{"id":50378,"date":"2015-02-27T17:46:03","date_gmt":"2015-02-27T22:16:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=50378"},"modified":"2015-02-27T17:46:03","modified_gmt":"2015-02-27T22:16:03","slug":"ruido-blanco-don-delillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/02\/27\/ruido-blanco-don-delillo\/","title":{"rendered":"\u00abRuido Blanco\u00bb &#8211; Don Delillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/descarga1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"50379\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2015\/02\/27\/ruido-blanco-don-delillo\/descarga-12\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/descarga1.jpg?fit=182%2C277&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"182,277\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"descarga\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/descarga1.jpg?fit=182%2C277&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-50379\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/descarga1.jpg?resize=182%2C277\" alt=\"descarga\" width=\"182\" height=\"277\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00abLa muerte es el mayor de los pesares. La muerte es lo \u00fanico que enfrentamos. Es todo en lo que pienso. Hay una \u00fanica cuesti\u00f3n aqu\u00ed: quiero vivir.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un antiguo mito griego cuenta que al principio de los tiempos cada ser humano conoc\u00eda la fecha y hora exacta de su muerte. Aterrados, hombres y mujeres se refugiaban en cuevas a esperar juntos la llegada del final. No hab\u00eda sue\u00f1os, planes ni proyectos. La implacable certeza de la muerte, precisa hasta los segundos, despojaba a la vida de cualquier sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al ver esto, los dioses decidieron otorgarle a la humanidad el don del olvido. De ahora en adelante cada uno estar\u00eda consciente de su propia muerte pero no sabr\u00eda c\u00f3mo ni cuando suceder\u00eda. Poco a poco los escondites fueron abandonados y comenz\u00f3 la construcci\u00f3n, la b\u00fasqueda de un prop\u00f3sito y la proyecci\u00f3n hacia el futuro protegidos por la apertura de la incertidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este mito simboliza una especie de pacto celebrado en los inicios de la civilizaci\u00f3n y la cultura humana para universalizar el olvido. Desde entonces, la ilusi\u00f3n de la inmortalidad, la posibilidad de su existencia, constituyen la esencia de nuestra confianza en la vida. Solo somos capaces de enfrentar el paso del tiempo cuando logramos olvidar el hecho de nuestra propia mortalidad, cuando la consciencia de la muerte se diluye en la rutina, en el trabajo, en el entretenimiento y en nuestras relaciones con otros seres humanos. La ilusi\u00f3n del olvido es un puente que construimos sobre el vac\u00edo a trav\u00e9s del cual cruzamos en busca de tierra firme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, esta maniobra no ha sido ni ser\u00e1 suficiente, en lo m\u00e1s profundo de nosotros sabemos que la vida humana solo ser\u00e1 plena cuando logre trascender las barreras del tiempo, porque la verdadera libertad es la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00abResulta muy extra\u00f1o. Padecemos estos miedos terribles, profundos y constantes en torno a nosotros mismos y a la gente que amamos. Sin embargo, vamos de un lado a otro, charlamos con la gente, comemos y bebemos. Nos las arreglamos para funcionar. Nuestros sentimientos son profundos y reales. \u00bfAcaso no deber\u00edan para paralizarnos? \u00bfC\u00f3mo es posible que sobrevivamos a ellos, al menos durante un tiempo? Conducimos un autom\u00f3vil, impartimos una clase. \u00bfC\u00f3mo es que nadie advierte cu\u00e1n atemorizados nos hemos sentido la noche anterior o esa misma ma\u00f1ana? \u00bfSe trata de algo que todos ocultamos entre nosotros por acuerdo mutuo? \u00bfO quiz\u00e1 ocurre que compartimos el mismo secreto sin saberlo? \u00bfQue llevamos el mismo disfraz?