{"id":51363,"date":"2015-07-05T21:05:42","date_gmt":"2015-07-06T01:35:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51363"},"modified":"2016-01-27T18:10:11","modified_gmt":"2016-01-27T22:40:11","slug":"en-torno-al-saludo-en-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/07\/05\/en-torno-al-saludo-en-la-ciudad\/","title":{"rendered":"En torno al saludo en la ciudad"},"content":{"rendered":"<p><i>En b\u00fasqueda del reconocimiento<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ciudad es una forma de agrupaci\u00f3n colectiva que solicita y expresa comportamientos y necesidades muy particulares. La metr\u00f3polis no es exclusivamente sus formas materiales, (sus edificios, calles y negocios) dentro de tales estructuras ocurren una serie de relaciones intersubjetivas propias que pueden ser de car\u00e1cter p\u00fablico o privado. La ciudad abarca tanto la esfera privada como la p\u00fablica y vivir en ella es vivir en un constante desplazamiento entre ambas, un vaiv\u00e9n que por su repetici\u00f3n ha logrado inclusive circunscribir la noci\u00f3n de lo <i>p\u00fablico<\/i> como el espacio del <i>tr\u00e1nsito<\/i>, el espacio del movimiento siempre <i>hacia<\/i> mas nunca <i>hasta<\/i>. Las siguientes l\u00edneas tienen como prop\u00f3sito una exploraci\u00f3n al saludo dentro de la ciudad, comprendiendo a esta \u00faltima como un espacio que, solicitando persistentemente el desplazamiento, plantea de igual modo el asunto del reconocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como bien apuntar\u00e1 Georg Simmel en su ensayo \u201cLa Metr\u00f3polis y la vida mental\u201d (1903) la ciudad coloca su estampa en la personalidad del urbanita, en forma de un proceso de constante c\u00e1lculo y reserva. La cuantificaci\u00f3n, la cual adem\u00e1s se expresa de una manera multiforme, es la norma para vivir en la urbe; aspectos vivenciales, de orden cualitativo, por ejemplo psicol\u00f3gicos o emocionales, son redibujados instrumentalmente permitiendo su f\u00e1cil aprehensi\u00f3n. La cuantificaci\u00f3n en la metr\u00f3polis contempor\u00e1nea acelera el ritmo del vivir, enfatizando las consecuencias por encima de la acci\u00f3n misma y el presente, desplazando el inter\u00e9s al <i>m\u00e1s all\u00e1<\/i> y al <i>m\u00e1s r\u00e1pido<\/i>. Vivir en la ciudad supone un compromiso con un plan de vida espec\u00edfico que logra fijar la atenci\u00f3n en el futuro y en <i>lo que podr\u00e1 pasar<\/i>, mientras que el aqu\u00ed y el ahora forman parte de una secuencia de actos y tendr\u00e1n sentido para algunos parad\u00f3jicamente s\u00f3lo cuando ya sean pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La metr\u00f3polis se erige como el espacio de la instrumentalidad. El urbanita es, a tono de Benjamin Franklin, el animal que hace herramientas. El <i>homo faber<\/i> encuentra en la ciudad el sitio ideal para el desarrollo de la t\u00e9cnica, potencia que usa tanto para la dominaci\u00f3n de la naturaleza como para la orientaci\u00f3n de su acci\u00f3n con y frente al otro. El asunto de la t\u00e9cnica es crucial en al medida que toda t\u00e9cnica supone un saber <i>revelado<\/i> (no cuestionado). Dicho de otra forma, la simple repetici\u00f3n irreflexiva de una manera de hacer algo puede devenir en <i>su<\/i> <i>\u00fanica manera<\/i>; y en este caso la noci\u00f3n de completitud del saludo provoca adem\u00e1s pasar por encima de lo que se apunta, de su intenci\u00f3n original, reduciendo sus posibilidades. Vivir en la ciudad contempor\u00e1nea implica estar frente a un bombardeo perenne, el cual persigue que el ciudadano le de una oportunidad a la