{"id":4950,"date":"2009-10-17T10:58:35","date_gmt":"2009-10-17T15:28:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=4950"},"modified":"2009-10-17T11:27:11","modified_gmt":"2009-10-17T15:57:11","slug":"transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/10\/17\/transicion\/","title":{"rendered":"Transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h6><em>Por su parte,  los partidos tradicionales<br \/>\nno representan al pueblo ni al progreso,<br \/>\nsino a viejas y nuevas oligarqu\u00edas.<br \/>\nLos dirigentes son viejos o nuevos<br \/>\no arribistas que han hecho de la pol\u00edtica<br \/>\nsu profesi\u00f3n y su negocio<br \/>\ny la entienden como arte de intrigar<br \/>\ny de manipular multitudes<br \/>\ny terminan a menudo poni\u00e9ndose<br \/>\nde acuerdo en \u00abalto\u00bb nivel<br \/>\npara repartirse prebendas, privilegios, poderes<br \/>\ny disfrutar con abyecta alegr\u00eda<br \/>\nel salario de la traici\u00f3n<br \/>\na los ideales que les hemos ense\u00f1ado.<\/em><br \/>\n<strong>Jonuel Brigue<\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">Hay una tendencia, ya medio vieja en Occidente, que muestra una notable disminuci\u00f3n del inter\u00e9s que sienten las generaciones j\u00f3venes por las \u00abcuestiones pol\u00edticas\u00bb. Esta cosa queda evidenciada en las disminuidas generaciones de relevo de los partidos pol\u00edticos tradicionales, no s\u00f3lo en los pa\u00edses m\u00e1s organizados, tipo Alemania, Inglaterra, Suiza, o Estados Unidos, sino tambi\u00e9n en pa\u00edses de nuestro lado del mundo como M\u00e9xico, Argentina o Chile. Esa manera de hacer pol\u00edtica que responde, por su propia naturaleza, a cuestiones veladas que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de nuestra comprensi\u00f3n, porque est\u00e1n llenas de callejuelas y suciedades, rodeadas de informaci\u00f3n contaminada; esa manera de hacer pol\u00edtica que sufre, en nombre de la seguridad, de unos niveles casi nulos de transparencia en sus gestiones; esa manera de hacer pol\u00edtica que responde a las exigencias de un mundo donde todo se equipara y se mide en t\u00e9rminos materiales, ha perdido el atractivo para una buena parte de los integrantes de nuestras generaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Nuestro caso particular, el venezolano, hasta 1992 no se alejaba mucho de esa realidad: la pol\u00edtica era para nuestros abuelos, que la le\u00edan en el peri\u00f3dico, gesticulando y arrebatados de la indignaci\u00f3n por sabe Dios que desatino; para los pol\u00edticos -adecos o copeyanos-, que promet\u00edan falazmente a sus bases partidistas para asegurarse un puesto en el coroto; y para nuestros estudiantes, que, aupados por los reclutas adecos o copeyanos, disent\u00edan quemando de vez en cuando unos cauchos. Hasta la entrada de Ch\u00e1vez en escena.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Despu\u00e9s de 1992 nuestros j\u00f3venes se convirtieron en pol\u00edticos potenciales, tambi\u00e9n nuestras amas de casa, hasta el heladero ten\u00eda una opini\u00f3n oportuna que delataba un inter\u00e9s desusado por el destino pol\u00edtico del pa\u00eds. La sensaci\u00f3n de que aires nuevos remozar\u00edan, en las elecciones de 1998, nuestra decadente plantilla de pol\u00edticos esclerotizados vente\u00f3, primero sobre el valle de Caracas, y luego sobre todo el pa\u00eds; y muchos de nosotros salud\u00e1bamos esos aires de cambios que eventualmente se transformaron en vientos \u00e1ridos, cargados, cada vez con m\u00e1s frecuencia, de malos presagios.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hoy, esa pugna pol\u00edtica radicalizada, que se fortalece d\u00eda a d\u00eda con el innecesario y reiterado discurso revanchista y violento de Ch\u00e1vez desde que estaba apenas llegado al poder, y que se repotencia constantemente con la esencial e inquebrantable ineptitud de la oposici\u00f3n vuelve a colocarnos -pues nos empuja- en el camino del desinter\u00e9s por las \u00abmisteriosas y sucias\u00bb cuestiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">No hace falta ser un observador agudo para caer en cuenta de que lo que tenemos hoy en Venezuela se parece bastante a lo de antes: un gobierno que busca persistir en el ejercicio del poder, apoy\u00e1ndose, como anta\u00f1o, en el clientelismo; una corrupci\u00f3n boleta que todo lo ti\u00f1e: el fiscal de tr\u00e1nsito, el polic\u00eda, el empleado p\u00fablico, los jueces, la informaci\u00f3n, los negocios y sus comisiones; la misma pr\u00e1ctica pol\u00edtica que favorece a los que militan en el parido \u00fanico y, que en buena medida, se desentiende de las necesidades de los dem\u00e1s; la misma desinformaci\u00f3n reinante, pues poco puede confiarse en lo que trasmite la tv o en lo que se lee en los diarios; y para rematar el parecido, de nuevo una pr\u00e1ctica pol\u00edtica cuyos intereses se alejan un buen trecho de los intereses del ciudadano de a pie, de modo que cada vez nos sentimos menos