{"id":4846,"date":"2009-10-11T20:54:01","date_gmt":"2009-10-12T01:24:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=4846"},"modified":"2009-10-11T20:54:02","modified_gmt":"2009-10-12T01:24:02","slug":"naturaleza-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/10\/11\/naturaleza-madre\/","title":{"rendered":"Naturaleza Madre"},"content":{"rendered":"<p>Iba corriendo solo por la carretera, uniformado de miedo, cuando un buen hombre se detuvo, ofreci\u00f3 llevarlo en su camioncito de frutas y \u00a1venga pa&#8217;rriba, muchacho! Gabo tuvo la suerte de encontrar, pronto, quien lo alejara del internado.\u00a0 La noche le hab\u00eda servido de c\u00f3mplice y logr\u00f3 huir sin despertar a nadie, pero a\u00fan pod\u00edan alcanzarlo. Ya en marcha, don Jos\u00e9 le pregunt\u00f3 si estaba en peligro, pero el muchacho dijo poco, que por favor lo llevara hasta donde pudiese y que no se preocupara. Cuando sinti\u00f3 que el veh\u00edculo finalmente se alejaba de aquel lugar, Gabo solt\u00f3 sobre el asiento el cuaderno que tra\u00eda abierto en alguna p\u00e1gina, se gir\u00f3 hacia la ventana y, cual cachorro, apoy\u00f3 el ment\u00f3n casi lampi\u00f1o sobre sus brazos mientras la brisa, aliento a monte fresco, secaba la sal que le chorreaba la cara. Camino abajo por la monta\u00f1a, lloraba en silencio todo aquel indeseado equipaje: lecciones para matar, golpes para ser machos, amenazas para cumplir y callar, juramentos para servir a la revoluci\u00f3n y la diaria y punzante consigna: Patria&#8230; o Muerte.<\/p>\n<p>El se\u00f1or ofreci\u00f3 llevarlo hasta su casa pero, no, all\u00ed no podr\u00eda regresar. Era mejor que lo dejara en cualquier otro sitio. Pap\u00e1 no entender\u00eda nada, \u00a0me enviar\u00eda derechito de regreso a la escuela militar, \u00abpa&#8217; que se te quite la mariquera y dejes de estar pintando dibujitos, carajo.\u00bb Es que no entiende nada. Para \u00e9l, ser \u00abmachito\u00bb es tener la cabeza rapada, saber manejar una pistola y menospreciar a las mujeres. No s\u00e9 c\u00f3mo mi mam\u00e1 lo soporta. La pobre, siempre termina peleando con \u00e9l por defenderme, por tratar de explicarle que simplemente soy artista, no gay.\u00a0 Pero \u00e9l no entiende nada, ni de una cosa ni de la otra.<\/p>\n<p>Al ver al muchacho tan pensativo, el viejito dio un poco de volumen al radio y, \u00a1ahhh&#8230;!, se colaba entre las ondas arenosas la voz de Alfredo Sadel y su <em>Desesperanza<\/em>. Lo mismo que escucha mi mam\u00e1, pens\u00f3 Gabo, \u00e9sa s\u00ed tiene gusto. S\u00f3lo faltaba que pap\u00e1 estuviera de viaje para pasar los d\u00edas tranquilos, escuchando buena m\u00fasica, la de los abuelos, y los fines de semana ir juntos al museo de arte a ver las obras de los grandes maestros. El d\u00eda que me compr\u00f3 mi primer bloc y carboncillo la retrat\u00e9 perfecta, acostada en la hamaca del patio. Recuerdo como un suave rayo de luz, colado entre las matas, le descubr\u00eda el rostro&#8230; el carboncillo casi se me acaba tratando de calcar la sabidur\u00eda guardada en esos ojos tan negros, tan redondos, tan profundos.<\/p>\n<p>Don Jos\u00e9 continuaba manejando, haci\u00e9ndole coro a Sadel mientras, de curva en curva, le echaba un ojo al cuaderno sin que el muchacho se diera cuenta.<\/p>\n<p>Pero pap\u00e1, siempre con sus ganas de convertirme en soldadito, dio y dio hasta que, al fin, logr\u00f3 su sue\u00f1o y me mand\u00f3 a esta pesadilla. S\u00ed, fue el d\u00eda que me puse el zarcillo, cuando entr\u00f3 a mi cuarto y me encontr\u00f3 sentado en el piso, dibujando y manchado de negro hasta la nariz.\u00a0 Tan pronto vio el metal brillar en mi oreja, le entr\u00f3 un ataque de histeria y explot\u00f3: \u00abYo no voy a dejar que tu mam\u00e1 te siga alcahueteando, carajito. Hoy mismo te me cortas ese pelo, te quitas el zarcillo y te preparas porque te vas para el liceo militar. \u00a1Se acab\u00f3 la mariquera en esta casa, Gabriel!\u00bb Mam\u00e1 llor\u00f3 y patale\u00f3, pero no sirvi\u00f3 de nada. Ya era hora de que su hijo se convirtiera en hombrecito y se fuera a servirle al Comandante, en lugar de andar perdiendo el tiempo en cosas de mujeres.\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad los recib\u00eda a\u00fan llena de luces, la gente madrugaba para ir a trabajar y los ni\u00f1os, pegaditos a sus madres, esperaban el autob\u00fas escolar en las puertas de los edificios. \u00a0<\/p>\n<p>-Bueno, hijo, ya estamos llegando. Te dejar\u00e9 en la plaza.<\/p>\n<p>-S\u00ed, all\u00ed est\u00e1 bien, se\u00f1or. Gracias.<\/p>\n<p>Al llegar, don Jos\u00e9 detuvo el cami\u00f3n, se gir\u00f3 y le pas\u00f3 la mano por la cabeza mir\u00e1ndolo a los ojos. \u00a0Gabo, con una sonrisa triste, le dio las gracias nuevamente y abri\u00f3 la puerta. Antes de que se bajara, el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Hijo, no olvides tu cuaderno. Nunca olvides tu cuaderno.<\/p>\n<p>El muchacho deambul\u00f3 un par de d\u00edas por la ciudad hasta que no pudo m\u00e1s y busco refugio en casa de sus abuelos. Ellos entender\u00edan. Del internado, no hab\u00edan tardado en reportar su desaparici\u00f3n. Finalmente, la madre, al enterarse de que su hijo estaba vivo, abri\u00f3 sus ojos negros y profundos y se hizo cargo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iba corriendo solo por la carretera, uniformado de miedo, cuando un buen hombre se detuvo, ofreci\u00f3 llevarlo en su camioncito de frutas y \u00a1venga pa&#8217;rriba, muchacho! 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