{"id":51184,"date":"2015-06-14T09:49:15","date_gmt":"2015-06-14T14:19:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51184"},"modified":"2015-06-15T09:40:21","modified_gmt":"2015-06-15T14:10:21","slug":"hablemos-sobre-la-cercania-al-delito-del-venezolano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/06\/14\/hablemos-sobre-la-cercania-al-delito-del-venezolano\/","title":{"rendered":"Hablemos sobre la cercan\u00eda al delito del venezolano"},"content":{"rendered":"<p>Las dos corrientes de pensamiento m\u00e1s relevantes en el \u00e1mbito conceptual de la violencia atribuyen este fen\u00f3meno por un lado a la pobreza y a la desigualdad y por el otro al debilitamiento de la institucionalidad o a la incapacidad real de aplicar las normas sociales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio del soci\u00f3logo Brice\u00f1o-Le\u00f3n titulado, <em>La Comprensi\u00f3n de los Homicidios en Am\u00e9rica Latina: \u00bfPobreza o Institucionalidad?<\/em> que consiste en la medici\u00f3n\u00a0 y comparaci\u00f3n de seis variables en Brasil, Colombia y Venezuela (pobreza, desigualdad, desempleo, riqueza nacional, desarrollo humano y gobierno de la ley), as\u00ed como tambi\u00e9n en el uso de la t\u00e9cnica del an\u00e1lisis de trayectorias; se concluye que la pobreza y la desigualdad influyen en la criminalidad y en los homicidios, pero no de manera directa, sino mediadas por las instituciones.<\/p>\n<p>Si bien Venezuela ya figura como uno de los pa\u00edses m\u00e1s violentos del mundo, las anteriores explicaciones sociales ofrecen un panorama a\u00fan m\u00e1s grave en el futuro pr\u00f3ximo. Por una parte, las cifras sobre la pobreza y la desigualdad empeoraron considerablemente en el pa\u00eds, incluso seg\u00fan cifras oficiales del gobierno, y por otra, la impunidad en el pa\u00eds llega a cifras escandalosas. De acuerdo al informe del 2014 del Ministerio P\u00fablico en Delitos Comunes se registraron 351.321 casos, de los cuales solo 5.426 fueron a juicio, en otras palabras, un 98,45% de impunidad.<\/p>\n<p>Cabe agregar que el 61% de los venezolanos tambi\u00e9n considera la <em>p\u00e9rdida de valores<\/em> como una de las principales causas de la inseguridad, seg\u00fan el reciente estudio realizado por el Observatorio del Delito Organizado (en adelante ODO), con la colaboraci\u00f3n de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia y el Laboratorio de Ciencias Sociales, que fue publicado en la web de la organizaci\u00f3n <em>Insight Crime<\/em>. No obstante, no deja de ser una apreciaci\u00f3n subjetiva en un pa\u00eds conservador, donde el debate sobre drogas, prostituci\u00f3n, uniones civiles de homosexuales, aborto, entre otros; brillan por su ausencia. El discurso b\u00e9lico, encendido, de lucha de clases en los \u00faltimos a\u00f1os; no ayuda tampoco a construir un territorio de paz.<\/p>\n<p>En ese orden de ideas, hay que hacer referencia a la violencia que est\u00e1 inevitablemente vinculada a la lucha por el control del \u201cotro\u201d poder econ\u00f3mico, ese que se robustece cada d\u00eda m\u00e1s de las actividades de grupos irregulares dedicados al narcotr\u00e1fico y actividades conexas. Miguel Rodr\u00edguez Torres asegur\u00f3 cuando era el ministro de Interior, Justicia y Paz, que \u201c76 de cada 100 homicidios que se registran en el pa\u00eds se producen durante enfrentamientos entre bandas de criminales o entre antisociales y cuerpos de seguridad\u201d (El Nacional, 7 de septiembre 2014).<\/p>\n<p>Hecha la observaci\u00f3n anterior, la respuesta por d\u00e9cadas de los Estados ha sido continuar la guerra contra el narcotr\u00e1fico y el crimen organizado, una lucha que ha generado no solo m\u00e1s muertes que el consumo de todas las drogas juntas, sino que ha sido a la vez incapaz de eliminar o minimizar el tr\u00e1fico, los cultivos il\u00edcitos y el consumo en todo el continente americano. Lamentablemente, sesudos analistas insisten en el mismo remedio de hace d\u00e9cadas esperando resultados distintos. Vale la pena profundizar sobre este punto m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El hecho es que las exorbitantes sumas de dinero siguen circulando en una constante en los pa\u00edses productores, de transbordo y en los mercados finales. Esas actividades ilegales ni pasan desapercibidas ni pueden ser ignoradas, es m\u00e1s, se infiltran y afincan incluso en espacios relativamente nuevos y seguros como <em>internet<\/em>; lo que deja en evidencia no solo la ineficacia del \u201ctratamiento\u201d del problema, sino la falta de debate de propuestas y alternativas a los nuevos desaf\u00edos.