{"id":49144,"date":"2014-11-11T22:11:49","date_gmt":"2014-11-12T02:41:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=49144"},"modified":"2014-11-11T22:11:49","modified_gmt":"2014-11-12T02:41:49","slug":"pais-enfermo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2014\/11\/11\/pais-enfermo\/","title":{"rendered":"Pa\u00eds enfermo"},"content":{"rendered":"<p>Hay virus de virus y pa\u00edses de pa\u00edses. Los nombres de los virus, ser\u00e1 mejor dejarlo a los vir\u00f3logos, pero al pa\u00eds de esta historia podemos llamarlo: Kilombo.<\/p>\n<p>Contaba con una gran extensi\u00f3n de tierra que contrastaba con su falta de organizaci\u00f3n y experiencia en los temas propios de una naci\u00f3n. Sus riquezas han debido ser suficientes para que cada kilombino que hab\u00eda existido y faltaba por existir, tuviese su monedita de oro, pero no se encontr\u00f3 nunca una raz\u00f3n suficiente, m\u00e1s que aquel primer virus que los arrop\u00f3, que explicase el deterioro de aquel pobre pa\u00eds rico.<\/p>\n<p>En raras ocasiones un virus se hace ciudadano, pero en \u00e9l at\u00edpico caso de Kilombo el virus se hizo del poder. Entonces estar enfermo fue la norma.<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os y generaciones pasaron, suficientes para dejar atr\u00e1s cualquier opci\u00f3n de cura y ante la terrible realidad de la desesperanza, la resignaci\u00f3n se dej\u00f3 colar como opci\u00f3n inteligente.<\/p>\n<p>Los kilombinos fueron vencidos y comenzaron a procurar la enfermedad, a tratar de infectarse con la mayor intensidad y tiempo posible. El virus nunca se imagin\u00f3 tan exitoso, tanto que comenz\u00f3 a escasear, y el acceso a lo infeccioso comenz\u00f3 a ser una cuesti\u00f3n de \u00e9lites, dejando al resto y mayor\u00eda del pueblo kilombino sin virus, pero con hambre de enfermedad.<\/p>\n<p>Todo el pa\u00eds entr\u00f3 en una \u00e9poca oscura y de abandono, interrumpida brevemente por aquel presidente y su discurso en el balc\u00f3n de la plaza. Algunos pensaron y piensan que ese fue el d\u00eda donde todo cambi\u00f3, pero la experiencia que no ten\u00edan, hubiese podido recordarles que las soluciones perfectas suelen ser un\u00e1nimes.<\/p>\n<p>El discurso estuvo lleno de adrenalina y mensajes viejos disfrazados de palabras nuevas. Luis, Felipe y Juan, due\u00f1os honorarios del banquito hacia el extremo sur de la plaza, escuchaban con la misma inexpresi\u00f3n y cr\u00edtica de todas las tardes.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Por d\u00e9cadas! \u2013vociferaba el nuevo presidente\u2013 estuvimos sometidos al mismo virus disfrazado de enfermedad de primer mundo\u2026 pero los supuestos l\u00edderes del pasado nos trajeron un vulgar dengue y nos dijeron que todos tendr\u00edamos acceso. Pretend\u00edan que nosotros, el pueblo mismo y su ignorancia, los mantuviesen en el poder. \u00a1Pero hoy!\u2026 \u2013con cada frase el eco parec\u00eda extenderse\u2013, es el d\u00eda en el que el \u00a1pueblooo!\u2026 \u00a1se convierte en el nuevo l\u00edder!.<\/p>\n<p>La gente poco a poco se hac\u00eda gent\u00edo alrededor de la plaza y apoyaba cada frase con un aplauso, un grito o lo que fuese que su alma tuviese a la mano.<\/p>\n<p>Luis escuchaba el discurso con cierta esperanza, hab\u00eda algo en aquel presidente que lo atrapaba, posiblemente lo mismo por lo que Juan lo detestaba. Felipe que siempre ten\u00eda un aire de superioridad, prefer\u00eda no tomar posiciones todav\u00eda y escuchaba cada detalle.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Hoy es el d\u00edaaaa! \u2013continuaba el entusiasmado l\u00edder\u2013 que finaliza el yugo\u2026 de aquellos pocos que quieren\u2026 toda la enfermedad para ellos. Les ense\u00f1aremos a todos los enemigos de Kilombo, que somos un pueblo dispuesto a luchar por lo que nos pertenece y que reclamaremos a partir de ahora nuestro derecho a estar enfermo.