del marco de la <i>mecanizaci\u00f3n<\/i>: la m\u00e1quina (cuerpo) cumple su funci\u00f3n, por qu\u00e9, para qu\u00e9 y qui\u00e9n la <i>opera<\/i> no es del inter\u00e9s por el momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sintiendo con los otros &nbsp; Si algo es insistente dentro de la convivencia humana contempor\u00e1nea es el llamado al sentido com\u00fan. 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