<\/p>\n<p>En ese orden de ideas, es de advertir que la pobreza, la desigualdad, la impunidad y la desconfianza en las instituciones pueden obligar o invitar a un gran n\u00famero de personas a que consideren delinquir por necesidad y\/o por ocupaci\u00f3n para evitar situaciones precarias, a pesar de los riesgos, consecuencias y rechazo -por lo menos en teor\u00eda- de la comunidad. Seg\u00fan el estudio del ODO, el 75% de venezolanos ni aprobar\u00eda ni justificar\u00eda la participaci\u00f3n en un grupo delictivo para salir de la pobreza.<\/p>\n<p>A pesar de lo antes expuesto, el trabajo de investigaci\u00f3n del ODO arroja otros resultados algo contradictorios, los cuales sugieren una \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d de los mercados ilegales en las comunidades, en otras palabras, una cercan\u00eda al delito. Ante la pregunta, \u00bfqu\u00e9 tan f\u00e1cil es conseguir un arma de fuego? un 24% respondi\u00f3 \u201cmuy f\u00e1cil\u201d y un 18% contest\u00f3 \u201cf\u00e1cil\u201d, es decir, un 42% de los encuestados considera que armarse ilegalmente en el pa\u00eds es una labor relativamente sencilla. Hay que tener en cuenta que en el pa\u00eds, seg\u00fan los c\u00e1lculos hechos por la Comisi\u00f3n Presidencial para el Desarme, \u201chay entre 1,2 y 1,5 millones de armas\u201d (El Nacional, 17 de agosto 2014), as\u00ed como tambi\u00e9n hay una ausencia de voluntad pol\u00edtica para respetar las disposiciones sobre el marcaje de municiones (Bloomberg, Business, 13 de marzo 2015).<\/p>\n<p>Asimismo, ante la interrogante, \u00bfqu\u00e9 tan f\u00e1cil es conseguir marihuana o piedra o alguna otra droga en Venezuela? Un 31% de los consultados asegur\u00f3 que conseguir marihuana o alguna otra droga es \u201cmuy f\u00e1cil\u201d, y otro 30% respondi\u00f3 que \u201cf\u00e1cil\u201d. Solo un 26% contest\u00f3 que no sabe c\u00f3mo hacer. Los resultados no solo evidencian el fracaso de la prohibici\u00f3n, sino nos recuerda que el complejo problema del narcotr\u00e1fico y sus actividades conexas nacen de la prohibici\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese orden de ideas, el mundo de la droga ofrece numerosos ejemplos de personas -sin importar su estrato social- que asumen el riesgo de involucrarse en actividades ilegales por el alto margen de ganancia. La frontera de lo legal e ilegal termina difumin\u00e1ndose en nuestros ojos, lo oculto de repente est\u00e1 a plena vista. Un ejemplo de la nueva ola de \u201cvisualizaci\u00f3n\u201d es la nueva metodolog\u00eda de c\u00e1lculo del Producto Interno Bruto de varios pa\u00edses del mundo, la cual incluye en sus an\u00e1lisis el notable aporte econ\u00f3mico de las actividades relacionadas con el narcotr\u00e1fico, la prostituci\u00f3n y las armas.<\/p>\n<p>En ese sentido, es menester analizar y debatir las caracter\u00edsticas sociales y la organizaci\u00f3n de los actores de la violencia, tomando en cuenta no solo al hampa com\u00fan, sino tambi\u00e9n a la Polic\u00eda, a las Fuerzas Armadas, instituciones bancarias y por supuesto a los pol\u00edticos y\/o gobernantes de turno, que ya est\u00e1n o han estado involucrados en escandalosas denuncias de narcotr\u00e1fico, desde el Secretario General de la Unasur, Ernesto Samper hasta el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello. Es sumamente relevante estudiar la connivencia y convivencia de otros agentes sociales que directa o indirectamente intervienen en la econom\u00eda de las drogas ilegales y por ende en el mundo de la violencia.