<\/p>\n<p>Los aplausos eran ovaciones, los gritos alaridos.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Hoy es el d\u00eda, en el que el dengue muere y nace el mayor proyecto de inclusi\u00f3n que Kilombo haya visto\u2026 LA CHIKUNGUNYAAAAA!!!!.<\/p>\n<p>La euforia arropaba la plaza, quiz\u00e1s reflejo de un largo desahogo pendiente.<\/p>\n<p>Luis ya se hab\u00eda dejado llevar por la emoci\u00f3n y estaba abrazado con unos cuantos. Juan no se iba de all\u00ed porque su apego al banquito todav\u00eda era mayor. Felipe continu\u00f3 observando sin mencionar palabra por un par de horas m\u00e1s, hasta que regres\u00f3 Luis. Entonces dijo sus primeras palabras.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEso no es\u2026 como la misma vaina?.<\/p>\n<p>Luis y Juan se indignaron.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1NO!\u2026 \u2013exclamaron ambos.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Es mejor! \u2013dijo Luis.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Es peor! \u2013dijo Juan.<\/p>\n<p>Felipe supo que aquel d\u00eda estaba lejos de ser una soluci\u00f3n para todo el pueblo Kilombino.<\/p>\n<p>\u2013Ellos han dicho \u2013salt\u00f3 primero Luis\u2013 que esta vez si alcanzar\u00e1 para todos, que cada quien tendr\u00e1 su gota infectada y as\u00ed estaremos todos enfermos. Adem\u00e1s, no es algo tan com\u00fan como el dengue. El chikungunya, tiene hasta mejor nombre, es de nosotros, es del pueblo Kilombino. Es la salvaci\u00f3n te digo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfUna gota?\u2026\u2013escupi\u00f3 Juan su comentario\u2013, \u00a1Ja!, eso no alcanzar\u00e1 para nada y seguro habr\u00e1 que hacer colas grand\u00edsimas porque ellos quieren controlar todo. Recordaremos los tiempos cuando el dengue andaba libremente por las calles. \u00bfLa salvaci\u00f3n?\u2026 A mi me suena que son los mismos chupasangre pero de distinto charco.<\/p>\n<p>El silencio intercedi\u00f3 en nombre de su amistad y no permiti\u00f3 que la conversaci\u00f3n avanzara m\u00e1s. Ya hab\u00edan dicho suficiente por ese d\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013Ya veremos\u2013 cerr\u00f3 Felipe la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada quien se mont\u00f3 sobre el camino que conduc\u00eda hasta su casa, todos pensando inevitablemente en el futuro de Kilombo y en esta nueva enfermedad, importada de un pa\u00eds hermano que se hab\u00eda vendido como propia.<\/p>\n<p>Kilombo, a pesar de su juventud, conservaba ra\u00edces democr\u00e1ticas, y los Kilombinos hab\u00edan hablado. Solo quedaba ser testigo del porvenir y esperar que las gotas prometidas rindieran para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">*****<\/p>\n<p>Como en todo aprendizaje emp\u00edrico, los a\u00f1os tuvieron que acumularse para que los kilombinos entendieran que la chikungunya no es tanto lo que duele, sino el tiempo que pretende quedarse contigo.<\/p>\n<p>Desde aquel discurso en la plaza, todos entraron en un cuadro febril alt\u00edsimo, infeccioso y de reposo necesario. Fueron momentos de dicha para los kilombinos, todos estaban en cama disfrutando de su malestar y los pocos que no cre\u00edan en ella solo les qued\u00f3 imitar hasta el extra\u00f1o caminar de los infectados. El que no estuviese enfermo se tomaba como traidor. La demencia febril arrop\u00f3 al pa\u00eds y permiti\u00f3 que el virus se comportase como lo que es y destruyera todos los recursos a su alrededor en cada espacio que ocupaba. Demostr\u00f3 ser un virus inteligente, se dejaba colar disfrazado de dengue utilizando el mismo sistema, o por lo menos uno bastante parecido, en el que la sociedad ya confiaba, el patas blanca. Ten\u00eda su propia personalidad y su propia agenda. Al principio, rumores acusaron sus verdaderas intenciones, pero el pueblo estaba cansando de aquel viejo dengue sin rumbo y sin saz\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os. Una salida se hab\u00eda hecho necesaria, pero con tanta hambre, cualquier mont\u00f3n de basura parece pila de oro.