\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abRuido Blanco\u00bb (en espa\u00f1ol fue traducida como \u00abRuido de Fondo\u00bb pero no considero que sea el t\u00edtulo m\u00e1s acertado), est\u00e1 permeada por la presencia ancestral de la muerte, por el reconocimiento de nuestro fracaso para perpetuar la ilusi\u00f3n del olvido. Es una novela llena de ideas que examina con un humor corrosivo la relaci\u00f3n del hombre occidental con la modernidad, la tecnolog\u00eda y el progreso que en alg\u00fan momento prometieron la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al no poder controlar lo que suced\u00eda en la Tierra, intentamos alcanzar la inmortalidad a trav\u00e9s de Dios, confi\u00e1bamos en la llegada de un salvador, de un para\u00edso eterno otorgado por \u00c9l que de alg\u00fan modo expiaba el mal en el mundo. Pero cuando su existencia fue puesta en tela de juicio y nuestras relaciones con Dios comenzaron a deteriorarse, la promesa del para\u00edso iba perdiendo su poder redentor, se desvanec\u00eda su presencia y le daba cabida a la duda, a la sensaci\u00f3n de absurdo y vac\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ciencia y el progresivo dominio de la naturaleza a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda intentaron convencernos de que Dios era una idea creada por nuestras mentes, una proyecci\u00f3n que nos hac\u00eda so\u00f1ar con un para\u00edso inexistente y nos imped\u00eda hacernos cargo de nuestras vidas. Esta vez ser\u00eda diferente, el poder de la raz\u00f3n, que crec\u00eda exponencialmente gracias al impulso del progreso, nos permitir\u00eda construir en la Tierra el reino celestial que esper\u00e1bamos de Dios, donde el dolor y el sufrimiento ser\u00edan sombras de un pasado primitivo en el que no \u00e9ramos due\u00f1os de nuestro destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00abPodr\u00edas depositar tu fe en la tecnolog\u00eda. Si te ha conducido hasta aqu\u00ed, tambi\u00e9n deber\u00eda poder sacarte. De eso se trata con la tecnolog\u00eda: por una parte, crea un apetito por la inmortalidad; por otra, amenaza con la extinci\u00f3n universal. La tecnolog\u00eda es lujuria suprimida de la naturaleza.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces masificamos la producci\u00f3n de objetos, dise\u00f1amos estilos de vida que se ajustaran a esos objetos, construimos lugares para disfrutarlos y nos consagramos a la creaci\u00f3n de un para\u00edso artificial. Entonces las cosas dieron un giro y algunos empezaron a sentir que confund\u00edamos el fin con los medios. En este punto Delillo interviene para se\u00f1alar que los resultados pod\u00edan variar y de hecho, lo hicieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No hay hombres libres que realizan el prop\u00f3sito que dise\u00f1aron para sus vidas, hay ciudadanos medicados que trabajan demasiado, entumecidos por el exceso de informaci\u00f3n y de entretenimiento banal, condicionados y manipulados por sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos que no controlan ni comprenden. Sobreviven alienados en espacios iluminados artificialmente, realizando labores que no guardan ninguna relaci\u00f3n con sus sue\u00f1os o pasiones, y cuyo \u00fanico objetivo se reduce a mantener y desarrollar la m\u00e1quina de producci\u00f3n. Mentes adoctrinadas y apaciguadas para asimilar y obedecer leyes, \u00f3rdenes y procedimientos. cuerpos d\u00f3ciles que ocupen su lugar como consumidores productivos en el engranaje del progreso y de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero m\u00e1s que cuestionar, los personajes de Delillo parecen preguntarse: \u00bfNo es esto exactamente lo que nos hab\u00edamos prometido? \u00bfNo es este nuestro gran para\u00edso artificial? \u00bfNo realizamos el nihilismo tecnol\u00f3gico que tanto dese\u00e1bamos? Pues, qu\u00e9 es la televisi\u00f3n sino la voz de Dios, c\u00f3mo alguien podr\u00eda dudar de que los supermercados y los centros comerciales son los nuevos templos, los antidepresivos y los ansiol\u00edticos los cuerpos sagrados de nuestra comuni\u00f3n con la hiperrealidad. \u00bfQu\u00e9 podr\u00edan necesitar hombres y mujeres modernos que la trinidad Mercado, Corporaci\u00f3n y Ciencia no puedan ofrecerles?