<\/p>\n<p>Existen numerosos trabajos audiovisuales ampliamente divulgados con la tem\u00e1tica de la violencia y el mundo de las drogas en Venezuela, que dicen mucho sobre las contradicciones y errores del actual sistema: <em>Por estas calles<\/em> (Ibsen Mart\u00ednez 1992), <em>Valle de Balas<\/em> (Desorden P\u00fablico 1997), <em>Secuestro Express <\/em>(Jonathan Jakubowicz 2005), <em>Abuso de Poder<\/em> (Gabylonia 2012), <em>Rotten Town<\/em> (One Shot 2012), <em>You and I<\/em> (Fur Coat &amp; Cari Golden 2012), <em>Stop (<\/em>Apache &amp; Canserbero 2013), <em>Just Chillin<\/em> (Garcha 2013), <em>Todo est\u00e1 muy normal<\/em> (Desorden P\u00fablico 2014). Lo que no se explica es por qu\u00e9 los contenidos de estos materiales audiovisuales son ignorados y minimizados por los pol\u00edticos, a pesar de su considerable \u00e9xito en las calles y redes sociales.<\/p>\n<p>No es casualidad que de acuerdo al reciente informe publicado por el ODO, se pudo evidenciar en el pa\u00eds \u201cla estructuraci\u00f3n y presencia de mercados ilegales, altamente relacionados con el Delito Organizado\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n se pudo constatar que \u201cel gobierno contribuye con esta situaci\u00f3n a trav\u00e9s de la omisi\u00f3n, ineficiencia o hasta en la misma exageraci\u00f3n en los controles de ciertos mercados (lo que a su vez fomenta los mercados paralelos)\u201d. En otras palabras, dentro de estos mercados ilegales en el pa\u00eds, tambi\u00e9n rigen las tradicionales leyes del mercado, es decir, mientras exista la demanda, la oferta no desaparecer\u00e1.<\/p>\n<p>Resulta oportuno destacar el aumento de manifestaciones a favor de la regulaci\u00f3n de las llamadas drogas blandas en toda Am\u00e9rica Latina, incluyendo Venezuela, la cuales se distancian del enfoque convencional de prohibici\u00f3n, homogenizaci\u00f3n y criminalizaci\u00f3n impuesto por EE.UU. hace d\u00e9cadas. No obstante, en Uruguay ya muchos se plantean si la legalizaci\u00f3n de la marihuana para uso recreacional debilitar\u00e1 y minimizar\u00e1 la influencia del crimen organizado. Si bien es necesario reclasificar las sustancias con par\u00e1metros cient\u00edficos, la liberaci\u00f3n exclusiva de la marihuana no le arrebatar\u00e1 por s\u00ed sola el mercado negro al crimen organizado. Sin embargo, no deja de ser una iniciativa paradigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>En resumen, la violencia es un problema \u201cmulticausal\u201d y los \u201cesfuerzos\u201d del gobierno chavomadurista han sido insuficientes y\/o ineficaces, y por ende, en t\u00e9rminos weberianos, el Estado est\u00e1 perdiendo el monopolio de la violencia, tomando en cuenta no solo el fracaso de los 22 planes de seguridad en los \u00faltimos 16 a\u00f1os, sino la p\u00e9rdida de credibilidad ante la opini\u00f3n p\u00fablica debido a tantos esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n y narcotr\u00e1fico en las altas esferas.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, los modestos objetivos de este art\u00edculo no solo son el de resaltar la cercan\u00eda del venezolano al delito y la normalizaci\u00f3n de los mercados ilegales en el pa\u00eds, sino activar el necesario debate sobre las pol\u00edticas antidrogas en Venezuela, y no exclusivamente para las elecciones parlamentarias de este a\u00f1o, sino tambi\u00e9n para la Sesi\u00f3n Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas en abril del pr\u00f3ximo a\u00f1o (UNGASS 2016). Sin embargo, es de advertir que propuestas o exigencias como \u201cplomo al hampa\u201d, \u201ctolerancia cero\u201d o \u201cluz verde\u201d para tratar este problema transnacional o simplemente para ajusticiar a los malandros, presuntos o reales en las zonas de impunidad; son peligrosas, retrogradas, ineficientes y tienen una gran carga econ\u00f3mica, cuyos efectos ser\u00edan desplazar el fen\u00f3meno de manera temporal y acabar con la disidencia de turno.<\/p>\n<p><strong>Harold Haftsadi Salazar\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Twitter: HaroldRHS<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las dos corrientes de pensamiento m\u00e1s relevantes en el \u00e1mbito conceptual de la violencia atribuyen este fen\u00f3meno por un lado a la pobreza y a la desigualdad y por el otro al debilitamiento de la institucionalidad o a la incapacidad real de aplicar las normas sociales. 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