<\/p>\n<p>La chikungunya se vendi\u00f3 como un cuadro cl\u00ednico menos complejo que el dengue, incluyente, nada amenazante y, con la bandera de lo patrio el porcentaje de infecci\u00f3n que alcanz\u00f3 fue total.<\/p>\n<p>Atac\u00f3 solo en los sitios estrat\u00e9gicos, cual general militar, y su mejor arma fue la ilusi\u00f3n de movimiento que creo entre los kilombinos. Todo el pueblo hablaba y pregonaba la libertad para moverse a voluntad, pero solo aquellos que intentaban tomar una direcci\u00f3n distinta descubr\u00edan la dura realidad, y es que el dolor correctivo del virus, era tan fuerte que parec\u00eda invento, los gritos tan intensos que se perd\u00edan en el silencio y la evidencia tan abrumadora que se hacia invisible.<\/p>\n<p>Afectaba fuertemente las mu\u00f1ecas, los codos y los tobillos, reservando para aquellos m\u00e1s rebeldes el golpe favorito de quien ejerce como suyo el poder, directo a las rodillas.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 de ser opcional hacer las colas para adquirir la gota del a\u00f1o. Kilombo se paraliz\u00f3 e incluso quienes nunca se dejaron picar, comenzaron a padecer los s\u00edntomas. El objetivo se hab\u00eda cumplido, Kilombo era un pa\u00eds enfermo y el virus reinar\u00eda para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">*****<\/p>\n<p>La plaza siempre hab\u00eda servido para narrar de manera elocuente la realidad nacional. Su estado parec\u00eda ser el reflejo de un sentimiento compartido por todos los kilombinos y el gui\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os contaba una historia que nadie quer\u00eda escuchar, llena de duras verdades sobre aquello que kilombo hab\u00eda dejado de ser. El polvo adornaba toda la escena, el descuido se merec\u00eda el rol de protagonista y la falta de progreso completaba un reparto que nadie disfrutaba. Para contar la historia actual de kilombo, el blanco y el negro hubiesen sido suficientes.<\/p>\n<p>El banquito hacia el extremo sur de la plaza, que en su buenos tiempos hubiese soportado hasta cuatro adultos, hoy temblaba y rechinaba con la visita de los tres amigos de siempre. Tanto era el deterioro que solo dos de ellos se sentaban al mismo tiempo, quiz\u00e1s temiendo que el banquito finalmente cediera, era el \u00fanico que hab\u00eda sobrevivido.<\/p>\n<p>Juan, que siempre estuvo en contra de la chikungunya, prefer\u00eda sentarse al lado derecho del banquito. All\u00ed descubri\u00f3 que sarna sin gusto solo termina en un terrible caso de consciencia a la piqui\u00f1a, que nubla el juicio e ignora la evidencia de que rascarse solo empeora todo. Fue obligado a sentarse y all\u00ed entendi\u00f3 que permanecer inm\u00f3vil, no cura la enfermedad pero alivia los males. Luis, que hab\u00eda llevado la peor parte con respecto a los dolores, dejaba que su orgullo lo mantuviese de pie, dejando su puesto a la izquierda del banco, vac\u00edo. Felipe siempre analizaba un poco mejor las cosas y por eso tomaba el centro de banquito, donde luc\u00eda todo m\u00e1s estable y sobre todo menos complicado. As\u00ed los tres amigos fueron todos los d\u00edas, como quien se presume alcanzado por el destino, a encontrarse, quejarse y atribuirse culpas mutuamente, en aquel banquito donde ya no cab\u00edan todos.<\/p>\n<p>En ese lugar de la plaza se sent\u00edan en primera fila para lo que fuese a ocurrir, aunque nunca esperaron que algo realmente sucediera. Pero aquel d\u00eda, el destino y los cuentos agotados de la tertulia guardaban algo distinto.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQue estar\u00e1 pasando hoy? \u2013pregunt\u00f3 Luis, quien se quejaba poco para no revelar que la chikungunya ya no era de su agrado.