{"id":51139,"date":"2015-06-07T17:22:58","date_gmt":"2015-06-07T21:52:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=51139"},"modified":"2016-01-08T15:13:07","modified_gmt":"2016-01-08T19:43:07","slug":"el-mal-habito-del-piropo-grosero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/06\/07\/el-mal-habito-del-piropo-grosero\/","title":{"rendered":"El mal h\u00e1bito del piropo grosero"},"content":{"rendered":"<p>Las pasarelas absurdamente inesperadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una particularidad distintiva de la vida contempor\u00e1nea es la primac\u00eda del ojo y el mirar sobre todos los dem\u00e1s sentidos. La observaci\u00f3n nos permite aprehender informaci\u00f3n acerca del mundo y de los dem\u00e1s de una manera inmediata, funcionando tanto como constituci\u00f3n as\u00ed como justificaci\u00f3n de nuestro conocer. La experiencia de vivir en una ciudad pasa por estar constantemente (voluntariamente o no) expuesto a una serie de im\u00e1genes que pretenden evocar e invocar una diversidad de situaciones, productos, necesidades e inclusive personas particulares. Desde esta perspectiva observar parece a veces inevitable; pero una cosa es observar y otra verbalizar lo que la imagen (sea cual fuere \u00e9sta) pueda suscitar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siguiente art\u00edculo pretende constituirse en una invitaci\u00f3n a reflexionar acerca de las consecuencias de ciertas verbalizaciones groseras (que adem\u00e1s pretenden pasar como piropos o elogios) y como tal actitud, ya hecha h\u00e1bito en sociedades latinoamericanas, mella en el tejido social necesario para hacer de lo p\u00fablico un sitio de estad\u00eda, de reconocimiento del otro y no de mero tr\u00e1nsito. Lo p\u00fablico se ve reducido para muchas personas en sudam\u00e9rica a un espacio hostil, para muchas mujeres la ciudad se encuentra llena de pasarelas <i>absurdamente inesperadas<\/i>, espacios donde se encuentran sujetas a una serie de verbalizaciones (no deseadas) las cuales deben soportar adem\u00e1s diariamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para empezar es preciso comprender tales verbalizaciones en dos dimensiones: la de su forma y la de su contenido. Es necesaria tal separaci\u00f3n en la medida que el asunto cr\u00edtico aqu\u00ed no se reduce a la verbalizaci\u00f3n en s\u00ed o a su contenido, refiere tambi\u00e9n a su forma: a qui\u00e9n lo ejecuta y d\u00f3nde se efect\u00faa. El mal h\u00e1bito del piropo grosero da cuenta de una verbalizaci\u00f3n (no deseada), que transforma negativamente no s\u00f3lo ciertos espacios sino tambi\u00e9n a sujetos, cuando estos \u00faltimos transmiten informaci\u00f3n de manera hostil e inesperada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La verbalizaci\u00f3n vox populi act\u00faa en nuestras sociedades latinoamericanas como una forma de legitimaci\u00f3n del macho latino; es la lamentable representaci\u00f3n actual e inmediata de la masculinidad, que se reafirma dualmente, en primer lugar confirma la condici\u00f3n del \u201cmacho\u201d frente a quien evoco tal \u201chalago\u201d y en segundo frente a otros hombres, los cuales usualmente para reafirmarse a s\u00ed mismos deben aplaudir tales predicaciones. El piropo no s\u00f3lo es hostil gracias a su car\u00e1cter p\u00fablico o su contenido, el tono de la predicaci\u00f3n es asimismo fundamental dentro de su desarrollo negativo, as\u00ed como la postura corporal invasiva que algunos toman al predicarlos Piense en una postura de contenci\u00f3n: como si quien lo habla estuviese esforz\u00e1ndose en no realizar su grosera predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El piropo grosero es dentro de la modernidad otra forma en que se deval\u00faa la sensualidad. El mismo evoca inmediatamente, una sexualidad no solicitada, siendo la reafirmaci\u00f3n de la condici\u00f3n moderna de la instrumentalidad donde la sexualidad es un instrumento m\u00e1s que se puede usar de una forma \u201cadecuada\u201d y que tiene adem\u00e1s sus espacios y momentos \u201cpropios\u201d. A trav\u00e9s de este p\u00e9simo h\u00e1bito, la sexualidad se configura mec\u00e1nicamente, circunscribiendo el halago meramente a su potencial aspecto sexual. En la Sudam\u00e9rica actual para muchos es un logro (y digno de trabajo y aplauso lamentablemente) ser fuente de atracci\u00f3n sexual y lo corporal se ha disminuido de manera mezquina a lo exclusivamente genital. Una buena ilustraci\u00f3n de esto se puede encontrar en Venezuela cuando la mujer desde algunos discursos es referida como \u201cculo\u201d o \u201cculito\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El constante llamado de atenci\u00f3n sobre estas \u00e1reas que son sujeto de tales \u00a0\u201celogios\u201d generan una antipat\u00eda por el espacio p\u00fablico y cancelan su cualidad de sitio de encuentro, as\u00ed como de reconocimiento. El piropo grosero propicia los desencuentros, cierra espacios de la ciudad a personas en la medida que otros no pueden contener sus verbalizaciones. No contribuyas al desencuentro, \u00a1ev\u00edtalos!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pasarelas absurdamente inesperadas. &nbsp; Una particularidad distintiva de la vida contempor\u00e1nea es la primac\u00eda del ojo y el mirar sobre todos los dem\u00e1s sentidos. La observaci\u00f3n nos permite aprehender informaci\u00f3n acerca del mundo y de los dem\u00e1s de una manera inmediata, funcionando tanto como constituci\u00f3n as\u00ed como justificaci\u00f3n de nuestro conocer. 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