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tenemos infomerciales, enlatados y comida de microondas, hor\u00f3scopos semanales y abducciones extraterrestres, cirug\u00edas est\u00e9ticas, gimnasios 24 horas, yoga y talleres espirituales, regresiones y vidas pasadas, videojuegos, televisi\u00f3n real y psicoanalistas, televangelistas, exorcismos y sat\u00e9lites, revistas sobre la vida de famosos, comida r\u00e1pida, franquicias y autom\u00f3viles familiares, c\u00e1maras circuito cerrado, pol\u00edticos y profetas, talk shows, programas de opini\u00f3n, terroristas y activistas, noticias ininterrumpidas, aire acondicionado, computadoras y simulaciones que trascienden el d\u00eda, la noche y las estaciones, espacios siempre disponibles en los que no transcurre el tiempo, inmutables y as\u00e9pticos, inmaculados bajo la luz blanca de los reflectores, envueltos en el estertor de la maquinaria que transporta, almacena y conserva nuestros productos, medidos, pesados, clasificados, contabilizados, facturados, monetizados, siempre a disposici\u00f3n del consumidor gracias a la omnisciencia del lector de c\u00f3digos de barras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00abAlgunas de las casas de la ciudad comenzaban a mostrar signos de abandono. Los bancos del parque necesitaban ser reparados, y el asfalto de las calles necesitaba ser pavimentado nuevamente. Sin embargo, el supermercado no cambiaba, excepto para mejor. Siempre se encontraba bien abastecido, musical y resplandeciente. Nos parec\u00eda que \u00e9sta era la clave. Todo parec\u00eda perfecto, continuar\u00eda si\u00e9ndolo, y eventualmente ser\u00eda incluso mejor mientras el supermercado no fallara.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo nada de esto angustia a Jack y a Babette, pues lo que irremediablemente define sus vidas es el miedo a la muerte y no tienen fuerzas para enfrentar el terror original. El gran fracaso de la humanidad es no haberse elevado por encima de la aniquilaci\u00f3n del ego, no haber logrado enfrentarla o abolirla. La ilusi\u00f3n del olvido fue suficiente cuando estaba acompa\u00f1ada por la presencia de Dios, pero ahora que no puede sostenernos el desencanto y el cinismo nos han manchado. Estamos solos en nuestro imperio decadente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Acaso sin planearlo ni quererlo, al menos no del todo, el engranaje desplaz\u00f3 la felicidad humana a cambio de su infinita colecci\u00f3n de objetos. Aunque algunos clamen por el retorno a las ra\u00edces y otros sue\u00f1en con la trascendencia de la especie, lo cierto es que no existe un enga\u00f1o tan astuto para que el mago pueda creer en su propio truco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abRuido Blanco\u00bb es expresi\u00f3n de la condici\u00f3n humana, tr\u00e1gica, pat\u00e9tica y disfuncional. El ruido de las m\u00e1quinas intenta disimular el sonido del silencio y la luz artificial de un blanco incandescente busca iluminar la oscuridad de la nada sobre la que flotamos. Delillo, con gran agudeza y una iron\u00eda que lacera y provoca carcajadas, crea uno de los retratos m\u00e1s inteligentes y desoladores del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00abPero al final no importa lo que ven o creen ver. Las terminales han sido equipadas con lectores hologr\u00e1ficos que descodifican infaliblemente los secretos binarios de cada art\u00edculo. Este es el lenguaje de las ondas y la radiaci\u00f3n, o el modo en que los muertos se comunican con los vivos. Y aqu\u00ed es donde esperamos juntos, independientemente de nuestra edad, con nuestros carritos cargados de mercanc\u00edas brillantemente coloreadas. Una hilera que avanza lenta y satisfactoriamente, d\u00e1ndonos tiempo para echar un vistazo a los peri\u00f3dicos clasificados en los expositores. Todo cuanto necesitamos que no es alimento o amor se encuentra en esos expositores. Historias de extraterrestres y de fen\u00f3menos sobrenaturales, las vitaminas milagrosas y las curas para el c\u00e1ncer, los remedios para la obesidad. Las cultos de los famosos y de los muertos.\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa muerte es el mayor de los pesares. La muerte es lo \u00fanico que enfrentamos. Es todo en lo que pienso. Hay una \u00fanica cuesti\u00f3n aqu\u00ed: quiero vivir.\u00bb Un antiguo mito griego cuenta que al principio de los tiempos cada ser humano conoc\u00eda la fecha y hora exacta de su muerte. 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