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQue va a ser?\u2026\u2013dijo Juan, se\u00f1alando una conmoci\u00f3n camino a la plaza\u2013 seguro otro de los discursos esos para decirnos como el dengue fue lo peor para Kilombo y que la chikungunya es lo mejor del mundo. M\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p>\u2013No \u2013interrumpi\u00f3 el adolorido Felipe\u2013, se trata de una gente que est\u00e1 promoviendo una soluci\u00f3n a todos nuestros problemas y dolores.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfSoluci\u00f3n?\u2026\u2013interrumpi\u00f3 Juan\u2013 otra enfermedad seguro, ahora le ir\u00e1n a poner virus intergal\u00e1ctico patri\u00f3tico supremo, pero esta gente solo sabe de chikungunya y mientras los pendejos como Luis le sigan creyendo y los ilusos como nosotros creamos posible que el patas blanca recapacite, tendremos dolores para rato.<\/p>\n<p>\u2013Que enfermedad ni que nada \u2013dijo Felipe\u2013, ellos andan diciendo que mejor es curarse.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Aaahh!\u2026\u2013refut\u00f3 Luis\u2013 como si en Kilombo las enfermedades pudiesen dejar de existir. Los gobiernos de las \u00faltimas d\u00e9cadas se encargaron de destruir todo. Aqu\u00ed no queda nada sino seguir enfermos, por eso yo prefiero la chikungunya.<\/p>\n<p>Felipe observaba a sus amigos con un poco de l\u00e1stima. No porque la amistad se hubiese perdido, pues all\u00ed estaba, sino por la insensatez de discutir sobre cual enfermedad era mejor, defender a uno u otro patas blancas no parec\u00eda tener mucho sentido. Ve\u00eda con impotencia la incapacidad de todos los kilombinos para entender que estar sano todav\u00eda era una opci\u00f3n. Felipe guardaba un espacio de rencor en su amplio coraz\u00f3n para los gobernantes que hab\u00edan usado el poder, para hundirnos en la miseria de quien envidia un malestar.<\/p>\n<p>Los pensamientos de Felipe fueron interrumpidos por el tumulto de gente que se acercaba a la plaza siguiendo a un joven que ten\u00eda una forma peculiar de caminar, propia de un l\u00edder nacido. Los viejos pol\u00edticos de Kilombo, siempre caminaban erguidos con una ligera inclinaci\u00f3n hacia atr\u00e1s, casi esperando el aire de los abanicos imperiales, una posici\u00f3n de quien se adjudica un poder divino y no de alguien que pretende el servicio. Este nuevo muchacho, que dec\u00edan estaba atrayendo grandes multitudes, ten\u00eda un nuevo andar. Usaba pasos largos, entendiendo lo extenso del terreno, y pisaba firme, pues parec\u00eda llevar el peso del mundo encima. Su cuerpo se inclinaba hacia adelante por el esfuerzo de arrastrar masas y as\u00ed pod\u00eda ver el suelo de su pr\u00f3ximo paso. Ver al muchacho se sent\u00eda como lluvia de agua fresca, de esas que hasta lavan.<\/p>\n<p>\u2013Buenos d\u00edas amigos\u2013 les dijo el joven a los tres viejos amigos, representantes fehacientes de la poca variedad de opiniones entre los kilombinos de hoy.<\/p>\n<p>\u2013Buenos d\u00edas \u2013respondi\u00f3 Felipe, mientras Luis y Juan dejaban al prejuicio nublar sus pensamientos.<\/p>\n<p>Luis no se aguant\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Yo se quien eres tu\u2026 y te digo que ninguno de nosotros quiere nada contigo.<\/p>\n<p>\u2013No es necesario que hables por mi \u2013dijo Juan, aunque tampoco le agradaba el muchacho.<\/p>\n<p>\u2013Amigos \u2013dijo el joven con risa liviana\u2013, yo no vengo a molestarlos ni tratar de convencerlos. Solo si ustedes quieren les puedo hablar de un camino distinto al que hemos arrastrado por tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfCamino distinto? \u2013opin\u00f3 Juan con sarcasmo\u2013 yo se lo que nos vas a decir y no eres el \u00fanico que lo anda diciendo. Por all\u00ed andan otros con el tema de curarnos y para serte honesto, la soluci\u00f3n de los dem\u00e1s luce un poco mejor, por lo menos m\u00e1s r\u00e1pida.