tecnolog\u00eda creada espec\u00edficamente para <i>facilitar la vida<\/i>. La formaci\u00f3n educativa se enmarca tambi\u00e9n dentro de la intenci\u00f3n t\u00e9cnica, su dominio adem\u00e1s de <i>facilitar la vida<\/i> constituye la realizaci\u00f3n individual, no en vano cuando algunas personas responden por <i>quienes son<\/i> con lo que <i>hacen<\/i>, la t\u00e9cnica en la cual se han especializado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desplazamiento necesario del vivir en la ciudad conlleva al asunto de la convivencia. Nos encontramos constantemente unos frente a otros, cada cual guiado por sus intereses a mano y proyectos personales donde en algunos casos nos saludamos y en otros no. Un primer uso del saludo se enmarca en la intenci\u00f3n por el reconocimiento. Nos saludamos unos a otros para establecer un <i>aqu\u00ed<\/i> y un nosotros com\u00fan, nos saludamos para trascender la hegemon\u00eda de lo visual sobre los otros sentidos, verbalmente y t\u00e1ctilmente. El saludo en la ciudad contempor\u00e1nea toma una forma muy particular, se predican preocupaciones (inaut\u00e9nticas) en la creaci\u00f3n del aqu\u00ed y el ahora com\u00fan. Un <i>Hola<\/i> en la metr\u00f3polis va seguido irreflexivamente de un <i>\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?<\/i> el cual usualmente (de una manera tambi\u00e9n mec\u00e1nica) es respondido con un <i>bien<\/i> (ya que nadie quiere <i>de entrada<\/i> enterarse que las cosas van mal). El saludo en la ciudad se <i>solicita<\/i>, supone la prueba pr\u00e1ctica de la posesi\u00f3n de la educaci\u00f3n. La cordialidad como virtud se deval\u00faa en la metr\u00f3polis, como apuntar\u00e1 Nietzsche (en alusi\u00f3n a las palabras en \u201cSobre verdad y mentira\u201d) un <i>buenos d\u00edas<\/i> es como una moneda que se ha usado tanto que ha perdido su troquelado, aunque la gente est\u00e1 dispuesta a aceptarla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del saludo se constituye la realidad de una manera conjunta. El saludo es una forma efectiva de salir de s\u00ed mismo, es la reafirmaci\u00f3n de la conciencia que se encuentra situada y que logra justificar su existencia a trav\u00e9s de y con el otro. De tal forma saludarnos expone de una doble implicaci\u00f3n, la del reconocimiento de la otredad, y su capacidad comunicativa, y la del reconocimiento de la situaci\u00f3n, como espacio <i>real<\/i> compartido. Dentro de la metr\u00f3polis es posible notar como si bien el saludo es la norma, el reconocimiento de fondo mencionado aqu\u00ed es harto superficial. La ciudad por su propia concentraci\u00f3n poblacional expresa la cercan\u00eda corporal \u00a0y, a la par, la creciente distancia mental entre tales. Un viaje en el metro de una ciudad es una experiencia corporalmente colectiva y cotidiana, pero la forma en que el viaje <i>se vive<\/i> (internamente) es tan insondable como el propio universo. Salir de nosotros mismos a trav\u00e9s del saludo en la ciudad es una experiencia tanto veloz como ef\u00edmera, el saludo es solo una pausa dentro del di\u00e1logo interno que llevamos durante el d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En b\u00fasqueda del reconocimiento &nbsp; La ciudad es una forma de agrupaci\u00f3n colectiva que solicita y expresa comportamientos y necesidades muy particulares. La metr\u00f3polis no es exclusivamente sus formas materiales, (sus edificios, calles y negocios) dentro de tales estructuras ocurren una serie de relaciones intersubjetivas propias que pueden ser de car\u00e1cter p\u00fablico o privado. 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