identificados con los problemas que tienen la atenci\u00f3n del gobierno mientras que las dificultades que m\u00e1s nos apremian, como la inseguridad o la inflaci\u00f3n, parecen perder importancia ante la tit\u00e1nica tarea que impone la puesta en marcha de la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero no puede ped\u00edrsele peras al olmo; Hugo Ch\u00e1vez hace una pol\u00edtica que inevitablemente permanece estrechamente vinculada con la manera de hacer pol\u00edtica de nuestros dinosaurios politiqueros de anta\u00f1o, aunque venga disfrazado de cualquier ismo, pues es hijo de aquella \u00e9poca. El fen\u00f3meno Ch\u00e1vez se form\u00f3 bajo el paraguas de esa manera de hacer pol\u00edtica y si bien su propuesta se defini\u00f3 en contraposici\u00f3n a ella, la verdad es que el hombre no conoce otra cosa. \u00bfSer\u00eda posible, entonces, decir que Ch\u00e1vez y todo su cuento no son m\u00e1s que el \u00faltimo coletazo de aquellos cuarenta a\u00f1os de puntofij\u00edsmo, algo as\u00ed como la decadencia final de aquellos valores ya rancios a inicios de los 80?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">As\u00ed que aqu\u00ed estamos, m\u00e1s o menos en el mismo punto que cuando comenzamos esta nota, donde volteamos y participamos -muchos de nosotros- de nuevo en esa tendencia ya medio vieja que se caracteriza por una apat\u00eda hacia la pol\u00edtica tradicional, anulada \u00fanicamente en tiempos de elecciones por la esperanza de cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ahora bien, \u00bfesto que significa? \u00bfun eventual final de la participaci\u00f3n pol\u00edtica tradicional? No necesariamente, pero evidencia al menos un cambio en las preferencias pol\u00edticas de la juventud. Desde el discurso tradicional se acusa a las generaciones j\u00f3venes por su incapacidad para ejercer el ejercicio organizado tradicional de la pol\u00edtica, o para el compromiso social pues, sostienen, su atenci\u00f3n aparece fijada en la consecuci\u00f3n de metas personales y en la satisfacci\u00f3n de su af\u00e1n de diversi\u00f3n. Todo esto, dicen, viene causado por, o causa es, del derrumbe de los valores.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">No obstante, la realidad muestra otra cosa. Estas son generaciones activamente apol\u00edticas pues simplemente con mantenerse al margen de modo decisivo y silencioso quitan vida a esas instituciones de la actividad pol\u00edtica que giran alrededor de s\u00ed mismas. Pero no debe confundirse esto con una incapacidad para el compromiso. La cuesti\u00f3n culebrea por otro lado: lo estamos haciendo, s\u00f3lo que, recorriendo otros derroteros. La pol\u00edtica partidista ya no figura como una alternativa para muchos de nuestra generaci\u00f3n, quien quiere comprometerse prefiere dirigirse a Greenpeace, participar como voluntario, u ocuparse de resolver los problemas que afectan a su localidad mediante organizaciones civiles no politizadas como las asociaciones de vecinos, pues se percibe un espectro de intereses m\u00e1s cercanos con lo que son considerados problemas cotidianos, adem\u00e1s de que la participaci\u00f3n se hace de manera mucho m\u00e1s directa y en cuestiones puntuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hoy las generaciones j\u00f3venes de Occidente transitan hacia una manera de hacer pol\u00edtica que ya no cuenta entre sus prioridades la lucha por la libertad pol\u00edtica pues esta ya ha sido asumida. La lucha que ahora nos llama es por el derrumbe de toda aquella pr\u00e1ctica tradicional, entre ellas la pol\u00edtica, que mediante su obsolescencia embargue la consecuci\u00f3n de unas relaciones sociales m\u00e1s honestas. Unas relaciones sociales donde el \u00e9nfasis est\u00e9 colocado en la responsabilidad personal y social, que no est\u00e9n determinadas por un modelo econ\u00f3mico consumista, y que impulsen la expansi\u00f3n de la autonom\u00eda de las localidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En un mundo en transici\u00f3n -no est\u00e1 claro todav\u00eda hacia adonde: post-modernidad, modernidad tard\u00eda, modernidad reflexiva- \u00ablas instituciones clave\u00bb del mundo industrializado -como las relaciones familiares, el mundo del trabajo o la pol\u00edtica-  tienen cada vez menos correspondencia. Los j\u00f3venes conscientes de las generaciones recientes hemos decidido cambiar ese \u00abpaquete de valores\u00bb que correspond\u00eda al mundo del siglo pasado y que est\u00e1 estrechamente vinculado con \u00abel material\u00bb, por otro \u00abpaquete de valores\u00bb m\u00e1s cercano a la experiencia humana y estrechamente vinculado con la solidaridad y la responsabilidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">http:\/\/alineacionybalanceo.wordpress.com\/<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por su parte, los partidos tradicionales no representan al pueblo ni al progreso, sino a viejas y nuevas oligarqu\u00edas. 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