<\/p>\n<p>\u2013De que hablas \u2013pregunt\u00f3 Luis, fingiendo inocencia sobre el tema de las alternativas que se manejaban.<\/p>\n<p>\u2013Tu sabes \u2013le dijo Juan\u2013, en la calle de atr\u00e1s est\u00e1n el grupo \u201cSangre nueva\u201d y mas all\u00e1 los del mosquito.<\/p>\n<p>\u2013Ah si\u2026\u2013dijo Felipe\u2013 como si tu fueras a dejarte cortar un brazo o una pierna.<\/p>\n<p>En kilombo, especialmente dentro las nuevas generaciones, hab\u00edan surgido fantas\u00edas con la idea de curarse. El grupo \u201csangre nueva\u201d, dentro de su radicalismo, planteaba una teor\u00eda donde afirmaba que cortando un miembro del cuerpo, se pod\u00eda dejar drenar todo lo malo e inyectar sangre renovada que limpiara todo el organismo, para ellos continuar con un brazo menos era un precio justo para dejar atr\u00e1s la enfermedad. Gozaban de muchos simpatizantes y aunque nadie realmente hab\u00eda tomado el primer paso, la sencillez de su concepto calaba como discurso.<\/p>\n<p>Una segunda alternativa, igual de radical, se habr\u00eda paso entre los opositores de la chikungunya. El grupo \u201cno al mosquito\u201d pon\u00eda en el centro del objetivo al patas blancas. Justos y pecadores se entend\u00edan como el \u00fanico responsable del malestar y era necesarios exterminarlos a todos. No se conoc\u00eda muy bien lo que ocurrir\u00eda despu\u00e9s de la aniquilaci\u00f3n, pero garantizaba el fin de la chikungunya, seg\u00fan ellos.<\/p>\n<p>\u2013Tienes raz\u00f3n querido amigo \u2014 respondi\u00f3 el joven pol\u00edtico a los ataques de Juan.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 una vez m\u00e1s al trio de amigos como buscando en sus almas y con un poco de dolor, reconoc\u00eda los corazones golpeados.<\/p>\n<p>\u2013La soluci\u00f3n que nosotros ofrecemos es un poco m\u00e1s lenta que los dem\u00e1s, pero por varias razones. Primero no queremos que nadie se tenga que cortar un brazo o algo parecido, suficiente sangre mala hemos tenido con nosotros los \u00faltimos a\u00f1os\u2026 y para serles honesto, una soluci\u00f3n que indique el exterminio de cualquier cosa nos parece la peor de las enfermedades.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY que propones tu entonces? \u2013Pregunt\u00f3 Luis para sorpresa de sus amigos.<\/p>\n<p>\u2013Bueno\u2026 lo primero que debo decirles es que yo sufr\u00ed la chikungunya, con much\u00edsima intensidad, tanto que pens\u00e9 que mor\u00eda. Mi \u00fanica opci\u00f3n fue mirarla de frente, enfrentarla y curarme\u2026.<\/p>\n<p>El cuento se volv\u00eda interesante.<\/p>\n<p>\u2013Y lo logr\u00e9.<\/p>\n<p>Felipe miraba de frente al muchacho, los otros volteaban la cara, como para acomodar la oreja y escuchar mejor, tratando de aparentar desinter\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2013Entend\u00ed que para no estar paralizado solo hay que moverse. La chikungunya tiene la intenci\u00f3n de sentarnos pero la voluntad camina m\u00e1s lejos que las rodillas. Desde ese d\u00eda y con mucho cari\u00f1o por Kilombo, fui probando varias cosas hasta que pude armar un plan que he venido compartiendo con todos estas personas que hoy me acompa\u00f1an y quisiera explicarles.<\/p>\n<p>Los tres amigos se quedaron callados, ni negando o afirmando, solo escuchando.<\/p>\n<p>\u2013Al levantarse, tienen que tomarse un caldo preparado con ingredientes de nuestra tierra, eso les ayuda a volverse a sentir parte de Kilombo. Nadie puede entender lo que no ama y es importante que nos acordemos del beneficio, privilegio y lujo que gozamos por el hecho de haber nacido aqu\u00ed. Les garantizo, no hay nada como una sopita por la ma\u00f1ana para impregnarse de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los tres amigos se re\u00edan. Una risa propia de quien descubre la sencillez de lo complejo.