{"id":48998,"date":"2014-10-20T18:36:23","date_gmt":"2014-10-20T23:06:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=48998"},"modified":"2014-10-20T18:36:23","modified_gmt":"2014-10-20T23:06:23","slug":"el-chico-anonimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2014\/10\/20\/el-chico-anonimo\/","title":{"rendered":"El chico an\u00f3nimo&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fbcdn-sphotos-e-a.akamaihd.net\/hphotos-ak-xap1\/v\/t1.0-9\/q81\/s720x720\/1476312_695870560437450_699087607_n.jpg?resize=424%2C601&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"601\" \/><\/p>\n<p>No se trata de un viejo empedernido, ni de un adulto exitoso. Es un chico promedio. Su vida estaba marcada por los pasos que daba, que ya de por s\u00ed eran peque\u00f1os en comparaci\u00f3n con sus compa\u00f1eros. El olor que llevaba de arriba para abajo era el olor del cigarro. Se gastaba todo lo que se ganaba en cajas de Malboro, en extravagancias extracurriculares. Su camino pasaba por un burdel, donde conoci\u00f3 a la chica de sus sue\u00f1os, Ana le dec\u00eda, pero nunca supo c\u00f3mo se llamaba en realidad. Al salir de all\u00ed pasaba por una panader\u00eda que trabajaba hasta tarde, luchando contra los eternos ladrones de una ciudad desprolija y poco animada en la oscuridad. Todos los d\u00edas compraba dos canillas y un litro de jugo de naranja. Ese era su desayuno, su almuerzo y su cena. Todo por ahorrar para un viaje a la ciudad de sus sue\u00f1os, Praga. Llevaba reuniendo desde que empez\u00f3 su trabajo en un call center. Odiaba el trabajo, pero m\u00e1s era el amor por su viaje, y por la ciudad de la esperanza. Abre la puerta de su casa de 20mts cuadrados. Tira el pan y el jugo en la cocina, no ten\u00eda hambre pero el curso de la monoton\u00eda lo obligaba a comprar. Agarra el colch\u00f3n en donde dorm\u00eda y saca de la profundidad una botella transparente -de vidrio- llena de billetes. Eran los ahorros de toda su vida. En la tapa de la botella se le\u00eda con marcador medio borroso \u201dViaje a Praga\u201d. Abre el pote y distribuye todos los billetes que hab\u00edan y los pones por orden en la cama. Al mismo tiempo, saca de su bolsillo los ahorros del mes. Se puso a contar billete por billete. Esperaba poder llegar a la meta. Se pon\u00eda nervioso y contaba una y otra vez los billetes hasta que se dio cuenta que ya la espera hab\u00eda terminado. Tantos a\u00f1os y al fin ten\u00eda la plata suficiente para comprar un pasaje a Praga.<\/p>\n<p>Su madre, quien hab\u00eda muerto de c\u00e1ncer pocos meses atr\u00e1s, siempre trat\u00f3 de llevarlo para Europa. \u00c9l siempre escuchaba las historias que su madre contaba sobre lo bello que eran las ciudades de Europa. Sus imponentes arquitecturas que sobresal\u00edan entre centros comerciales y coliseos. Entre lo viejo y lo nuevo. Pero por fin lograr\u00e1 ver por s\u00ed mismo esas confidencialidades del mundo. Pisar la tierra de Napole\u00f3n. Caminar por donde camin\u00f3 Constantino. Volver al pasado sin crear una maquina del tiempo. Eso era para \u00e9l viajar a Europa. Ma\u00f1ana a primera hora estar\u00eda en la entrada de la agencia de viajes para comprar su boleto al pasado y al futuro. Su boleto a lo hist\u00f3rico y a lo vanguardista. De la emoci\u00f3n, el chico arregla su dinero, lo coloca en un sobre al lado de su cama y se acuesta. Su felicidad no lo deja dormir, pero luego de un tiempo meditando logra cerrar los ojos y roncar profundamente\u2026<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, el chico no necesit\u00f3 su habitual despertador para poder levantarse, su emoci\u00f3n program\u00f3 su cerebro para despertar un minuto antes de que sonara la alarma. Su desayuno sab\u00eda distinto, sab\u00eda a \u00e9xito. Era el mismo pan que probaba desde hace ya unos a\u00f1os, pero ahora era diferente. Su cometido estaba por cumplirse. Se visti\u00f3 -ni planch\u00f3 la camisa-, agarr\u00f3 el apreciado sobre con la plata y sali\u00f3 r\u00e1pidamente hacia la agencia de viajes que quedaba a tres cuadras de su casa. En su cotidianidad siempre pasaba por la querida agencia de viajes, su trabajo estaba a pocas cuadras de all\u00ed, pero hoy la ve\u00eda distinta. Camino hasta la primera cuadra, y not\u00f3 que la calle estaba m\u00e1s sola que de costumbre, pero no le par\u00f3 mucho al sentimiento de la marea que pronto dejar\u00e1 sin vida al que est\u00e9 mal parado. Cuando iba llegando a la \u00faltima cuadra not\u00f3 un peso encima, alguien lo miraba fijamente pero, lo peor de todo, es que no hab\u00eda nadie. Pocos carros pasando. Notaba algo raro, pero no le sigui\u00f3 parando, y s\u00f3lo camin\u00f3 un poco m\u00e1s de prisa para llegar a su querido destino que ya lo divisaba frente a sus ojos, s\u00f3lo le faltaban unos metros. Al mismo tiempo vio c\u00f3mo una se\u00f1orita con la cara escondida lloraba sola en la calle. Vestida toda de negro, con chaqueta de cuero. Era raro ver una escena como esa. El chico desvi\u00f3 unos cent\u00edmetros su caminata para ayudar a la chica que lloraba con un grito desolador\u2026<\/p>\n<p>\u2026El chico al preguntarle por su estado y a qu\u00e9 se deb\u00eda aquel lloriqueo, se sorprendi\u00f3 al ver que quien lloraba era Ana, la prostituta de quien hab\u00eda disfrutado de su cuerpo varias veces. Ana, al ver que la hab\u00edan descubierto, sac\u00f3 de su chaqueta de cuero negra una navaja afilada. Se la incrust\u00f3 al chico directo en el coraz\u00f3n. Sin mediar palabras cay\u00f3 al piso. Su sangre r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en un charco de sue\u00f1os valientes, pero sue\u00f1o al final. Ana agarra velozmente el sobre para que no se empa\u00f1e de sangre, lo abre y cuenta cu\u00e1nto dinero hab\u00eda. Saca una sonrisa de su cara y se larga sin pisar la laguna de sangre o el cuerpo de joven que estuvo a punto de lograr su sue\u00f1o, pero que la vida no aguant\u00f3 la risa y lo dej\u00f3 solo, sin un protector. S\u00f3lo fue una silueta m\u00e1s dibujada en el piso. S\u00f3lo fue un numero m\u00e1s en el peri\u00f3dico. S\u00f3lo fue eso, un chico an\u00f3nimo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se trata de un viejo empedernido, ni de un adulto exitoso. Es un chico promedio. Su vida estaba marcada por los pasos que daba, que ya de por s\u00ed eran peque\u00f1os en comparaci\u00f3n con sus compa\u00f1eros. El olor que llevaba de arriba para abajo era el olor del cigarro. 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