<\/p>\n<p>\u2013Cuando ya est\u00e9n bien despiertos hay que comenzar con una serie de ejercicios. Poco a poco eso s\u00ed, tenemos mucho dolor acumulado en el cuerpo. Al principio son ejercicios individuales, pero en lo que sientan progreso lo m\u00e1s recomendable es salir a ayudar un vecino, hay algo en la bondad que ayuda a la sangre circular mejor.<\/p>\n<p>Luis y Juan se miraron como kilombinos que son para reconocerse el uno a otro. Ten\u00edan tiempo que no lo hac\u00edan.<\/p>\n<p>\u2013En algo de tiempo y con esfuerzo, podr\u00e1n llegar a media ma\u00f1ana sin dolores, en ese momento es hora de buscar un oficio. En estas \u00e9pocas resulta f\u00e1cil, pues la enfermedad nos alej\u00f3 de lo humano en un trabajo digno, todas las profesiones tienen vacante y estamos tan acostumbrado a lo malo, que lo bueno est\u00e1 a la mano.<\/p>\n<p>El peso de la reflexi\u00f3n hizo que los amigos bajaran la cabeza.<\/p>\n<p>\u2013Es cierto que nuestro plan lleva m\u00e1s tiempo de lo que esperan. Sabemos que algunos han esperado lo suficiente y tambi\u00e9n es verdad que la chikungunya no promete nada. Pero hay males que se arraigan en el alma, afinc\u00e1ndose en el inocente, en el no educado. Por ellos debemos recordar nuestra condici\u00f3n de kilombinos y por nosotros mismos, tenemos que pararnos todos los d\u00edas. A m\u00ed me gusta, de paso, terminar el d\u00eda con un ba\u00f1o de cariaquito\u2026\u00a1pero no morado!\u2026 el m\u00edo es tricolor.<\/p>\n<p>El banquito sin darse cuenta ten\u00eda los tres amigos sentados al mismo tiempo. Al dejar los prejuicios por fuera todos cab\u00edan sin problemas.<\/p>\n<p>El joven no pod\u00eda quedarse m\u00e1s tiempo, las masas convencidas lo empujaban, aunque el sab\u00eda que val\u00eda m\u00e1s la pena conversar con los m\u00e1s enfermos. Con su gorra y su camisa blanca dio otro largo paso y le dio la espalda a los tres amigos.<\/p>\n<p>Luis y Juan voltearon sus caras para no verse a los ojos. Felipe trataba de leer lo que dec\u00eda en el reverso de la camisa del muchacho de las verdades.<\/p>\n<p>Ley\u00f3 lo que dec\u00eda y se qued\u00f3 pensando en lo absurdo de escoger un lado, en el tiempo que hab\u00eda estado enfermo, en su amistad con los enemigos y en el banquito que nunca quiso dejar para que no le pasara nada. En ese momento entendi\u00f3 que la mejor manera de cuidar el banquito de todos es curarse primero, \u00bfsi no puede ni apretar una tuerca como piensa afianzarlo al suelo?, \u00bfsino es capaz de barrer el piso como hace para no caminar sobre la basura? \u00bfSino puede dejar de defender a sus amigos como rayos se van a reconciliar?.<\/p>\n<p>Se apret\u00f3 las rodillas para sentir el dolor y poder ponerse por encima de \u00e9l. La voluntad lo ayud\u00f3. Se puso de pie y comenz\u00f3 a seguir al muchacho. Luis y Juan miraron sorprendidos, se hab\u00edan quedados solos en el banquito, uno en el extremo derecho y otro en el extremo izquierdo.<\/p>\n<p>Felipe comenzaba a creer en el muchacho, pues sent\u00eda el dolor dentro de s\u00ed gritando, pero de agon\u00eda m\u00e1s que por autoridad. Pod\u00eda sentir que ser\u00eda un largo recorrido, pero la gente alrededor parec\u00eda renovada aunque todav\u00eda en dolor. Todos mirando al muchacho que iba de primero, incansable, con su mensaje en el reverso de la camisa.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY si nos curamos?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay virus de virus y pa\u00edses de pa\u00edses. Los nombres de los virus, ser\u00e1 mejor dejarlo a los vir\u00f3logos, pero al pa\u00eds de esta historia podemos llamarlo: Kilombo. Contaba con una gran extensi\u00f3n de tierra que contrastaba con su falta de organizaci\u00f3n y experiencia en los temas propios de una naci\u00f3n. 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